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Hope you can handle this - Marhoon

Summary:

Martin estaba acostumbrado a la actitud reservada y callada de su novio Juhoon. Siempre preocupado por sus estudios y carente de muestras de afecto.

Pero cuando Juhoon entra en celo, se vuelve una persona completamente diferente.

Eso no le disgusta a Martin.

 

- Omegaverse
- Escenas sexuales explicitas
- Park Martin top
- Kim Juhoon bottom

Notes:

Está historia en una adaptación, o sea está adaptada a una historia de esta misma aplicación.

Work Text:

Martin y Juhoon habían comenzando su relación desde hace dos años.

Martin se había enamorado a primera vista del callado e indiferente omega que siempre le dirigía una mirada cargada de odio todos los días en el salón de clases, que parecía estar incómodo con su simple existencia y que prefería los libros de filosofía antes que los sentimientos de cualquier otra persona. Juhoon era frío como el hielo, y eso, por alguna razón, parecía gustarle a Martin.

No se confundan, Juhoon era un omega muy bonito y de un aroma atractivo, pero sin embargo, su actitud intimidante y en ocasiones agresiva alejaba a los alfas de inmediato, como si se quemaran con solo verlo. Aún así, Juhoon atrajo a Martin hacia él como si fuera un imán que poseía un fuerte campo magnético.

Martin se propuso conquistar al omega con métodos muy ingeniosos. Por ejemplo, investigar acerca de los gustos musicales del omega y al día siguiente escuchar a todo volumen canciones del grupo favorito de Juhoon en el salón de clases, o fingir hacerse el tonto con un tema que "no comprendía" para pedirle ayuda y poder acercarse un poco más a él. Aún así, para Martin seguía siendo muy difícil acercarse a él, pues parecía que al omega le desagradaba su sola presencia.

Hasta que poco a poco, logró colarse en la zona de confort de Juhoon, y tal vez, también en sus pensamientos.

Después de días y semanas de lo que Martin consideraba un cortejo adecuado, persiguió a Juhoon como un cachorrito desesperado para rogarle que fuera su novio.

La primera vez que se lo pidió con flores y chocolates frente a toda la escuela, recibió como regalo un labio partido y probablemente un orgullo herido.

La segunda vez en una cita al restaurante de su tia después de la escuela, Juhoon no parecía muy seguro.

Y finalmente, en la tercera vez Juhoon aceptó los sentimientos muy enterrados que tenía por Martin, y terminó aceptando. Había sido de una forma muy bonita e íntima, pues Martin había llevado a Juhoon en un hermoso atardecer frente a las olas del mar.

Debido a eso y a todos sus intentos fallidos, podía disfrutar de la cercanía del lindo omega todos los días que quisiera. Es por eso que, justo ahora, se dirigía a casa de su novio para poder pasar el fin de semana juntos.

"Gracias." Dijo Martin cortésmente, después de recibir las bolsas con dulces y frituras de la cajera de la tienda de conveniencia.

Habían pasado dos semanas en las que Martin y Juhoon no habían podido verse, y eso era una total tortura para Martin. No podía ver, no podía tocar y no podía oler a su omega, mucho menos disfrutar de esas sesiones de besos en las que raramente el frío Juhoon accedía, y eso estaba volviendo loco a Martin.

Ambos estaban cursando la universidad. Mientras que Juhoon estudiaba Medicina en la Universidad de Yonsei, Martin estudiaba Ingeniería de Software en la Universidad de Hanyang. Esta etapa no fue complicada para ambos, pues sabían que su unión podía con todas las barreras que se atravesaran. No fue difícil, hasta que Juhoon comenzó a sobrecargarse de trabajos y proyectos todas las semanas, por lo que le era imposible ver a Martin.

Hace unos días, Juhoon se propuso dedicar todo su tiempo y esfuerzo a terminar rápidamente todos sus pendientes para poder ver a su alfa, y fue así como finalmente logró tener unos días libres dentro de su apretada agenda de estudiante. Por otro lado, Martin estaba libre siempre que podía, pues la universidad no lo sobrecargaba tanto como a Juhoon.

Es por eso que, en cuanto Martin recibió un mensaje de su novio diciéndole que podía visitarlo, no dudó ni un momento en ponerse el casco y encender rápidamente su motocicleta, no sin antes comprar un montón de cosas en la tienda de conveniencia para mimar a su omega.

El mensaje de Juhoon fue corto, tal vez más de lo que debería, pues simplemente había escrito: "Estoy libre. Necesito que vengas, ahora." No obstante, Martin no le dió demasiada importancia, pues pensaba que probablemente Juhoon tenía las manos demasiado cansadas como para escribir un poco más.

Martin estacionó su motocicleta en el estacionamiento del complejo de departamentos en el que su Omega vivía. Hace unos meses, Juhoon decidió que quería independizarse, pues su relación con sus padres no era tan buena como para poder soportarlos a ellos además de la universidad. Claro, para Martin eso fue una gran idea, pues podía visitarlo las veces que quisiera sin ser interrumpidos por terceras personas.

Primero, pasó por la recepción, saludando a la recepcionista que ya lo conocía por sus constantes visitas a Juhoon. Entró al elevador y las puertas se cerraron detrás de él. Marcó el piso número tres en la selección de botones que había y después se observó en el reflejo de las paredes del elevador, analizando si se veía lo suficientemente presentable. Tenía puesta una camisa negra, pantalones de mezclilla y unos tenis casuales. Nada del otro mundo, pero se veía bien.

Cuando las puertas se abrieron, Martin caminó con pasos nerviosos y largas zancadas por el largo pasillo, hasta llegar al departamento con el número 216. Su mano se aferró un poco más a la bolsa con dulces que tenía en sus manos, y tocó suavemente la puerta.

"Juhoon-ah, soy yo." Llamó Martin con un toque de emoción en su voz, incluso su aroma se había alterado ligeramente. Esperó por ahí durante un minuto, pero el nombrado no abrió. Martin frunció el ceño, pues su novio no dejaba pasar más de 15 segundos sin abrir la puerta porque siempre lo estaba esperando.

Volvió a tocar y esperó algunos segundos, pero otra vez no obtuvo respuesta. Martin sacó su teléfono del bolsillo con algo de urgencia y buscó el contacto de Juhoon para escribirle, no fue difícil encontrarlo ya que su chat estaba fijado.

"Bonito, ya estoy afuera."
"¿No vas a abrirle a tu alfa?"

Casi al instante, obtuvo una respuesta por parte de Juhoon.

"Usa la llave."

Eso le pareció extraño a Martin. Si bien, Juhoon tenía tanta confianza en él que le había dado una copia de la llave de su departamento, nunca la había usado por respeto a la comodidad y privacidad de su novio. Además, no la necesitaba, porque Juhoon siempre estaba ahí.

Tanteó su bolsillo otra vez para sacar su cartera, buscó la pequeña llave en ella y abrió la puerta.

Apenas puso un pie dentro de la vivienda, el aroma a canela y chocolate de Juhoon golpeó de inmediato sus fosas nasales, incluso Martin pudo jurar que sus pupilas se dilataron al percibir el delicioso olor de su novio después de días. Pero entonces, algo hizo click en él.

A Juhoon no le gustaba llenar el departamento de su aroma, pues argumentaba que ni siquiera podía aguantarse así mismo, pero sin embargo, parecía haber roto esa regla. Tampoco lo había recibido con los brazos abiertos detrás de la puerta, como usualmente lo hacía.

Martin sintió que la preocupación se adueñó de él casi de inmediato por el comportamiento nada usual. Dejó la bolsa de plástico junto a su cartera con la llave en la mesa y se dirigió a la habitación del omega.

A medida que avanzaba, el aroma ajeno parecía cada vez más penetrante en las entrañas de Martin.
"Mi amor, ¿estás bien?" Preguntó Martin con inquietud en su voz, como respuesta, solo recibió gemidos que parecían ser de desesperación. Ahora mismo estaba pensando lo peor, porque si a su lindo y adorable omega le pasaba algo malo, el mundo de Martin se derrumbaría.

Tomó el pomo de la puerta y lo giró con lentitud.
"Juhoon, ¿por qué no me...?" y sintió que su alma casi salía de su cuerpo.

Juhoon estaba de espaldas, montaba agresivamente el suéter rojo con negro favorito de Martin como si su vida dependiera de ello, incluso lo había envuelto en una almohada para más comodidad. Sus largas y lechosas piernas estaban descubiertas, y en su torso solo vestía una camisa blanca holgada que mordía desde el borde para evitar soltar sonidos involuntarios. Sus uñas estaban casi enterradas en el suéter de su novio, estaba sonrojado y agitado, con los ojos cerrados.

La mirada de Martin no pudo evitar dirigirse al trasero redondo y firme de su novio, que rebotaba de forma hipnotizante con cada salto que daba. Se quedó sin aliento, jamás había visto a Juhoon de esta forma.

Ya habían tenido relaciones sexuales antes un par de veces, siempre llevaban las cosas de manera suave y Juhoon terminaba cubriendo su rostro por la vergüenza de no querer ser visto desnudo. Pero esto... Esto era diferente.

Martin olisqueó ligeramente, el aire en la habitación y notó que el aroma ahí era mucho más fuerte que en el resto del departamento. Volvió a dirigir tímidamente su mirada hacia su novio quien aún no notaba su presencia, y pudo notar el lubricante que resbalaba por los muslos del omega.

Por fin lo entendió.

Juhoon estaba en celo.

La entrepierna del alfa se endureció de inmediato, y sus pantalones se sintieron apretados a pesar de ser dos tallas más grandes. Sintió su cuerpo temblar. Había entrado en shock, pues por más raro que parezca, ambos jamás habían pasado un ciclo de calor juntos.

Martin tragó duro y retrocedió hacia atrás, tratando de ocultar sus feromonas de excitación que salían naturalmente y los pensamientos subidos de tono que comenzaban a llegar a su mente. Se sintió controlado por los nervios, pensó que, tal vez, sería mejor darle privacidad a Juhoon ahora mismo.

Pero mientras retrocedía hacia atrás buscando el pomo de la puerta nuevamente, tropezó con el par de Converse negras que su novio usualmente usaba, haciéndolo caer. El estruendo de su caída resonó en la habitación, alertando a Juhoon de una segunda presencia con él.

Juhoon detuvo sus movimientos y giró su rostro de inmediato, dirigiéndole una mirada cargada de anhelo y deseo a Martin. El alfa sintió que podía derretirse con solo ver los tiernos y expresivos ojos de su novio, que ahora lo analizaban de pies a cabeza.

Martin tragó duro y se levantó torpemente, apoyándose en la pared. Bajó disimuladamente su camisa para ocultar el creciente bulto en sus pantalones. No fue capaz de mantener el contacto visual con el chico desnudo frente a él, por lo que solo desvió la mirada hacia algún otro lugar de la habitación y río con nerviosismo.

"Ah, Juhoon. Estabas ocupado y pensé... Lo siento, no quise molestarte." Martin volvió a retroceder, buscando desesperadamente sentir la madera de la puerta detrás de él. "Ya me voy, ¿sí?, regresaré en otro momento. Perdón, perdón." Dijo con timidez.

Antes de que pudiera salir y ese aroma intenso lo mareara aún más, sintió como una mano ligeramente más pequeña que la suya lo tomaba por el hombro y lo jalaba con fuerza hacia atrás, impidiéndole irse. Martin se tambaleó y casi caía nuevamente, de no ser porque fue empujado de espaldas hacia el colchón de la cama.

Iba a protestar, pero un peso sobre su regazo lo hizo callar al instante. Ahí estaba Juhoon ahora sin camisa, uno con sus largas y bonitas piernas a los lados de la cadera de Martin, con su miembro rosáceo erguido y con mechones de cabello castaño pegándose a su frente debido a la capa de sudor, mirándolo fijamente de una forma que ni Dios podía describir.

"Llegaste." Pronunció Juhoon en voz baja, sin quitarle la mirada de encima a su novio bajo él.

La timidez nuevamente volvió a ganarle a Martin al ver a su Omega sin ningún pedazo de tela encima, y lo único que pudo hacer fue cubrirse los ojos con ambas manos. Por alguna razón, sentía que estaba viendo algo indebido.

Juhoon chasqueó la lengua y tomó las manos de Martin con algo de rudeza para quitarlas de su rostro.
"No te escondas, quiero que me veas."

El alfa lo miró con un sonrojo en sus mejillas y recorrió descaradamente cada rincón del cuerpo de su novio, desde sus pupilas dilatadas hasta la humedad entre sus piernas. Incluso, pudo sentir húmedo su propio pantalón, pues Juhoon lubricaba tanto que había manchado su tela de mezclilla.

Juhoon tomó con fuerza el brazo de Martin para hacerlo sentarse en la cama. Buscó una posición lo suficientemente cómoda y hundió su rostro en el cuello del alfa, inhalando con fuerza el aroma a café y madera que su glándula emitía. Sus manos se aferraron con fuerza a los firmes y anchos hombros de Martin, mientras le dejaba pequeñas mordidas y lamía su piel.
"Tan delicioso." dijo con admiración.

En cambio, Martin apretó las sábanas debajo de él, intentando no perder la poca cordura que le quedaba al tener a su chico tan expuesto de esa manera. Soltó un suspiro tembloroso mientras cerraba los ojos fuertemente. Su mente daba vueltas y vueltas, ¿qué es lo que su novio tenía planeado hacerle?

Sintió como su mano era dirigida por la de Juhoon a su pomposo y húmedo trasero, hasta terminar en su entrada. Una parte muy dentro de él, entendió sus intenciones. Martin se sintió morir cuando vio al omega sonreír con picardía. Mierda, él casi nunca sonreía, solamente cuando las palabras lindas lo afectaban demasiado.

"Tus dedos aquí. Prepárame antes de que me folles." Dijo Juhoon sin ninguna pizca de prudencia y con una expresión completamente neutral. Se acarició así mismo con los dedos de su alfa, asegurándose de hacer expresiones faciales que lo hicieran lucir como una cosita sexy.

Martin dejó salir un jadeo y se limpió una gota de sudor frío que había comenzado a resbalarle por la sien.
"¿Q-Qué?" Fue lo único que fue capaz de articular.

Juhoon rodó los ojos y con su mano libre palmeó la mejilla de su novio. Enseguida tomó su mandíbula con rudeza, obligándolo a encontrarse con su intensa mirada.
"¿Estás sordo o qué? Dije que me metieras los dedos."

Martin abrió los ojos con desconcierto. Su novio, su pequeño y callado novio jamás lo había tratado de esa forma tan diferente y agresiva, siempre era más de pedir las cosas con amabilidad. Pero la forma tan intensa en que lo miraba... La forma en que casi clava sus uñas en su mandíbula, le hizo sentir un escalofrío recorrer su espalda.

Esta faceta de él le gustaba.

El deseo por la aprobación y los elogios de Juhoon comenzó a arder en el pecho de Martin, por lo que asintió con la cabeza frenéticamente.

"S-Sí, lo que digas, mi amor."

El omega volvió a sonreírle, y en respuesta, le plantó un beso lleno de desesperación. No fue nada suave, pues incluso ambos gruñían entre besos y chasquidos. Juhoon fue el primero en separarse, y ambos quedaron unidos por un fino hilo de saliva de entre sus labios. Palmeó con suavidad la cabeza de Martin.

"Buen chico." Ronroneó.

Eso pareció motivarlo. No perdió más tiempo e introdujo lentamente un dedo dentro del interior de su novio, ya no necesitaba lubricante adicional, pues estaba tan mojado que su entrada ya estaba empapada. En menos de un minuto introdujo otro dedo más, con la otra mano, tomó al chico de la cintura y lo mantuvo en su regazo. Su calor ya estaba comenzando a ser incómodo en sus pantalones, pero decidió aguantar por ahora.

Juhoon echó la cabeza hacia atrás, arqueando la espalda mientras sus manos se enterraban en los hombros ajenos. Sentía los dedos entrar y salir de él con un ritmo tortuoso, podía escuchar el pequeño chapoteo de su interior y aquello le subió la calentura de inmediato.

"¡Ah, Martin!" Gritó inesperadamente. Una de sus manos buscó sus propios pezones que ya estaban erectos, y comenzó a acariciarse así mismo, asegurándose de ofrecer un buen espectáculo.

Los colores volvieron a subir a las mejillas del mencionado y eso solo lo animó a continuar haciendo un buen trabajo con sus dedos.

"T-Tus dedos... ¡Se sienten tan bien adentro de mí!" Volvió a gemir en alto, y comenzó a penetrarse así mismo contra los dedos de Martin, marcando un ritmo aún más rápido y brutal. Su mano ahora se dirigió hacia su propio miembro, masturbándose a un ritmo rápido. "Más, ¡Más!"

"J-Juhoon, por favor. No seas tan ruidoso." Rogó con algo de miedo en su voz. Los gemidos del omega jamás habían sido un problema, pues prefería ocultarlos durante el sexo para que nadie más escuchara. Pero ahora, este caso era diferente, pues estaba siendo mil veces más descarado de lo normal.

Juhoon sonrió con burla ante la reacción nerviosa de Martin, encontrando la vergüenza de su novio absolutamente tierna. Eso solo lo animó, provocándole más ganas de sacarlo de quicio. Sus gemidos se hicieron más fuertes y exagerados, en un intento de aumentar los nervios de Martin.

"¡Martin, tus dedos son tan deliciosos!" Gritó mientras seguía saltando, sin molestarse en bajar ni un poco su voz.

El alfa retiró sus dedos de inmediato ante el miedo de ser escuchados por alguien más. Por dentro dejó vacío a su omega, y por su acción, se ganó una mirada cargada de enojo. La sonrisa se había desvanecido del rostro de Juhoon, y ahora lo observaba como si estuviera a punto de matarlo.

Lo siguiente, fue inesperado.

Un "¡Paf!" resonó en la habitación y la mejilla de Martin comenzó a arder. Por instinto, llevó su mano hacia la zona y acarició suavemente su piel sonrojada.

Juhoon lo había abofeteado.

Y eso le había gustado.

"Nunca dije que podías dejar de tocarme." Demandó el omega que aún seguía sentado cómodamente en su regazo. El chico ni siquiera lo dejó responder y Martin fue lanzado otra vez contra el colchón, quedando completamente recostado y a merced de Juhoon.

Martin dejó salir un suspiro entrecortado, y probablemente sus boxers estaban mucho más húmedos que cuando entró por primera vez a la habitación.
"Lo siento." Dijo con sumisión, mirándolo con lágrimas en los ojos. Pero no eran lágrimas de dolor, era excitación retenida.

Primero, le quitó la camiseta negra a Martin con algo de brusquedad, casi rasgándola en el intento y tirándola a algún lado de la habitación. Después, con agilidad, Juhoon desabotonó el pantalón de Martin y bajó la cremallera. Tomó el borde de los pantalones junto a sus boxers y se los bajó hasta las rodillas. El pene de Martin saltó contra su miembro de inmediato, el glande yacía hinchado y de un rojo fuerte.

El omega se relamió los labios y le dió un apretón al miembro sensible del alfa, haciéndolo arquear la espalda y soltar un gemido. Se inclinó para darle un pequeño beso a la punta y después restregó su rostro contra el resto del miembro

"Omega, omega, por favor..."

El nombrado alzó la mirada de inmediato, atendiendo el llamado desesperado de Martin. Siguió acariciando su miembro, sin romper el contacto visual.

"¿Por favor qué? Dime qué quieres." Dijo el omega con un tono divertido en su voz.

Martin lloriqueó mientras lo tomaba por las caderas, acercándolo más a su miembro.
"Quiero follarte, te lo s-suplico." Su voz se quebró en la última palabra.

Juhoon sintió un tirón en su vientre al escucharlo, mierda, este hombre iba a volverlo loco.

Se encargó de quitarle los zapatos junto a los pantalones y boxers por completo. Se posicionó justo encima de la polla palpitante de Martin y rozó su entrada rosada contra él, gimiendo ligeramente ante la fricción.

Se dejó caer de una sola estocada y tiró la cabeza hacia atrás en cuanto sintió a Martin llenándolo por completo.

"¡Ah!" Gritó dulcemente al comenzar a cabalgar sobre Martin como un profesional. Sus ojos se rodaron hacia atrás por un instante y su cuerpo tembló ante la nueva sensación. Sus manos encontraron las de su alfa y entrelazó sus dedos.

Juhoon lo montaba con rudeza, los golpes de piel contra piel y el chapoteo del pene de Martin entrando y saliendo se combinaban con el aroma a excitación de ambos, creando una mezcla deliciosa en el aire.

Por otro lado, Martin gemía ante cada salto que Juhoon daba, su estrechez y su calor lo apretaban por completo. Sus colmillos comenzaron a picar, amenazando con salir y marcar a su omega en ese mismo instante, tuvo que morderse el labio inferior y obligarse así mismo a suprimir ese deseo, pues no sabía si era lo correcto. Salió de su trance en cuanto sintió una mano rodear su cuello.

Juhoon observó lo hermoso que Martin se veía mientras lágrimas de placer caían por sus mejillas. El alfa debajo de él no paraba de sollozar y soltar pequeños gruñidos, lo único que hacía era aferrarse a la pequeña cintura de del Omega y mirarlo con ojos suplicantes. Juhoon infló el pecho de orgullo al admirar a su alfa así, arruinado por él.

"Mírate, luces tan lindo. Solo yo tengo el derecho de verte así, ¿me oíste?" Reclamó Juhoon seguido de un gruñido, apretando un poco más el cuello del alfa pero sin llegar a asfixiarlo.

Con ambas manos se aferró a su cuello para aumentar aún más su ritmo. Inclinó el rostro hacia la mandíbula de Martin, dejando mordidas profundas que no lo hicieron sangrar, pero si lo suficientemente fuertes para dejar marcas.

Martin se sentía demasiado sobreestimulado. Tener su pene dentro de Juhoon, unas manos en su cuello y unas cuantas mordidas eran demasiado para él. Comenzó a sollozar a un volumen un poco más alto y se aferró a las manos que rodeaban su nuez de Adán. Apenas y podía hablar, pues la falta de aire no le permitía usar sus cuerdas bucales.
"J-Juhoon, ¡Juhoon, c-creo que voy a-"

"¿Quieres correrte? Apuesto a que mi vientre se vería muy bien hinchado de tu semen, ¿mhm?"
Provocó Juhoon. Parecía mover sus caderas ligeramente hacia otra dirección, como si estuviera buscando algo. Siguió saltando hasta que por fin encontró su punto dulce.

El omega se hizo un desastre de gemidos lascivos que casi se convertían en gritos cuando la polla de Martin penetraba justo en su próstata. Abrazó el torso de su novio y enterró sus uñas en su trabajada espalda, haciéndolo soltar un quejido de dolor.

No obstante, cuando Martin sintió que su liberación estaba cerca trató de apartar a Juhoon, pero a cambio solo recibió otro rasguño en su espalda.

"¡No, no, no!" Gritó Juhoon con un deje de desesperación en su voz. "Por favor, necesito que me llenes." Suplicó.

Entre gemidos, Martin trató de formular una oración. "Juhoon- ¡Ah!, n-no podemos, es peligroso. ¡Ngh!"

El omega no dejó que se separara en ningún momento, negó con la cabeza desesperadamente mientras se aferraban aún más a su torso, y le rogó con necesidad.
"E-Estoy seguro de esto, ¡Por favor!"

Instintivamente, Martin dejó que sus colmillos salieran. No lo pensó dos veces y mordió a Juhoon, justo en la unión de su cuello y su hombro. Lo hizo sacar un grito de dolor, pero aún así, su novio no lo apartó.

Después de unas cuantas embestidas más, Martin se corrió con un grito varonil, llenando las entrañas de Juhoon con su esperma caliente y espeso. Sus colmillos aún enterrados en el cuello ajeno se clavaron aún más ante el intenso frenesí. Seguido de él, Juhoon se corrió con un gemido débil, manchando el abdomen de ambos.

Sintió como su nudo comenzaba a hincharse y observó como el vientre de su novio comenzaba a abultarse, procuró no moverse para no lastimarlo.

Juhoon se dejó caer sobre el pecho de Martin, completamente extasiado y agotado. Solo podían escucharse las respiraciones agitadas de ambos amantes junto a bocanadas de aire en un intento de recuperar el aliento. Martin se dedicó a lamer con delicadeza la sangre que se derramaba de la marca de enlace, hasta que dejó de salir.

Se quedaron abrazados hasta que la hinchazón del nudo bajó y Martin retiró su miembro del interior de Juhoon, quien ya había caido completamente dormido.

Martin sonrió con orgullo, abrazó a su novio y dejó un tierno beso en su coronilla.
"Descansa, mi amor. Te amo."

A la mañana siguiente, Juhoon despertó de su profundo sueño y abrió sus ojos con lentitud. Fue recibido con un fuerte dolor de cabeza, que lo hizo jadear de dolor. De inmediato, llevó su mano a su frente, mientras fruncía el ceño.
"Ugh, que horror."

Intentó moverse, pero se sorprendió al sentir un brazo rodeando su cintura con delicadeza, junto a un pecho que se pegaba a su espalda desnuda. Solo necesitó olisquear el aire ligeramente para percibir el aroma de Martin, y saber que se trataba de él.

Fue la sensación húmeda en su cuello lo que lo sacó de quicio. Giró su rostro de inmediato, y pudo ver la cabeza de Martin enterrada en su cuello, lamiendo con orgullo la marca de enlace que ahora se había tornado de un color rojizo.

Juhoon sonrió débilmente al verlo, y estiró su mano para acariciar los mechones de cabello de su alfa que seguía pegado detrás de él.

"¿Dormiste bien? ¿Te duele algo? ¿Quieres que te traiga algo de comer?" Cuestionó Martin con voz adormilada y los ojos apenas entreabiertos, pero con un toque de notable preocupación en su voz.

Juhoon no pudo sentirse más que afortunado de tener una pareja que se preocupara y lo cuidara todo el tiempo. Asintió lentamente mientras estiraba sus brazos y bostezaba al mismo tiempo. Se giró para encarar a su novio y lo abrazó por el cuello, pegando sus pechos desnudos.
"Estoy bien. Te amo."