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Summary:

Entre la distancia, una final decisiva y un reencuentro largamente esperado, Shane e Ilya descubren que el amor también se mide en lo que están dispuestos a construir juntos.

Notes:

Hola compañeros de secta, el hollanov nos tiene dominados. Les vengo a compartir esta pequeña idea.

Pero antes de leer, les dejo esta pequeña advertencia. Aunque con las etiquetas debería ser más que suficiente.

Esta historia es absurdamente cursi. No hay trauma suficiente, no hay caos, no hay destrucción emocional a largo plazo. Solo amor, apoyo, besos, y decisiones habladas como adultos responsables.

Incluye mpreg, sentimientos sinceros, domesticidad insoportable y escenas tan dulces que probablemente te hagan cuestionar tus gustos literarios.

Si viniste a sufrir: sal ahora.

Si quieres vomitar brillos, rodar los ojos y aun así seguir leyendo... bienvenida, este es tu lugar.

Nota: me pone un tanto incomoda lo cursi jajaj por lo que fue demasiado dificil escribir esto, prefieron la angustia desgarradora, pero para eso tengo otro OS que escribí. 

bai 

Work Text:

Marzo 2020

 

Las manos de Ilya sujetaban con precisión las caderas de Shane mientras depositaba un tierno beso sobre su cuello, Shane estaba preparando el almuerzo de ambos, algo ridículamente saludable. 

 

A lo largo de su primer año de casados Ilya se había adaptado a eso y unas cuantas cosas y manías mas del hombre que ama. El tiempo de calidad que pasaban juntos trataban de aprovecharlo al máximo, estiraban lo más que podían esos momentos, mientras la temporada estaba en auge estos momentos eran aún más difíciles de conseguir, pero siempre encontraban la manera de hacerlo funcionar. 

 

— Esas son demasiadas verduras en una sola comida— el comentario dejó a Shane mirando por un momento la comida en cuestión y frunció un ceño.

 

— vete a la mierda. — Ilya sonrió y dejó otro beso sobre su mejilla — me encanta que me cocines, aun que sean cosas horribles. 

 

Shane sonrío y rodó los ojos. Estaba completamente acostumbrado a su palabrería, apagó el sartén, y se giró para posar una de sus manos en la mandíbula de Ilya y depositar un pequeño y tierno beso, Ilya observó los lindos labios de Shane y mordió tiernamente la carne del inferior. 

 

Un suspiro soñador salió de Shane, — hora de comer. 

 

Ilya soltó las caderas de su esposo y caminó hacia la barra, ya tenía preparado los platos y utensilios que necesitarían para eso, la dinámica siempre era la misma, un conjunto de apoyo entre ambos, amaban cocinar juntos, pasar tiempo juntos, ver, hacer y disfrutar de actividades ridículamente hogareñas. 

 

Momentos como este eran los que definían la relación de Shane e Ilya durante su temporada, una vez terminaban eran inseparables, viviendo una infinidad de momentos en la cabaña, su casa en Ottawa o en lugares que quisieran visitar. 

 

Por un momento, Shane se preguntó como había pasado ya un año desde su boda, pronto sería agente libre, el final de esta temporada está a unos cuentos meses, por lo que mudarse juntos era prácticamente un reafirmar algo que ya estaba hecho.

 

Ambos comen entre charla banal, Ilya le ayuda con la limpieza y ambos una vez libres se recuestan sobre el sofá del salón. 

 

— Quieres ver algo en la televisión. 

 

— No, solo quiero estar acostado abrazándote. 

 

— Muy bien. 

 

Justo después de casarse el haberse mudado juntos no habría funcionado, por la carrera laboral que compartían, pero este año ese pequeño detalle iba a cambiar, Shane estaba esperanzado en encontrar lugar en el mismo equipo que su marido, amaba a Montreal, a sus compañeros, al equipo al cual había dedicado mas de 10 años de carrera, pero amaba muchísimo más a su marido.

 

Abril – mediados 

 

El juego había sido agotadoramente intenso, New York era intenso, el equipo era un rival feroz y Montreal había hecho todo lo posible por ganar, pero las cosas no siempre salen como uno espera, el equipo de los Admirals había ganado y Montreal quedó eliminado de los playoffs.

 

La alineación para el saludo final se hizo y Shane seguía analizando que podría haber evitado y mejorado para obtener un resultado diferente, Shane solía pensar demasiado es situaciones como esta, como capitán buscaba la aprobación de sus compañeros, sería el último partido con ellos, sentía que les debía algo. Como persona perfeccionista, claramente el resultado no le había agradado en absoluto. 

 

Después de un largo partido, el equipo regresaría a Montreal hasta la mañana siguiente, el viaje en avión era relativamente corto, con suerte amanecería solo un poco adolorido para manejar a Ottawa con Ilya y así callar el agobiante cantar de su mente, Ilya solía ser un botón de mute. 

 

Mientras la mente de Shane seguía maquinando a mil por hora una voz conocida lo sacó de ahí —Shane, hicimos lo que pudimos, dimos guerra y no fue fácil para el equipo contrario. 

 

Hayden comentó una vez se encontraban en vestidores, lo conocía tan bien que sabia que dentro de esa cabeza estaba pensando demasiado rápido. Todos en los vestidores asintieron y Shane sonrió ligeramente, extrañaría a sus compañeros, amigos, su familia. 

 

— gracias, chicos. 

 

La mañana siguiente fue rápida, cuando menos pensó ya se encontraba manejando hacia Ottawa, llegaría a la casa de sus padres primero, Ilya estaría llegando por la noche de su partido en virginia. 

 

— Shane cariño, lamento la derrota, pero lo hicieron genial 3-4 no es nada que no se deba admirar. 

 

Su madre siempre estaba presente en cada momento de su vida, era un gran soporte para el en general, había amado a Ilya tanto como lo amaba a él, estaba completamente agradecido con ella, con su padre por aceptarlos tal cual son. 

 

— Ilya estará llegando por la noche, voy a preparar pollo a la parmesana. — ambos caminaron hacia dentro de la casa. 

 

— el estará muy feliz por eso. 

 

— lo se. 

 

La tarde se fue rápido, para cuando escucharon el ruido del motor, Shane ya estaba esperando en la puerta, impaciente podrían llamarlo, pero tenía semanas sin verlo, extrañaba a su marido, júzguenlo. 

 

Ilya entró y sus ojos se iluminaron con amor a ver al hombre que amaba frente a él. Shane se abalanzó en sus brazos e Ilya lo atrapo en un abrazo apretado — te extrañe, moy lyubímyy (mi amor). 

 

Shane enterró la cabeza en el hueco de su cuello y aspiro su aroma — yo también. 

 

Después de eso sujetaban sus manos con constancia como si mantenerse separados fuera el mayor crimen, la noche había sido tranquila, habían cenado con los padres de Shane, Ilya había estado encantado con la cena y con la compañía, amaba a su familia. 

 

Llegada la hora Shane e Ilya se había despedido de sus padres para ir a la casa de Ilya, Shane ya tenía la mayoría de sus cosas ahí, pronto vivirían juntos. 

 

Cuando entraron a la casa, Ilya se abalanzó hacia el cuerpo de Shane y lo besó, largo y tendido, acaricio su mejilla y ese cabello negro intenso, beso sus mejillas y adoró esas hermosas pecas. 

 

— eres hermoso. 

 

Shane sonrió y rodeo sus brazos sobre el cuello de Ilya para devolverle el beso. 

 

— te necesito, mucho. 

 

Shane era un arma, una peligrosa no había cosa que sacara mas de controla a Ilya que Shane diciendo que lo necesitaba. 

 

El estar separados era algo habitual, pero nunca redujo en lo más mínimo las ganas insanas de estar juntos, era agotador, pero en nada estarían viviendo juntos y esperaba que estos momentos esporádicos fueran el día a día. 

 

— eres muy impaciente. 

 

Shane rodo los ojos y rodeo las piernas en la cintura de Ilya. 

 

— podemos dejar el juego previo e ir a la habitación, enserio, enserio te necesito, han pasado como mil años. 

 

Ilya sonrió y luego soltó una carcajada —como mil años. 

 

— sí, mucho tiempo. 

 

— sabes que lo que sea que me pidas te lo daré Moy muzh (mi marido). 

 

Y así fue, Ilya llevó a Shane a la habitación y le dio lo que necesitaba. 

 

Lento y agradablemente satisfactorio. Llegada entrada la noche Shane se quedó ahí unos segundos más, escuchando el latido tranquilo bajo su mejilla, dejando que el silencio se acomodara antes de decir algo que llevaba horas dando vueltas en su cabeza.

 

— Hay algo que no te he contado todavía — dijo en voz baja, sin dejar de acariciarlo — me habló mi representante esta tarde... sobre unas actividades fuera ahora que los playoffs empiezan será más difícil vernos, estarás concentrado en tu equipo, debes estarlo. —Shane dejó de acariciar el pecho de su marido y lo miró atentamente a sus ojos color agua. Hizo una pausa mínima antes de añadir: 

 

— estaría en Europa, un par de meses. 

 

Ilya levantó el cabeza asombrado, — ¿un par? Eso es demasiado tiempo lejos de ti. No me gusta la idea — admitió, más bajo — la entiendo... pero no me gusta.

 

Un suspiro largo y profundo salió de Shane —lo sé, y estuve a nada de desistir, pero Ilya, los centauros están a nada de conseguir una copa Stanley, se lo merecen, han entrenado y luchado contra todo pronostico por eso, necesitas enfoque, eres su capitán, te amo, y amo lo que haces por este equipo. 

 

Shane tenía toda la razón, Ilya había trabajado duro por esto — será difícil concentrarme contigo tan lejos, — Shane sonrió.

 

— te hablaré seguido, haremos FaceTime siempre que podamos. No quiero ser una distracción. — Ilya llevó su mano a la nuca de Shane y apoyó la frente contra la suya, como si necesitara asegurarse de que todavía estaba ahí.

 

— jamás serás eso, Shane, soy demasiado competitivo para dejarme distraer por un jugar de hockey con un revés débil. —Shane se alejó soltó una carcajada y asintió, sus ojos brillando de amor. 

 

— muy bien. Solo quería decírtelo. — Shane volvió a lo que estaba haciendo y dejó un tierno beso sobre los labios de Ilya — espero estar de vuelta para tu partido final y ver como hacen papilla a cualquier equipo contra el que vayan a jugar. — el pecho de Ilya se sintió cálido ante las palabras de su marido 

 

— Ya liublú tebya, daragói (Te amo, querido).

 

Shane cerro los ojos, guardando ese momento como si supiera que pronto tendría que sostenerse con él. 

 

Mayo 

 

La segunda ronda de playoffs estaba siendo agotadora, Ilya se mantenía en un estado de concentración máximo, sus días se reducían a partidos, viajes, dormir, hablar con Shane, así su ciclo sin fin, el cuerpo le dolía en partes diferentes, pero la emoción que estaba viviendo con sus compañeros de equipo era una de las cosas que lo mantenían al pie de toda esta travesía, Shane tenía ya dos semanas en Europa, específicamente en suiza el campamento de alto rendimiento al que estaba yendo le estaba mostrando y puliendo su habilidades, Shane era alguien de metodologías, aplicado y muy comprometido con lo que hacía, por lo que hablar con Ilya era algo que hacían casi todos los días, aunque Shane insistía en que era una distracción y que en lugar de hablar Ilya debería estar durmiendo y descansando de sus lesiones Ilya insistía en que lo que mas lo ayudaba a estar en paz era hablar con él. 

 

A veces, en medio de todo eso, Ilya se preguntaba en qué momento Shane se había convertido en la parte mas estable de sus días.

 

Shane siempre se derretía ante las cosas que su marido solía soltar, era tan ridículamente cursi. Hacía que su corazón se acelerara constantemente. 

 

Las llamadas hacían que tanto Ilya como Shane calmaran las ansias de un poco de ellos, usualmente hablaban después de los entrenamientos de Shane, ya entrada la noche, por lo que habían encontrado un horario ideal para hablar mientras Ilya no estuviera ocupado con un entrenamiento o un partido, Shane no se había perdido absolutamente ninguno de los partidos de su marido, estaría lejos pero jamás dejaba de apoyarlo, siempre encontraba la manera de dejarle claro que estaba super feliz y orgulloso de lo que estaba haciendo con su equipo, como todo se lo merecían. 

 

Algunas veces las llamadas simplemente eran para saludarse y escuchar su voz unos cuantos minutos antes de que Ilya callera en un sueño profundo, a Shane no le molestaba en absoluto, Ilya estaba tan cansado que el simple hecho de ver una llamada de él sabia lo comprometido y lo mucho que lo amaba, platicaban de su día, Shane le preguntaba sobre su cuerpo, sobre como estaba llevando la temporada, hablaban de lo nuevas jugadas que estaba aprendiendo, sobre los jugadores que estaba conociendo. Lo increíble que era suiza y que deberían visitarlo pronto como esposos, un viaje intimo y acogedor. 

 

No todas las llamadas eran así, pero cuando lo eran, la distancia pesaba menos, y dolía más. 

 

Otras veces las llamadas eran mas intensas y calientes, tanto que Shane había comprado el herramental necesario para hacer funcionar las llamadas, Ilya solía ser sucio y Shane amaba eso, amaba cada faceta de su marido. Ansiaba con tantas ganas que estas semanas pasaran volando para poder regresar a su casa, con su marido y poder besar, abrazar y hacer el amor con Ilya. Lo extrañaba tanto que había días que dolía. Pero Shane entendía que algunas veces estas cosas podían pasar y que estar separados no debería ser tan doloroso, pero lo era, e Ilya pensaba exactamente igual que él. 

 

— no te imaginas las ganas que tengo de abrazarte. — Ilya sostenía su teléfono frente a su rostro, dejando ver una mueca de tristeza a Shane — definitivamente uno de los momentos más difíciles de nuestra relación, debería ser ilegal separarnos de esta manera. — soltó dramáticamente.

 

— Confieso que me arrepiento un poco por la lejanía, pero estoy viendo el lado positivo de esto, lo veo como unas vacaciones, cuando vivamos juntos no de dejaré respirar de lo empalagoso que seré, no sabrás donde empiezas tu y donde termino yo de lo encimoso que estaré. 

 

— Vamos a ver quien realmente será el empalagoso. —Ilya soltó y Shane río

 

— Siempre es una competencia para ti, ¿no es así?

 

Shane se quedó mirándolo unos segundos más a través de la pantalla, como si memorizar su expresión fuera suficiente para aguantar un día más lejos.

 

Platicas como esas eran las que definían sus días alejados, algunas veces no tenían sentido alguno, otras veces las cosas se ponían mas profundas y hablaban sobre el futuro. 

 

Hubo noches en las que el deseo se mezclaba con algo más profundo, con palabras que normalmente no se decían tan a la ligera. 

 

— Cuando estemos juntos me encargaré de preñarte y dejarte cubierto de mis hijos, así nuestra familia crecerá, no habrá manera para que me saquen de la casa. — Shane no respondió de inmediato; se limitó a sonreír, sintiendo como algo cálido se alojaba en su pecho. 

 

— ¿Realmente quieres hijos? —Ilya solía hablar de cosas que habían platicado anteriormente, pero la distancia y el tiempo hacían que esas charlas fueran mas intimas e intensas. 

 

— Lo quiero todo contigo, la familia, la casita con la valla blanca, un perrito, la vida ordinaria, lo quiero todo. — Shane bajo la mirada un segundo, como si esa imagen se hubiera instalado en su cabeza con demasiada claridad para algo que todavía no existía. 

 

— Yo también lo quiero. 

 

Mayo-finales 

 

Ginebra era fría. 

 

Shane estaba por su cuarto día de grabación de comerciales para Rolex, después del campamento, tenía programado una sesión de fotos y una serie de actividades para la marca, a pesar de que su temporada de hockey terminó hace unas semanas, su cuerpo había presentado agotamiento y síntomas inusuales, se lo había atribuido al jet lag.

 

Sin embargo, tras su llegada al hotel donde se está hospedando, notó que su apetito estaba un poco diferente a lo usual. No le dio tanta importancia hasta que unas repentinas ganas de devolver su desayuno lo dejaron jadeando en el baño de su habitación. 

 

La comida había sido ligera, Shane no solía desayunar pesado; no empezaba sus mañanas así, por lo que ese acontecimiento lo dejó pasando. 

 

No fue sino hasta cuatro días después que su mente empezó a alarmarse, los malestares se volvieron constantes, y una intranquilidad lo invadió. Decidió no contárselo a Ilya. En ese punto de la temporada, el número de partidos ya solo era eso; un numero más que debía ganar. Y lo había estado haciendo de maravilla. Las lesiones eran mínimas considerando el punto en el que se encontraba la liga, así que Shane no quería preocupar a su esposo con algo que ni siquiera sabía cómo nombrar. 

 

No se sentía físicamente mal como para considerarlo algo grave, pero era... inusual. 

 

Por lo que hablarlo con su madre era lo más sensato.

 

— no me he sentido mal— dijo— solo raro. 

 

— ¿raro cómo, cariño?

 

— como si todo me revolviera el estómago.

 

— Shane, ¿no recuerda si comiste algo inusual? sabes que llevas a una alimentación bastante estricta. 

 

— No, de hecho, eso fue lo primero que pensé, ya van varios días 

 

Hubo un breve silencio al otro lado de la llamada.

 

— Empecé a preocuparme un poco — admitió Shane—, pero no es mas que eso. No siento agotamiento, al principio lo atribuí al jet lag.

 

— Cariño— la voz de su madre bajó un poco — no quiero sonar entrometida, pero... ¿tu e Ilya se han estado cuidando?

 

— Emm, —Shane se sonrojó— bueno...

 

— No me digas más. Vamos por pasos, hazte la prueba y, a partir de ahí, veremos que sigue. No le diré nada a Ilya—Shane asintió lentamente, aunque ella no pudiera verlo. 

 

— Mama, ¿y si es positivo? 

 

— Entonces respiramos, cariño — dijo finalmente—. No significa que tengas que decidir nada em este momento.

 

Shane apretó más su teléfono contra su oído.

 

— Es tu cuerpo, y es tu vida la que va a cambiar primero — continuo su madre—. Lo hablaras con Ilya, cuando tú estes listo. Juntos verán que quieren hacer. 

 

— ¿y si... no se que quiero todavía? —preguntó Shane en voz baja.

 

— Entonces esta bien no saberlo— respondió ella con suavidad—. No hay decisiones correctas o incorrectas, solo las que se toman con amor y tiempo. 

 

Shane tragó saliva. 

 

— Se que Ilya te ama—añadió—, y que te apoyará, sea cual sea el camino que elijan. Pero esto empieza contigo, cariño. Siempre contigo. 

 

— El hockey puede esperar— dijo su madre—. Pero primero esta tu. Luego veremos que sigue, paso a paso.

 

— Te amo mamá, no sé qué haría sin ti. 

 

Esa fue una de las llamadas más difíciles de Shane, no había considerado en absoluto esa posibilidad, pero era cierto que la ultima vez que estuvo con su marido en lo ultimo en lo que pensaba era en la protección. 

 

Por primera vez desde que estaban separados, Shane agradeció no poder hablar con Ilya. 

 

El horario no lo permitía, estaba ya en los partidos finales para saber quiénes pasarían a la copa Stanley, Shane estaba seguro de que los centauros serian parte de los equipos finalistas, por lo que las llamadas con su esposo cada vez eran menos y más cortas, la concentración estaba al límite. Su mente estaba pensando en Ilya, una noche antes había hablado con él, una llamada corta pero que le daba ese pequeño respiro a su corazón de anhelo. 

 

A la mañana siguiente lo primero que hizo fue ir al baño para hacer la prueba, la recomendación mencionaba que la orina de la mañana era la mas efectiva, por lo que había dormido lo mínimo por la noche pensando en lo que haría.

 

La espera parecía interminable Shane daba vueltas sobre su habitación de hotel, la prueba estaba sobre el lavabo del baño, las instrucciones mencionaban que había que esperar de 1 a 3 minutos, Shane sentía que tenía horas dando vueltas. Cuando fue momento de ver el resultado, caminó rápidamente hacia ella y la tomó en sus manos, sus ojos que pusieron acuosos y mordió su labio. 

 

Estaba embarazado, la palabra no terminó de acomodarse en su cabeza, pero su cuerpo ya había reaccionado. Shane se colocó en cuclillas con la prueba entre sus manos, viéndola como si fuera la cosa mas extraña y preciada de su vida. 

 

Un calor agradable se instaló en su pecho, la platica que había tenido con Ilya unas semanas atrás llegó de golpe, ellos hablando del futuro, ellos planteado su futura familia. 

 

La situación parecía que se había alineado con todo lo que habían hablado sobre el futuro, aunque ahora ese futuro tuviera un peso distinto. 

 

Shane se levantó y caminó hacia la cama y sonrió agradecido. Las cosas estaban en el punto que deberían estar, colocó una de sus manos sobre se estómago y una emoción que jamás había experimentado lo invadió y las lágrimas que se habían acumulado en sus ojos marrones se desbordaron, la alegría que de pronto lo invadió se sentía tan bien y correcto. 

 

No era una respuesta, pero su una emoción real. Y por ahora, eso era suficiente.

 

Shane tenía planeado originalmente regresar hasta el día siguiente a Canadá, pero con esto había decidido comprar los boletos de regreso lo antes posible, no le contaría a Ilya aun, no porque dudara de él, porque quería llegar a es conversación habiéndose escuchado primero. 

 

Junio 

 

El partido final estaba ahí: centauros vs Toronto. 

 

El cuerpo de Ilya estaba al límite, pero la tensión en los vestuarios era palpable. Habían logrado lo que tanto se habían propuesto; estaban a nada de ganar la primera copa de los centauros. 

 

Jugaban en Toronto, el estadio era abrumador. La emoción se sentía al respirar; siempre era más intenso jugar en casa ajena, y aun más cuando se trataba de una final. 

 

Ilya sabía que Shane y sus padres ya se encontraban en sus asientos especiales, listos para ver el desenlace del partido.

 

Eso lo tenía emocionado.

 

A mitad de junio, llevaba oficialmente 2 meses sin ver a su marido. Lo extrañaba tanto que el saber que estaba ahí, mirándolo y apoyándolo le devolvía toda la energía que todo el trabajo que había requerido llegar ahí le había drenado. 

 

Cuando el partido comenzó, la mente de Ilya se enfocó en una sola cosa: ganar.

 

Esa copa estaba destinada a Ottawa. Era engreído y no temía decirlo; le gustaba por provocar a sus contrincantes, jugar con esa ventaja. 

 

Para el segundo periodo Ilya había marcado su segundo gol de la noche, troy Barret había anotado un tercero justo en el tercer tiempo y el marcador tenía la ventaja para Ottawa, faltaban tan solo segundos para definir ese partido.

 

A Ilya lo habían puesto contra las tablas una sola vez, para ser un partido de final de playoffs, eso era como si le hubieran lanzado una almohada de plumas.

 

Cuando la bocina final sonó, el hielo explotó en celebración. Sus compañeros se abrazaron; y todo ocurrió demasiado rápido: el levantamiento de la copa, las familias y parejas bajaron a la pista, la alegría desbordándolo todo.

 

Entre el caos Ilya buscó con la mirada. Vio a su marido caminando hacia él. Patinó hasta alcanzarlo y lo abrazó con tanta fuerza que Shane soltó una carcajada. 

 

— No sabes lo que te extrañe. —dijo Ilya tomando entre sus manos la suave carita de Shane y acariciando sus pecas. 

 

— Felicidades, cariño. —soltó Shane. Ilya lo besó y la celebración continuó para Ottawa. — por fin estamos juntos. Te dije que estaría contigo, 

 

— Lo se. Te amo. —Shane sonrió y lo abrazó.

 

Al día siguiente Shane se encontraba en Ottawa, había viajado con sus padres de regreso desde Toronto, Ilya llegaría más tardes.

 

Shane tenía preparada la ecografía que había ido a hacerse hace unas semanas con su madre. No sabia exactamente como empezar con la charla sobre su futuro, era abrumador, pero también se sentía feliz por lo que estaban construyendo.

 

Su matrimonio no había sido fácil, la distancia siempre fue su peor enemigo. 

 

Pero ahora, oficialmente, Shane vivía con su marido. Un año después, irónicamente. Y, aun así, las cosas no podrían haber ido mejor. Shane estaba feliz, agradecido y todo lo que estaba pasando en ese momento no era más que una alineación de acontecimientos que simplemente fluían como lo tenían que hacer. 

 

La casa estaba tranquila, Shane preparó la cena para cuando Ilya llegara. Cenarían en paz y luego Shane le mostraría a su pequeño. 

 

El sonido de la puerta hizo que Shane levantara la vista del libro que estaba leyendo. Ilya dejó su bolsa de viaje junto a la entrada y se quitó los zapatos con prisa, como si no pudiera esperar un minuto más. 

 

Cuando Shane se giró Ilya ya estaba sobre él, abrazándolo y besándole la cara tanto como podía. 

 

— Nunca vuelvas a irte tanto tiempo. 

 

— Yo también te extrañe un montón—respondió Shane antes de besarlo, un beso largo y cargado de anhelo. 

 

— Fue una tortura — su marido asintió, por que coincidía con sus palabras.

 

— Lo fue. 

 

Volvieron a besarse.

 

Las manos de Ilya recorrieron el torso de Shane, depositado un besito aquí y otro allá, Shane cerro los ojos abrumado y extasiado. Amaba a ese hombre, amaba en lo que lo había convertido.

 

Las manos de Ilya recorrían con precisión cada centímetro de Shane, levantando su camiseta. Entonces algo cayó al suelo desde la bolsa de la camisa.

 

Ilya se inclinó para recogerlo. 

 

Lo levantó y miró confundido, hasta que entendió que era.

 

Shane abrió los ojos cuando notó que Ilya había dejado de tocarlo.

 

Ilya sostenía la ecografía entre sus manos temblorosas, los ojos llenos de lágrimas. Ese no era el plan, pero Shane aprovechó la oportunidad para dar las buenas nuevas. 

 

— Felicidades, vamos a ser padres. —Ilya soltó un jadeo entes de abrazarlo con fuerzas. Depositó un beso en sus labios y en el vientre descubierto de Shane. 

 

Ilya respiró hondo, como si temiera romper el momento. Sus labios temblaron apenas cuando hablo, apoyando la frente contra la de Shane.

 

— Ya lyublyú tebya (Te amo). —susurró— Ya lyublyú vas (Los amo).