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A las afueras del reino de Fairytopia, cruzando los lagos de la luna, asomándose a lo lejos del mar se puede ver una isla rodeada de una vegetación silvestre única.
Tallos caídos hacia abajo con flores en forma de campanas diminutas de colores rosas, azules y morados vibrantes, formaban pequeñas cascadas multicolores y una brisa templada te recibían con un brillo especial.
Allí donde la alta vegetación y las enredaderas florales conviven entre sí, donde muchas hadas y sirenas no entrarían por sí solas, el País de la Luz vivía tranquilamente bajo la protección de su Reina Marabella, una mariposa con una luz brillante que podía ahuyentar a los monstruos Skeezites, los principales depredadores de seres mágicos, que amenazaban a la vida de las personas. Con su poder fue capaz de bendecir esas tierras oscuras trayendo una nueva y renovada luz haciendo que el panorama aterradoramente misterioso se transformará.
Las flores que vislumbraron ese poder quedaron cautivadas por la Reina Marabella, como una señal de reconocimiento, por la noche se abrían y iluminaban con un brillo en sus pétalos los caminos y hogares de las mariposas, las más largas y gruesas servían como divertidos toboganes para el transporte de esos seres diminutos a comparación con la flora del lugar. Los brotes de cargo eran las plantas más pequeñas, aunque no podían hacer alguna de las otras dos, contenían una gran cantidad de poder y brillo que podían servir como el polvo de hada o como una lámpara resplandeciente, y entre las más codiciadas eran las que creaban Sílfides
Seres aún más pequeños que las mariposas, del tamaño de un guisante y con un aspecto translúcido como si fueran hechos de viento, pero su poder era igual al de sus madres, estos seres capaces de brillar por sí solos, podían dar su luz a sus cuidadores más especiales y se mantendrían protegidos durante algunas horas por si solos.
Todas las especies que vivían allí sabían el significado de la luz.
La luz era calidez, protección y defensa.
Es por esta razón que todos eran conscientes de la importancia y el sacrificio que implicaba mantener el Reino de la Luz.
La mariposa con unas grandes alas azuladas que brillaban en cada aleteo y su cabello rubio castaño recogido en un peinado modesto revoloteaba en su palacio situado en el tronco del árbol más grande y grueso, rodeada de flores que trepaban alrededor como una segunda piel y su brillo tanto cautivador como enigmático atraían la vista de todos los ciudadanos de Flutterfield.
En este reino donde la paz se sentía hasta en el aroma del té encantado, hacía no mucho tiempo sufrió el peor evento de su corta historia.
La reina que daba paz y refugio a sus ciudadanos sufrió un intento de envenenamiento.
Sucedió justo antes del gran ‘festival de las luces’ donde se buscaba renovar la protección anual del territorio, pero sin la presencia de la reina todo eso tuvo que ser pospuesto y la protección al reino comprometida.
En las primeras horas que estuvo inconsciente la reina, se iniciaron investigaciones de manera discreta, eso no impidió a muchos de sus ciudadanos que vivían al límite del reino empezaran a notar que algo andaba mal.
Las flores que debían brillar con intensidad y darles las buenas noches dejaron de hacerlo y empezaron a marchitarse hasta el punto que todo su tallo se volvía negro.
Alarmados corrieron a avisar a las autoridades y vecinos, los cuales dieron entre explicaciones y excusas que probablemente eran solo plantas viejas, de mala calidad o lo más arriesgado de todo, una plaga hacia las flores.
Aún así ninguna autoridad confirmó ni negó nada. Algunos de ellos enviaban a los civiles confundidos devuelta a sus hogares con advertencias de no estar en la oscuridad y mantenerse junto con sus familias mientras otros soldados los animaban a irse al vecindario de raíces.
Las contradicciones junto con la desconfianza provocaron que muchos tomarán sus cosas y abandonarán sus hogares, buscando refugio fuera con familiares o amigos hacia el centro del territorio, donde estaba la fuente de luz más grande, el Castillo Flutterfield.
Es allí donde un hombre con pelo castaño peinado hacia atrás y un rostro afilado y juvenil, se enteró de dichos rumores.
Era el hijo de la reina Marabella, el Príncipe Carlos, un erudito, geógrafo y aventurero, que tras algunos años de viajar con solo un mapa en sus manos y un catalejo en la otra formó una pequeña pero respetable reputación como líder en expediciones peligrosas, presentándose como un prometedor futuro gobernante.
Según sus años de experiencia, estos rumores podrían ser verdades o mentiras, aun así su presentimiento sobre una conexión era más fuerte que su duda, es así que evadiendo la seguridad de su cuarto donde fue confinado, puso en marcha su aleteo hacia los límites de la cúpula luz.
"¿Qué es lo que pasó? ¿Por qué todo está tan muerto?, me pregunté eso mientras llegaba corriendo por la evacuación, Su Alteza Príncipe Carlos, si bien me enorgullezco de no ser alguien que se asusta con facilidad, debo admitir ante usted que esa vista fue realmente espantosamente deprimente" Dijo uno de los guardias que se animaron a contarle sobre el exterior, antes de marcharse le pidió que no realizará escapes debido a la gravedad de la situación.
Aunque no cumplió con lo solicitado si le dio una idea de lo que podría encontrar
Abriéndose paso entre casas oscuras, que resultaban raras en un país donde la luz emanaba incluso en lo profundo de la noche, llegó por fin al lugar que describió aquel caballero y viéndolo con sus propios ojos entendió por qué aquel guardia había dicho tales palabras.
En la profunda y envolvente oscuridad de los límites yacen las raíces de las flores brillantes caídas por el peso de un capullo marchito y el tallo de un tono oscuro que recordaba al fondo marino, a pocos metros se veían las raíces de los árboles que se volvieron tan arrugadas que hacían pensar que tenían años muertos.
Y en medio de ese caos encontró una flor extraña y morada.
Sin pensarlo mucho tomó con cuidado dicha planta y la metió dentro de su bolso. Así mismo tomó muestras de aquellas flores y árboles que encontró, las suficientes para tener una mini investigación.
En el camino de regreso al palacio, recordó la pequeña leyenda de la estrella que dio parte de su luz a la reina, su madre.
"Incluso si no te viera te escogería
Incluso si no te escuchará te elegiría
Por qué no es la visita que ve
Ni el oído que escucha…’’
Un pequeño cuento que explicaba a grandes rasgos como la reina ganó poder y decidió ser una gobernante. Recordaba a su madre leerle ese cuento de vez en cuando y decirle que cuidará las flores cuando a él le tocará ser rey.
‘’…Es el brillo del alma
Es la mente aguda
Es el ser que viene
A buscar ayuda
Aunque la emoción por ser rey era palpable en algún lado de su mente su corazón se sentía pesado y horriblemente presionado, ¿quería suceder?, si, por supuesto, pero sus poderes eran tan débiles que necesitaba más práctica y por ende su madre necesitaba estar más tiempo en el poder.
Ahora más que nunca querría haber sido igual de fuerte que su madre.
‘’Un pétalo de flor le dio,
Esperanza exclamó la luz,
Protección dijo la mariposa,
El ser sin luz lo acepto…"
Apretando sus dientes despejó su mente y miró al frente, el palacio, especialmente el cuarto de su madre estaba iluminado como siempre pero incluso desde afuera parecía que había disminuido la luz del castillo, aunque sea tenuemente.
Cuando estaba a punto de entrar vio como alguien salía volando a toda prisa, sin tener tiempo a reaccionar se metió en un vuelo que era demasiado tarde, no había nadie en la habitación aparte de su madre tendida en la cama.
Con rapidez inspeccionó la habitación, y justo debajo la almohada de la reina encontró un rastro de polen extrañamente parecido al que había encontrado en las afueras del territorio.
En una conclusión locamente apresurada pensó nuevamente en la leyenda del pétalo, ¿Y si es la flor puede ser la cura?
Una flor de la que solo se hablaba en cuentos pero que incluso su madre fomentaba... Entonces habría una posibilidad altísima de que existiera.
Sin tiempo que perder, ni tiempo que tener, salió proyectado de la ventana como un pez volador.
El primer pensamiento que tuvo fue ir hacia la casa de su reciente amiga Mariposa, una chica reservada, pero con una mente astuta e inteligente de alas de color magenta y naranja en las puntas.
Era la única a la que podía y tenía que confiar, no solo por qué necesitaba su ayuda si no por qué era la única que conocía que podía ayudarlo, aunque sea por la presión de ser príncipe y súbdito.
Cuando se encontró con ella si bien su plan sonó descabellado y Mariposa estaba dudosa de dicho plan, terminó aceptando y por otro lado su amiga serviría para poder ayudarlo a salir de nuevo de su cuarto/prisión.
Estrechando se las manos salió de la casa del árbol de mariposa, dejando con ella no solo un mapa, sino también su esperanza.
La entrada principal al castillo de la luz estaba rodeado de Skeezites comandados por Henna, la mariposa morada que organizó el envenenamiento de la reina, y quien impedía su paso al interior era el Príncipe Carlos, armado con su ejército y catapultas cargadas de esferas de luz comandadas por su nueva aliada Willa.
En el camino de regreso de la cueva, donde Henna ocultaba el veneno, Willa y él crearon los orbes brillantes a partir de la pócima y los brotes de cargo que le robaron a la antigua asistente de la Reina.
El príncipe se sorprendió momentáneamente por la habilidad de Henna de mezclar y combinar tantas mezclas sin perder el ritmo aun aleteando tan rápido que cualquier alquimista estaría celoso.
‘’Si tuvieras que obedecer a unas princesitas entenderías mi posición Príncipe Carlos’’ dijo con una risa cansada, Carlos se limitó a sonreír incómodo y siguió guardando las bolitas luminosas.
‘’ ¡CLANG!, ¡CRASH! ‘’ - El sonido de las espadas resonaban alrededor. Los guardias y él estaban aguantando tanto como podían. Alternando entre lanzar esferas de luz y movimientos de espada que herían levemente a los monstruos nocturnos. Si Willa tenía suerte, la luz caía en la boca de esos seres y ahuyentaban a los compañeros que intentaban acercarse.
Aun con eso, era poco lo que se podía hacer aparte de ganar tiempo. Tiempo para que Mariposa llegara
Tiempo es todo lo que necesitaban y también lo que menos tenían.
‘’ ¡Fwoosh! ‘’ - Mientras se movía a un lado un Skeezite por poco logra rasgarle la cara, si no fuera porque uno de sus guardias lo cubrió probablemente hubiera recibido el golpe de lleno.
La presión en su pecho se sintió más fuerte y mientras giraba la mano para pedir más esferas de luz… Se dio cuenta que los estaban acorralando-
Con urgencia volvió a mover su mano derecha y cuando no sintió nada volteo su mirada, allí atrás de donde antes se miraban los orbes tan brillantes, se encontraba la oscuridad y una Willa con cara preocupada moviendo las catapultas creado barricadas improvisadas, a su lado sílfides ayudaban a cubrirla con polvo mágico y otras dos a mover, inútilmente, dichas armas.
Su mirada rápidamente miro al redor notando como los demás también hacían barricadas con lo que tenían a la mano y el en un intento desesperado los atrajo a todos ellos a la puerta principal.
No era tonto, sabía lo que le avecinaba, conocía lo importante que era Mariposa en esta misión y aun así la mando.
Sabía lo peligroso que eran los desafíos para ir a donde se ubicaba la cueva mágica, pero no podía decir con certeza la clase de desafíos que pondría la estrella, ‘si es que hubiera estrella’
Mariposa era clave para el éxito y si no ha llegado, significa que no había nada, que no completó el desafío o el peor de todo que murió en el camino.
Sus alas se agitaron ante el mero pensamiento, su compostura cada vez más rígida era palpable por los demás.
Entonces fue cuando tomó una decisión
Sin ningún otro lugar a donde ir y sin querer abandonar a su pueblo, a sus aliados, a su madre se puso de frente, como un escudo, como un pequeño tiempo que podría darles.
Mirando al frente, nervioso, cansado y con tanto miedo que le pesaba la espalda, aceptó su destino, Mariposa no había llegado y probablemente nunca llegaría.
Y si llegaba sería demasiado tarde
Preparándose para dar la última orden como Príncipe, miro al frente y respiro pesadamente.
‘Por mí, madre’
‘’¡ESCUCHEN LES COMPRARE TIEMPO, TAN PRONTO ESTEN DISTRAIDOS VUELEN TAN LEJOS COMO PUEDAN NO VOLTEN HACIA A TRAS Y EVACUEN A TODOS LOS QUE PUEDAN!’’ - Su voz fuerte y clara detonaba toda la intención que podían transmitir
‘’MI SEÑOR ¿CÓMO PODR-’’ - el guardia que anteriormente le había ayudado objetó, aunque rápidamente fue interrumpido por otro
‘’SU ALTEZA MIRE AL FRENTE’’ - Señalando con su dedo en lo alto de un árbol marchito
Una mariposa de alas grandes y brillantes que incluso con la oscuridad de la madrugada se alcanzaba ver en todo lo alto volando con una velocidad aterradora.
Como un Alcón de camino a por su presa
En su vuelo como un sílfide inexperto dejaba caer su polvo de hadas por el camino, iluminando el suelo por el que cruzaba.
Sin perder ritmo incluso con la atención de los Skeezites se metió por una ventana que se dirigía al dormitorio de la Reina Marabella.
Y así como llego unos segundos después una luz cegadora broto de todo el castillo.
No solo ilumino el castillo, según informes posteriores, todo el Reino de la Luz fue cegado hasta más allá de los límites.
Como si la reina hubiera vuelto a renacer o como si hubiera vuelto a despertar sus poderes.
Aunque este incidente tiempo después se llamaría ‘El desbordamiento destellante’, para él no era tan importante la historia si no su final.
Cediendo a sus pensamientos voló tan rápido como pudo a donde sabía que estaba su madre.
La Reina Marabella batía suavemente sus grandes alas azules mientras sobrevolaba el camino hacia su oficina.
Hacía poco había terminado el desastre que realizó su antigua asistente, que incluso mientras era arrastrada por la manada de esos animales nocturnos gritaba sobre venganza y repudio.
La Reina que se había estado acostumbrando a la paz que ella misma forjó, se sentía avergonzada por confiar tanto en esa muchacha, pero no podía culparse del todo, en aquel entonces cuando aún tenía a su esposo, que era cauteloso con la gente, no había emitido ninguna queja de dicha mariposa.
Eso al menos le dio un (pequeño) alivio al saber que no era la única que calló en ese terrible y largo plan.
Aunque todo este incidente fue resuelto en un tiempo récord, digno de admirar de su hijo y sus aliados , también dio a notar tantas otras cosas que simplemente no podía excusar ni ignorar. Este hecho puso en peligro no solo a los miles de civiles, sino también la estabilidad del reino.
Lo primero de aquello fue la indulgencia que tuvo con su hijo, que al igual que ella notó ese problema y enseguida se preparó para solucionarlo. Eso no pudo evitar que Marabella se avergonzara.
Que el próximo príncipe no sepa hacer funcionar sus poderes y encima no ocupa grandes cantidades, eso sin duda era un problema que necesitaba de dos para que se diera. La integridad y el conocimiento de su hijo se ponían en duda, y eso alentaba a los contrarios del Reino.
En especial de aquel Reino Cristalizado.
Arreglándose el cabello, entró a su oficina y tomó asiento. Mientras revisaba documentos notó con alegría que era la menor cantidad de trabajo que había tenido desde que inauguraba el reino, cortesía del Príncipe Heredero.
Mientras revisaba los documentos pensaba con calma lo sucedido.
Lo segundo más importante que se reveló en este incidente, fueron las pocas alternativas que tenían las mariposas de la luz.
Si se quedaran de repente sin un gobernante al mando y sin alguien que pudiera guiarlas correctamente, su destino estaría marcado por manos crueles, intolerantes y sobre todo el tiempo en sus alas no perdonaría…
Solo tomaría unos años antes que su especie fuera esclavizada o extinta.
Dos destinos igual de dolorosos
Todo este incidente fue hace menos de una semana y aun con eso las estimaciones de mariposas heridas y desaparecidas eran una cifra imperdonable.
Mariposas al borde del reino salieron volando con dirección al castillo resplandeciente, ya sea por miedo, supervivencia o instinto de las criaturas.
Sumado el ambiente tenso y turbulento muchas más mariposas se unieron al vuelo y así, un gran número de bajas pudo prevenirse.
Es con esto que el tercer problema asomó.
La facilidad con la que se podía combatir al creador de la luz era tan fácil como rápida. En su caso bastaron solo algunas gotas para dejarla al borde de la muerte y si no fuese por la justa llegada de su benefactora, tanta gente que debía de cuidar, de proteger y amar, moriría o sería utilizada por gente como Henna.
Su poder creció, pero su cuerpo era más inestable.
La mejor solución tenía que hacerse con su hijo, el próximo Rey de la Luz.
Mientras colocaba el ultimo papel en la pila, llamo a una sílfide para que informara a su hijo. Saliendo de una flor morada, escucho la instrucción y con un revoloteó de luz a su alrededor se despidió.
El aroma refrescante del té de Heda envolvía la habitación, como una invitación a la atención y la calma. Mientras terminaba de servir las tazas de té, la puerta de la habitación se abrió.
‘’Buenos días Príncipe Carlos, gracias por tomarte el tiempo de venir aquí’’ – la tetera fue hecha aún lado mientras se sentaba en su silla de nallairy. ‘’Mamá me alegro verte mejor’’ una sonrisa suave se posó en sus labios mientras tomaba asiento.
Devolviéndole la sonrisa y con un movimiento rápido iluminó brevemente la flor del sílfide, el cual con un revoloteo ilumino a su hijo, este relajo su postura ‘’Como Reina agradezco el trabajo que has estado realizando en mi reposo’’
‘’Es un placer ser de ayuda Madre’’ un asentimiento pequeño hizo el príncipe, mientras los ojos azules de la Reina lo miraron con gran afecto y un pequeño fruncimiento ‘’Como tu madre debo de decir que lo que hiciste fue exagerado’’ un pequeño suspiro
‘’Nada es exagerado cuando se trata de cuidarte’’ su tono orgulloso fue fácilmente identificable ‘’además te pedí que descansaras durante un mes, pero no ha pasado ni una semana, ¿Por qué estas así?’’
‘’Carlos, di me con honestidad, ¿De quien fue la culpa? ¿Tuya? ¿Por no exigirte más? ¿Mia? Por querer protegerte o ¿nuestra? Por no hablar más’’ – agachando la mirada miro su cara reflejada en el té.
¿Quién era ella? Marabella la reina de la luz, que a pesar de un envenamiento su poder se fortaleció o Marabella la hada que pudo hacer el trato con la estrella ¿Quién en verdad gobernaba Futtlerfield?
‘’ ¿Acaso eso importa? Lo que paso, pasó y no podemos cambiar el pasado, pero si el presente’’ Una mano se coloco sobre la suya en un consuelo silencioso, ella tomo su mano y las entrelazo.
‘’Mamá yo tengo una responsabilidad que debo cumplir y estoy comprometido a hacerlo, tu ya no necesitas agobiarte con esto, pronto te sucederé y ya no necesitaras cargar con el peso de ser gobernante ahora estoy decidido a hacerlo mejor que antes’’
‘’La situación actual no es la mejor deberías saberlo’’ – un murmullo salió de su boca – ‘’Ya no sabemos en quien confiar, si Henna logro aquello ¿Quién garantiza que no volverá a pasar?’’
‘’Madre nuestro reino vivió con miedo antes de tu luz y mi plan es ver nuevas formas de traer más luz, la paz no puede mantenerse solo por una persona debe construirse por todos nosotros, nada pasa en vano y con lo que digo debes estar sospechando lo que quiero hacer’’
Los ojos azules y cafés se encontraron mirándose serenamente ‘’ ¿Quieres hablar con ese reino? Tu mismo has comprobado la vida fuera de aquí, fairytopia es inmenso ¿Por qué deberíamos aliarnos con ellos que nos han hecho daño?’’
‘’Reina Marabella, usted misma sabe que ellos son necesarios para nuestra paz, ¿sabe a lo que quiero llegar?’’ la mirada del chico estaba llena de determinación algo que siempre garantizaba buenos resultados, aun así, no pudo evitar sentir ansiedad
Cerrando los ojos un momento reflexión sobre las palabras, si quería que su hijo cumpliera su deber debería soltarlo y dejar que tomara las decisiones, decisiones que serían las más importantes para la prosperidad del reino, con un pequeño suspiro miro a su hijo con amor y determinación ‘’Príncipe Carlos, apoyare tus proyectos y guiare tus pensamientos a buenos resultados, agradezco tu gran valor’’
Las alas azul verdoso revoloteando hacia su madre y con sus brazos la rodeo y ella también correspondió envolviéndose en un abrazo cálido y honesto.
‘’Mamá te quiero’’ dijo con una voz suave y firme
‘’Yo también te quiero’’ cerro los ojos pensando el futuro incierto que se acercaba.
