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La campana del instituto había sido sonada, indicando que ya era hora de salida.
Phainon al primer timbrazo vio por la ventana de su salón, que (casualmente) daba para la entrada del instituto y ahí estaba su amigo: Anaxágoras. Al primer vistazo su emoción subió al tope y nerviosamente comenzó a guardar sus cosas. Cerró su mochila y sin despedirse de nadie, corrió hacia él.
Una vez que bajo, empezó a buscar por todo el lugar, hasta que vio una cabellera color menta. Sonrió para su mismo y camino despacio, hasta ponerse enfrente de Anaxágoras, quien parecía distraído viendo su celular.
Anaxágoras sintiendo que había alguien frente de él, levantó la vista de su celular y al ver que se trataba de Phainon, rodo los ojos y guardó sus pertenencias.
"¿Nos vamos ya?"
"¿Podemos salir hoy, Anaxágoras?"
"¿Salir?"
"¡Sí, vayamos a la cafetería que está cerca de la estación de tren!" Exclamó el albino haciéndole sus típicos ojos de cachorro, dándole el toque extra de la sacudida de hombros, para notar su desesperación.
"Pero tenemos tarea que hacer, Phainon." Negó el de cabello mentolado, a la vez que le daba una mirada severa para que lo dejara de sacudir
"Es viernes, Anaxa." Corrigió Phainon, volviendo a sacudir a su amigo, ignorando la mirada que le dió segundos antes. "Además escuché que el café tiene un evento de dromas, ¡¡Anaxa, hay un evento de dromas!!"
Como si Anaxágoras se hubiera ganado la lotería, sus ojos se iluminaron y tras pensarlo unos segundos, aceptando asintiendo la cabeza.
Phainon sabía que sí o sí se ganaría a su amigo con algo relacionado a los dromas, después de todo es su animal favorito y cualquiera que lo conozca bien sabe que haría cualquier cosa por ver uno.
"Está bien, podemos ir." Finalmente aceptó la súplica de Phainon. "Pero lo hago por el evento de dromas."
"¡No importa! Si vas conmigo es más que suficiente." Comentó Phainon felizmente mientras le daba una sonrisa de oreja a oreja a su amigo. Y Anaxágoras podía jurar que al albino se le había aparecido una cola de perro, que se movía rápidamente.
Phainon sin perder el tiempo, agarró la mano de su amigo y lo jaló para salir del instituto de una vez por todas y dirigirse a la cafetería. Sin duda Phainon parecía un cachorro excitado al saber que podía pasar la tarde con Anaxágoras.
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Finalmente estaban en la esquina de la cuadra del local, cuando de pronto el de cabello mentolado no podía creer lo que miraba de lejos. ¡¡¡Era una botarga de droma bailando en la entrada del café!!! Tenía música alegre, de esa que dan ganas de bailar solo de escucharla.
"¡Mira Anaxa! Es un droma bailando por el evento." Phainon voltea a ver a su amigo para ver la reacción en su rostro, sin embargo, Anaxágoras no le estaba prestando atención a sus palabras, estaba completamente anonadado por la botarga de droma. A sus ojos parecía una belleza andante, los simples pasos de baile que hacía la botarga, para Anaxágoras eran una danza majestuosa, era simplemente divina.
Como si estuviera poseído, el cuerpo del ojiazul empezó a caminar por sí mismo, arrastrando a un Phainon confundido hacía el local.
Finalmente Anaxágoras estuvo frente a frente con la botarga, Phainon estaba a un lado, viendo la chistosa escena.
"¿Podemos tomarnos una foto contigo?" Preguntó Phainon a la botarga e inmediatamente las miradas de los otros dos se pusieron en él.
"¡¡Claro!!" Respondió la botarga con alegría, Anaxágoras ahora miraba al droma con mucha emoción y rápidamente se posiciono a su lado. "Vamos chico, tu amigo ya está listo."
Phainon soltó una carcajada al notar la gran emoción del más bajo y se colocó al otro lado de la botarga. Sacó su celular y se colocó en la aplicación de la cámara.
"Bien, digan dromas."
"¡Dromas!" Dijeron los tres al mismo tiempo.
La foto fue tomada y ambos amigos rieron por el momento raro.
Ya era hora de entrar a la cafetería.
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"Muy bien jóvenes, ¿Qué van a ordenar?" Pregunta a la amable camarera mientras saca su libreta para anotar su pedido. "Tenemos varias cosas de dromas por si no han visto."
"¡Ya lo hemos visto, gracias! Justamente hemos venido por ello." declara Phainon con una sonrisa cortés. Anaxágoras solo asiente, dándole la razón a su amigo. "Vamos a ordenar un chocoflan de fresa, una crepa salada y para beber vamos a pedir un té helado y un batido de fresa."
"Bien, les repito su orden, sería un: chocoflan de fresa, una crepa salada y dos bebidas, un té helado y un batido de fresa. ¿Correcto?" Ambos chicos asistieron y la mujer les dio una sonrisa. "¡Muy bien!"
La camarera les retira los menús y procede a irse, dejando a los chicos.
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"¡Ya llegaron sus platillos, chicos!" Exclamó con alegría la camarera.
Como no sabía que había pedido cada uno, se dejó guiar por sus instintos, a Anaxágoras le dió la crepa salada junto al te helado y a Phainon el chocoflan de fresa y batido.
"¡¡Disfruten!! Por cualquier duda pueden llamar a una de mis compañeras o a mí."
La camarera se retiró, dejando a un Phainon y a un Anaxágoras confundidos. Ninguno dijo, nada por alrededor de un minuto, hasta que Phainon rompió la tensión con una risita traviesa.
"Creo que se confundió a la hora de entregar la comida." Phainon intenta agregar un toque de diversión a la situación. Agarró el postre y lo cambio por la crepa que le tocó a Anaxágoras "¿Realmente me veo como una persona que le gusta lo dulce?"
"Sí, tu personalidad queda muy bien con lo dulce." Sabía que a su amigo solían asociarlo con la dulzura de las cosas, podrían ver un delicioso helado de vainilla y automáticamente pensarían en Phainon. Era gracioso, ya que a Phainon le gustaban más las cosas saladas. "Un chico lindo se ve muy tierno comiendo cosas dulces, en este caso, un chocoflan."
"¿Crees que soy lindo?" Su rostro se torno de un rojo fuerte al escuchar las palabras de Anaxágoras, desvío su mirada hacía su comida, el color del omelette de pronto se le hacía muy interesante.
Anaxágoras solo hizo el gesto de levantar los hombros en respuesta. Deseaba ver la reacción de Phainon. "¿Tú qué crees?"
Phainon no respondió, prefirió agarrar su tenedor junto a su cuchillo y empezar a comer. "Está muy rico, Anaxa."
"Ya lo creo, Phainon." Soltó una risita sabiendo que el más alto quería desviar el tema hacía otra cosa.
Y así, ambos empezaron a comer, de ves en cuando hablaban de como les iba en el instituto. En pequeños ratos compartían su comida don el otro, Phainon felizmente le daba de su crepa a Anaxágoras.
Cuando estaban solos, no importaban los demás.
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"Gracias por la invitación, Phainon. Disfruta mucho comiendo contigo". Anaxágoras le dio una diminuta sonrisa al albino. "Ojalá vuelvan a hacer el evento, para venir jun-"
"¡Podemos regresar mañana y los días restantes del evento!" Interrumpió el ojiazul, su emoción podía más. Solo de pensar que podría estar con Anaxágoras todos los días hacía que su corazón se acelerará.
"No, Phainon." Negó sin pensarlo dos veces. Se cruzó de brazos y vio directamente a Phainon. "En primera, te quedarás pobre de tanto gasto y en segunda, en los días de clases es mejor hacer los deberes."
El albino hizo un pequeño puchero después de escuchar las duras palabras de su amigo, parecía un perro regañado por su amo. Cosa que le pareció graciosa a Anaxágoras, no resistió y soltó una risita burlesca. "Pero podemos salir a otros lados, siempre y cuando sea viernes o fin de semana."
Phainon emocionado al escuchar las palabras de su amigo, se abalanzó encima de él para un gran abrazo de cachorro. Anaxágoras, por supuesto, retrocedió un poco al sentir el gran peso encima de él. Aunque debía admitir que le gustaban los abrazos del albino, se sentían llenos de calidez y amor, eran muy reconfortantes. "El otro viernes podemos ir a los juegos mecánicos, tal vez mejor al cine... ¡O podemos ir a los dos!"
"Claro que sí, Phainon. Podemos ir a los dos." Anaxágoras le dió pequeñas palmaditas en la espalda y hundió su cabeza en el hueco del cuello del albino, podría acostumbrarse a disfrutar de estos momentos.
Solo estando ellos dos.
