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Si había algo que Blaze nunca había hecho en toda su vida como princesa de la Dimensión del Sol era haber consumido helado.
Si, helado: el postre más delicioso y existente en todo el mundo y obviamente superior a los Chillydogs —para disgusto de Sonic—.
O bueno, eso es lo que Silver le decía (o mejor dicho, le afirmaba) a Blaze, y Blaze por supuesto le creería porque, ¿Por qué no iba a creerle a Silver?
No obstante, cuando Silver se enteró de que Blaze jamás había probado la delicia que es el helado, decidió que sin duda haría que Blaze comiera helado.
Y eso los había llevado a donde estaban justo en estos momentos: esperando su turno en la fila de una heladería al azar de Green Hills.
—Te lo digo, ¡Te va a encantar! —prometió Silver, prácticamente dando saltitos de la emoción a su lado.
—Estoy segura de que así será —aseguró Blaze, sonriendo suavemente, y la sonrisa en el rostro de Silver se ensanchó aún más.
—¿Qué sabor elegirás? ¡Hay muchos! Cómo chocolate, vainilla, fresa, oreo, napolitano, de menta, de chicle, de- —y cuando se dio cuenta, Blaze se perdió entre los sabores de helados que estaba nombrando su compañero, sin terminar de entender completamente hasta que Silver preguntó—: ¿Y bien? ¡Dime, cual!
—Yo… Uh —Blaze lo pensó por un momento… ¿Cuáles eran los sabores que había dicho Silver? —. ¿Cuál pedirás tú? —decidió preguntar al final.
—¿Yo? ¡Uno de chocolate de dos bolas y… Con chispas de chocolate! O de arcoíris, cualquiera en realidad está bien —respondió Silver, su voz cargada de alegría.
—¿Chispas de chocolate? ¿Cómo las que Amy le pone a los cupcakes que cocina? —Blaze recordó.
—¡Sipi! Justamente como esas —Silver asintió múltiples veces en señal emoción—. ¿Es genial, verdad?
—Supongo que si —asintió Blaze levemente—. Creo que pediré el mismo helado. Suena bien.
—¡Genial! No te decepcionará, ¡Promesa de Silver!
—¿Promesa de Silver? —repitió Blaze, un tanto divertida.
—Promesa de Silver —afirmó Silver con una sonrisa segura—. Porque es una promesa mía —Silver alzó el pulgar, y Blaze soltó una suave risa.
Y lo próximo que pasó fue que el par esperó a que fuera su turno para pedir y, eventualmente, les entregarán el helado, y, una vez hecho esto, ambos se dirigieron hacía un banco al azar para sentarse y disfrutar el helado que, en efecto, parecía una delicia: dos bolas de chocolate, una sobre la otra, cubiertas de una capa de chocolate y lleno de chispas de tonalidades del arcoíris.
—Parece delicioso —comentó Blaze, admirando el helado.
—¿Verdad que s-
Pero antes de que Silver pudiera terminar su diálogo, de pronto…
—¡Ah! —exclamó Silver, tropezando sin querer con lo que parecía una cáscara de plátano que por alguna razón estaba convenientemente en el suelo y entonces…
Tanto él como su helado cayeron al suelo.
—¡Silver! —llamó Blaze, rápidamente agachándose donde cayó su amigo, con notoria preocupación—. Chaos, ¿Estás bien? ¿Te lastimaste? ¿Necesitas un médico? —comenzó a preguntar Blaze, totalmente preocupada a la vez que se aseguraba de que Silver estuviera bien con su mano libre —puesto que su otra mano sostenía su propio helado—.
—Uh… Si, yo estoy bien. Y- —Silver se detuvo, mientras buscaba su helado con la mirada hasta que finalmente lo encontró…tirado en el suelo y sin salvación.
Y entonces, silencio.
—…
—…
—Eh… —musitó Blaze, pasando su mirada del pobre helado en el suelo a Silver con preocupación.
—…mi… mi helado… —susurró Silver, ahora su voz triste en comparación a la de antes.
—¿Silver? ¿Estás… Estás bien? —decidió preguntar Blaze, pero Silver soltó un ligero sollozo.
—Mi helado… —y entonces…
Ligeras lágrimas comenzaron a asomar por los ojos de Silver y Blaze…
Blaze sintió el pánico recorrerla.
Silver estaba… ¡Silver estaba llorando!
—No… ¡No llores! —pidió Blaze, acercándosele con el objetivo de consolarlo.
—P-Pero… mi helado —sollozó Silver, y Blaze sintió como su corazón se rompía de tristeza.
¡No, no, no! ¡Silver llorando es todo lo que está mal en el mundo!
—Tranquilo, podemos comprar más helado, ¡Pero no llores!
—P-Pero… ese helado era el primero que compraba contigo —murmuró.
—En ese caso… ¡Ten el mío! Puedes quedártelo sin problemas —sugirió Blaze, pasándole su propio helado a Silver, pero Silver negó con la cabeza.
—No… ese es tu helado, ¡Para que lo disfrutes tú! —dijo Silver, negando suavemente con la cabeza.
—Entonces… ¿Qué tal si lo compartimos? —decidió sugerir Blaze, y en el momento en que vio que a Silver se le iluminó un poco su mirada supo que esa idea era perfecta, así que decidió continuar—. Digo… Así técnicamente ambos disfrutamos del helado, ¿No?
—Esa… ¡Esa es una gran idea, Blazy! —y entonces, el tono alegre en la voz de Silver volvió, y Blaze no pudo evitar sonreír—. ¡Hagámoslo!
Y una vez dijo eso, Silver se acercó a Blaze y luego… ¡La abrazó!
—¡¿S-Silver?! —exclamó Blaze, con un leve sonrojo subiendo por sus mejillas, claramente no esperando un abrazo por parte del erizo plateado.
—¡Eres la mejor! —Silver la abrazó con más fuerza.
—¡H-Hey! No es para tanto… —susurró Blaze, nerviosa, y Silver soltó una risa agradable.
—Puede que tú lo sientas así pero para mí significa mucho —dijo Silver, sonriendo.
Y Blaze… Blaze sonrió levemente, pero feliz.
—Si tú lo dices… —terminó por decir Blaze, mirándolo con ternura.
