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Pollo Rostizado

Summary:

Endeavor planea sorprender a Fuyumi visitándola de improviso para celebrar que ahora se ha independizado, pero la visita no va de acuerdo al plan cuando se topa con alguien inesperado en casa.

Notes:

¡Hola! Este pequeño One Shot surgió de una plática con mi amore mientras comíamos quesadillas y hablábamos de distintos ships en el fandom de My Hero. La comedia no es un genéro que aborde normalmente, pero la idea nos pareció tan divertida que no pude resistirme a escribirla. ¡Espero que lo disfruten!

(See the end of the work for more notes.)

Work Text:

Cuando el elevador abrió sus puertas, Endeavor se movió con tranquilidad hacia el fondo del pasillo. Tenía la intención de sorprender a Fuyumi, quién se había independizado recientemente, y darle una visita sorpresa para salir a desayunar. Fuyumi le había asegurado que estaría en casa ese fin de semana, y que no saldría a ningún lado, así que Rei y él decidieron que era un buen momento para celebrar esa nueva etapa de su vida.

 

Llegó a la puerta, tocó el timbre, y esperó. Y esperó. Y esperó un poco más. Volvió a tocar.

 

Comenzó a ser extraño que no hubiera ningún ruido. Era un sábado por la mañana, apenas las 8:30, y sabía que Fuyumi no era de las que necesariamente se levantaban temprano para salir a correr o hacer mandados, a no ser que ocurriera algo importante.

 

Con preocupación, tocó por tercera vez y escuchó con atención el sonido de una puerta abriéndose en el interior. ¡Ah, entonces si estaba dormida! Lamentó por un instante haberla despertado, pero el sentimiento se disipó en el momento en que una voz masculina gritó desde el interior:

 

—¡Ya voy! ¡Si esto es por el ruido de anoche, lo siento! ¡No volverá a ocurrir! O al menos, intentaré que no vuelva a ocurrir, aunque no prometo nada…

 

La voz se acercaba a la puerta. La confusión de Endeavor se acentuó más porque aquella voz le resultaba demasiado familiar… irritantemente familiar…

 

La puerta se abrió de golpe.

 

—Lamento el rui…do…

 

Y Endeavor se topó cara a cara con Hawks. Un semidesnudo Hawks, que traía encima sólo un par de pants que aparentemente habrían sido puestos con prisa, a juzgar por el hecho de que iba descalzo y con el cabello visiblemente alborotado…

 

—Eh… hola… Endeavor san…—murmuró con voz temblorosa.

 

—El ruido… ¡de anoche! —exclamó con furia Endeavor mientras su cuerpo se prendía en llamas. Era una suerte que aún usara su traje de héroe bajo su ropa de civil.

 

Hawks entró en pánico y cerró la puerta de un golpe. La trabó tan rápido como pudo, y observó con horror cómo la chapa se enrojecía con el calor de Endeavor, que trataba de abrirla, y corrió hacia el balcón de la estancia.

 

Fuyumi salió entonces de la habitación envuelta en un cobertor.

 

—Keigo, ¿qué pasa? ¿Quién era? —preguntó aún adormecida.

 

—¡Tu padre! — gritó Hawks mientras abría la puerta de cristal al balcón.

 

—¿Qué? ¿Papá? —Preguntó con nerviosismo, ya más despierta.

 

En ese momento, escuchó golpes en la puerta, fúricos.

 

—¡Hawks! ¡Abre la maldita puerta!

 

—Creo que se acaba de enterar de lo nuestro — rió nervioso Hawks.

 

—Oh no…—suspiró con angustia Fuyumi, que dio un salto de miedo cuando la puerta finalmente fue forzada a abrirse.

 

Endeavor ingresó hecho una furia en el departamento, y observó con disgusto el estado de su hija, y asumió que no iba vestida debajo del cobertor que la envolvía. Volteó la mirada de ira incontrolable hacia Hawks, que parecía que estaba a punto de salir por el balcón.

 

—¡Papá, espera! ¡Puedo explicarlo! —intentó Fuyumi.

 

—¡Hawks! —le gritó Endeavor.

 

—¡Bueno, fue divertido! —exclamó Hawks volteando hacia Fuyumi — ¡Si sobrevivo nos vemos el lunes! — gritó mientras se giraba hacia el balcón y saltaba fuera, extendiendo las alas y alejándose tan rápido como pudo. Realmente no temía que Endeavor fuera a matarlo… pero tampoco le apetecía correr el riesgo.

 

—¡Vuelve aquí sinvergüenza! — exclamó Endeavor, corriendo hacia el balcón mientras ignoraba los llamados de su hija, a la que no quería ver directamente o se enfurecería todavía más. Sin perder el tiempo, saltó del balcón para perseguir a Hawks en el aire.

 

—¡No seas cobarde y regresa! ¡Infeliz!

 

—¡Oh cielos! —exclamó una voz dulce desde la puerta —Fuyu, ¿qué sucedió?

 

Fuyumi volteó para encontrar a su madre parada en la puerta, observando con preocupación el daño, y tratando de entender el estado de su hija.

 

—¡Mamá! ¡Papá acaba de descubrir lo mío con Keigo! — exclamó mientras señalaba hacia el balcón.

 

En el fondo, Rei pudo apreciar flamas explotando aquí y allá en el cielo, y unos flashes en rojo tratando de huir de ellas.

 

—Oh no… — suspiró.

 

—¿Mamá? ¿qué sucede? — se escuchó la voz de Shoto acercándose desde el pasillo. — Fuyumi, ¿por qué no estás vestida?

 

—¡Mamá haz algo! — le rogó Fuyumi cuando, afuera, se escuchó la enardecida voz de su padre gritando ¡Jet Burn!, seguido de una enorme llamarada brillante dirigida al cielo.

 

—Bien — suspiró nuevamente su madre — primero que nada, vístete Fuyu. Llamaré a alguien para que reparen tu puerta. Shoto, estate atento por si tu padre logra hacerle daño a Hawks.

 

—¿A Hawks? ¿Por qué está peleando con él en primer lugar? — preguntó mientras observaba un segundo Jet Burn dirigido hacia arriba. El resplandor naranja fue tal, que alcanzó a iluminar parte del balcón.

 

—Acaba de descubrir que está saliendo con tu hermana…— respondió su madre mientras sujetaba el teléfono a su oído— ¿bueno? ¡Hola! Oye, necesito que consigas a alguien para arreglar la puerta de Fuyu…

 

—¿Estás saliendo con Hawks? — preguntó Shoto con incredulidad.

 

Fuyumi sólo suspiró con agotamiento.

 

—Iré a vestirme… — y acto seguido desapareció en su habitación.

 

En el cielo, Hawks intentaba sin éxito contener la ira desmedida de Endeavor, que parecía fastidiado al punto de querer prenderle fuego en serio.

 

—¡Endeavor san! ¡Por favor déjame explicarte! —rogaba Hawks.

 

—No necesito tus explicaciones, ¡necesito que bajes de ahí! ¡te daré la paliza de tu vida!

 

—Por favor, Endeavor ¡sé razonable! ¡esto no es lo que parece! —gritó Hawks mientras esquivaba una bola de fuego.

 

—¡Te estás acostando con mi hija! —respondió el otro hombre con furia.

 

—Bueno… sí, pero… ¡espera, no, no, detente!

 

Endeavor aprovechó el titubeo de Hawks para acercarse. Consiguió entonces conectarle un buen golpe al estómago, que lo dejó sin aire, y acto seguido lo golpeó detrás de la cabeza. Si bien Hawks era rápido y resistente, el golpe fue lo suficientemente contundente como para dejarlo momentáneamente inconsciente. Endeavor lo sujetó del pants para evitar que cayera en picada. Y lo arrastró por el aire de vuelta al departamento.

 

Aterrizó con fuerza en el balcón, descuidando completamente la cabeza de Hawks, que acabó golpeándose de lleno contra el barandal. Con cuidado, abrió la puerta de cristal e ingresó en el lugar, sólo para encontrar a sus hijos y a Rei sentados a la mesa tomando el té. Fuyumi se escandalizó tan pronto como su padre dejó caer a Hawks al piso sin ningún tipo de reparo.

 

—¡Keigo! —gritó mientras hacía por levantarse de la mesa.

 

—Siéntate Fuyumi —le indicó Endeavor — levántate, Hawks, sé que ya no estás inconsciente.

 

Hawks levantó lentamente la cabeza y sonrió nerviosamente a los demás.

 

—¡Ah! Hola, Señora Todoroki, Shoto… —murmuró como pudo. Volteó entonces a ver a Fuyumi, a quién le sonrió con dulzura.

 

—Ve a ponerte presentable, antes de que me arrepienta de no haberte dejado caer desde el aire. —le ordenó Endeavor.

 

No hubo que repetir la orden dos veces.

 

Unos minutos después, a pesar de que se escuchaba en el fondo el sonido de la regadera, y en la puerta los golpeteos de los trabajadores reparándola, el silencio que siguió entre ellos era tan denso que ni Edgeshot sería capaz de cortarlo. Sólo Shoto, que comía despreocupado una galleta, se atrevió a comentar:

 

—Es por cosas así que no te contamos nada.

 

Endeavor volteó a verlo estupefacto.

 

—¿Ustedes sabían de esto? —inquirió a su familia.

 

—Yo sí —respondió Rei, quien daba pequeños sorbos a su té —pero no porque me lo dijeran. Los sorprendí besándose un día que Keigo visitó la casa.

 

—¡Mamá! —exclamó Fuyumi, escandalizada.

 

—No les quedó más remedio que decirme —finalizó Rei, sin inmutarse. En el fondo dejó de sonar la regadera.

 

—¿Y no consideraste pertinente decírmelo? —le reclamó Endeavor.

 

—Considerando tu reacción reciente, no puedes culparla —interrumpió Shoto, comiendo otra galleta.

 

—Papá, sólo… lo que sucede es que… yo no sabía cómo lo tomarías, sé que Keigo y tú son cercanos… —dijo Fuyumi con cautela.

 

—No lo somos —respondió Endeavor —sólo… creí que nos llevábamos bien. Pero él tampoco me dijo nada…

 

—Porque tampoco sabía cómo decírtelo…

 

—¿En verdad me temes tanto? —preguntó Endeavor con tristeza.

 

—Pues es que también reaccionas tan mal…—insistió Shoto.

 

Endeavor suspiró. No sabía que responder a eso y tampoco si debía sentirse mal, o si acaso estaba de acuerdo con la relación.

 

—Ya hemos terminado con la puerta, Sra. Todoroki —informó uno de los trabajadores desde la entrada. Rei se puso de pie para inspeccionar los arreglos.

 

—No me agrada la idea de que salgan juntos. Su trabajo es muy peligroso —dijo Endeavor a su hija.

 

—Tú no puedes decidir con quién puedo o no estar —respondió con firmeza Fuyumi.

 

—No, pero igual me preocupa. Tú me preocupas. Y Hawks…

 

—¡Keigo nunca me haría daño!

 

—¡No dije que fuera a hacerlo! Pero indirectamente nuestro trabajo afecta a quienes nos rodean y…

 

—¡Basta papá! ¡Ya no soy una niña!

 

—¡Fuyumi, sientáte!

 

—¡No quiero! ¡Quiero que me escuches por una vez!

 

—¡Sólo te digo que pienses bien las cosas!

 

—¡Las he pensado bien! ¡no voy a dejar a Keigo! ¡Y menos ahora que…! —Fuyumi dudó de proseguir, parecía que había hablado de más. Su hermano la observaba con curiosidad mientras bebía té, y su madre le dirigió una mirada de preocupación cuando regresaba tranquilamente a la mesa tras aprobar el arreglo de la puerta.

 

—Ahora que… ¿qué? —preguntó Endeavor con cautela.

 

Fuyumi se mordió los labios. Parecía indecisa sobre decir algo, y tanto Endeavor como su madre comenzaron a ponerse nerviosos.

 

—¡Fuyumi! —exclamó Endeavor.

 

—¡Estoy embarazada!

 

El grito generó una serie de diversas respuestas en los presentes. Shoto se atragantó con el té que bebía. Rei se llevó las manos a la boca mientras intentaba contener el llanto. Endeavor se quedó petrificado en la silla.

 

Y en el fondo, un golpe sordo hizo que voltearan a la puerta de la habitación, en donde un ya vestido Hawks se había desmayado y estrellado bruscamente contra el piso.

 

Resultó entonces, al pasar un mes, que Fuyumi en realidad no estaba embarazada, y todo había sido una falsa alarma.

 

Pero ¿por qué desperdiciar una boda ya perfectamente planeada y arreglada?

Notes:

¡Gracias por haberlo leído! Espero que haya sido tan divertido leerlo como lo fue escribirlo. ¡Hasta la próxima!