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Rating:
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Category:
Fandom:
Relationships:
Characters:
Additional Tags:
Language:
Español
Series:
Part 2 of Soulmates AU
Stats:
Published:
2026-02-12
Updated:
2026-02-12
Words:
3,990
Chapters:
1/3
Comments:
1
Kudos:
6
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1
Hits:
57

Querida alma gemela

Summary:

Kyojuro siempre tuvo fe en que encontraría a su alma gemela y eso mejoraría su vida. Lleva años aferrándose a esa creencia.

Akaza tenía otra idea sobre las almas gemelas. Toda su vida creyó que no habría nada ni nadie que lo haría cambiar de opinión.

O, Kyojuro escribió cartas a su alma gemela por años y su destinatario por fin podrá leerlas.

O, de nuevo quería un angst de Kyojuro muy específico y tuve que escribirlo

Notes:

¡Estoy de vuelta con otra historia de KNY!

Los Sabigiyuu tuvieron su turno de brillar, ahora le toca a los Renkaza. Esta idea lleva rondando en mi cabeza un par de meses, así que estoy muy feliz de que por fin empiece a salir a la luz :D

Aunque esta historia forma parte del universo Soulmate que hice en Ser elegido y ser amado, puede leerse individualmente sin necesidad de leer la otra parte de la serie, así que no se preocupen si no la han leído :)

¡Disfruten mucho la lectura!

(See the end of the work for more notes.)

Chapter 1: Querido Akaza

Chapter Text

Desde muy corta edad, Kyojuro empezó a escuchar sobre las almas gemelas y por eso no tardó en comprender que aquel era un tema complicado para todxs. En un principio, escuchaba maravillas del vínculo que se crea con tu alma gemela. Sus padres le llegaron a mostrar sus marcas juntas, formaban la imagen de una llama de fuego y recuerda que su madre le dijo “es el símbolo del fuego de nuestro amor y de esta llama naciste tú, Kyojuro”. Por supuesto, eso provocó que le ilusionara el día que encontrara a su alma gemela. Él también quería sentir esa emoción tan grande, poderosa y cálida que hacía brillar el rostro feliz de sus padres.

 

Fue así que comenzó a preguntarse sobre su alma gemela. ¿Quién sería? ¿Cómo sería? ¿Cuándo le encontraría? ¿Dónde se conocerían? ¿Cuáles serán sus reacciones cuando vean sus marcas juntas? ¿Sería mejor buscarle o esperar a que el destino cruce sus caminos? Kyojuro no sabía la respuesta a ninguna de esas preguntas, pero había una cosa que sí creía con todo su corazón. «Seguro mi alma gemela quiere conocerme tanto como yo a ellx».

 

Se aferró a esa idea incluso cuando el fuego en los corazones de sus padres se apagó con la muerte de su madre. Poco después de eso, empezaron a llegar los crueles comentarios de su padre, quien se hundió en la amargura de haber perdido a su alma gemela. “Un alma gemela es una maldición. Serías un idiota al creer lo contrario, así que no pierdas tu tiempo”, decía su padre con un aliento que apestaba a sake. Kyojuro supuso que su padre quería protegerlo del inconmensurable dolor que se siente al perder a tu alma gemela, así que trató de no tomarse a pecho cada comentario denigrante al vínculo que alguna vez fue sagrado para su familia. Hizo lo posible por no olvidar lo que fue aquel hermoso fuego para que su hermano menor no sucumbiera ante la negatividad de su padre. Senjuro merecía creer en su vínculo, merecía encontrar a la persona que avivaría el fuego en su corazón y Kyojuro estaba dispuesto a ser fuerte para mantener la esperanza en su familia.

 

Por supuesto, aquello no fue sencillo, en especial no con los lascivos gritos de su padre. Así que, a sus 10 años, Kyojuro decidió que haría algo para que el fuego de su corazón pudiera seguir ardiendo con fuerza ante la adversidad. Comenzó a escribir cartas a su alma gemela, creando un refugio de papel y tinta que le permitieran esperar con paciencia y esperanza ese maravilloso día que se encontraría con la persona que le mostraría que hizo bien en no creer las palabras de su padre.

 

Querida alma gemela:

¡Espero que estés bien! No sé qué estarás haciendo justo ahora, pero con algo de suerte la vida te estará sonriendo. Tampoco sé cuándo leerás esta carta ni cuántas escribiré hasta que lo hagas, quizá sean sólo dos cartas, ¡quizá sean cientos! ¡Como sea, quiero que sepas que me emociona mucho poder conocerte! Mi madre me contó muchas veces sobre lo lindo que es contar con una persona para todo, saber que ahí estará para apoyarte y quererte. ¡Espero poder ser eso para ti en el futuro! ¡Te prometo que me esforzaré por ser una persona digna de ser tu alma gemela! Mientras ese momento llega, te esperaré y seguiré escribiendo cartas. ¡Hasta la próxima!

Rengoku Kyojuro

 

Kyojuro escribió cartas cada que le salía del corazón hacerlo y tenía la oportunidad. Escribía cartas cuando ganaba torneos de Kendo, cuando veía algo que creía que a su alma gemela podría gustarle, cuando probaba una comida nueva que le encantó, cuando finalmente le salía algún movimiento nuevo y complicado durante sus entrenamientos y… también le escribía cuando pasaba algo que lo desanimaba.

 

Querida alma gemela:

Hoy no fue un día tan agradable para mí, ¡pero espero que para ti haya sido diferente!

Últimamente no dejo de preguntarme cuál será tu reacción cuando me conozcas. ¿Estarás feliz? No te decepcionarás al verme, ¿verdad? Sé que es algo tonto, pero en serio espero que estés tan feliz como yo lo estaré. Si somos almas gemelas, es por algo y creo que cuando nos conozcamos podré comprender ese “algo”. Yo sólo quiero poder hacerte al menos un poco feliz. Quizá no soy alguien extraordinario y cometo muchos errores, ¡pero te prometo que soy sincero al decir que te aceptaré! ¡Y si también me aceptas, lucharé por nuestra felicidad! ¡Confío en nuestro vínculo como almas gemelas! ¡Ya verás que el día que nos conozcamos, seré una persona digna de ti y me seguiré esforzando a diario para serlo toda la vida! ¡Sostendré tus manos y te apoyaré siempre que así lo quieras! Así que sólo espera, tenemos una maravillosa vida por delante a pesar de los días nublados. ¡Cuídate mucho!

Rengoku Kyojuro

PD. ¡Me siento mejor ahora que pude recordar que un día podré decirte esto frente a frente!

 

Supo que todo valió la pena aquella tarde que salió más tarde de su entrenamiento de Kendo. Se había quedado uno minutos extras porque quería hablar con su entrenador sobre la nueva rutina que habían comenzado esa semana, Kyojuro quería saber qué otras cosas podía realizar para complementar el nuevo entrenamiento, pues el Kendo veía por el cuerpo, la mente y el espíritu. Cuando salió del dojo, se dio cuenta de que también había un par de personas saliendo del edificio que estaba justo al lado, entre ellos un chico de cabello y pestañas rosas. Apenas sus miradas se cruzaron, Kyojuro sintió una calidez recorrer su cuerpo de pies a cabeza, llenándolo de una felicidad que jamás había experimentado, y eso fue suficiente para que supiera que había encontrado a su alma gemela. La mejor parte fue que Kyojuro no fue el único que se dio cuenta, pues Akaza fue el primero en acercarse.

 

—¿No quieres cambiarte de dojo? ¡Sé que también lo sentiste y si te cambias de dojo nos podemos conocer mejor como almas gemelas! —dijo el entonces chico misterioso con una sonrisa que mostraba sus brillantes colmillos.

 

Kyojuro tomó con mucho humor aquel comentario. Por supuesto que no iba a cambiar de dojo, en especial porque practicaban artes marciales diferentes. No obstante, el brillo en los ojos de aquel chico, la calidez de su sonrisa y la alegría en su voz fueron todo lo que Kyojuro alguna vez pudo pedir de aquel primer encuentro que esperó con tantas ansias. «¡No está decepcionado de conocerme! ¡Mi alma gemela sí quería encontrarme tanto como yo a él!», ese pensamiento tapó la gotera de inseguridades que había estado intentado apagar el fuego en su corazón desde hace muchos años.

 

━━━━━━━━━━ ◦ ❖◈🌹​◈❖​ ◦ ━━━━━━━━━━

 

El paso del tiempo iba reforzando cada vez más y más la sabiduría sobre almas gemelas que le compartió su madre. Akaza no dejaba de sorprenderlo. ¡Era la persona más amable, energética y dulce que Kyojuro había conocido! Con cada día que pasaba, se enamoraba más y más de su alma gemela. ¡Eran tan afortunados! Lxs amigxs de Kyojuro también parecían sorprendidxs de lo bien que funcionaban juntos Akaza y él, en especial porque algunxs de ellxs —Obanai y Sanemi— se habían mostrado bastante renuentes a la presencia de Akaza. De hecho, Obanai le pidió que por favor no se dejara llevar por la fase de luna de miel que usualmente las personas viven al conocer a sus almas gemelas, pues eso podría salir muy mal. “Siempre hablas del fuego en tu corazón, pero recuerda que puede salirse de control si lo avivas demasiado” dijo aquella vez.

 

Kyojuro sabía que lo dijo con buena intensión, su amigo sólo estaba preocupado por él y comprendía porqué. Incluso en sus clases de Kendo le habían estado insistiendo que su alma gemela es su compañero, no su complemento. Por supuesto, más allá de ser consejos de su amigo y su entrenador, Kyojuro escuchaba sus consejos, en especial porque no había nada más que temiera que llegar a convertirse en su padre si las cosas con Akaza salían mal. Aunque no pensara constantemente en esa posibilidad, Kyojuro estaba más que consciente de que la vida era impredecible y daba giros inesperados; esa fragilidad era lo que le daba valor a cada etapa en la vida de una persona. Fue por eso que esperó a que pasaran seis meses desde que empezaron a ser pareja oficialmente para poder entregarle a Akaza las cartas que había estado escribiendo durante años.

 

Hubo un momento en el que incluso dudó en darle todas. Había cartas que exponían vulnerabilidades de Kyojuro que se sentían como exponer heridas sangrantes y desagradables. Eran cosas que jamás se había atrevido a decirle a nadie más. Sabía que fácilmente podría seleccionar qué cartas darle y cuáles no, pero Kyojuro sentía que eso sería deshonesto. Quería mostrarle a Akaza que confiaba en él, que le entregería hasta sus lados más frágiles sabiendo que jamás los usaría en su contra. Así que colocó todas las cartas en una caja de madera tallada y decorada con un moño rojo con detalles dorados y escribió una última carta antes de guardarlas para entregárselas al día siguiente.

 

Querido Akaza:

¡Apenas puedo creer que esta es la segunda vez que escribo tu nombre en una de estas cartas! Sólo lo había hecho en la pasada, la que escribí el día que por fin nos encontramos. No sé cuánto te tomará llegar hasta aquí, ni siquiera sé si vayas a leerlas en orden, ¡tal vez incluso vayas en reversa! ¡No lo sé! El punto es que quería escribirte una carta más antes de entregarte esta caja.

Han pasado casi diez años desde que empecé a escribirte cartas. Lo que encontrarás en estas hojas son pedazos de mi alma y mi corazón, algunos no serán tan bonitos como los otros, ¡pero confío en ti y sé que seguirás a mi lado a pesar de lo que leas aquí! En estos meses, me has demostrado que tu cariño es sincero y que puedo mostrarte partes de mí que nunca me atreví a mostrarle a nadie más. ¡No podría estar más agradecido!

La verdad es que me haces muy feliz y los sentimientos que me provocas son unos que jamás había experimentado. Mi madre me contó sobre lo que se sentía al querer a tu alma gemela, pero creo que nunca pude imaginar la magnitud de sus palabras hasta que te conocí. Sé que aún me falta mucho por descubrir de ti, que ha pasado poco tiempo desde que nos encontramos; ¡pero tenemos toda una vida para seguir conociéndonos! El futuro a tu lado se ve más brillante de lo que pude haber imaginado y creo que mi yo que inició escribiendo estas cartas estaría más que feliz por ver hasta dónde hemos llegado.

Espero que este detalle te sirva para recordar que eres digno de que te quieran y que es un honor para mí ser tu alma gemela. ¡No lo querría de ninguna otra forma! ¡Estoy enamorado de ti, Akaza Soyama, y te amo con todo mi corazón!

Con cariño,

Tu alma gemela, Rengoku Kyojuro.

 

Realmente esperaba que a Akaza le gustara su regalo. Tan sólo pensarlo, la sonrisa en el rostro de Kyojuro crecía.

 

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—¡Ya me voy, Senjuro! —anunció mientras tomaba la caja de madera.

 

—¡Ten una linda noche, Aniue! —respondió su hermano menor con una sonrisa.

 

Kyojuro le devolvió el gesto antes de comenzar a caminar. Era hora de irse a su cita con Akaza y casi daba saltitos de la emoción. Su plan era verse cerca del festival para poder ver todo lo que el evento tenía que ofrecer antes de que llegaran los fuegos artificiales. Hacía mucho tiempo desde la última vez que asistió a un festival, así que le ilusionaba todavía más vivir aquella experiencia con su alma gemela y sabía que también sería un lugar ideal para darle aquel regalo tan especial. Casi se sentía brillar por la expectativa.

 

—¿Y tú a dónde crees que vas? —una tosca voz lo detuvo en la puerta.

 

No necesitaba voltear para saber de quién se trataba.

 

—¡Saldré al festival, padre! ¡Volveré más tarde!

 

Shinjuro bufó.

 

—¿Sigues de terco saliendo con tu supuesta alma gemela? ¡BAH! ¡Sólo es cuestión de tiempo para que vea que no vales la pena y te deje! —gritó, sus venenosas palabras aun siendo capaces de lastimar el corazón de Kyojuro pese a que no era la primera vez que las escuchaba —. ¡Verás que eso es lo que va a pasar! ¿Por qué alguien te querría como alma gemela? ¡Cuando te deje, no quiero que me vengas a llorar!

 

Kyojuro pasó saliva con dificultad y abrió la puerta.

 

—¡Buenas noches, padre! —fue lo que dijo antes de salir de la casa.

 

A pesar de ese amargo momento, no permitió que su ánimo se apagara. Sabía que Akaza no sería capaz de hacer nada de lo que dijo su padre, ¡no tenía nada de qué preocuparse! Así que tomó el autobús y continuó su camino con una gran sonrisa. Jamás admitiría en voz alta que las cosas que le dijo su padre esa noche le afectaron más de lo que le hubiera gustado.

 

Por suerte, no tuvo que pensar mucho al respecto, pues pronto llegó a la sede del festival. Las linternas de colores alumbraban todo, había personas usando kimonos, una alegre música se escuchaba de fondo y el aroma a deliciosa comida inundaba el ambiente. Kyojuro respiró profundamente mientras se colocaba bajo el arco en el que quedó de verse con su enamorado. Ya había bastante gente y el festival no tenía mucho desde que había comenzado; por suerte, Kyojuro no se engentaba con facilidad, pero la cantidad de personas hacía difícil buscar a Akaza entre la multitud, incluso con su vibrante cabello rosa.

 

—¡Hola, guapo! ¿Vienes por aquí seguido? —dijo una voz atrás de él, muy cerca de su oído izquierdo.

 

—¡Akaza! —replicó con una sonrisa mientras volteaba. Claro que reconoció aquella voz aterciopelada.

 

Antes de que pudiera decir algo más, la mirada de Kyojuro se posó en el bello kimono negro con copos de nieve azules y flores rosas que estaba usando Akaza. Aquel atuendo rodeaba el cuerpo de Akaza como si estuviera hecho a su medida exacta, incluso el obi blanco que portaba parecía abrazar su cintura para resaltar aún más su figura. Además, la ropa tradicional contrastaba con los tatuajes que se asomaban por el cuello de Akaza y los piercings en su rostro y orejas. Kyojuro estaba boquiabierto ante la hermosura de su alma gemela, en especial porque, a pesar de que era consciente de que su alma gemela gustaba de jugar con distintos estilos de ropa, jamás lo había visto usar nada parecido.

 

—¿Te gusta mi atuendo, Kyojuro~? —preguntó el pelirosado, una sonrisa traviesa en sus labios.

 

—¡Eres la persona más hermosa que he visto en mi vida! —respondió el rubio sin pensarlo dos veces.

 

Su respuesta tomó un tanto desprevenido a Akaza, pues sus mejillas se pusieron coloradas y ya no se veía tan petulante como hace unos instantes. Sin embargo, no tardó en recomponer su postura y acercarse para darle un rápido beso a su novio.

 

—Eres demasiado adorable para mi bien —dijo el pelirosado con una risita, luego su mirada se dirigió al objeto en las manos del otro —. ¿Qué tienes ahí, Kyojuro?

 

—¡Ah, es un regalo para ti! —respondió el chico de ojos amanecer mientras le tendía la caja de madera en una bolsa de tela —¡Espero te guste! ¡Pero no lo abras ahorita, espera a llegar a casa!

 

—¡Pero qué misterioso! —la sonrisa de Akaza creció mientras recibía la bolsa —. Y qué caballeroso que hasta pensaste en dármelo con algo para transportarlo en el festival. ¡Eres verdaderamente maravilloso, Kyojuro~!

 

El rubio sonrió aún más de alguna manera. Después de entrelazar sus manos, se dispusieron a explorar el festival juntos. Kyojuro se detuvo casi en cada puesto de comida para probar lo que tuviera que ofrecer. Akaza se esmeró en un juego de puntería para ganar un llavero de corazón para su alma gemela. También disfrutaron de algunos espectáculos como un show de marionetas y una mujer tocando la Biwa. La noche transcurría entre risas, besos y miradas amorosas entre ambos chicos. Cualquier rastro de angustia por el pequeño incidente en su casa, había desaparecido del corazón de Kyojuro. Era como si su amado pudiera hacer desaparecer cualquier preocupación con tan solo una sonrisa.

 

Cuando la hora de los fuegos artificiales se acercaba, decidieron ir a un lugar más tranquilo para disfrutarlo lejos del bullicio de la gente. Se sentaron juntos al pie de unas escaleras no tan lejos del festival, desde ahí no sólo se veían todos los puestos que recorrieron, también alcanzaba a ver parte de su ciudad y unas pocas estrellas que escapaban de la luz artificial. Aún faltaban unos minutos para que iniciara el espectáculo, así que aprovecharon para relajarse un poco.

 

—¿Lo estás pasando bien, Akaza? —preguntó Kyojuro, mientras su alma gemela se recargaba en su hombro.

 

—¡Por supuesto! Estoy con la persona más maravillosa del mundo a mi lado, ¿cómo no podría pasarlo bien? —respondió el pelirosado con una sonrisa que desbordaba afecto.

 

Kyojuro bajó su mirada a su regazo, con delicadeza subió un poco la manga del kimono de Akaza y unió sus muñecas para apreciar la rosa que se formaba con sus marcas. Jamás podría cansarse de verla el símbolo de su amor finalmente completo. Con su mano libre, pasó suavemente la punta de sus dedos por los trazos sobre su piel.

 

—¡Soy tan feliz de ser tu alma gemela! —dijo el rubio, cada palabra impregnada con una sinceridad que Akaza sólo podía ver con claridad en Kyojuro.

 

—También yo, Kyo-

 

—¡Akaza! ¡No sabía que ya habías encontrado a tu alma gemela!

 

Su íntimo momento fue interrumpido por una presencia desconocida para uno e irritantemente conocida para el otro. Justo por el camino que conectaba las escaleras al festival, apareció una persona alta de cabello blanco y ojos peculiarmente arco iris. Su sonrisa podía confundirse fácilmente con amabilidad, pero Akaza sabía perfectamente que no podía fiarse de ese sujeto.

 

—Lárgate, Douma —dijo el pelirosado entre dientes.

 

—¡Pero, Akaza, todavía no me presentas a tu alma gemela! ¡No puedo irme!

 

—¡Soy Rengoku Kyojuro! —respondió el de ojos amanecer tan amable como siempre.

 

—¡Mucho gusto! —Douma soltó una risita —. ¡Wow! ¡Qué increíble verlos tan juntitos! ¿Y ya decidiste cómo vas a dejarlo, Akaza?

 

Kyojuro sintió que todo el cuerpo de su enamorado se tensó, pero no se lo cuestionó porque claramente aquel hombre estaba confundido. ¡Nada de lo que acababa de decir tiene sentido!

 

—¿De qué habla? ¡Akaza no me dejaría! ¡Somos almas gemelas! —replicó Kyojuro con una confiada sonrisa.

 

—¡Ups! ¡Qué tonto soy! ¡Por supuesto que no te lo ha dicho! —la sonrisa y los ojos de Douma ahora brillaban con malicia.

 

—¡Cállate, Douma! —exclamó Akaza levantándose de su asiento.

 

—¡Ay, Akaza! ¡Pero él debería saber que tú nunca quisiste un alma gemela y no tienes la intención de vivir esa ilusión tonta de estar juntos por siempre! ¡Tú odias el vínculo de almas gemelas!

 

—¿Qué…? ¡Akaza jamás diría eso de nuestro vínculo!

 

Sus ojos se posaron en su alma gemela, esperando a que contradijera a aquel hombre y le diera la razón a él, porque aquello no podía ser verdad, ¿cierto? Sin embargo, Akaza se quedó callado, sus puños apretados como si así pudiera controlar el temblar de su cuerpo.

 

—¡Ay, qué pena que tengas que enterarte así, pero sí lo dijo! —continuó Douma —. Él mismo me dijo que, si un día encontraba a su alma gemela, averiguaría qué tipo de persona es antes de decirle que él no pensaba entregarse a un inútil vínculo que lo único que hacía era volver débiles a las personas.

 

—¡No, Akaza jamás diría o haría algo así! —insistió Kyojuro, también poniéndose de pie —. ¡Él es una buena persona! ¡Es sincero y honrado! ¡Así que ya no te atrevas a decir más mentiras sobre mi alma gemela!

 

—No está mintiendo, Kyojuro.

 

Aquello hizo que el rubio volteara de golpe a ver a Akaza. La felicidad que brillaba en aquella mirada se había desvanecido, dejando en su lugar una oscuridad que jamás había visto en el rostro de su amado. ¿Qué estaba pasando? ¿En serio habrá escuchado bien lo que dijo? ¿Por qué su dulce Akaza le estaba dando la razón al desconocido que había dicho cosas tan crueles?

 

—Yo dije todo eso —confesó Akaza mirándolo a los ojos —. No soy una buena persona como tú crees, Kyojuro. Yo no quería encontrar a mi alma gemela.

 

Esas palabras le cayeron a Kyojuro como un balde de agua fría. No podía ser posible, él vio la ilusión en la mirada de Akaza el día que se conocieron. ¡Hubo una chispa inmediata! Entonces… ¿por qué su amado estaba diciendo esas cosas? ¿Por qué le decía que la creencia a la que se aferró en los momentos más difíciles de su vida era falsa?

 

—Akaza… —no sabía exactamente qué decirle, pero parecía que su voz sí transmitió algo del dolor que le quemaba como hielo.

 

Su alma gemela giró la cabeza, como si ya no fuera capaz de mirar a Kyojuro.

 

—Ahora sabes la verdad. Fue bueno mientras duró —la voz de Akaza parecía querer contener una tormenta de emociones —. Perdón por no ser lo que esperabas, Kyojuro.

 

Antes de que el de ojos amanecer pudiera reaccionar. Akaza comenzó a correr, alejándose rápidamente a pesar de que Kyojuro intentó ir tras de él mientras gritaba su nombre. Tan fugazmente como había llegado su alma gemela a su vida, ahora parecía que se iba. Kyojuro quiso pensar que quizá Akaza no escuchó sus gritos por el sonido de los fuegos artificiales.

 

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Fue un devastador camino a casa, pero Kyojuro sabía que no podía mostrar el dolor en su corazón. No podía derrumbarse, no cuando de él dependía que el fuego de su familia no se apagara, incluso aunque eso suponiera que él mismo fuera consumido por esas llamas para mantenerlas vivas. Así pues, entró a su casa en silencio y con la sonrisa que había perfeccionado con los años. Por más que esperaba ir directamente a su cuarto, tal parecía que la suerte no estaba para nada de su lado esa noche, pues su padre se encontraba sentado en el sofá, rodeado de botellas de sake y con la fría luz del televisor cubriéndolo.

 

—¡Al fin te dignas en llegar! —gruñó Shinjuro —. ¿Por fin se hartó de ti tu “alma gemela” y te dejó?

 

Yo no quería encontrar a mi alma gemela.

 

—Buenas noches, padre. ¡Por favor no duermas tan tarde!

 

Kyojuro apresuró el paso, pero definitivamente notó el rostro extrañado de su padre. Cada vez que llegaba después de pasear con Akaza, su padre le preguntaba lo mismo; pero, hasta ese día, Kyojuro siempre le había dicho que su alma gemela no lo había dejado y nunca lo haría. Él siempre había creído que así sería… Ahora ya no podía estar tan seguro y eso se sentía como una traición a todo lo que siempre creyó.

 

Tras revisar que su hermano ya estuviera dormido, Kyojuro se encerró en su propia habitación. Las palabras de Akaza y de aquel chico en el festival se seguían reproduciendo en su mente cual disco rayado. Normalmente, cuando se sentía así de abrumado y triste escribía una carta para su alma gemela y eso lo ayudaba… ¡Espera, sus cartas!

 

Sus rodillas casi cedieron ante la realización. Kyojuro tuvo que sostenerse de la pared para no caer. «Akaza tiene todas las cartas…» pensó, su cuerpo entero comenzando a temblar. Su alma gemela que acababa de abandonarlo tenía sus sentimientos más profundos en una caja y ahora Kyojuro temía que el contenido de esas cartas cimentara la decisión de Akaza de dejarlo. Quizá su padre tenía razón.

 

«¿Por qué alguien me querría como su alma gemela? ¿Por qué Akaza cambiaría de opinión por alguien como yo

 

Notes:

Sí, bueno, Kyojuro es mi personaje favorito de KNY, así que era necesario para mí demostrarle mi afecto escribiendo angst desgarrador de él :D

¡Muchas gracias por darle una oportunidad a mi historia! Suelo tardarme alrededor de un mes (o un poco más) en actualizar, así que también agradezco su paciencia jaja

Aprecio mucho todos sus kudos y comentarios :) Si les gusta lo que escribo, pueden suscribirse a la historia y/o a mi perfil. Habrá más cositas de KNY además de algunos otros fandoms en los que también estoy. En fin, ¡nos vemos en la siguiente actualización!

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