Chapter Text
Es invierno, toda la ciudad está cubierta de un manto frío y blanco.
Alejado en un parque en medio de la selva de concreto, un erizo azul mantenía un cigarrillo encendido en su mano izquierda, mientras veía los copos de nieve caer desde un cielo oscuro. El aliento se dejaba ver después de cada suspiro de frustración, y apenas podía mantener fija su atención.
-Paaa~ ¿Cuando nos iremos a casa?
Unos ojos dorados bajo las farolas en medio de la madrugada no dejaban de mirarlo con curiosidad. Claro, el pequeño cachorro de tan solo 5 años no sabia que estaba pasando, de porque estaban parados en medio de un parque, o porque siendo tan tarde aun no habían comido nada.
La respuesta era simple, Sonic no tenia donde ir.
Había quedado en la ruina... y su reputación como héroe de Mobius se vino abajo de la noche a la mañana, perdió cualquier reconocimiento y como si eso fuera poco, no tenia casi nada de dinero, apenas un par de billetes entre sus púas y una pequeña maleta con algo de ropa. Había caído en lo más profundo y Sonic había hecho todo lo posible para mantener lo único y mas preciado de su vida a su lado; Su pequeño cachorro, Silver.
Su mala suerte comenzó años atrás.
No recordaba muy bien como sucedió, todo pasó tan rápido que apenas tuvo tiempo de procesar todo.
Era un omega en secreto totalmente independiente que siempre intentó tomar las mejores decisiones, pero no siempre fue responsable.
Antes de que Silver naciera, Sonic era libre y el héroe que todo Mobius gritaba su nombre. Se ganaba la vida con el dinero de su fama y a la vez, divirtiéndose día y noche como el espíritu joven que siempre fue, viendo el dinero fácil en las calles bajas, su cuerpo codiciado por todos los de su especie; grandes, viejos, jóvenes, casados, solteros, podía hacer una lista completa.
Hasta que ocurrió un "accidente" inesperado, o eso intentaba convencerse así mismo. Sus amigos siempre le habían dicho que intentara no divertirse o "trabajar" en época de celo, pero Sonic no escuchó, la paga se duplicaba, le ofrecían mucho más dinero por acostarse con él en pleno celo, los anticonceptivos fallaron y así fue como llegó Silver a su vida.
Su embarazo fue repentino, nunca se enteró de quien era el padre, pero su indiferencia lo hizo salir solo adelante. Abortar fue una posibilidad, pero Sonic vio a su cachorro como un cambio en su vida que decidió tomar y aventurarse.
El problema... Es que nadie en Mobius sabía que era un Omega.
Intentó apartarse del mundo asqueroso que lo rodeaba por el bien de su pequeño, pero los rumores se esparcieron, las amenazas por esos indeseados se cumplieron y fue cosa de tiempo para que todos los medios supieran su secreto.
Huyó de Mobius, se alejó de su familia con el dolor de su alma, creyendo que si cruzaba el continente a tierras humanas encontraría la libertad que había perdido, comenzando desde cero y con sus ahorros compró un pequeño departamento a pocos minutos del centro de la ciudad.
No fue difícil para él encontrar trabajo la primera semana. Para los humanos, los Mobians eran criaturas trabajadoras que llamaban mucho la atención y servían para diferentes tareas. Una señora amable le dio empleo en una tienda de mascotas, sabiendo que Sonic esperaba un bebé, la vida de un Omega soltero debía ser difícil y le dio la oportunidad de auto sustentarse. El gobierno le dio algunos beneficios de ayuda, también sus ahorros que juntó por varios años y poco a poco su vida fue mejorando.
Pero las cosas se derrumbaron como un montón de copas de cristal delicadamente alineadas.
-Sonic, vuelve conmigo. Los clientes te solicitan. Dispuesto a pagar tres veces más.
Un chacal de larga melena blanca llegó a la puerta de su hogar una tarde.
-Ya les dije cientos de veces que no volvería a su maldita pocilga. -Escupió Sonic con enojó, mientras mecía a su bebé de tan solo 2 meses de nacido.
El cachorro dormía pacíficamente en su pecho aferrado al pelaje melocotón. Era tan pequeño que sus púas aún se estaban formando y su pelaje aún crecía de un blanco grisáceo hermoso.
-¿Es por ese cachorro? Puedes hacer una fortuna. Es pequeño, podrías fácilmente dejarlo en un orfanato, no recordará siquiera tu rostro.
Sonic se dio la vuelta bruscamente, casi sobresaltando al bebé y se acercó al hombre con pasos firmes, las púas erizadas en la espalda. Se podía ver en sus ojos verdes como le hervía la sangre del enojo. Tomándolo de la corbata con la suficiente fuerza para dejar sin aliento al chacal.
-Vuelve a decir que abandone a mi cachorro, y lo próximo que veras es mi puño en tu horrenda cara... Infinite.
El chacal se tambaleó cuando Sonic lo soltó, pero se mantuvo con una mirada seria, aclarándose la garganta y acomodando la corbata nuevamente en su lugar.
-De algún modo y otro, volverás conmigo. No tendrás otra alternativa. Asentarse en un lugar y fingir ser feliz... No engañas a nadie.
Sonic dejó salir una risa cínica, abriendo la puerta de su casa para que Infinite saliera por ella.
-Lárgate. No quiero verte aquí otra vez.
El chacal salió del departamento sin decir ni una palabra más. Y la puerta se cerró detrás de él en un fuerte estruendo. Bajando las escaleras del jardín hasta un auto negro y lujoso que lo esperaba con la puerta ya abierta.
-Veo que te fue muy bien.- Se burló su chofer.
Los ojos rojos de una marmota lo miraron por el espejo retrovisor.
-Cierra la boca y llévame de regreso. -Se cruzó de piernas, mirando su teléfono las horas agendadas. -Por ahora, ya verá que negarse a mi solo arruinará más su vida.
Y sus palabras fueron ley...
Cuando a la semana siguiente la dueña de la tienda de mascota citó a Sonic a su oficina.
-Se que esto es inoportuno.- Dijo la señora con notoria angustia.- Pero nos llegó un correo con... bueno, ciertas fotografías.
La mirada de Sonic palideció y abrió la boca para preguntar, pero rápidamente la cerró cuando la mujer dejó salir un largo suspiro.
-No quiero indagar sobre tu vida privada, pero los valores de mi tienda son firmes. -Ella le acercó la computadora y le mostró el correo que había recibido.
El nombre del remitente era anónimo pero las intenciones eran claras; cientos de fotos de Sonic, algunas donde bailaba con ropa muy prometedora o simplemente borracho en fiestas. Y otras fotos teniendo sexo con desconocidos que ni siquiera recordaba sus rostros.
-Eso es... -se atragantó con su saliva.- ¡N-No son recientes! ¡Se lo aseguro! ¡Yo dejé esa vida hace mucho!
La mujer humana apartó la computadora nuevamente, con ambas manos cruzadas entre sí.
-Era mi antigua vida, yo no... Yo.. pero le aseguro que yo deje esa vida atrás ¡Esos bastardos solo quieren arruinarme! Es por eso que dejé mobius para venir aquí.
Su desesperación lo llevó a alzar la voz sin darse cuenta, incluso se levantó del asiento con algo de brusquedad. Pero cuando la señora lo miró con tristeza en sus ojos, simplemente se llevó la mano a la cara y se dejó caer nuevamente sobre la silla.
-Se que no quieres esto, Sonic. Pero no quiero que tus problemas causen conflictos con mi negocio... -Ella le acercó una carta cerrada dentro de un sobre, y el erizo jadeó, sabiendo perfectamente de que se trataba. -Lo lamento.
Sonic tardó un momento en reaccionar. Tomó el sobre y simplemente se levantó para marcharse.
-Gracias... -Dijo en un susurro.- Por todo.
Tan solo eran las 16:00 pm y ya estaba terminando como el por día de su vida, o eso rogaba que fuera, porque pasaron los días, pasaron los meses y Sonic se vió cayendo lentamente a un oscuro precipicio.
"-Lo siento erizo, no tenemos trabajo para ti."
"-Uy, recién contratamos a alguien más."
"-Eres un animal, necesitamos profesionales humanos."
"-¿No fuiste a la escuela, ni a la secundaria? Lo siento, no tenemos lugar para ti."
"-Padre soltero... difícil que puedas manejar nuestros horarios."
"-Eres un Mobians Omega, lo lamento, solo aceptamos betas y alfas."
"Lárgate a tu isla, fenómeno. No eres bienvenido"
Y así fue durante los próximos 6 meses, cuando su cuenta de ahorros quedo en ceros, su despensa estaba vacía por completo y ya había revisado cada periódico y anuncio de trabajo. Silver ya tenia un año y dos meses aproximadamente, cuando el estrés casi tenia sus pezones sin ninguna gota de leche y tuvo que cambiar la alimentación de su hijo por leche instantánea que era muchísimo más caras.
-No puede seguir así. Si el pequeño Silver no come bien, crecerá débil y enfermo.- Le dijo la doctora de su hijo.- ¿Está teniendo problemas en casa? Podría solicitar una ayuda y seguimiento de...
-No, estoy bien. -Interrumpió rápidamente Sonic.- Estamos bien, sólo mucho trabajo y la leche se me ha cortado por periodos largos de tiempo.
Estaba nervioso, desesperado y la suma de pastillas a su día a día para calmar el estrés no eran de mucha ayuda.
-Hola, Sonic ¿Como se encuentra el día de hoy? -La voz de una mujer lo recibió en la entrada del jardín infantil donde cuidaban a su hijo.
La única escuela en la ciudad donde recibían cachorros Mobians.
-Todo bien... algo, cansado.- resopló al entrar al lugar.
Los niños corrían de un lado a otro, riendo y cantando. Sonic no tardó en encontrar a su cachorro, sentado sobre suaves cojines y bloques de legos en sus manos, estaba jugando con otro bebé humano, notoriamente mas grande que él.
-Ha jugado todo el día. -Dijo la mujer detrás de él con una amplia sonrisa.- Es muy alegre y enérgico, se lleva bien con la mayoría de los niños.
-Estaba preocupado de que no pudiera hacer amigos. Su doctor me dijo que su crecimiento estaba siendo muy lento y anormal.
-Si, leí la carta que me mando, se ve normal hasta ahora y juega con otros niños sin problemas.
Sonic se dio la vuelta para mirar a la cuidadora, y su expresión se puso seria.
-Bien, quería hablar con usted. Sobre las cuotas atrasadas... La directora me presiona.- Dice ella.
-Dame un poco mas de tiempo, por favor.
-Sabe que te doy el tiempo que sea necesario. No podemos simplemente dejar al pequeño Silver en la calle o lejos de sus amigos.
Ambos adultos miraron a los niños jugar, Silver tenia un corazón de oro, siempre prestaba los juguetes, reía y balbuceaba con energía, incluso cuando otro cachorro de pelaje morado se le acercó para pedirle los bloques, Silver no dudó en compartir.
-Me preocupa que tu deuda aumente demasiado. -Aclaró ella.
-Veré que puedo hacer, solo necesito pensar.- Sonic se acercó a Silver, le enseñó a despedirse de sus amigos y lo levantó en sus brazos. -Gracias por lo de hoy.
-Nos vemos mañana.- Se despidió la joven del pequeño erizo.- Hasta mañana, Silver.
El cachorro sonrió con timidez, mostrando los dos únicos dientes que alcanzaban a asomarse.
Ese dia, Sonic llegó a su casa sin nada para comer, prendiendo una vela en la pequeña sala donde tenia un sofá que usaba como cama. Se quitó la chaqueta y se levantó la playera, rogando tener algo que darle a un hambriento bebé que no tenia ni idea de lo que estaba pasando. Por suerte, apenas sintió el pequeño hocico de Silver asiendo succión y apretando su pezón, algo de leche salio, sacándole un largo suspiro de alivio. A Sonic no le importaba estar un par de días sin comer, mientras su cachorro tuviera, nada mas importaba. Incluso después de que Silver dejó salir un eructo y se durmiera en sus brazos. Fue cuando realmente colapsó. Se abrazó al niño en ese incómodo sofá y sollozo en silencio hasta quedarse dormido, llegaría otra mañana mas donde lucharía por una buena vida.
Pasando el tiempo, pasando los años, las deudas crecieron y las denuncias por el posible abandono infantil estaban debajo de su puerta. Silver estaba mas que bien, crecía sano y fuerte, a pesar de ser el mas pequeño de su salón, nunca se vió descuidado.
Pero Sonic se veía demacrado, casi en los huesos por falta de comida, su pelaje azul que alguna vez fue tan sedoso y brillante ahora era opaco y reseco. Trabajaba lavando autos, cortando el césped en casas vecinas, paseando perros, usando su velocidad para entregar encomiendas y así un montón de pequeños trabajos que lo ayudaban a reunir el dinero suficiente para darle a Silver todo lo que necesitaba.
Hasta que llego el invierno, cuando su hijo cumplió los 5 años de edad.... Fue el día que Sonic tocó fondo.
Llegó a su departamento para ver todas sus pertenencias afuera, siendo llevadas por hombres humanos con chaquetas naranjas.
-¡¿Que están haciendo con mis cosas?!- Preguntó enfurecido. No tenia mucho pero lo poco y nada que le quedaba era lo que había podido mantener con esfuerzo.
-Embargando. El banco ordenó fecha para hoy. - Le interrumpió el paso un hombre alto y fornido.- Este departamento ya no le pertenece.
Sonic intentó quejarse, luchar y recuperar sus cosas. Pero... ¿Que oportunidad tenía contra esos hombres mucho más grandes que él? Sin energías, no había comido hace días y sabía que "no lastimar humanos" era la primera regla que todo Mobians debía respetar. Simplemente lo empujaron a un lado, lo golpearon cuando intentó defender sus cosas, pero su cuerpo débil no tenia oportunidad, apenas recuperando una maleta donde guardo ropa de su hijo y sus juguetes mas preciados.
Y quedó en la calle....
-Hola, Sonic, ¿Como te fue...? ¡oh dios mio! ¿estas bien?- la mujer de la guardería, que ahora había pasado a primaria, lo recibió preocupada al ver su mejilla hinchada por un puñetazo que le habían dado los hombres que embargaron su EX hogar.
Si, había sido estúpido discutir con ellos al grado de pelear, pero Sonic ya había perdido la paciencia.
-Estoy bien, solo me tropecé y me golpeé la mejilla.-Mintió descaradamente, pero la joven sabía que era mentira.
Los ojos con ojeras y su rostro cansado dejaba en visto que no lo estaba pasando muy bien.
Sonic simplemente se llevó a su hijo esa tarde, sabiendo que no tenían donde ir. El invierno era sumamente duro y lo único que pensó fue sentarse en el parque mientras Silver jugaba con la nieve y un par de niños humanos.
Estaba cansado, fatigado y apenas podía mantener sus ojos abiertos. La noche llegó y los niños fueron dejando el parque con sus padres, Silver se vió obligado a regresar con papá, sentándose a su lado y esperando pacientemente para regresar a casa.
-Papá, tengo hambre.- Susurró, con grandes ojos dorados suplicantes. -¿Podemos ir a casa?
Sonic terminó su último cigarro que le habían regalado y dejó salir un prolongado suspiro con el humo acumulado en sus pulmones.
¿Como decirle a un cachorro, que ya no tenían un hogar?
¿Como decirle que posiblemente se lo llevarían a un orfanato porque ya no tenía como mantenerlo?
¿Como decirle que él ya estaba cansado de seguir?
Estaba cansado de luchar.
Silver no sabia absolutamente nada, Sonic se encargó de mantener esa burbuja alrededor de él para que creciera sin preocupaciones, muchas veces se tentó en aceptar la propuesta de volver con Infinite, pero Sonic quería alejarlo lo más posible de ese mundo horrible que rodeaba a ese chacal.
Pero ya no tenia fuerzas para mantener esa burbuja estable.
-Vamos... -Dijo Sonic, levantándose algo tambaleante y tomando la mano del pequeño erizo plateado.
Tenía unos cuantos dólares y lo usaría para comprarle algo de comer a Silver.
O ese era el plan.
Porque apenas dio un par de pasos, cuando su vista se nubló frunciendo el ceño. Su cuerpo se tambaleó nuevamente con un mareo repentino que lo obligó a detenerse. Silver lo miró preocupado cuando su papá se llevó la mano a la cabeza.
-¿Pa..? -Preguntó, aferrándose a su chaqueta cuando Sonic no respondió.
Sus fuerzas fallaron y colapsó sobre su costado en un sonido sordo sobre la nieve.
-¿Papá? ¡¿Papá?! ¿Que pasa? ¡Despierta! ¡Papá!
Los gritos del cachorro no fueron escuchados por nadie. Ya era de madrugada y Silver no sabia que hacer, solo lloraba y llamaba a su padre que yacía inmóvil en la nieve que ya comenzaba a cubrir su cuerpo.
Después de una hora, Silver solo se acurrucó a su lado escondiéndose entre las púas azules en busca de calor y protección, temblando por el frío, sollozando en silencio, asustado por la oscuridad de su alrededor.
-¿Hola?- Una voz repentina lo hizo sobresaltar.
Silver miró detrás de él, encontrándose una sombra con un paraguas, sus ojos rojos eran lo único que se podía ver detrás de su gorro de lana y bufanda.
Los ojos dorados del pequeño erizo notaron la similitud, la apariencia de esa sombra que comenzaba a tener forma, púas negras con rojo encorvadas hacia arriba, era probablemente igual de alto que su papá y sentía un agradable aroma que lo rodeaba.
Otro erizo como ellos, el cachorro deja de llorar...
