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Pétalos fuera de la Estación

Summary:

El tiempo se detuvo una vez.
No de forma literal. No con relojes rotos ni cielos en pausa. Fue más cruel que eso: siguió avanzando para todos... excepto para dos personas que nunca aprendieron a coincidir.

Ella podía sentirlo.
El instante exacto en que algo debía decirse.
El segundo preciso en que una decisión habría cambiado todo.
No lo hizo.

Él esperó.
Esperó a que el silencio significara algo distinto.
Esperó a que amar bastara.
Esperó incluso cuando ya dolía respirar cerca de ella.

Cuando el tiempo volvió a enfrentarlos, ya no quedaban palabras limpias. Solo gestos medidos, miradas esquivas y una distancia cuidadosamente construida para no romperse del todo.

Para los demás, era indiferencia.
Para ellos, era memoria.

Porque no se habían olvidado.
Se habían quedado atrapados en lo que nunca ocurrió.

Y el tiempo, testigo paciente, decidió no perdonarles eso.

Notes:

(See the end of the work for notes.)

Chapter Text

El sonido de la campana marcó el final de las clases con una puntualidad casi cruel y siniestra, el sonido podía sonar aveces tan intenso y ruidoso casi como si esté respondiera al humor del director.

Los pasillos de Night Raven College comenzaron a llenarse de pasos, voces y alumnos moviéndose en todas direcciones desesperados por acatar las reglas de sus dormitorios o simplemente por diversión a lo ajeno. El aire estaba cargado de conversaciones superpuestas, risas cansadas y quejas acumuladas por horas de teoría mágica mal entendidas y cero razonables para algunos. Era un día normal,tan normal que nadie habría podido señalarlo como importante…

Excepto que lo fue.

Epel caminaba con el ceño fruncido, las manos enterradas en los bolsillos de su uniforme. Sus pasos eran firmes, demasiado firmes para alguien con su estatura, como si cada uno fuera una declaración silenciosa, un ejemplo de lo que se podría avecinarse si alguien lo miraba, le hablaba o simplemente está ante su propia presencia o resaltaba su personalidad

-Odio esto.-un inmenso pensamiento entre el vacío de sus propios sentimientos lo llena de rencor y frustración.Odiaba los pasillos llenos.Odiaba las miradas que se deslizaban hacia él por reflejo.Odiaba esa pausa mínima antes de que alguien decidiera si decir “él” o dudar.

—Tch…-Apretó la mandíbula.No era paranoia. Lo sabía. Lo había vivido demasiadas veces. La forma en que algunos estudiantes lo observaban primero con sorpresa, luego con esa expresión incómoda, como si su cerebro necesitara reajustarse. Cabello claro, rostro fino, ojos grandes. Demasiado fácil confundirlo. Demasiado fácil reducirlo.

No soy lindo.
No soy frágil.
Y no soy una chica.

Quería ser fuerte. No solo parecerlo, sino que lo vieran así. Que no lo corrigieran al hablar, que no le indicaran cómo pararse, cómo sonreír, cómo “verse mejor”. Que nadie se sintiera con el derecho de moldearlo.Avanzó sin mirar a nadie en específico, esquivando grupos con movimientos rápidos, como si el pasillo fuera un campo que ya conocía de memoria.

Del otro extremo, Yuulu caminaba en dirección contraria, y su mundo era… ruido.

—¡No, no, no! ¡Eso NO fue lo que dijo el profe! —exclamó Ace, caminando hacia atrás con los brazos abiertos—. -Literalmente dijo que si mezclabas esos dos componentes explotaba!!-anunció casi a gritos con una rostro malhumorado pero notablemente con sueño y algo que no se podía dejar pasar era ese collar en su cuello producto de un castigo impuesto por su líder de dormitorio Riddle Rosehearts.

—¡Porque TÚ no estabas poniendo atención! —respondió Deuce, claramente alterado—. Grimm,yuulu díganselo ustedes también aquel joven de cabello azul no paraba de mirar a Ace con una decepción y tolerancia casi angelical.

—¡Nyah! ¡Yo solo sé que fue aburridísimo! …pero si a esa vamos ¿por qué Riddle cree que todos amamos sufrir? —bufó Grimm desde el hombro de Yuulu.-tan solo miren a Ace solo por levantarse antes en la cafetería lo castigo!!

Yuulu dejó escapar una risa suave, casi distraída.—No creo que lo haga por gusto —dijo—. Solo… así es él, aunque concuerdo en algunas ocasiones con ustedes, suele ser ser muy apegado a reglas un poco incómodas.

—¡Eso no lo hace mejor! —protestó Ace—. Juro que algún día ese tipo va a explotar!! Han visto su rostro cuando se enoja es totalmente rojo?!! Eso es posible- mencionó mientras se acomodaba el cabello y se adelantaba unos pasos a ver si aquel mencionado no merodeaba los alrededores…

—Si le llegara a escuchar todo esto, es capaz de castigarnos a todos nosotros y estar en juicio…—añadió Deuce con seriedad absoluta.

Grimm se cruzó de brazos, indignado.—¡Yo digo que nos odia porque no puede controlar el caos natural de genios como nosotros!

Yuulu negó con la cabeza, divertida, pero su atención no estaba del todo ahí. -Cada uno de ustedes nunca dejan de sorprenderme, sus ocurrencias siempre son novedosas- añadió mientras se tapaba sutilmente su roso con aquel abanico.Caminaba con calma, escuchando más de lo que hablaba, dejando que la conversación pasara sobre ella como una corriente desordenada.

El pasillo se sentía… extraño.No peligroso. No mágico. Solo diferente. Como si el aire se hubiera vuelto un poco más denso.Esto al instante lo persiguió y no pudo evitar mirara a todos o lados sintiendo como su cuerpo sentía un pesar.

Fue entonces cuando ocurrió.
No se miraron de inmediato.
Primero fue la sensación.

Epel sintió algo tirando de su atención, como un roce invisible en el pecho. Levantó la vista por instinto, irritado, esperando encontrar otra mirada curiosa, otro error que corregir.

Yuulu, por su parte, dejó de escuchar a Ace a mitad de una frase. Algo en su interior —ese pulso silencioso que siempre reaccionaba antes que ella— se tensó.

Y entonces, en el centro se miraron y por una vez el tiempo… dudó.

Yuulu lo vio primero como se ve una pintura: de golpe, completo. El chico que avanzaba hacia ella tenía una postura rígida, casi desafiante. Sus ojos no eran suaves como su rostro sugería; eran afilados, cargados de algo que no encajaba con la imagen que el resto del mundo parecía imponerle.

Qué bonito—pensó en voz alta pero envuelto en un susurro pequeño casi ajeno a todos.El pensamiento ni siquiera terminó de formarse cuando algo la atravesó. No dolor. No miedo. Una corrección abrupta, como si hubiera tocado algo que no debía.

Epel no se detuvo, no miró ni mencionó nada solo siguió su camino recto hacia su siguiente clase ,acostumbrado a ello no le importó pero siento algo extraño forzado a mirar por curiosidad lo suficiente para clavar una mirada molesta,ofendida y una irritación pura.
Pero su puedo evitar quedar curioso de sus cabello largo, con aquellos mechones rosas y ese extraño abanico que tapaba la mita de su rostro, que pretencioso al igual que vil… solo pudo pensar que si vio viera esto quedaría encantado y rápidamente sacudido su rostro en forma de negación

Yuulu parpadeó ante un sentimiento de pesar para depues girar mirada levemente casi como evitando que alguno mencionara la mínima cantidad de palabras.
—¿Eh? —murmuró Ace, siguiendo su mirada—. ¿Qué pasa?
—Nada —respondió ella, demasiado rápido.
Epel chasqueó la lengua y retomó el paso, pasando a su lado con el hombro tenso, como si el aire entre ellos le resultara incómodo. La distancia fue mínima. Demasiado.

Grimm hizo una mueca.
—¿Qué le pasa a ese tipo?
Yuulu se tomo su tiempo de responder y pensar y solo soltó un leve- parece que alguien de mal humor, no creen -Ace y Deuce se miraron y depues voltearon a ver la silueta de la espalda de aquel chico asintieron.

Algo en su pecho se había quedado quieto. Como si el segundo exacto del cruce se hubiera grabado fuera del flujo normal del día.

Epel siguió caminando, el pulso acelerado.
¿Qué fue eso…?
No había escuchado una voz así .No parece que haya terminado escuchar dichas palabras solo pudo centrarse en la ya conocida palabra.Pero algo no había resonado igual. Como una etiqueta lanzada sin permiso, una mirada que no pidió autorización para ver.
-“Bonito” , es una estupidez.
Apretó los puños.No sabía quién era ella. No sabía por qué le había molestado tanto. Solo sabía que ese instante no se sentía terminado.

Yuulu avanzó con sus amigos, riendo de algo que Deuce había dicho, pero su atención se escapaba hacia atrás, aunque no giró la cabeza. No lo necesitaba.
El pasillo volvió a llenarse de ruido.
El día siguió.
Pero algo había quedado sembrado.
Y ninguno de los dos lo sabía aún.