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Loser, baby

Summary:

La ropa alternativa, extravagante, llamativa o rara se vuelve lo normal cuando paseas por las calles de Harajuku. Calles en las que Velvet Riot destaca de entre todos los grupos. Con tres integrantes femeninas y la actriz novata Utsugi Kokoro en el puesto de lider se abren camino hacia el exito.

Un día, en un encuentro inesperado y espontáneo entre Velvet Riot y Buster Bros!!!, por fortuna (o desgracia) dos pedazo de perdedores intercambiaran miradas.

{1st chapter: Velvet Riot}
{2nd chapter: Velvet Riot and Buster Bros!!}

Notes:

(See the end of the work for notes.)

Chapter 1: Harajuku Division

Chapter Text

La rubia volvió a mirar el teléfono una vez más antes de mirar a su alrededor y volver a guardarlo en su bolsillo. Tres y media de la tarde. Chasqueó la lengua.

—Quiero mi té... —lloriqueó y buscó con la mirada alguna cara conocida.

—¡Maika, aquí! —exclamó una voz algo rasposa cerca de ella. Al acercarse, se saludan con un abrazo. —Empezaba a pensar que todo esto era un plan para dejarme esperando en el sol durante horas y así asesinarme ¡Esté calor es infernal, voy a morir de deshidratación!

—Te pasa por insistir en usar esa ropa siempre, en serio ¿Cuantas capas llevas, Satomi? En fin, si vistieras como Kokoro esto no te pasaría.

—Sí, pero moriría congelada. —dijo y segundos despues procedió a mirar de arriba a abajo a la rubia. —Hablas mucho para ir hasta más tapada que yo ¿Qué son esos mitones? Te llegan hasta los jodidos codos.

—Molan que te cagas. Me los dió un colega que trabajó para un culto satanista, mira, ponen diablo en guaraní.  —señaló con una sonrisa ilusionada. Mientras la otra la miraba con preocupación, Maika volvió a mirar a su alrededor. —¿Dónde está Kokoro?

—No lo sé, pero como tarde diez minutos más le voy a meter el clarinete por un orificio que no da gusto. —afirmó señalando la funda de dicho instrumento.

—¿Te ha sacado de la orquesta? Aah, te entiendo, a mí me ha interrumpido mi hora del té. —suspiró.

—Que alguien como tú tenga "hora del té" me perturba cuanto menos.

—Perdona, no sabía que mi personalidad me prohibia automáticamente beber té. —soltó con ironía. Aunque a la de cabellos castaños le dió bastante igual.

—No el beber té, el tener una hora para ello.

—Ah claro, sí, te entiendo. Ahora mismo lo cambio a "la hora de comer almas de niños" que seguro me pega mucho más. Sí, sí, dejame que abra mi agenda un momento.

—Sin coñas, deberías. —afirmó, descolocando ligeramente a la rubia. Sin embargo, un par de segundos despúes, una sonrisa se dibujó en la cara de Maika.

—Eres brillante, Satomi, a partir de ahora lo llamaré así cuando alguien me pregunte.

—Y tu eres una espanta viejos profesional...

—Gracias a Dios soy bisexual. —dijo guiñando un ojo, haciendo que Satomi pusiera los ojos en blanco.

En medio de su interesante conversación, una voz femenina las llamó a sus espaldas. Al girar se encontraron con una indistinguible figura recargada de colores verdes y rosas, y con el pelo teñido del que proablemente sería el naranja más fosforito del supermercado.

—¡¿Se puede saber dónde cojones estabas?! —le gritó la clarinetista con rabia.

—¿Yo? Me fui a comprarle un helado al chaval, que estaba cagadito vivo el pobre. —dijo señalando a un muchacho joven que estaba detras de ella.

—Hola. —saludó algo incomodo.

—¿Pero y este quién es? —soltó la adolescente.

Al ver las caras de confusión de sus compañeras Kokoro procedió a explicar la situación.

—Para no hacer la historia larga: Estaba trabajando en la tienda esta mañana cuando me vino este chaval, muy alterado, diciendome que su colega le habia puesto los cuernos a la novia, y que la novia, enterarse, se lió con uno, y que ahora ese uno está reventando al colega con un micro ilegal ahí dentro, en la casa de la chica.

—Hostias tú. —Fue lo unico que escapó de la boca de Satomi viendo la pequeña casa que tenían delante.

—En verdad la historia es bastante más larga pero... ¡No hay tiempo, ha pasado ya media hora, tenemos que ir ya! —exclamó el chico.

—Un momento, yo si quiero oirla entera. —le frenó Satomi.

—Yo tambien.

—A mi me la ha contando en la heladeria, es buenísimo el chisme. —presumió la lider.

—¿¡Podemos entrar ya por favor?! —lloriqueó el muchacho.

—Vale vale, tranquilo. ¡Vamos chicas, detrás de mi!

Y con esa exclamación, Kokoro se acercó a la puerta de la casa y le derribó de una patada con su tacón. Acto seguido, los cuatro se adentraron en la casa. Siguiendo el sonido de la musica y los gritos llegarón hasta el piso de arriba. La escena que se encontarón era: una chica asustada en la esquina de la habitación, un hombre tirado en el suelo al lado de un ramo de tulipanes y a otro de pie con un sospechoso microfono en la mano.

—¡Para por favor, lo vas a matar! —le gritó la chica. —¡Mira, ya ha llegado más gente! ¡Ayuda!

—¡Qué no, nena, qué esto no mata! Solo le está dejando más tonto de lo que ya está. —le contestó con una voz bastante relajada, extrañamente relajada, y se giró al grupo. —Buenas tardes.

—Buenas tardes caballero. —respondió Maika con un ligero sarcasmo.

—Sí, buenas tardes, ¿le importaría dejar de esar eso? —le preguntó Kokoro, señalando su micrófono.

—¿Esto? Va, venga, que ya casi termino.

—Hagame caso cuando le digo que no quiere seguir usando eso, por su propio bien. —le amenazó Satomi pasivamente.

—¡Dejaos de chachara y darle una paliza a este traficante inutil! —gritó el chico del suelo.

—¡¿A quién insultas tú, infeliz?!

—¡A tí, robanovias!

—¡No haberla engañado! ¡Joder, te vas a enterar! —gritó y volvió a alzar el micrófono.

—Se ha intentado por las buenas al menos. —comentó la pelirroja y sacó su Hypnosis mic.

Las otras dos intercambiaron miradas y copiaron su acción.

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Y con explosiones de color verde el hombre cayó al suelo, haciendo que el aparato ilegal rodara por el suelo. Kokoro lo atrapó con el pie.

Velvet Riot lo había hecho de nuevo. Triunfar.

—Me van a aplaudir en la comisaria cuando vaya con otro de estos. —comentó agarrandolo.

—Es el tercero esta semana, eso es que hay algun traficante por aquí. —contestó la adolescente.

—¿Chica, estás bien? —Satomi se acercó a la mujer en la esquina de la habitación, que parecía haber roto a llorar.

—¡No...! Mi novio me engaña y el único chico que me trataba bien es un criminal ¿¡Es que ya no quedan buenos hombres?! —dijo llorando, aferrandose a la castaña.

—Tú. —Kokoro señaló al muchacho que habia sido atacado primero, el cual estaba con su amigo intentando incorporarse. —No te vas a ir de rositas ¿¡Te parece normal ponerle los cuernos a tu novia?! ¿¡Es que no tienes vergüenza?!

—A ver, a ver yo... Yo, bebí mucho y...

—¡No quiero escusas! ¡Vas a escucharme bien ahora mismo porque...! —Y todo un sermón comenzó.

En medio de toda la situación de: una lolita consolando a una mujer con el corazón roto y una manba gyaru dandole el sermón de su vida a un hombre infiel y a su amigo. Una rokku gyaru se acercó a la única persona sola en esa casa, el criminal.

—Ya te vale tío, la que has liado. —comentó.

—No es mi culpa, tú, que hubiera respetado a las pibas. Si no le daba una lección seguiría sin respetar a las muchachas, y yo eso no lo puedo peermitir. —la forma tan cantarina que tenía de hablar cada vez se le hacía más sospechosa.

—¿Pero con un micro ilegal? Tienes que hacer las cosas de forma legal, bro. 

—¿Son ilegales? No jodas.

—... ¿De dónde dices que lo habias conseguido?

—Me lo vendió mi primo, tiene un local ahí al lado de la carnicería del jardín, pero no le digas a la poli...

—Ah, ya veo...

—Venden tambien cositas de... tú sabes. —El hombre hizo un gesto de fumar y las sospechas de Maika se confirmaron. 

Iba a darse la vuelta y dejarlo allí cuando de golpe se fijó en la vestimenta del hombre. Tenía bastantes rastas en el pelo y una vestimenta un tanto desordenada pero con bastante estilo, un poco callejero, pero sin duda algo le llamó la atención...

—El tío de tu camiseta es un antiimperialista de los 80 ¿verdad?

—Buah, ¿lo conoces, tía?

—Vamos que sí lo conozco, vaya icono.

—¡Tú si sabes! Este tío es un idolo, sobretodo en los tiempos en los que estamos. El humano nació para ser libre y no para ser controlado por gobiernos dictatoriales como este.—afirmó muy convencido.

—Estamos condenados a ser libres, ya lo dijo Sartre. —le siguió la rubia y extendió su mano con un sonrisa de oreja a oreja. —Soy Maika, Hirakawa Maika, me mola tu rollo. 

—Un placer amiga, para ser una chiquilla pareces lista, yo me llamo... —Poco importaba su nombre, pues para Maika sería "el Sartre antiimperialista".

—Igualmente, pero no te metas en más lios o tendremos que reventarte el culo de nuevo.

No paso mucho rato hasta que las tres chicas abandonaron la casa, dejando a cada uno con sus movidas, mientras iban comentando toda la situación. Aunque, para que mentir, más que comentar la situación iban chismorreando sobre ella. O al menos eso era hasta que la lider cambió el tema drasticamente.

—Por cierto, ¿mañana teneís algo que hacer? —preguntó, las dos negaron con la cabeza. Acto seguido, Kokoro se dirigió a Maika. —¿Cuando vais a casa de tu abuela?

—Pasado mañana ¿Por qué?

—Porque tu fin de semana en Ikebukuro va a empezar un día antes. Nos vemos todas mañana en la puerta de mi piso a las diez. —Las otras dos abrieron sus ojos como platos.

—Creo que no estoy escuchando bien... —contestó Satomi con una expresión casi amenazante.

—Que mañana nos vamos a Ikebukuro, a las diez de la mañana, ni un minuto más tarde. —repitió la pelirroja.

—Sabes que tengo clase ¿No? —preguntó la rubia sorprendentemente tranquila.

—Porque te saltes un día no va a pasar nada, además, tu madre confía en nosotras, no habrá problemas. —la tranquilizó y Maika decidió no quejarse más.

—Pero, pero ¿¡Así por la cara?! ¿¡Por qué?! —Satomi sí quería quejarse. 

—Tengo que hablar unas cosas con Ichiro desde hace unas semanas pero nunca me acuerdo.

—¿Yamada Ichiro? —preguntó la rubia.

—Ese mismo.

—¿¡Conoces al jodido Yamada Ichiro?! —le gritó Satomi y la agarró por los hombros.

—¡Calma calma! Creía que lo sabíais... Se me habrá olvidado comentarlo.

—Nos conocemos desde hace casi un año año ¿¡Hola?! —Volvió a sacudirla. —¡¿Qué va a ser lo siguiente?! ¿¡Qué eres prima de Tohoten Otome?!

—De hecho... —bromeó.

—¡Kokoro, te voy a matar! —lloriqueó la castaña una vez más y las otras dos estallaron en risas.

Satomi soltó a Kokoro y dejó escapar un suspiro, riendose también.

Mañana sería un día interesante.

Notes:

¡Hola! Esta es el primer de tantos fics/one-shots que tengo pensando escribir sobre mi este AU de Hypnosis mic porque realmente amo a mis tres chicas <3 espero que a vosotros os guste tambien y disfruteis de las lecturas.

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