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Language:
Español
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Published:
2026-01-27
Words:
2,449
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152

vampires will never hurt you

Summary:

Ha pasado poco más de un mes desde que Till fue transformado en vampiro por ese vecino extraño del piso de arriba. Ahora Ivan tiene problemas serios que atender, como el hecho preocupante de que su novio ahora vampiro sea vegetariano y no haya bebido ni una sola gota de sangre desde su transformación.

Notes:

si alguien capta la referencia de un vampiro vegetariano yo sería tan feliz. por otro lado, esta es la clase de cosas que escribo en vez de avanzar el longfic que tengo :P
(por cierto, el título es por una cancion de mcr)

Work Text:


Ha pasado poco más de un mes desde que Till fue transformado en vampiro por ese vecino extraño del piso de arriba. Ivan siempre tuvo un mal presentimiento con Luka, aunque al principio todo fuera por esa mirada larga y curiosa que el rubio le lanzó a Till la primera vez que se presentó en su puerta. Nunca hubiera pensado que el tipo fuera realmente un vampiro y que, peor aún, quisiera morder a Till para convertirlo.

Luka ha desaparecido de sus vidas luego de eso. Till no tiene idea por qué y apenas recuerda el momento de su transformación. Puede que Ivan haya tenido algo que ver con que Luka ya no sea capaz de merodear —tal vez hasta de caminar— tan libremente como antes, pero no va a decirle la verdad.

Luka fuera de sus vidas es un problema menos, eso es lo importante.

Ahora, sin embargo, Ivan tiene otros problemas que atender. Como el hecho preocupante de que su novio ahora vampiro no haya bebido ni una sola gota de sangre desde su transformación, y han pasado semanas desde entonces.

El chico tiene el hábito histórico de ocultar sus malestares; lo ha hecho toda la vida. Pero qué mal para él porque Ivan lo observa todo el tiempo y sabe muy bien que la sed de sangre lo está afectando.

Un día, luego del trabajo, Ivan llega al departamento que comparten y encuentra a Till recostado en el sofá completamente a oscuras. Al acercarse, pasa una mano cariñosamente por su pelo plateado para despertarlo, pero no obtiene resultados ni siquiera cuando resigue con el dedo el lóbulo de su oreja llena de piercings. Till es muy sensible en ese sitio, y el hecho de que ni siquiera se remueva un ápice ya dice mucho.

—Till —Ivan se agacha y lo sacude suavemente de los hombros, cada vez más preocupado—. ¡Till!

—Ho-hola… —Till abre los ojos lentamente y frunce el ceño como si tratara de enfocar sin lograrlo—. Ivan…

Su piel ha perdido todo color, lo cual, bueno, luego de convertirse en vampiro es medio normal hasta cierto punto. Pero ahora parece realmente muerto en vida, sus labios están pálidos y no está ese brillo habitual en sus ojos. Ivan acuna su rostro con las manos y siente lo helado que está.

—Shh. Estoy aquí. Tranquilo —susurra Ivan juntando sus frentes. Es un alivio sentir la respiración de Till contra su cara y el cómo refriega su nariz contra su mejilla derecha—. ¿Ves? Esto es porque tienes sed, ¿no es así?

Till lo toma de las muñecas débilmente y no dice nada, agachando la mirada.

—Amor, ya te dije que puedes beber mi sangre. No pasará nada. Te doy permiso.

—No… Ivan —Till aparta las manos de Ivan de su cara, haciendo un esfuerzo monumental en sentarse y mirarlo a los ojos—. No puedo.

Ivan no lo entiende. Till es un vampiro, los vampiros ansían la sangre, Ivan está más que dispuesto a proveer de toda la sangre que Till pueda querer y más. Así que ¿en dónde se está perdiendo?

Arrodillado en el piso delante de Till, Ivan apoya la mejilla en una de sus piernas y lo toma de las manos.

—Te daría toda mi sangre si quisieras.

—… Y yo agradecería el gesto —Till murmura, sonrojado hasta las orejas. Al menos ahora parece un poco más vivo, más como él mismo—. Pero… Sabes que odio la sangre y la carne y, y…. todas esas cosas. Ese es el porqué soy vegetariano, ¿sabes? Debe haber otra manera.

Oh… claro. ¿Cómo pudo Ivan haberlo olvidado? El motivo de todo esto es porque Till, su amado novio vampiro, es vegetariano.

Y así como así, Till se libra de beber la sangre de Ivan esa vez.

Es increíble. Su novio es terco a más no poder, y a pura terquedad y algo más Till consigue ponerse de pie esa vez y actuar como si nada los días siguientes. Ivan está maravillado por esa cualidad suya de renegar con las dificultades de la vida (¡Siempre le ha gustado eso de él, en serio!), pero también, diametral a eso, está cada vez más preocupado.

Es tres días después, durante la cena, que Ivan prueba otro ángulo para conseguir que Till beba sangre.

—Compré algo especial para hoy —dice Ivan dejando en la mesa una botella de vino justo delante del plato con verduras y pasta de Till.

—¿Olvidé alguna fecha importante hoy? —pregunta Till con cierta inseguridad. Es el que siempre olvida cosas importantes de su relación, pero Ivan presiona los labios contra su sien con cariño.

—Déjame pensar. Creo que fue hoy, hace tres años, que nos besamos por primera vez durante esa película de alienígenas en el cine.

—¿En serio? —Till lo mira completamente crédulo mientras Ivan toma asiento.

Ivan se lleva el dorso de la mano a los labios, ocultando una risa con una tos.

—Creo que sí.

—Bueno, entonces —Till alza su copa e Ivan hace lo mismo—, por esa cita en el cine que lo empezó todo.

Chocan las copas e Ivan no despega la mirada de su novio mientras este bebe un trago. Ivan toma su vino, sin poder controlar su pierna que se agita arriba abajo nerviosamente bajo la mesa.

Justo cuando pensaba que lo había logrado, Till aleja la copa de vino de su cara como si fuera radiactiva.

—¿Qué pasó, amor? —Ivan pregunta fingiendo inocencia, pero Till lo mira con ojos de pronto agudos y suspicaces.

Dejando la copa en la mesa, Till apoya la espalda en la silla, cruzándose de brazos.

—No lo sé. Tú me dirás.

—¿Decirte qué? —Ivan apoya la mejilla en una mano, pestañeando inocentemente.

—¡Hmph! —Till resopla escéptico—. ¿De verdad creíste que no notaría lo nervioso que estás? No me subestimes. Desde que me convertí en vampiro mi sentido del olfato ha mejorado bastante y puedo sentir tu nerviosismo. Y puedo sentir el aroma de la sangre de aquí —apunta la copa con la barbilla.

Sin poder evitarlo, Ivan se desinfla en la silla, soltando el aire decepcionado.

—Eres impresionante. ¿Qué más puedes hacer? ¿Todavía los espejos te reflejan o aun no llegas a esa etapa?

—Muy divertido. Este —Till gira su copa sobre la de Ivan y vierte todo su contenido en ella—, fue un intento muy lamentable de hacerme beber tu sangre. No me digas que te hiciste daño extrayéndola para esto.

Till le dirige una mirada con reproche que en el fondo Ivan sabe que está llena de preocupación. Le recuerda a la forma en que la madre de Till los miraba a los dos cuando eran niños y volvían a su casa amoratados y con raspones luego de pelear entre sí.

Ivan alza las manos, enseñando el parche curita que envuelve la yema de su dedo pulgar derecho.

—Solo puse unas gotitas para ver si podía abrir tu apetito. Nada más.

La mirada de Till muta a algo más compasivo luego de escucharlo. Sin embargo, su novio finge estar enojado (Ivan lo sabe por cómo junta las cejas y presiona los labios forzosamente).

—Pues no funcionó. Supe lo que tramabas antes incluso de que sirvieras el vino, así que fingí tomar un sorbo —dice Till, tomando su tenedor y clavándolo con más fuerza de la necesaria en un fideo—. Mejor suerte la próxima.


*****


Ivan lo intenta varias veces más. Nada funciona.

Una noche, cuando están preparándose para dormir, Ivan se mete al baño y saca unos frascos que compró en la mañana. Luego de ponerse a estudiar todo acerca de los vampiros como un obsesionado —Ivan está obsesionado con su novio vampiro, así que esto es lo mismo—, descubrió que los vampiros utilizan las feromonas para captar información. Así que, lógicamente, el siguiente paso de Ivan fue ir de compras a sitios a los que nunca antes hubiera pensado entrar solo para ver si encontraba alguien que vendiera un perfume de feromonas de verdad que pudiera utilizar.

Ahora, sin embargo, estudia la etiqueta del frasco con considerable escepticismo. No sabe si va a funcionar. Para empezar, lo más seguro es que lo hayan estafado y que esto solo sea agua sin nada especial. Después de todo, la existencia de los vampiros no es algo en lo que todo el mundo crea. Él mismo no lo hacía antes de conocer a Luka, y ahora su novio es un vampiro.

Pero bueno, qué más da. También sabe que no pierde nada intentándolo.

Minutos después regresa al cuarto y se desliza bajo las sábanas al lado de Till, apagando la lámpara en la mesita de noche. Por un momento se queda mirando el techo, para después girar sobre su costado y quedar frente a frente con Till.

—Oh —Till musita despacio con una mejilla pegada a la almohada—. ¿Quieres… dormir así hoy?

—Sí —Ivan estira un brazo para rodearlo de la cintura y atraerlo a su cuerpo; Till lo abraza automáticamente, escondiendo la cara en el hueco de su cuello con familiaridad—. Así es mejor —Ivan besa su coronilla y siente cómo su novio lo besa de vuelta en la mandíbula y su corazón hace una especie de voltereta en su pecho. A veces no puede creer que todo de esto sea realidad—. Buenas noches.

—Hmm.

Pasan unos segundos en los que Ivan acaricia lentamente la espalda de Till en círculos como acostumbra a hacer cuando están en esta posición. Transcurren los minutos en completo silencio hasta que de pronto cree que las feromonas han hecho su efecto cuando siente a Till cerrar los puños en su camiseta y restregar la nariz contra su cuello.

Supone que la mezcla de feromonas y la sed desatendida tanto tiempo hacen que el cuello y la sangre que corre en él por fin sean irresistibles para Till. Sin querer arruinar el momento, Ivan inclina un poco la cabeza hacia el costado para exponer incluso más su cuello.

Ese momento Till sube una mano y la posa justo encima de su cuello. Presionando ligeramente resigue con su pulgar la arteria carótida donde montones de sangre fluyen; sangre que está a su completa disposición si solo clava los colmillos y la bebe.

Es como si Till hubiera entrado en algún trance. Ivan siente su mirada clavada en su cuello y siente también la manera en que Till acerca su boca a él lentamente, su respiración poniéndole la piel de gallina.

De pronto Till se paraliza, de seguro luchando internamente con su impulso de clavar los colmillos en su novio humano.

—Si la quieres, es tuya.

La punta de los colmillos de Till roza la fina piel que protege la arteria carótida.

Y luego se aparta.

—Y-yo… ¡olvidé que tengo trabajo que terminar! —Till patea las mantas de su lado para salir de la cama a toda prisa— Iré a hacer eso. D-dormiré en el sofá también. ¡Buenas noches!

Ivan lo mira irse completamente devastado.


*****


Ivan no se rinde. Prueba otros métodos. Ninguno da resultado.

Y es cuando ya han pasado dos meses desde la transformación de Till que Ivan no puede soportarlo más. ¡Su novio va a secarse en cualquier momento si no bebe sangre!

Ha anochecido cuando Till un día regresa del trabajo y nada más entrar al departamento Ivan se arrodilla a sus pies en el recibidor donde lo esperó todo el día.

—Te prometo no pedirte nada nunca más. Puedes pedirme lo que quieras después de esto, pero por favor bebe mi sangre. Ahora mismo. No quiero que te mueras.

Levanta la mirada del suelo. Till se queda de pie, quieto, pestañeando sin decir nada por unos segundos. Rogar es el último recurso de Ivan solo porque se ha quedado sin ideas y a Till parece no preocuparle tanto como a él el problema de no beber sangre. Después de esto Ivan no sabe qué más puede hacer para hacer al cabeza hueca de su novio entrar en razón.

Incómodamente Till deja su bolso en el mueble que está al lado de la entrada y saca algo de él.

—Ivan, ponte de pie —le pide sonando avergonzado.

Ivan lo hace.

—Podemos pretender que es jugo de frutilla o salsa de tomate. Pero por favor…

—Mira.

Ivan observa lo que Till le está enseñando. Son bolsas de aluminio pequeñas, parecidas a envases de compota de esas que les dan a los niños para la colación en el jardín.

—¿Qué se supone que son?

—Je —Till enseña una de sus sonrisas torcidas—, ¿recuerdas a nuestras vecinas del piso de abajo? —Ivan asiente— Pues bien. Una de ellas es Sua, y descubrí que es vampira. O, bueno, ella me descubrió a mí primero. En fin, me ofreció consejos y entre eso me recomendó esto —menea las bolsas en su mano delante de Ivan e Ivan lo sigue con la mirada.

En ese momento Ivan lo entiende.

—Oh.

—Oh sí. Es un sucedáneo de sangre, fabricado especialmente para no tener que beber sangre humana. ¡Ni siquiera tienen color rojo! Son como, no sé, de distintos colores. Acabo de probar uno y está delicioso. ¡Son buenas noticias, Ivan!

Efectivamente lo son. Aun así, algo hace que Ivan mire hacia otro lado con un puchero involuntario en los labios.

—Hmm. Es bueno saberlo —dice con tono neutro juntando las manos tras la espalda.

Till se acerca y toma su barbilla con el dedo pulgar y el índice.

—Lo siento. Sé que tenías esa fantasía de sentir mis colmillos sacándote sangre.

—No es verdad.

—Te conozco y ni siquiera me miraste a los ojos cuando dijiste eso.

Ivan lo mira a los ojos. Una sonrisita tira de la comisura de Till, sus ojos leyendo a través de Ivan de alguna misteriosa forma.

—Okay. Sí. Puede que…

Till une sus labios y lo besa. Ivan no piensa en nada más en ese momento. Cerrando los ojos, Ivan lo besa de vuelta posando una mano en el costado de su cuello. Su novio sabe al cielo. Ivan es un hombre sediento cuando lo besa una y otra vez.

—Definitivamente algún día voy a beber tu sangre. Te lo prometo —dice Till dejando un beso en su arco de cupido. Ivan crispa los dedos con los que sostiene su cintura—. Y tú serías delicioso, lo sé. Por eso creo que no podría contenerme si lo hiciera ahora.

—Algún día —repite Ivan aferrándose a esa promesa—. Siempre estaré disponible, por cierto.

Riendo bajo Till envuelve los brazos alrededor de su cuello. Sus ojos agua-marinos son dulces como la miel cuando lo miran.

Ivan lo conoce lo suficiente como para saber lo que está pensando antes de que lo diga.

—Déjame compensártelo de otras maneras, ¿está bien?

De modo que por un tiempo Ivan no tiene nada de qué quejarse.