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Capítulo 1: El Secuestro Inesperado
La noche en Mystic Falls era como cualquier otra: fría, cargada de secretos y con un velo de peligro que nadie podía ignorar. Elena Gilbert caminaba por las calles oscuras, su mente perdida en pensamientos sobre Stefan y Damon, cuando de repente, una figura emergió de las sombras. Antes de que pudiera reaccionar, un paño empapado en verbena presionó su boca. Todo se volvió negro.
No muy lejos, Caroline Forbes estaba saliendo de una fiesta en el Grill. Su vida como vampiro recién convertida la hacía sentir invencible, pero esa noche, la arrogancia la traicionó. Un brazo fuerte la rodeó por la cintura, y una voz susurrante le dijo: "No luches, rubia. Esto no es personal". Era Trevor, el vampiro fugitivo, y junto a él, Rose, su compañera de siglos. Caroline pataleó y mordió, pero la verbena la debilitó lo suficiente para que la arrastraran a una furgoneta donde ya yacía Elena, inconsciente.
Cuando Caroline despertó, se encontró atada a una silla en una casa abandonada en las afueras del pueblo. Elena estaba a su lado, también amarrada, con los ojos abiertos y llenos de terror. "Caroline... ¿qué está pasando?", murmuró Elena, su voz temblorosa.
"No lo sé, pero estos idiotas van a arrepentirse", gruñó Caroline, forcejeando contra las cuerdas impregnadas de verbena. La puerta se abrió, y entraron Trevor y Rose. Trevor parecía nervioso, sudando profusamente, mientras Rose mantenía una expresión fría y calculadora.
"¿Por qué nosotras? ¿Qué quieren?", exigió Elena, intentando sonar valiente.
Rose se cruzó de brazos. "Tú eres la doppelgänger, Elena. Eres el boleto para nuestra libertad. Y tú, Caroline... bueno, digamos que eres un bono. Escuchamos que eres amiga cercana de los Salvatores. Si intentan algo, te usaremos como cebo".
Trevor paseaba de un lado a otro. "Rose, esto es una locura. Elijah es implacable. Si no le entregamos la doppelgänger a tiempo..."
"Cállate, Trevor", espetó Rose. Sacó su teléfono y marcó un número con manos firmes. "Lo llamo ahora. Mantén la boca cerrada".
El teléfono sonó unas veces antes de que una voz profunda y elegante respondiera. "Rose. Espero que esto sea importante. Mi paciencia con traidores como tú y Trevor es limitada".
Rose tragó saliva, pero mantuvo la compostura. "Elijah, tenemos a la doppelgänger. Elena Gilbert. Y como extra, a una vampira joven llamada Caroline Forbes. Estamos en Mystic Falls, en la casa abandonada al este del bosque. Ven pronto, antes de que los Salvatores interfieran".
Hubo una pausa al otro lado de la línea. Elijah Mikaelson, el Original noble y letal, procesaba la información. "Caroline Forbes... ¿la hija del sheriff? Interesante. Asegúrate de que estén ilesas. Llegaré en breve".
Caroline, que había estado escuchando con su oído vampírico agudizado, sintió un escalofrío. Había oído historias sobre Elijah: el vampiro milenario, siempre impecable en su traje, con una reputación de honor entre asesinos. Pero también de crueldad sin límites. "¿Elijah? ¿El Original? ¿Van a entregarnos a él?", susurró a Elena, quien palideció aún más.
Rose colgó y se acercó a las prisioneras. "Sí, pequeña. Elijah nos perdonará la vida a cambio de Elena. Tú... bueno, quizás te deje vivir si te portas bien".
Pasaron unos minutos tensos. Trevor vigilaba la ventana, paranoico, mientras Rose se sentaba en una silla vieja, observándolas. De repente, la puerta principal se abrió con un crujido elegante, no con fuerza bruta. Elijah entró, su presencia llenando la habitación como una sombra viviente. Vestido con un traje oscuro, su cabello peinado a la perfección, sus ojos marrones escanearon la escena con precisión quirúrgica.
"Rose. Trevor", saludó con una voz calmada que ocultaba una amenaza latente. Sus ojos se posaron en Elena primero, confirmando su parecido con Katherine. Luego, se desviaron a Caroline. Algo en su expresión cambió: una leve curiosidad, quizás admiración. Caroline, a pesar de las ataduras, levantó la barbilla desafiante. Sus ojos azules se clavaron en los de él.
"Eres más hermosa de lo que imaginaba", dijo Elijah, casi para sí mismo, acercándose a ella. Extendió una mano y rozó suavemente su mejilla, quitando un mechón de cabello rubio. Caroline sintió un cosquilleo inesperado, una mezcla de miedo y algo más... ¿atracción? "Caroline Forbes. He oído de tu transformación. Lamento que haya sido bajo circunstancias tan... brutales".
Caroline frunció el ceño, intentando ignorar el calor que subía por su cuello. "¿Lamentas? ¿Un Original lamentando algo? No me hagas reír. Solo suéltanos y vete antes de que mis amigos te hagan pedazos".
Elijah sonrió levemente, una sonrisa genuina que iluminó sus rasgos. "Tienes fuego,小姐. Me agrada. Pero los asuntos con doppelgängers son complicados. Elena es necesaria para un ritual antiguo".
Rose intervino, nerviosa. "Elijah, como prometimos. ¿Estamos perdonados?"
Antes de que Elijah pudiera responder, un estruendo sacudió la casa. La puerta voló en pedazos, y entraron Stefan y Damon Salvatore, con los ojos inyectados en sangre y listos para la pelea.
"¡Elena! ¡Caroline!", gritó Stefan, lanzándose contra Trevor.
Damon sonrió con malicia. "Hora de la fiesta, Original. Suelta a las chicas o te arrancaré el corazón".
El caos estalló. Trevor atacó a Stefan, pero Damon fue más rápido, clavándole una estaca en el hombro. Rose intentó huir, pero Caroline, aprovechando la distracción, rompió sus ataduras debilitadas y la tackleó al suelo. Elijah observó, sin moverse al principio, sus ojos fijos en Caroline mientras ella luchaba con gracia vampírica.
"Impresionante", murmuró él.
Stefan liberó a Elena, y juntos, los Salvatores y Caroline rodearon a los secuestradores. Elijah levantó una mano. "No hay necesidad de más violencia. Tomaré lo que es mío otro día". Con una velocidad sobrenatural, agarró a Rose y Trevor por el cuello. "Ustedes dos... han fallado".
En un instante, decapitó a Trevor con un movimiento limpio. Rose gritó, pero Elijah la miró con piedad falsa. "Corre, Rose. Pero recuerda: te encontraré".
Rose huyó aterrorizada. Elijah se volvió hacia Caroline una última vez. "Nos volveremos a ver, Caroline Forbes. Cuenta con ello". Y desapareció en la noche.
Los Salvatores ayudaron a las chicas a levantarse. "Estás bien?", preguntó Damon a Caroline, con un toque de preocupación bajo su sarcasmo.
"Sí... pero ese Elijah... es diferente", respondió ella, tocándose la mejilla donde él la había rozado.
Elena abrazó a Stefan. "Gracias por rescatarnos".
Mientras caminaban de vuelta a Mystic Falls, Caroline no podía dejar de pensar en esos ojos marrones y esa voz suave. Algo había comenzado esa noche, algo peligroso y emocionante.
