Chapter Text
Algo que al parecer todos los héroes invocados tenían en común en sus respectivos mundos eran los subgéneros o generos secundarios aunque con leves diferencias:
• Motoyasu es un Alfa y en su mundo descubren su segundo género a través de un exámen médico específico que se realizaba cerca de los 15 años.
• Naofumi es Omega y en su mundo el subgénero se descubre cuando les llega su primer celo entre los 10 a 15 años.
• Itsuki es un "Beta" y en su mundo los generos se descubren a penas nacen a través de un examen médico.
• Y Ren es Alfa en cuyo mundo ya sabías tu subgénero al nacer y se terminaba de confirmar al presentarse el primer celo.
Los cuatro comentaron eso a penas se conocieron, solo por curiosidad morbosa, y siguieron adelante con sus vidas.
Todos sabemos como nuestro querido héroe del escudo la paso muy mal en Melromarc, más sumando esa estupidez del "abuso" hacía la perra- perdón, la Princesa Malty. La mayor estupidez que había escuchado en el mundo {¡es un Omega! Literalmente es biológicamente imposible que haya podido siquiera mirarla de forma lujuriosa} además de que los otros tres idiotas le creyeran su mentira, los otros saben a mierda, ellos no tienen subgéneros, pero el resto de héroes debían saber que eso era imposible pero nooo, era mejor creerle a la estúpida que de entre todos los héroes decidió inculpar al "único" Omega y lo peor es que le funcionó a la muy zorra.
Pero ese no era un asunto importante, daba igual ahora mismo, ahora su mayor problema era saber que carajos estaba pasando en su cuerpo, lleva más de tres meses con náuseas, fatiga y con un apetito tan grande que hasta Filo lo miraba raro, por eso había venido a ver al médico del pueblo para salirse de dudas que no tenía ninguna enfermedad grave o algo por el estilo, ninguno de sus esclavos estaría tranquilo hasta que lo hiciera.
—Wow, esto es un milagro, Lord Naofumi —el Demi-humano lucía sorprendido y a la vez algo extasiado—. ¡Es realmente algo alucinante, es asombroso, es-!
—Perdón, no quiero ser grosero pero puede llegar al punto, por favor —en su mente solo pensaba en todo lo que tenía por hacer y que no estaba haciendo por estar aquí.
—Disculpe, mi Lord —el doctor tomó con fuerza los papeles en sus manos y con una enorme sonrisa dijo:—. Me alegra anunciarle ¡que va a ser Madre, tiene tres meses de embarazo aproximadamente! Además de eso y según nuestros análisis con magia...¡esta esperando trillizos!
Naofumi siempre ha tenido problemas cuando de su subgénero se trata {bueno, ese era su mayor problema en su mundo}, después de todo era un Omega incapaz de concebir y sus celos eran muy irregulares, lo que no ayudaba con sus problemas de fertilidad, a veces recordaba lo preocupados que lucían sus Padres y hermano ante ese hecho, pensó que ya no valía la pena pensar en eso {y más cuando lo inculparon} y es MUY probable que por eso la noticia le pegará tan fuerte.
Tan fuerte como para desmayarse en pleno consultorio, él es infértil, eso le han dicho toda la vida y sus celos eran tan irregulares que podía durar todo un año sin tener ni uno cuando en su mundo debía tener uno cada mes, así de mal estaba...pero esto, esto le pasa por dejarse llevar por un imbécil.
La única razón por la que seguía yendo a Melromarc en ciertas ocasiones es por la Reina, a quién respetaba profundamente y ella insistió en invitarlo a una fiesta que hacía cada diciembre.
Su primer error fue no darse cuenta de las obvias señales de que estaba por llegarle su celo, en su defensa es tan raro que le llegue un celo que hasta alturas ya ni se molestaba en prepararse supresores.
¿El segundo error? Fue dejar que el idiota de Motoyasu se le acercará aunque sea solo un poco a su jodido espacio personal como una colegiala enamorada de su superior.
—Tu olor es exquisito está noche...—halagó el héroe de la lanza, acercándose peligrosamente a su rostro.
—¿Así? No lo había notado —giro la cabeza y le encantaría decir que fue porque le estaba irritando la presencia de Motoyasu pero sería una mentira descarada.
Al girar la cabeza dejo expuesto su cuello, justamente dónde estaba su glandula de olor, un acto de invitación básica que hacen los Omegas en sus celos, otra cosa que paso por alto, su tercer error.
—Diablos, hasta un demonio puede tener un olor tan bueno que te orillé a pecar —al héroe de la lanza se le hizo agua a la boca y acercó su rostro al cuello del pelinegro.
Aún seguía consciente {a medías} y debió alejarlo pero realmente pasar dolor durante toda una semana solo porque literalmente sus opciones para aparearse estaban entre un idiota y un idiota muy joven, mínimo no quería que lo tacharan de pedófilo.
Por eso dejo que el Alfa besará y mordiera su cuello, por eso dejo que lo besara, por eso dejo que lo levantará en brazos y lo cargara hasta el cuarto dónde se hospedaba, por eso dejo que hiciera lo que quisiera con él hasta que su celo pasaba.
—No tenemos condones —mencionó después de correrse dentro del héroe del escudo.
—¿Importa? Soy infértil, así que deja de pensar en eso —y con eso dicho atrajo al Alfa hacía un beso dónde ninguno dijo nada más durante esa semana que duro su celo.
¿Han escuchado cuando un hombre tiene las tres "e"? Ya saben: estúpido, exquisito y...aah, ¿cuál era la tercera? A si, ejem: estúpido, exquisito y embaraza rápido.
Ojalá un alma caritativa le hubiera dicho esas cosas al pobre Naofumi antes de pasar el celo con ese estúpido y guapo Alfa de cabello rubio como oro y ojos rojos cual rubí, debió aguantar ese dolor en su vientre producto de un celo en solitario antes de rebajarse a estar con un Alfa y más uno como Kitamura Motoyasu.
Y ahora...las consecuencias de su estupidez estaban a 9 meses de nacer y empezarían a llamarlo: "Mamá". Este mundo es una jodida y maldita mierda.
