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Todavía soy tu niño

Chapter 112: La camisa al revés

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La mañana empieza como muchas otras en la casa Byers: con el sonido de algo cayéndose.

—¡Rocket! —se escucha la voz de Joyce desde la cocina.

Un plato no se rompe de milagro. Hay un maullido indignado, seguido de pasos rápidos, como si el culpable intentara huir del crimen… aunque nadie en esa casa duda de quién es.

Will está sentado en la mesa, dibujando, con la lengua ligeramente asomada por la concentración. Apenas levanta la mirada.

—Fue Rocket —dice, como si fuera obvio.

—Ya sé que fue Rocket —responde Joyce, suspirando mientras recoge el desastre—. Siempre es Rocket.

Rocket, por supuesto, aparece en ese momento con la cola en alto, caminando como si fuera dueño del lugar. Se sube a la silla junto a Will y se acurruca, ignorando completamente el caos que dejó atrás.

—Ni siquiera le importa —murmura Will.

Desde el pasillo, se escucha el sonido de una puerta abriéndose.

Pasos suaves.

Arrastrados.

Todavía medio dormidos.

Jonathan.

Aparece en la entrada de la cocina con el cabello despeinado, los ojos medio cerrados… y una camisa puesta completamente al revés.

Las costuras sobresalen.

La etiqueta se ve claramente en el pecho.

Un lado está más arrugado que el otro.

Pero él no lo sabe.

Todavía no.

Se queda parado unos segundos, procesando el mundo, como si acabara de despertar dentro de un sueño que no termina de entender.

—Buenos días… —murmura.

Silencio.

Will levanta la vista.

Parpadea.

Mira la camisa.

Mira a Jonathan otra vez.

Parpadea más rápido.

Una sonrisa empieza a formarse lentamente.

—¿Qué? —pregunta Jonathan, sin entender.

Will no responde.

Se tapa la boca.

Pero es demasiado tarde.

—JAJAJAJAJAJAJA—

La risa explota sin control.

Jonathan frunce el ceño, confundido.

—¿Qué? —repite.

Rocket también lo está mirando.

Fijamente.

Inclina la cabeza.

Da un pequeño maullido, como si algo no encajara en su mundo felino perfectamente ordenado.

—Mrrp…?

Jonathan baja la mirada hacia el gato.

—¿Qué te pasa a ti?

Rocket se levanta, da un paso hacia él sobre la mesa, y lo observa con intensidad.

Luego intenta tocar la tela de la camisa con la pata.

Se queda atrapada en una costura.

Se asusta un poco.

Retrocede.

—Mrrrp.

Will ya no puede más.

Está doblado sobre la mesa, riéndose tan fuerte que casi tira sus dibujos.

—¡JAJAJA— JONATHAN—!

Joyce se gira desde el fregadero.

—¿Qué pasa—?

Se detiene.

Lo ve.

Y por un segundo, realmente intenta no reírse.

De verdad lo intenta.

Se muerde el labio.

Se da la vuelta.

Respira hondo.

No lo logra.

—Jonathan… —dice, con la voz temblando.

—¿QUÉ? —ya está empezando a desesperarse.

—Tu camisa…

—¿Qué tiene mi camisa?

Will se cae de la silla.

Literalmente.

—¡JAJAJAJAJAJAJA!

Rocket salta al suelo también, alarmado por el ruido, pero en cuanto aterriza vuelve a mirar a Jonathan como si fuera el fenómeno más interesante del día.

Joyce se cubre la boca.

—Está… al revés.

Silencio.

Jonathan parpadea.

—No está al revés.

—Sí está —dice Will, desde el suelo, aún riéndose.

Jonathan baja la mirada lentamente.

Observa la etiqueta.

Las costuras.

El cuello.

Se toca el pecho.

Se gira un poco.

Se queda completamente quieto.

Su cerebro tarda unos segundos en aceptar la información.

—…

Levanta la vista.

Todos lo están viendo.

Will llorando de risa.

Joyce con los ojos brillosos, intentando mantener la compostura.

Rocket… acercándose otra vez.

—… oh.

Un segundo más.

Dos.

Y entonces—

Su cara se vuelve roja.

Muy roja.

—¡NO ESTÁ TAN MAL! —dice, demasiado rápido.

—¡ESTÁ AL REVÉS! —grita Will, volviendo a reír.

—¡FUNCIONA IGUAL!

—¡NO!

Rocket aprovecha el momento para saltar hacia él.

Se engancha con una uña en la costura sobresalida.

—¡AH—!

Jonathan da un pequeño salto hacia atrás.

Rocket cuelga un segundo.

Luego cae.

Pero no sin antes dejar un hilo ligeramente jalado.

—…

Silencio otra vez.

Jonathan mira la camisa.

Luego al gato.

Rocket lo mira.

—Mrrp.

Como si no fuera su culpa.

—… me rompiste la camisa —murmura Jonathan.

Rocket se sienta.

Parpadea.

Lento.

Inocente.

—Mrrp.

—¡JAJAJAJAJA!

Will ya no puede respirar.

Joyce finalmente se rinde y se ríe abiertamente.

Jonathan cierra los ojos un segundo.

Respira hondo.

Muy hondo.

—Voy a cambiarme.

Se da la vuelta.

Camina hacia el pasillo.

Más rápido de lo normal.

Un poco rígido.

Todavía rojo.

Pero—

—¡JONATHAN! —grita Will.

Se detiene.

—¿QUÉ?

—¡LA TRAES TODAVÍA AL REVÉS!

—¡YA SÉ!

Y desaparece en su cuarto.

Silencio.

Un segundo.

Dos.

Y luego—

La casa explota en risas otra vez.

Jonathan se apoya contra la puerta de su cuarto.

Se cubre la cara con ambas manos.

—… oh Dios.

Mira su reflejo en el pequeño espejo.

La camisa al revés.

El hilo suelto.

Su cara roja.

—…

Se la quita rápidamente.

La voltea.

Se la vuelve a poner.

Respira.

Se mira otra vez.

Mejor.

Mucho mejor.

Pero…

—…

Se cubre la cara otra vez.

—Nunca voy a sobrevivir esto.

Desde afuera, se escucha a Will.

—¡MAMÁ— ROCKET ESTÁ INTENTANDO PONERSE UNA CAMISA TAMBIÉN!

—¡¿QUÉ?!

—¡SE METIÓ EN LA ROPA LIMPIA!

—¡ROCKET, NO—!

Jonathan cierra los ojos.

Un pequeño suspiro escapa.

Y luego…

Una sonrisa.

Pequeña.

Pero real.

Cuando vuelve a la cocina, Rocket efectivamente está medio atrapado en una camisa pequeña.

Tiene una manga enredada en la cabeza.

Camina raro.

Se choca con la silla.

—Mrrp—

—¡JAJAJAJAJA!

Will lo está señalando como si fuera lo mejor que ha visto en su vida.

Joyce intenta ayudar al gato, pero no puede dejar de reír.

Jonathan se queda en la puerta.

Observando.

Y esta vez…

No se siente tan mal.

—… okay —dice.

Todos se giran hacia él.

—Eso sí es peor que lo mío.

—¡NO! —protesta Will— ¡LO TUYO FUE MEJOR!

—¡EL GATO ESTÁ VESTIDO!

—¡PERO TÚ SALISTE ASÍ A LA COCINA!

Rocket finalmente logra liberarse.

Sacude la cabeza.

Se ve indignado.

Camina directo hacia Jonathan.

Se frota contra su pierna.

Como si nada hubiera pasado.

Jonathan lo mira.

Suspira.

Y se agacha un poco para acariciarlo.

—Tú empezaste.

Rocket ronronea.

Como si estuviera orgulloso.

Joyce los observa a los tres.

Will aún riendo.

Rocket completamente satisfecho consigo mismo.

Jonathan… todavía un poco rojo.

Pero sonriendo.

Y algo en su pecho se suaviza.

—Bueno —dice finalmente—. Creo que este es oficialmente el desayuno más caótico de la semana.

—Apenas es martes —dice Will.

—No me sorprende —murmura Jonathan.

Rocket salta a la mesa otra vez.

Directo hacia un vaso.

—¡NO—!

Demasiado tarde.

El vaso cae.

El jugo se derrama.

Silencio.

Un segundo.

Y luego—

—… martes —repite Jonathan.

Y ahora sí…

Todos terminan riéndose juntos.