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El Primer Paso

Summary:

"Hay veces en la vida donde lo único que puedes hacer es resignarte a lo que tienes y lo que hiciste. 

Freddy vivió mucho tiempo resignado, derrotado por lo que pudo ser y lo que no fue, arrepintiéndose y rumiando en sus propios errores como si eso fuera a cambiar el pasado..."

 

// Un escenario de las disculpas Oweddy

Notes:

Owynn y Freddy me ponen emocionales.

Los personajes no son míos.
Todos los derechos a Eddochan por FHS y Scott Cawthon por FNAF.

(See the end of the work for more notes.)

Work Text:

Hay veces en la vida donde lo único que puedes hacer es resignarte a lo que tienes y lo que hiciste. 

 

Freddy vivió mucho tiempo resignado, derrotado por lo que pudo ser y lo que no fue, arrepintiéndose y rumiando en sus propios errores como si eso fuera a cambiar el pasado. 

 

Lo  que pasó no se puede corregir. Lo único que puede hacer es actuar, y no tenía excusas. No realmente. Estos últimos meses lo llevaron a romper límites que jamás pensó pasar. Estaba tan fuera de su zona de confort, ¿Preparado? No del todo. Pero dispuesto a intentarlo.

 

Owynn estaba en esta escuela, a unos salones de distancia de los de ensayo, seguramente preparando alguna de sus cartas para el discurso del acto cívico del jueves. Tan cerca. 

 

—Va… ¡Creo que eso es todo por hoy, chicos!— Ann se sentó en uno de los pupitres mientras que dejaba su bajo en una de las paredes.

 

—Si tan solo nos diera más tiempo en el aula…— Lamentó Bonnie, pero Freddy ya lo veía en los parques practicando nuevamente. Él nunca se tomaba un descanso de practicar.

 

—Ehhh… mejor para mi, ojalá no haya pasado ya mi buseta.— Fox ni siquiera lucía cansado. Qué bestia.—Porque algunos aquí si nos toca tomar transporte público.

 

—Si quieres te llevo.— Ofreció Golden, tomando un sorbo de agua de esas botellas metálicas populares.

 

—No.

 

—Yo creo que…— Freddy dijo en voz alta, y cuando notó que los demás los miraron se apenó de hablar. Ay, que le pasaba. No le gusta divagar en voz alta.

 

—¿Crees que…?—. Ann soltó ladeando la cabeza.

 

—Me voy a quedar un rato más.— Y Ann lo miró como si tuviera un bicho en el rostro. Esperando y atenta a lo que diría.—Estudiando.—Agregó rápido. Metió su guitarra en el estuche con cuidado.—En la… ¿biblioteca?

 

—¡Ja! ¡Que nerd!—. Fox río en voz alta.—¡No me digas que de verdad eso te tiene tan preocupado!

 

Fox lo notó, cómo siempre. La incomodidad de Freddy no pasaba desapercibida para alguien tan observador como Aiden, lo que le faltaba en lo académico lo compensaba en conocer cómo se mueven las personas.

 

—¡Si fueras tan estudioso como Freddy no estarías perdiendo química!—Ann se levantó y señaló a Fox con el índice, un gesto tan único de ella. Luego abrió los ojos bien grandes hacia Freddy, una idea en ellos.—La próxima vez todos nos vamos a la biblioteca con Freddy, y así nos aseguramos que todos pasemos este periodo.

 

Golden puso su mano en la barbilla pensativo.—Supongo que podría ver si tengo algún espacio disponible en las tardes…—Y enseguida, como lo que dice Ann es ley, comenzó a buscar su horario en el celular.

 

—Eso no es…—Ay, ¿por qué los chicos se inventan tantas cosas? ¿No podían parar un momento con sus integraciones? ¿Por qué tener amigos era estar juntos todo el rato?—...bueno.

 

—Que te vaya muy bien estudiando  Freddy.—Bonnie enganchó su guitarra al hombro, sosteniéndola con fuerza como si se la fueran a arrebatar.—No olvides traerme las hojas de la otra vez…

 

y uno a uno fueron saliendo del salón dejando a Freddy solo por un rato. Ann le ofreció a Fox dejarlo a él y a su hermana cerca de su casa, mientras que Bonnie revisaba sus mensajes con una pequeña sonrisa casi imperceptible a menos que lo conozcas bien. 

 

El último en salir fue Golden, quien le dio una última mirada fija, extraña, para luego distraerse con su teléfono que reventaba en llamadas.

 

Freddy se quedó solo con sus pensamientos, a través de la ventana a los estudiantes salian de las rejas de la escuela, el ruido de la tarde se mezclaba con los murmullos de despedidas temporales. El cielo era de un naranja leve, casi rosado como un filtro nostálgico.

 

Freddy observó a los de primer año hablar tonterías sin ningún filtro, a los amigos agendando salidas a algún restaurante popular de la zona y a los algo más que amigos agarrados de las manos entre risitas pícaras de burlar las reglas de proximidad tan estrictas en la escuela.

 

Owynn estaba a unos pasos. 

 

3 salones en específico. 

 

3 salones.

 

3.

 

Y el valor que Freddy reunió toda la tarde se balancea de una cuerda. 

 

Si tan solo pudiera moverse, si tan solo el miedo de arruinarlo más de lo que ya lo hizo no lo frenará. Y si solamente terminaba de 

 

¿Por qué era así? Tenía. Debía hacerlo hoy, pues si no era hoy nunca.

 

Freddy salió del salón de ensayos con el corazón golpeándole las costillas. Cada paso hacia el aula de Owynn, de los delegados, era como caminar sobre agujas. se obligó a si mismo a caminar recto y sacar el pecho aunque la guitarra le colgará de la espalda. 

 

Tomó aire y lo mantuvo por el mayor tiempo posible para que los nervios se le salieran por la boca. Su mano se quedó en el pomo de la puerta. Una corriente le pasó por el cuerpo, los nervios, las mariposas, los bichitos que estaban en su cerebro que lo comían por dentro. No cedería de nuevo ante ellos. No de nuevo.

 

Abrió la puerta de golpe, el ruido resonó más fuerte de lo que esperaba, cerró los ojos cuando chocó contra la pared. Al abrirlos se encontró con los rostros confundidos de tres personas, solo se enfocó en la que estaba en el centro. 

 

En Owynn.

 

—Tenemos que hablar —dijo, con una firmeza que no coincidía en absoluto con el miedo que le estaba cerrando la garganta.

 

Usagi, la chica de coletas azules, fue la primera en reaccionar. Giró los ojos como si pensara ‘debí ponerle seguro a la puerta’ —¿Si sabes puedes tocar..?—. Soltó entredientes, cruzándose de brazos, esto de que les abren la puerta de repente no la sorprendía más que fastidiara.

 

Noah, el chico del parche, enseguida se levantó, dando un paso al frente de Freddy.— ¿Qué necesitas? Si buscas pelea vas a— 

 

—¿Hablar? —. Owynn lo interrumpió antes de que terminara, sonriendo amplio, los braquets se asomaban. Noah dio un paso atrás.—Puedes dejar una recomendación en el buzón. Afuera. Cómo una persona normal.

 

—A solas —Aclaró Freddy, tragando saliva—. Contigo.

 

Owynn sostuvo la sonrisa un segundo más, cerró los ojos por un momento apoyando sus palmas en la mesa. Luego suspiró despacio y giró la cabeza hacia sus acompañantes, sin levantarse.

 

—¿Nos dan un momento?

 

Noah frunció el ceño, claramente en desacuerdo, pero Usagi ya estaba tomando su bolso para marcharse. 

 

—Vamos —dijo ella, empujando a Noah suavemente hacia la puerta—. ¡Si se matan, gritamos!

 

El cambio fue inmediato al esos dos irse.

 

La sonrisa de Owynn se desarmó apenas quedaron solos. No desapareció del todo, pero perdió ese brillo exagerado, ya no hacía falta fingir frente a otros en el escenario. Se levantó, dio vuelta a la mesa acortando distancia.

 

Freddy seguía de pie, rígido, con las manos tensas a los costados. El corazón le latía tan fuerte que le zumbaban los oídos. No había pensado que esto realmente iba a pasar. Estar a solas con Owynn antes era natural, años atrás, era lo normal que solo fueran ellos dos.

 

Ahora… 

 

Ahora se sentía como estar frente a alguien distinto. Familiar, sí, pero ajeno al mismo tiempo. Un rompecabezas que no has resuelto en años que conoces bien las piezas.

 

—Bien —dijo Owynn al fin, apoyándose contra la mesa—. ¿De qué querías hablar?

 

Freddy abrió la boca… y no salió nada. Cerró y abrió las manos varias veces. —Yo… no sé —admitió, con una risa nerviosa que no llegó a ser risa. 

 

—¿Me hiciste sacar a los demás para eso? —su voz se volvió más fría, se acomodó las gafas en el puente de su nariz.—. ¿Vas a hacerme perder el tiempo o qué? Vamos, Freddy. ¿De qué quieres hablar?

 

—De todo.

 

Owynn alzó las cejas. —¿Todo? —repitió—. ¿Cómo que todo, huh? Podemos hablar de todo. Lo que tú quieras.

 

Se inclinó un poco hacia él, mirando al lado con desinterés. Con su mano le aliso el hombro de su chaleco, suave e invasivo.

 

—Porque eres la única persona que importa aquí.—Continuó hablando, incluso le acomodó la corbata suelta hasta apretarla en su cuello.— ¿Te lastimé los sentimientos por no prestarte atención?

 

Freddy no retrocedió. Conocía ese tono. Owynn siempre atacaba primero, soltaba todo de golpe para empujar la conversación hasta volverla pelea. Le tocaba mostrarle que no le importaba sus límites.

 

—No vine a discutir —dijo, la voz le tembló—. Vine a hablar. De todo… o de nada, si quieres.—Alzó la mirada, por fin encontrando sus ojos. Tan grandes y sin brillo.—Solo quiero que me escuches.

 

—Si es que siquiera tienes el valor de decir algo —soltó Owynn frunciendo el ceño—. Dios, ni siquiera podías hablarle a un camarero y ahora tú…

 

—Solo… por favor —lo interrumpió Freddy.

 

Owynn se detuvo y lo soltó.

 

—Yo lo... —Freddy respiró hondo, las palabras se enredaban en su lengua. Casi se la muerde —. Lo lamento.

 

Owynn se quedó pasmado. Las manos que había levantado para gesticular quedaron suspendidas en el aire, torpemente abiertas, no sabia qué hacer con ellas. Parpadeó, una vez. Luego otra.

 

—Uh…

 

Nada. Freddy lo vio claro en ese instante. Owynn se había quedado sin palabras, y eso solo pasaba cuando todo el discurso que había preparado se rompía en pedazos. Cuando ya no sabía qué arma usar para atacar, cuando algo fuera de su control lo dejaba incrédulo.

 

Así que siguió hablando, antes de que Owynn pudiera recomponerse. 

 

—No sabía cómo acercarme.— Esta vez Freddy fue quien lo tocó, agarró las manos de Owynn, juntando las como en una oración.

 

Cuantas veces no lo vio pasar a su lado en los pasillos con los hombros abajo, cuantas veces no lo vio ir a la parte de atrás de la escuela para merendar solo, cuantas veces Freddy no quiso voltearse y llamarlo. Gritarle que le mirara como antes lo hacía, con ese toque de admiración y asombro del primer amor.

 

—Y sé que no fui valiente antes. Pero no vine a atacarte. Vine porque… porque me importas. Y no quería seguir fingiendo que no.

 

Owynn no trató de soltarse. La sonrisa ya no estaba. Tampoco la burla. Solo esa expresión extraña, casi vulnerable, del niño sin amigos en el primer día de clases.  

 

Bajó la cabeza. Abrió la boca, la cerró, volvió a abrirla. Nada salió. Era extraño verlo así. Owynn siempre tenía algo que decir, un comentario de burla, una palabra cualquiera para romper el silencio.

 

Pasaron un par de segundos largos, pesados. Freddy no se movió. Temía que, si lo hacía, Owynn reaccionara por reflejo  y se alejara. Qué le golpeara, o que simplemente le insultara.

 

Entonces Owynn exhaló, como esos suspiros derrotados. Separó sus manos de las de Freddy con calma, sin apartarlo. Se pasó una por el cabello, despeinando su fleco.

 

—¿Lo lamentas? 

 

No levantó la voz. No sonó furioso. Sonó cansado, no sabía que hacer con esa disculpa ahora que la tenía enfrente. Nunca se imaginó que un día, este días, llegaría. Y nada, nada, lo preparó. Se acostumbró a disculparse, no que a él le pudieran disculpas. Era algo tan extraño para él.

 

 

—No —dijo Owynn, negando con la cabeza—. No puedes simplemente aparecer de la nada y soltarme algo así. —¿No recuerdas? ¿O lo olvidaste? Yo traté de hablarte. Traté de...

 

 Owynn cruzó los brazos, sus uñas se clavaron en su camiseta. Apretó la mandíbula y miró hacia otro lado. Tantos mensajes sin responder, tantas veces que lo llamó sin conseguir respuestas, el vacío de la línea del teléfono entrando en buzón.

 

—No espero que me perdones —Freddy sintió cómo la vista se le nublaba. Parpadeó varias veces, inútilmente, no iba a llorar— De verdad no.  

 

Owynn levantó una mano de golpe.—Para. Necesito… necesito pensar un rato. A solas.

 

Freddy asintió de inmediato. Se giró hacia la puerta, y justo antes de salir, lo vio de reojo. Owynn se quitó los lentes, frotándose el rostro con el dorso de la muñeca.

 

La puerta se cerró con suavidad.

 

En el pasillo, Freddy se quedó quieto un segundo más. No sabía qué iba a pasar después. No sabía si había empeorado las cosas o si ya era demasiado tarde para arrepentirse de intentarlo.

 

Pero, al menos, habían hablado sin terminar en una pelea.

 

Eso tenía que contar como un primer paso.

Notes:

Grandes agradecimientos a mi lector beta 666 tkm no cambies

También un saludo a Mixhael_Giovanni que me hundió al hueco Oweddy y un gran gran agradecimiento a Theoneyoudreamofinthenight por escuchar mientras imaginaba este fic, sin ti no existiría.

Hace mucho no publico en Ao3, por favor comprensión.

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