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Language:
Español
Stats:
Published:
2026-01-20
Words:
4,224
Chapters:
1/1
Kudos:
3
Hits:
46

Las Alas que Sobrevivieron al Fuego

Summary:

En el continente de Ilyria, donde la magia corría por la sangre de reyes y plebeyos por igual, existía una profecía que todos temían:
“Cuando el príncipe de fuego ame aquello que no puede poseer,
el reino arderá… o renacerá.”
El Reino Ignis era gobernado por una dinastía marcada por el fuego.
Y su heredero… era el más peligroso de todos.

Notes:

holi esta es una historia que me costo un poco pero me encanto como quedo ademas me gustaría sacarle una pre cuela con los padres Minhyeong pero eso ya dependería de si les gustaría o no , espero les guste

Work Text:

Lee Minhyeong, el príncipe heredero de Ignis, nació con una magia tan poderosa que los magos de la corte temblaron al verlo llorar por primera vez y cuando vieron como su progenitor sucumbía en la cama luego de darlo a luz, desde ese momento todos supieron que el pequeño príncipe heredero era especial a que su fuego no era común… ya que, no obedecía del todo. Y …….. reaccionaba a sus emociones.

Con forme pasaron las años y fue creciendo rodeado de lujo y comodidades el pequeño príncipe y único heredero que teniendo un poco mas de control de su fue y gracias al entrenamiento y expectativas imposibles que todos le imponen no tardo en volverse el Heredero que todos querían igual de perfecto como lo fue su padre alguna vez en sus años de juventud, después de todo. Era un príncipe destinado a gobernar, a casarse por conveniencia y a ganar guerras.

Pero a pesar de recibir la adoración de todos a su alrededor y tener todo lo que deseara con solo pedirlo el ….. nunca fue feliz.
—Un rey no puede amar —le repetía su padre—. Solo gobernar … no tendrás tiempo para esas tonterías cuando subas al trono Minhyeong — volvió a hablar su padre mientras se encontraran cenando solos en aquel gran comedor que alguna vez fue el momento favorito del rey porque podía ver a su amado esposo que siempre tenia algo que contarle, pero al igual que todo el palacio, tras el fallecimiento del rey consorte todo el lugar se había vuelto muy callado y frio y entre aquellas paredes frías el joven príncipe aprendió a sonreír sin sentir y a usar aquella mascara invisible para evitar que otro vieran mas haya de su fachada de príncipe perfecto.
.
Y todo hubiera seguido igual en su vida si no fuera porque llego alguien a cámbiala por completo enseñándole que un ser humano tenia derecho a sentir y no se jugado, el nombre de aquella persona Minseok un esclavo proveniente del Reino del Norte, acusado de traición a su corona debido a que la gente murmuraba que era peligro ya que su magia era inestable.

Pero todos mentían y vasto únicamente un paso en falso para que fuera acusado de algo que jamás iso solo por ser portador de alas mágicas, una raza casi extinta capaz de manipular el viento y las barreras espirituales. Sus alas, blancas y bien cuidadas de un momento a otro habían sido mutiladas como castigo por la traición en frente de todos aquellos que solo aplaudían al verlo sufrir y que no mostraron piedad una vez el castigo termino y fue en ese estado deplorable en el que fue llevado en frente de Minhyeong que como de costumbre se encontraba sentado en el trono tomando el lugar de su padre que se encontraba en medio de una guerra importante, y fue hay cuando lo vio por primera vez que su fuego se apagó.

—¿Cómo te llamas? —preguntó el príncipe mirando al chico que estaba en el piso con la ropa sucia y manchada con su propia sangre .
Minseok solo levantó la mirada, desafiante a pesar de las cadenas y del estado en el que se encontraba —No tengo nombre. Los esclavos no lo necesitan. — respondió con un todo inexpresivo llamando la atención del príncipe que sentía como algo en su interior se rompió al escucharlo

Poco tiempo después de la llegada de aquel chico, el príncipe exigió que fuera asignado como su sirviente personal con la excusa de que el suyo y era muy viejo y poco eficiente, dejándole una buena compensación al hombre por todos sus años de servicio mientras que la corte se volvía loca ante la decisión del joven príncipe .
—Es peligroso majestad —advirtió la corte—. Podría matarte mientras duerme además….— uno de los hombres fue interrumpido cuando el chico solo alzo la mano haciéndole una señal para que se callara dejándolo paralizado —Entonces que lo intente —respondió el príncipe mirándolo con la misma mirada que tenia el rey cuando alguien se atrevía a desafiarlo —. Al menos alguien dentro de este palacio sería honesto conmigo por una vez en mi vida .

entonces la orden fue acatado aquel esclavo se volvió parte de la servidumbre que lo atendió durante todo el día poco tiempo después de que sus heridas fuera curadas pero a pesar de su puesto aun por las noches, dormía en el suelo y durante el día, soportaba miradas de desprecio de todos a su alrededor en cuanto el príncipe se alejaba….. con la llegada del rey a palacio luego de una guerra exitosa las cosas se suavizaron un poco ya que todos no tenían tiempo que perder a que el rey a diferencia del joven Minhyeong no perdonaba un simple error y no dudaba en castigar a aquellos que cometen no pero. el… lo trataba distinto siempre le pedía las cosas con la voz calmada, y se preocupada de que nada fuera muy pesado para el además de asegurarse de que su recuperación fuera exitosa y con pocas secuelas para sus pobres alas que cada dia volvían a estar igual de bonitas como cuando aun era un niño y su madre las acariciaba .

—No te arrodilles —le ordenó una vez MInhyeong cuando salía de su entrenamiento diario secándose la cara con una toalla —. No frente a mí.— esa orden simplemente lo enfurecía, simplemente no entendía porque él lo trataba diferente o porque mostraba piedad con un traidor a la corona como el, simplemente la idea lo abrumada por las noches mientras dormía en el piso frio mirando a la ventana mas cercana y cubierto por una delgada sabana
—¿Por qué finges ser bueno? —escupió enojado mentiras caminaba junto a Minhyeong tratando de seguirle el paso—. Todos los reyes son iguales…. porque tu no dejas de tratarme — finalmente logro hacer que el príncipe se detenga y se volteara para mirarlo a los ojos sin mostrar una pisca de enojo por su atrevimiento —Tal vez tengas razón ...—respondió de manera firme mirándolo a los ojos —. Pero yo no quiero serlo, ademas aun no soy rey
Ese dia marco la diferencia para ambos, poco a poco con el paso de los dias se volvieron un poco mas cercanos mientras eran observados por el padre de Minhyeong que unicamente advierte a los guardias de que al mas minimo movimiento raro atacaran, después de todo no podía arriesgarse a peder a su único heredero y el fruto de su amor con su amado.

—mis padre fallecieron en un incendio cuando era un niño —finalmente dijo Minseok un dia que fueron a montar a caballo juntos en medio de una caseria organizada por el rey donde MInhyeong estaba dispuesto a obtener la presa mas grande para ganarle a su padre — mi padre falleció cuando me dio a luz luego de eso el viejo no volvió a ser el mismo se volvio amargado y asi como lo vez ahora —Minhyeong dijo mientras lo miraba aun sobre el caballo apuntando con su arco a un venado — supongo que debió ser duro perderlo después de todo muchos dicen que tienes los ojos de el

Ese dia la victoria de Minhyeong frente a su padre fue evidente mientras el seguía a su sombra caminando detrás de el como su sombra, aunque algo dentro de él había cambiado se sentía un poco mas cómodo junto al principe que se encargo de hacerlo sonreír las veces que podía cuando estaban a solas, disfrutando de su compañia ya que Minseok no era como el resto que lo alababa y se arrastraba por su atención, todo era muy lindo por algunos momento en el dia hasta que un dia Minhyeong fue llamado a la sala del consejo real
Aquel dia todos los consejeros de su padre y su padre estaban reunidos cada uno sentado al rededor de su padre que lo miraba sin expresión alguna mientras los demas dentro de aquella sala simplemente soltaron sin mas: —tienes que casarte con la princesa del Reino Solaris o perderás el trono.— aquellas palabras hicieron que se quedara paralizado mirando a su padre que solo asentia con los ojos cerrados esperando a que el acate la orden como el hijo perfecto que era que obedecía todo aquellos que le decían — no — luego de un momento respondió firme mientras todos lo miraban sorprendidos y el rey solo formaba un puño con su mano al ver como era desobedecido — me niego a casarme con ella Soo Minji es la peor persona que he podido conocer no me voy a desposar con una princesita caprichoso que de seguro rogó a su padre este matrimonio — respondió mirando desafiante a su padre que solo se levanto — te casaras quieras o no Minhyeong esa mujer es la más adecuada para ti además no fue una pregunta fue una orden de tu rey .

— entonces juzguenme como un traidor majestad pero no planeo casarme con esa mujer — dijo antes de salir sin mirar a tras a pesar de los gritos de su padre y de los demás, caminando junto a Minseok con rumbo a su habitación donde al llegar simplemente se quito la corona que usaba y la arrojo al piso causando el interés del mas bajo que solo se acerco a recogerla — dejala hay Minseok— el contrario solo asintió y vio como el contrario solo se recostaba sobre su cama claramente enojado, por lo que trato de calmarlo un poco hablando con él hasta que la noche cayó y con ella fue la hora de dormir, donde sin darse cuenta Minseok se había quedado dormido junto a Minhyeong en la misma cama y donde este ultimo lo observaba como si fuera la persona mas vella del mundo —Si me voy… ¿vendrías conmigo?— soltó pensando que Minseok no lo había escuchado pero se equivoco recibiendo una negación llena de amargura —No puedo huir de una jaula a otra.— entonces aquellas palabras lo destrozaron, mas no lo dijo y solo abrazo con fuerza al mas bajo hasta que se quedo dormido .

Los días siguiente fueron algo tensos entre padre eh hijo a que ninguno pensaba dar s brazo a torcer anette aquella decisión mientras Minseok cada dia se quedaba dormido junto al príncipe abrazándolo como si se lo fueran a arrebatar, la dinámica dentro del palacio se mantuvo así hasta que una tarde aquellos que una vez incriminaron y se propusieron acabar con Minseok atacaron.

Aquellos magos irrumpieron en el palacio buscando algo… o a alguien, luego de pasar con exito la seguridad del palacio acorralando a ambos en la sala de los retratos donde Minhyeong trataba de protegerlos sin causar un desastre tan grande pero fallo cuando uno de esos hombre lanzo un hechizo para acabar con el pero fue salvado por Minseok que se atravesó para que nada le pase extendiendo finalmente sus alas ya curadas en su totalidad desprendiendo una luz fuerte cuando aquel hechizo impacto contra ellas
—¡¿Tú…?! —Minhyeong se quedo paralizado cuando lo vio por primera vez usando magia completa. —No mueras… Minseok por favor no —dijo cuando lo vio caer al suelo escupiendo sangre por la boca mientras los enemigos solo retrocedió con miedo al ver que Minhyeong terminaba con cada uno de las maneras más dolorosas posibles hasta que luego de acaba con el ultimo de ellos corrió a ayudar a Minseok sosteniéndolo en sus brazos y con los ojos completamente cristalizados—. No me dejes solo por favor…. Minseok .— FInalmente los guardias llegaron junto al rey que preocupado por su hijo ordeno que el medico lo revise junto al mas bajo que era cargado por Minyeong.
Cuatro días después Minseok finalmente despertó llorando mirando a Minhyeong al su lado tomando su mano, mientras sonreía haciendo que por primera vez permitiera que alguien lo tocara sin miedo abrazando fuerte al príncipe que solo después de que despertara pudo volver a estar tranquilo en aquel lugar.

.—Lo amas… —Preguntó el rey sin voltear a ver a su hijo mientras miraba el retrato junto asu fallecido esposo aun sonriente mientras acariciaba su vientre, alguna vez aquel rey su piedad para aquellos que cometieron un error o se negaban a seguir sus órdenes tambien amo, y prometio eliminar a todo aquel que lo lastimara — responde Minhyeong amas a ese esclavo — el tono del hombre ahora sono mas enojado cuando no recibió respuesta la primera vez. — no lo se…. es algo complicado — respondió finalmente el joven principe que trataba de no demostrar sus emociones frente a su padre que seguia viendo el retrato hasta que finalmente se voltio caminando hacia el — tienes hasta que termine la semana para deshacerse de el o atente a las consecuencias Minhyeong —dijo mientras tocaba el hombro de su hijo que solo se quedo paralizado al escuchar las advertencias de su padre — esto no es lo que él hubiera querido — dijo cuando su padre ya estaba en la puerta haciendo que se volteara lleno de ira al ver como su hijo finalmente se abia salido de su control —como sabes lo que hubiera querido si tu lo mataste — Respondió completamente enojado mirando a su hijo que lo miraba desafiante — yo lo mate o fue tu codicia por un heredero sabias lo que un embarazo le haría y aun asi te atreviste — Dijo aun desafiante recibiendo un golpe de su padre que tenia el restro total mente desfigurado por la ira — TU FUISTE LA RAZON POR LA QUE EL MURIO LEE MINHYEONG, EL TE ELIGIO A TI ANTES QUE A MI — grito el hombre mientras sentia como el recuerdo de las ultimas platas de su esposo que a duras penas seguía con vida aquel dia resonaban en su cabeza, dejando salir junto a su enojo un vola de fuego que impacto con el retrato de su esposo que poco a poco se fue consumiendo dejándolo al borde de la locura— tienes hasta el fin de semana o te prometo que lo enviare a matar y tu no seras mas que un juguete mas para la corte— dijo el hombre mientras seguía mirando el retrato calcinarse sin voltear a ver a su hijo que solo salio de la habitación.

A aquellas palabras fueron claras y le dolieron bastante porque no quería perderlo, pero tampoco quería que algo malo le pasara por eso cuando salio del lugar y vio a Minseok parado afuera esperándolo solo se resigno a fingir una sonrisa y irse del lugar junto a el como si aquella conversación con su padre jamas hubiera existido y no tuviera que decidir entre apartar a Minseok de su lado o desafiar las reglas para condenarlo a una muerte por mucho dolorosa….. pero para protegerlo tomó la peor decisión de todas con tal de poder salvarlo y simplemente lo entregó a un destino que según él podría ser el mejor para Minseok orillado por el recordatorio constante de su padre de que con cada dia que pasara su advertencia estaba mas cerca de cumplirse…...

—Serás liberado —mintió mientras lo abrazaba aun recostados sobre su cama llamando la atención un aun despierto Minseok que solo se voltio para verlo con una sonrisa pensado que su libertad se le regresaría—. y serás enviado lejos.—Dijo cuando Minseok solo sonrió de oreja a oreja y lo abrazo fuerte mientras el aun estaba inexpresivo mirando como aquel chico celebraba su “libertad”, dos dias de pues cuando se disponía a abandonar el palacio con sus pocas cosas ... .fue encarcelado. —Confié en ti… —susurró cuando lo llevaron mientras Minyeong miraba todo desde la puerta del palacio y su padre desde la ventana de su habitación sin expresión alguna sabiendo que había vuelto a tener el control sobre su hijo—.. eres igual o peor que ellos.

En cuanto lo encarcelaron se lo llevaron al calabozo donde el frío fue lo primero que recuerdo ya que en cuanto callo la noche aquel lugar parecía estar completamente congelado a tal punto que aquella pequeña manta que estaba sobre la cama era como si no usara nada para abrigarse mientras los guardias afuera de la celda disfrutaba del calor de la chimenea y de una cena caliente,... conforme pasaron los dias el frio se hizo insoportable para el ya que se sentía como si el frío pen tratara hasta sus huesos entendiendo que había sido abandonado finalmente cuando sus alas dejaron de funcionar para tratar de calentarse haciendo que temblara de frio toda la noche, sumado a eso las cadenas pesan. Pero aun asi se sentían un poco mas ligeras a comparación de la traición.

—¿Eso es todo? —se burlaron—. ¿El favorito del príncipe? ¿En serio? —dijeron los guardias mientras lo sacaban para bañarlo en medio del frío viento de la calle, arrojándole baldes de agua helada, mientras él solo se resignaba a no hablar porque sabía que, si lo hacía, gritaría el nombre de aquella persona que alguna vez le dio la esperanza de que no todos lo tratarían mal. Aquella persona que cuidó de él y que, finalmente, cuando vio que tenía toda su confianza, jugó con sus sentimientos y lo traicionó, condenándolo a vivir en un lugar totalmente inhumano, donde en el piso ya se encontraban rastros de su sangre seca.
Sus alas, alguna vez hermosas y recuperadas, ahora estaban manchadas de sangre seca y muy golpeadas, con heridas que apenas podían comenzar a cicatrizar, ya que eran abiertas una y otra vez por los golpes que recibía, cada vez más precisos y calculados, no para matarlo, sino para quebrarlo y obligarlo a ceder ante los deseos de aquellos que cuidaban de su celda.

—¿Te crees especial, niño? ¿Acaso esperas a que el príncipe venga por ti a salvarte montado a caballo? —dijo uno de los hombres mientras lo azotaba, sintiendo cómo su piel cedía ante los golpes, haciéndolo caer al suelo por el dolor que sentía—. Bien, ahí tienes un rato especial. Disfrútalo —añadió antes de dejarlo tirado en el piso.
Pero Minseok solo cerró los ojos, recordando a Minhyeong tomando sus manos con cuidado cuando lo curaba, su voz suave diciéndole que no se arrodillara… y cómo lo miraba, como si él fuera algo sagrado cada vez que se quedaban dormidos juntos. Alguna vez Minhyeong le hizo creer que, quizá, si confiaba en alguien más, podría volver a tener aquello que le arrebataron desde muy niño: su libertad. Pero todo fue solo una excusa para capturarlo y herirlo. Solo ahí entendió que ya no le quedaba esperanza en nadie y que no podía confiar en nadie. Finalmente aceptó su destino y perdió la poca esperanza que aún tenía en la gente.
—¿Sabes qué fue lo último que dijo? —dijeron los hombres cuando lo llevaron de regreso a su celda—. “Háganse cargo de él”.— Finalmente, los guardias cumplieron su propósito: romperlo. Había sucumbido a la falta de esperanza y a la sensación de haber sido traicionado, mientras miraba sus alas, que le ardían debido a los golpes y las heridas abiertas, y su pecho dolía por todo el odio que sentía.

—No vuelvas —susurró en la oscuridad mientras los guardias dormían—. No me salves… No me mires nunca más. Si este es el precio de confiar… prefiero morir aquí.
Pero mientras Minseok se hundía en aquel infierno dentro del palacio, la culpa iba carcomiendo poco a poco a Minhyeong, quien no podía dejar de pensar en cómo había traicionado a Minseok, por más que tratara de convencerse de que era lo mejor para protegerlo. Caminaba preocupado por el jardín principal del palacio, alguna vez el lugar favorito de su fallecido padre, quien se encargó de que fuera el más bello del reino.
—Oh, príncipe Minhyeong, no esperaba encontrarlo aquí —dijo una voz femenina, sacándolo de sus pensamientos. Notó cómo su supuesta prometida estaba parada a su lado junto a su dama de compañía—. Un gusto en verla, princesa Minji, discúlpeme, pero tengo algo que hacer —respondió mientras se alejaba de la joven, que solo suspiró al verlo irse junto a sus criadas.Cuando se alejó lo suficiente, regresó a su cuarto, notando cómo su padre caminaba a lo lejos conversando con los padres de la chica. Estaba seguro de que no quería casarse, no con una persona a la que no amara ni para reforzar una alianza. Por eso, cuando la noche cayó, huyó del palacio, dejando únicamente una nota en la que dejaba en claro que renunciaba a sus derechos para gobernar y, a pasos firmes y seguros, fue a buscar a Minseok.

Finalmente por horas de la noche la profecía se cumplió Minhyeong rechazo el trono. Y desató su magia completa para estar al lado de la persona que amaba, incendiando el lugar donde se encontraba Minseok encarcelado exigiendo que se lo regresaran —¡Devuélvanmelo! —dijo serio mientras los guardias solo temblaban de miedo —. ¡O reducir este lugar a cenizas con ustedes dentro — ordeno mientras los guardias caminaban con rumbo a aquella celda donde se encontraba Minseok hecho bolita en una esquina temblando no solo de dolor sino tambien de frio por lo que al verlo no pudo evitar soltar unas lagrimas cuando Minhyeong se lanzo a el a abrazarlo y colocarle su capa —Lo siento… lo siento… lo siento…— Minseok solo lo miró, roto, con alas ensangrentadas sintiendo finalmente un poco de calor contra su cuerpo helado. —Si vuelves a fallarme… —susurró devil mientras le regresaba el abrazo a Minhyeong siendo cargado con cuidado por el mientras que todos lo miraban con medio — te mataré yo mismo si vuelves a hacerlo.
esa noche ambos huyeron juntos con Minseok en los brazos de Minhyeong que en cuanto salieron del lugar hizo que se quemara por completo mientras caminaban en medio del frio hasta llegar al bosque donde dejo a Minseok en el suelo en lo que conseguía un poco de madera para poder hacer un fogata .— porque volviste— pregunto Minseok mientras se calentaba con el fuego y Minhyeong traba de curarle un poco sus heridas — me di cuenta que no podía vivir con la culpa….ademas me di cuenta de algo
Minghyeong dejo de curarlo para arrodillarse frente a él tomando sus manos mirandolo a los ojos — te amo Minseok … y en mi intencion de protegerte termine lastimandote aun mas como un completo idiota yo solo quiero tu perdon …no te lo dio como príncipe… sino como hombre elígeme a mi , aunque no me perdones aún.— y con eso dicho no puedo evitar acercarse al rostro ajeno y besarlo esperando recivir una fuerte bofetada por parte del contrario sorprendiéndose cuando este le siguió el beso — eres un idiota Lee Minhyeong pero el idiota que me hizo tanto daño y apesar de eso aun amo ….— Dijo llorando mientras lo miraba observando como Minhyeong solo besaba sus manos ahora cálidas —... se que lo que te hize no tiene perdón pero por favor Minseok dame un oportunidad mas prometo no fallarte

— cuando estaba en ese lugar rogaba que no vinieras ... .porque sabía que si lo hacías… te perdonaría— las lágrimas cayeron mientras el se inclinaba para abrazarlo ocultado sus lagrimas en el hombro ajeno —Y eso me daba miedo.— término de decir cuando sintió aquel tacto dócil y amable que una vez curo sus heridas nuevamente junto a su piel, esta vez se sentía mas real, sin miradas fisgonas, voces por debajo solo ello dos en medio de aquel bosque frio y oscuro siendo calentados iluminados por una pequeña fogata y donde Minheong lo abrazaba con cuidado, como si aún pudiera romperse sonriendo de volverlo tener a su lado .—Esta vez… —susurro el mas alto con cuidado —.Si decides irte, no te detendré.— y con eso Minseok solo sentía como si algo dentro suyo se ablandara — esta vez no planeo irme de tu lado Príncipe Minhyeong

Esa noche ambos se quedaron dormidos abrazados siendo calentados por el fuego que se extinguió en cuanto el sol salió comenzando su camino hacia un lugar donde ambos pudieran empezar de cero siendo ellos mismos y nadie pudieras juzgarlos encontrando una pequeña aldea al otro lado del bosque donde le dieron un lugar para vivir y donde Minseok puedo recuperarse de sus heridas poco a poco mientras Minhyeong se ganaba la vida cultivando el campo siendo ayudado por una pareja de ancianos que le decían que se parecía mucho a su hijo fallecido.

—la señora Wang no trajo algo de sopa— dijo mientras ayudaba a Minseok a sentarse en el mesa ya que sus heridas aun se encontraban curando—suena delicioso … como te fue hoy — pregunto Minseok mientras miraba con una pequeña sonrisa a Minhyeong que no tardo en contarle su dia en el campo, con el paso del tiempo ambos se volvieron una bonita pareja que se prometió dejar el pasado atrás y dándose la oportunidad de amar en aquel lugar donde podían ser libres.

Un par de años después se casaron haciendo una pequeña ceremonia con lo integrantes de aquel pueblito, donde todos ayudaron a que Minseok se viera lo mas lindo posible incluso colocaron pequeña flores en sus alas para decorarlas, aquella aldea era todo lo que alguna vez Minseok deseo un lugar donde no los juzgaban por ser distinto y donde Minhyeog se sentía libre de poder finalmente ser una persona normal como las demás, poco despues de la pequeña boda a sus vidas llego un pequeño regalito que solo les trajo mas felicidad a su nueva vida donde gozaron cada dia al lado del otro sonriendo ante cada nueva etapa que aravesaan juntos.