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🌸🐢 Amando esa parte de ti antes de conocerla

Summary:

Sakura se balanceaba hacia adelante y atrás en un suave vaivén gracias a la silla mecedora en la que estaba sentado, sus manos acariciaban con delicadeza su vientre ya de ocho meses; al mismo tiempo que tarareaba una suave canción de cuna.

Cantarle a su bebé se había vuelto una costumbre desde que el médico les había dicho que su oído se encontraba completamente desarrollado y que ahora era capaz de escuchar lo que sucedía a su alrededor.

Togame también solía hablarle mucho al bebé durante las noches, cuando estaban por irse a dormir. El ojiverde se tomaba su tiempo para acariciar con amor y cuidado el vientre de su pareja, hablándole con un tono dulce y suave a su hijo, quien pateaba con fuerza al oírlo hablar, como si fuera una manera de responder a cada una de las cosas que le decía.

 

o

Un vistazo al matrimonio de Sakura y Togame quienes esperan la llegada de su primer hijo, lo que desencadena dudas y miedos en uno de ellos sobre lo que pueda suceder durante el parto.

Notes:

Hola!
Espero que hayan tenido una buena navidad, especialmente después de que Nii-sensei haya decidido revelar por fin parte del trágico pasado de Sakura en el capitulo mas reciente del manga. Nii-sensei si que se empeño en destruir nuestros corazones, pero ese dolor sirvió como inspiración para este trabajo, que si no has leído el ultimo capitulo del manga te recomiendo que lo leas antes de ver este trabajo ya que contiene bastantes spoilers.

Sin mas que decir espero que lo disfruten.

(See the end of the work for more notes.)

Chapter 1: Amor incondicional

Chapter Text

 

Sakura se balanceaba hacia adelante y atrás en un suave vaivén gracias a la silla mecedora en la que estaba sentada, sus manos acariciaban con delicadeza su vientre ya de ocho meses; al mismo tiempo que tarareaba una suave canción de cuna. 

 

Cantarle a su bebé se había vuelto una costumbre desde que el médico les había dicho que su oído se encontraba completamente desarrollado y que ahora era capaz de escuchar lo que sucedía a su alrededor.

 

Togame también solía hablarle mucho al bebé durante las noches, cuando estaban por irse a dormir. El ojiverde se tomó su tiempo para acariciar con amor y cuidado el vientre de su pareja, hablándole con un tono dulce y suave a su hijo, quien pateaba con fuerza al oírlo hablar, como si fuera una manera de responder a cada una de las cosas que le decía.



Aunque Sakura solía quejarse un poco a causa del dolor que le provocaban las fuertes patas, ambos estaban encantados de que su bebé estuviera creciendo de manera sana día con día. 

 

Aún así, con la fecha próxima al parto, Togame había notado que algo no andaba del todo bien con su amado esposo. Sakura se veía un poco distraído y distante en estos últimos días, pero cada vez que le preguntaba si todo estaba bien, el bicolor simplemente asentía, asegurando que no había nada por qué preocuparse. 

 

Cuando realmente, su mente estaba llena de preocupaciones que ansiaban ser expresadas antes de explotar dentro de su propio pecho, para únicamente causarle un intenso dolor que no podría manejar por su propia cuenta. 

 

.

 

.



—Haruka. — lo llamo Togame, luego de haber pronunciado el nombre de su esposo hace varios minutos atrás sin obtener ninguna respuesta de su parte. 

 

— ¿Jo? — dijo Sakura sin dejar de acariciar su vientre, mientras la silla mecedora se seguía balanceando lentamente hacia adelante y hacia atrás, casi como si fuera al ritmo suave de la canción que aún tarareaba dulcemente. — ¿Qué sucede? — preguntó al notar cómo su marido se acercaba despacio, hasta sentarse frente a él. 

 

La luz que se filtraba por la ventana hacía brillar de un modo especial los ojos de Togame, quien lo observaba con un amor tan profundo como sincero.

 

— No es nada malo, solo quería saber cómo estabas. — Togame dice con calma, llevando una de sus manos hacia el rostro del menor, quien le permite acariciarlo sin objeción alguna, inclinándose incluso un poco para facilitarle al otro su acción. 

 

— Estamos bien… — la respuesta de Sakura no suena del todo convencida, no cuando apenas puede mirar a los ojos a Togame, quien desea con todas sus fuerzas saber lo que parece estar perturbando. 

 

Aún así, decide no insistir para no ser una molestia, y simplemente recuesta su cabeza sobre las piernas de Sakura, quien desliza lentamente una de sus manos por el espeso cabello negro de su esposo. 

 

Quedando ambos en un silencio que parece ser eterno, hasta que uno de ellos se arma con el valor suficiente para volver a decir algo. 

 

—Jo. — lo llamó de pronto, y Togame levantó de inmediato la cabeza para verlo directamente a la cara. — ¿Podrías hacerme una promesa? — pregunta, dejando totalmente desconcertado al ojiverde, quien simplemente asiente mientras un suave “si” se escapa de sus labios. — Si algo malo me sucede durante al parto, no vayas a odiar a nuestro bebé por eso… — dijo con voz temblorosa, al mismo tiempo que sostenía con fuerza su vientre. — Nuestro bebé no tendría la culpa de nada de lo que me llegará a pasar… —

agregado, sin aún obtener alguna respuesta por parte de su esposo quien no hace más que verlo fijamente. 

 

El silencio que sigue a las palabras de Sakura es simplemente ensordecedor, el bicolor empieza a preocuparse con que ha dicho algo que no debería o que tal vez es demasiado pronto para pedirle algo como eso a su esposo.

 

A pesar de la inquietud que le provoca que el nacimiento de su bebé sea en las próximas semanas. 

 

— ¿Por qué me pides que te prometa algo así? — las palabras de Togame están cargadas de duda, aunque también se siente una inquietud que hace estremecer el corazón de Sakura. — Haruka, mírame por favor. — le pide, cuando el contrario sigue sin poder ver a la cara. 



Cuando por fin la mirada de ambos se encuentran, Togame puede darse cuenta de que en los ojos de su esposo hay una intensa mezcla de emociones como lo son el miedo, la culpa y la incertidumbre, algo que le hace preguntarse desde cuándo Sakura había estado cargando con todo eso encima. 

 

— Solo… promételo, por favor… — volvió a insistir en voz baja y con varias lágrimas acumulándose en el borde de sus hermosos ojos. 



Togame tomó con firmeza las manos de su pareja, como si quisiera transmitirle todo lo que quería decirle antes de hacerlo de manera verbal. 

 

— Nuestro bebé fue creado en base al gran amor que nos tenemos. — Empecé a decir, sin expresar ningún tipo de duda al momento de hablar. —Él es una parte de ti y de mi, lo amo desde el momento en que supe que vendría a este mundo. Y lo a mucho mucho más porque tú eres su padre; por eso… ¿Cómo crees que sería capaz de odiarlo por algo que jamás será su culpa? 

 

Después de decir todo aquello, el ojiverde se acercó una de sus manos hacia el rostro de Sakura, limpiando con su pulgar la primera lágrima que apareció en una de sus mejillas. 

 

— Haruka… — su voz se suavizó aún más al pronunciar el nombre del menor. — Nada de lo que pase va a cambiar lo que siento por nuestro hijo. 



Sakura presionó los labios, como si aquellas palabras hubieran abierto una herida que creía haber curado hace mucho tiempo. Su respiración se volvió irregular y por un instante, pareció debatirse entre guardar silencio nuevamente o expresar todo lo que sentía. 



— Es que… — intento decir Sakura, pero las emociones que se le acumularon en la garganta no se lo permiten del todo bien. — Como mi madre murió al darme a luz, empecé a tener miedo de que sucedería lo mismo conmigo. — tras confesar la verdad, sus manos buscaron aferrarse a la ropa de Togame de manera inconsciente, como si necesitar de un ancla para no seguir desmoronándose. — Mientras crecía no lograba entender porque todos a mi alrededor me odiaban tanto, aunque al principio creía que era por mi apariencia y mi comportamiento. — murmura con un gran pesar en el corazón, y Togame no puede hacer más que sentir un odio profundo por todo el dolor que había tenido que pasar Sakura. — Todo resultó ser más claro cuando conocí a mi padre, que él me dijera con una mirada llena de desprecio que yo había matado a mi madre al nacer, me hizo entender la razón por la cual jamás había sido capaz de encontrar mi lugar en este mundo. — continuó, reviviendo aquel duro momento como si hubiera sido ayer. 

 

Podía verso claramente como un niño desesperado por amor y consuelo, cargando las pocas cosas que tenía en la espalda mientras seguía en silencio a quien decía ser su padre. Por un momento, creyó que por fin había encontrado a alguien que lo necesitaba, alguien que no lo haría sentir como una carga pesada. 



Pero toda aquella ilusión se desmoronó en el instante en que extendió la mano hacia su padre, deseando sentir algo de calidez humana por primera vez en toda su vida. Sin embargo, su padre le dio un fuerte manotazo para que no lo tocara, como si fuera algo sucio e inmundo y, por si eso fuera poco, pronunció las palabras que lo marcarían de por vida, sembrando en su corazón la idea de que no merecería recibir nada bueno en ese mundo.

 

Porque los asesinos no podían ser felices .

 

— Tu padre es un idiota, ya te lo había dicho antes y te lo seguiré diciendo todas las veces que sean necesarias para el resto de mi vida. — Togame habla más molesto de lo esperado, pero que se hiciera mención de aquel bastardo que no hizo más que arruinar los primeros años de su vida a su amado esposo, lo hacía enfurecer más de lo que él era realmente consciente. 

 

— Lo sé, pero… 

 

—Nada de peros. — lo interrumpió al instante el ojiverde, sin poder soportar que el bicolor siguiera pensando de aquella manera tan trágica, como si no se merecería ver crecer a su hijo. — Nada sucederá durante el parto, todo el embarazo ha sido normal, y las únicas molestias graves que ha tenido fueron las náuseas matutinas que no te dejaban comer a gusto. — Continuó, sin dejar de mirar fijamente a su esposo a quien le terminó resultando imposible el seguir conteniendo por más tiempo sus lágrimas. 

 

— Aun-n así… y-yo tengo miedo de lo que pueda pasar. — Sakura habló con la voz temblorosa, sintiendo demasiado terror como para darse cuenta de que debía confiar un poco más en el proceso y no aferrarse a la idea de que algo malo sucedería en el momento que diera a luz. 

 

— Sé que puedes tener miedo, y es completamente comprensible que te sientas de esa manera. — la voz de Togame se suavizó un poco, pero seguía pareciendo decidido y seguro con lo que decía. — Traer una nueva vida a este mundo debe de ser aterrador por diversos factores, pero no existe una completa seguridad de que todas esas cosas malas que piensas vayan a suceder. — las manos de Togame descendieron hasta el vientre de Sakura, quien no pudo evitar soltar varios sollozos entrecortados. — Nuestro hijo no va a creer rodeado de odio o culpas que no le pertenecen, él crecerá rodeado de tanto amor que si el mundo llegará a ser cruel con él, nada de lo que le digan va a afectarlo en lo más mínimo, porque siempre nos tendrá a nosotros y a muchas otras personas que le dirán lo importante y amado que es. 



Tras escuchar todo aquello, las lágrimas terminaron desbordándose de los ojos del bicolor, al igual que el llanto que lo hizo buscar refugio de inmediato entre los brazos de Togame, necesitando de su calor y protección para estar completamente seguro de que todo iba a estar bien. 



— Te amo más de lo que crees, y amo del mismo modo a nuestro hijo, así que te prometo que pase lo que pase… Lo seguiré amando con todo mi corazón y mi alma, y ​​haré todo lo que esté en mis manos para que los tres podamos vivir felices juntos. — el ojiverde le dijo todo aquello al oído a Sakura, aún cuando seguía llorando con fuerza. 

 

A pesar de eso, sus palabras sirvieron para que Sakura se aferrara a la idea de que si algo llegaba a pasarle, entonces su hijo recibiría lo que a él le fue negado desde el momento en que vino a este mundo. 

 

Amor incondicional sobre todo las cosas posibles.