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...ᴛʀᴇs ᴀɴ̃ᴏs ᴀɴᴛᴇs ᴅᴇ ʟᴏs ᴇᴠᴇɴᴛᴏs ᴅᴇ ʟᴀ sᴇɢᴜɴᴅᴀ ᴛᴇᴍᴘᴏʀᴀᴅᴀ...
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El cielo azul de la tarde está cubierto por inmensas nubes, cuya densidad se ve quebrantada por el brillante sol, que se abre camino por cada hueco que encuentra. Sus cálidos rayos acarician el bosque con ternura e iluminan el lago como si fuese esmeralda bien pulida.
En las altas copas de los abetos cantan las aves, y muy cerca del lago convive un grupo de héroes.
La nueva orden de la piedra se reúne de nuevo. No para salvar al mundo, sino para disfrutar.
Después de un largo tiempo dependiendo únicamente de las cartas para mantenerse al día, por fin coincidieron en tomarse unas vacaciones y disfrutar como hace tiempo no lo hacían. Lukas, Olivia y Petra charlan tranquilos mientras Axel prepara algo...comestible cuanto menos.
—¿Estás seguro de que así se prepara el salmón? —preguntó Jesse, con los ojos bien abiertos ante la peculiar forma de cocinar de su amigo, quién sostiene las pinzas y mueve la carne en el asador como si fuese un experto.
—Por supuesto que sí, será el mejor salmón que hayas probado en tu vida —asegura ignorante del pescado que se quema en una esquina— ¿Dudas de mi palabra? ¿Eso haces, Jesse? —pregunta mientras arquea su larga ceja e incrimina a la heroína.
—Bueno... yo...
—Anda, ve y relájate con el resto, yo me encargaré del bufete.
—Bien, confío en ti —le dice con una sonrisa, se da la vuelta y sin más, deja su salud y la del resto en sus manos.
La alcaldesa de Beacontown toma un gran respiro y sonríe al percibir en el aire el aroma a la tierra húmeda y la carne quemada; es la primera vez en mucho tiempo que se siente en paz.
Aunque adora la ciudad y a su gente, a veces extraña su vida antes de... Bueno, todo.
Cuando era nadie. Cuando su única preocupación era llegar antes del anochecer a su casita del árbol, pasar tiempo con sus amigos y construir por diversión. La unión que antes parecía inquebrantable ahora era tan fina como el papel; en este presente los héroes se comunican más con letras que con palabras.
Axel nunca fue un gran escritor, así que se volvió muy lejano al grupo desde que se convirtió en rey de Boomtown; las pocas cartas que logra envíar siempre llegan a medias o con manchas de hollín. Olivia no solo cumplió su sueño de ser como su ídola, Ellegard, sino que ascendió aún más y se convirtió en la constructora estrella de Redstonia. Siempre envía cartas y regalos...Pero intentar hacerla salir de su taller es como intentar sacar a un conejo de su madriguera. Petra y Lukas permanecen cerca, pero...no es lo mismo.
Y nunca lo será.
Aquello atormenta su paz. La nostalgia invade sus pensamientos y puede sentir un hueco en su pecho al recordarlo, pero su sonrisa no se doblega ante ello; el arco en sus labios permanece con determinación, iluminando su bronceado rostro.
Claro que le entristece saber que cada uno de sus compañeros se aparta lentamente y construye su propia vida, pero esa depresión se ve opacada por el orgullo que siente hacia ellos. No podría desear nada mejor para sus amigos que verlos felices y completos, incluso si ya no están tan unidos como antes...está feliz de conocerlos y saber que cada día progresan más y más.
Con ese pensamiento bien presente se pasea alrededor del grupo. Sus pisadas resuenan con el crujir de la hojarasca bajo sus pies. Camina pensativa y ríe de chistes que no escuchó, pero le contagian una ligera sonrisa por el simple hecho de ver a sus amigos divertirse.
«Mientras haya cariño, no importa la distancia» se dice a si misma. Pero antes de seguir endulzando sus pensamientos, en medio de esa calidez una helada brisa le borra la sonrisa; un extraño sentimiento de que algo falta le recorre la mente... «Ruben» piensa entristecida, imaginando a su querido amigo corriendo por el bosque. Pero una vez dando un vistazo a sus amigos, se da cuenta de que no es el único faltante. Axel sigue jugando en el asador, pero hay alguien más que falta: alguien cuya ausencia se hace notar.
No tarda mucho en encontrar su pelirroja cabellera a lo lejos; sentada a la orilla del muelle, con la mirada perdida y los pies hundidos en el agua.
Sus mechones anaranjados vuelan al compás de la brisa mientras guarda silencio y ordena sus pensamientos, está tan absorta en ello, que no se da cuenta de cuando su compañera se sentó a su lado.
—¿Ocurre algo? —preguntó Jesse, con una voz suave y dulce que arrancó a la pelirroja de sus sueños.
—¿Eh? No, no. Para nada, estoy bien. —afirma mientras endereza su espalda y se fuerza a sonreír. Jesse sabe al instante que algo anda mal, así que se quita las botas y hunde los pies en el agua para estar en la misma situación que su compañera.
—Si no te conociera de tantos años, tal vez te creería...pero conozco esa mirada en tus ojos. Anda, ¿Que sucede? ¿No estás... contenta?
—Por supuesto que estoy contenta, es solo que...
No puede terminar la oración.
Con un pesado suspiro lleno de frustración, Petra se resigna a mirar el lago; incapaz de encontrar las palabras correctas permanece en silencio, Jesse lo respeta y ambas admiran la quietud del paisaje.
El silencio, aunque largo, nunca se torna incómodo. Jesse guarda silencio mientras acompaña a su amiga, sin tener una idea clara de que atormenta su mente... Con cada segundo que pasa, a Petra se le hace enorme un nudo en el estómago, es indoloro, pero nauseabundo. Desea hablar de sus pesares y angustias con ella, pero teme ser vista con pena.
Pero... Por qué debería sentirse así ahora mismo? Solo existe una persona en todo el Overworld en quien confía plenamente sin duda alguna; alguien que jamás la miraría con lástima.
Petra toma un gran respiro, y discretamente se atreve a ver a la mujer que tiene a un lado...
El sol besa su piel haciéndola brillar como el bronce, sus mechones se tiñen como el ámbar y sus enormes ojos lucen como ventanas al Aether. La observa en silencio y se admira con cada centímetro de su cuerpo...y su perfil...creadores, podría estar horas admirando las curvas de su rostro y jamás se cansaría
Jesse es cálida y radiante. Brilla por su cuenta y disipa la enorme nube de dudas que atormentan.
Por primera vez...Petra se permite bajar la guardia, se permite hablar de lo mucho que siente.
—He estado pensando en todos nosotros; en nuestra vida antes de ser héroes y todas esas cosas...Y es que, la cosa es... Hemos enfrentado cosas inimaginables juntos... —hace una pausa, traga saliva con angustia mientras pasea las yemas de sus dedos sobre su antebrazo izquierdo, lugar donde una enorme cicatriz color lila marchito permanece siempre cubierta— cosas horribles que nos quitaron el sueño después de casi quitarnos la vida. Hemos sobrevivido y nos hemos convertido en héroes más de una vez a pesar de todo...pero nada, absolutamente nada de lo que hayamos enfrentado, me ha aterrado más que el paso del tiempo.
» Aparecimos en este mundo siendo nada. Sin sueños, sin propósito, sin nombre. Fuimos sorprendidos por el futuro y aunque de verdad estoy feliz de estar aquí, siento que el mundo se mueve demasiado rápido y yo... No puedo evitar sentir que me quedo atrás.
El viento sopla y balancea su cabello, Jesse parece observar todo en cámara lenta. Sus ojos quedan clavados en ella mientras las nubes se disipan a lo lejos, permitiéndole a Jesse admirar la apariencia de su compañera como nunca antes. Bajo un cálido manto naranja que ilumina sus mechones como fuego ardiente y besa cada una de las pecas de su cuerpo. Jesse puede sentir como su cuerpo se tensa rápidamente... Conoce a Petra mas tiempo del que recuerda, pero nunca había conocido a esta Petra. La morena mueve su mano hasta hasta que se encuentra con la pálida mano de su compañera, llamando su atención y dando paso a un encuentro de miradas único, que les tiñe las mejillas a ambas sin que ninguna se percate de ello.
—No sabía que te sentías así, gracias por decírmelo...
—Bah... no es para tanto —murmulla con vergüenza.
—¡Claro que si! —insiste, pero Petra se encoge de hombros, restándole importancia mientras observa el paisaje con sus ojos oscuros entre cerrados con desdén— Mira... Sé que las cosas ya no son como antes...Pero...¿Es eso realmente malo? Quiero decir, cada uno ha encontrado su lugar en este mundo. Su hogar, su gente y sus propósitos.
«Todos excepto yo»... Pensó Petra.
—No sabemos cuándo esto volverá a suceder, así que dejemos de pensar en el futuro y disfrutemos el presente -la morena se puso de pié, y con una grata sonrisa le ofreció su mano a la pelirroja —¿Que dices?
Petra lo pensó un poco, pero al final, con una sonrisa y la ayuda de Jesse se puso de pie.
—Anda, vamos a disfrutar.
Jesse se puso en marcha, pero Petra se dió la vuelta para admirar por última vez el lugar. Sabe que Jesse tiene razón, pero no puede evitar sentir que la traiciona al no decirle toda la verdad.
La culpa crece conforme se aleja... Tal vez debería decirle que está por irse lejos, que planea aventurarse como antes en búsqueda de un lugar donde pertenecer...Pero no puede.
Quiere irse, anhela la aventura, la acción y el peligro...pero el simple pensamiento de tener que despedirse de ella le desgarra el corazón.
Antes de que pueda seguir divagando en sus pensamientos, escucha pasos veloces justo en su dirección. Se pone en alerta y gira su cuerpo, pero no tiene tiempo de reaccionar cuando Jesse se abalanza sobre ella y las tira a ambas al agua.
—¡Jesse! —es lo único que alcanza a gritar antes de que ambas se hundan en el agua.
La morena fue la primera en subir a la superficie, tomó aire y lo gastó en carcajadas apenas Petra se asomó a un lado suyo con el cabello pegado al rostro.
Jesse no podía parar de reír mientras Petra la miraba con una molestia fingida, se acercó a ella y golpeó con su mano el agua para mojarla aún más, ella hizo lo mismo y de un momento a otro el resto de la nueva orden se acercó a verlas jugar.
Todos sonreían, tal como a Jesse le gusta.
—Espera...¿Trajeron ropa extra? —preguntó Lukas. Pero antes de que pudiera recibir una respuesta de ambas, Axel lo alzó en el aire y lo lanzó al agua.
Su fuerte grito se silenció al instante que se hundió bajo el agua.
Olivia rió a carcajadas, hasta que Axel se dió la vuelta y la miró con una maliciosa sonrisa.
—No te atrevas... — lo amenazó, pero no tuvo oportunidad alguna contra su gigantesco amigo, quién aunque le costó bastante, también logró sujetarla— ¡Te voy a matar! ¡Ya verás!
—¡Al agua, pato! —gritó antes de lanzarla al agua— Muy bien...¡Muévanse!
Retrocedió unos cuantos pasos y comenzó a correr. Olivia, Jesse y Petra se apartaron rápidamente de la orilla, pero Lukas, quién estaba de espaldas, no pudo salvarse de la enorme bomba que aterrizó encima suyo.
Nadie lleva toallas o ropa extra, pero en ese preciso instante en el que ríen y juegan, no importa. El agua que salpica por todos lados brilla con el sol y los héroes se divierten mientras sus corazones retumban y atesoran el momento.
No importa el futuro. No importa el pasado. Ni siquiera el pescado que se quema en el asador. Solo el preciado presente.
La risa de Petra se atenúa hasta que no queda más que una amplia sonrisa. Ver a sus amigos divertirse como en los viejos tiempos le ablanda el corazón. Jesse tiene razón, siempre la tiene...cuando la busca con la mirada, se encuentra con sus ojos color chocolate, que ya tenían rato observándola con amor.
