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Lágrimas ocultas

Summary:

Solo era un día lluvioso que ocultaba las dolencias de su inseguro corazón.

Notes:

(See the end of the work for notes.)

Work Text:

Una a una, las gotas cristalinas fueron cayendo desde el cielo grisáceo. El pavimento se oscurecía con la suave llovizna que se mezclaba entre la brisa, e igual que brotes en primavera, las sombrillas afloraban entre el gentío de las calles; o al menos así fue como un solitario Alexby lo percibió desde lo alto de ese edificio.

Su mirar entristecido dejó de prestar atención a las personas y mejor se alzó hacia el origen de la lluvia, cerrando sus ojos al sentir el húmedo contacto del agua que recorría todo su rostro, así como el resto de su cuerpo. Sus manos se levantaron igual, tratando de alcanzar la infinidad del cielo aun siendo imposible.

Inhaló profundamente, rindiéndose a la realidad y abrazando con fuerza sus piernas contra su pecho antes de soltar el aire en un largo suspiro. De pronto ya no caían gotas sobre él, solo quedaba el rastro de una sombra que lo cubría.

Sus párpados le permitieron ver de nuevo, encontrándose con un par de iris ambarinos que le observaban desde arriba, pero con la suficiente cercanía para poder percibir su cálida respiración chocando con su nariz.

Sonrió. Tener a Fargan sosteniendo un paraguas sobre ambos le resultó tierno.

—¿Cómo me encontraste?

—Soy mitad búho, tengo ciertos poderes con los que puedo rastrear a un ratoncito —susurró junto a un guiño.

Alex rio mientras el castaño también se sentaba, solo que al hacerlo guio la cabeza del menor para que quedase recostado sobre su regazo, apartando los mechones mojados de su frente.

—Además, te conozco —agregó—. Sé que te gusta venir aquí a tomar aire.

—Genial, el único lugar en el que podía estar libre de ti fue descubierto —bromeó con fingida molestia.

—Qué gracioso eres, Alesby.

Un par de risillas surgieron de sus pechos hasta desvanecerse entre la caótica melodía del agua estampándose en el plástico que los protegía. Fargan continuaba pasando sus dedos por la cara del azabache, viajando por cada detalle del precioso ser que admiraba con vehemencia.

—¿Ya me dirás por qué ocultas tus lágrimas con la lluvia? —susurró en su oído, cauteloso.

Ante esa pregunta Alex perdió el aliento. No se la esperaba, así como tampoco esa mirada llena de preocupación.

—Te diste cuenta, ¿eh? —desvió la vista.

—Claro que me di cuenta, acabo de decirte que te conozco muy bien —Fargan intentó volver a hallar sus zafiros, pero al encontrarse con el rechazo prefirió desistir—. Aunque entenderé si no quieres y te dejaré en paz. Sin presiones.

Estuvo a punto de levantarse, mas no le fue posible por la pequeña mano de Alexby que lo sujetó por la muñeca con fuerza y lo apresó con un abrazo, permitiéndole sentir el rítmico palpitar de su corazón.

Se quedaron en silencio por un buen rato, dejando que la lluvia reinara en el melancólico ambiente que había surgido en esa azotea.

—Fargan —le llamó, dolido—. ¿Tú me amas?

Ahí estaban de nuevo, un par de lágrimas saladas que querían brotar de sus ojos y el sofocante sentimiento de inseguridad apresando su mente. Al castaño no le gustaba verlo así, odiaba saber que algo atormentaba a Alex y él no era capaz de protegerlo, era una pelea interna que no podía librar, por lo que se resignó a ser solo un consuelo.

Acunó el rostro de Alex entre sus manos y con el roce de sus yemas se dedicó a limpiar cada uno de los húmedos caminos que se habían creado en sus mejillas. Le vio con devoción, sonriéndole con amor antes de acortar la distancia al darle un beso de esquimal y así musitar su respuesta.

—Te amo con locura, Alesby —Abrazó su delgada figura, queriendo darles veracidad a sus palabras—. Por favor, nunca lo olvides.

La sombrilla negra voló por los aires cuando ya nadie la sostenía, porque las manos de esos dos se hallaban ocupadas aferrándose al cuerpo ajeno en un desesperado gesto. El agua terminó su trabajo al empaparlos a ambos con su fuerza natural, pero entre ellos únicamente había paz por una silenciosa promesa que pactaron con el contacto de sus labios.

Y nuevamente nacían lágrimas que se mezclaban entre las gotas del cielo, aunque esta vez provenían de sus cálidos corazones que se sentían amados y aceptados. Un cambio que solo podía crear uno en el otro.

—Gracias —Alexby juntó sus frentes—. Era lo que necesitaba.

—No fue nada, cariño —dijo mientras le dedicaba una sonrisa—. ¿Quieres entrar ya?

—Espera, me quiero quedar unos minutos más.

Así se quedaron bajo el manto de la lluvia hasta que esta cesó, brindándose soporte y cariño aún en sus peores momentos, esperando que un día las lágrimas de tristeza se detengan igual que esa tormenta y los rayos del sol prevalezcan en sus jóvenes vidas.

Notes:

Este ha sido un OS muy corto, pero sinceramente es de mis favoritos. Me sorprendió la facilidad con la que lo escribí y creo que está cargado de muchos sentimientos. A veces uno simplemente se siente así, inseguro de todo, y tener a alguien que te consuele en esos momentos lo es todo. Espero lo hayan disfrutado, nos vemos en el próximo (que nunca lo he publicado). Bye bye

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