Actions

Work Header

Confesiones

Summary:

La historia de cuando Shouto y Katsuki se confesaron por primera vez a Izuku.

Notes:

(See the end of the work for notes.)

Work Text:

Katsuki

Katsuki sabía. Por supuesto que lo sabía, maldición. Él siempre estaba observando al maldito nerd. Vio la forma en que Todoroki había estado observando a Deku desde el festival deportivo. Vio como parecía merodear más y más a su alrededor. Vio como siempre estaba “accidentalmente” tropezándose o encontrando una excusa para tocarlo fugazmente. Vio como se habían convertido Shouto e Izuku el uno para el otro. Lo vio todo, mierda. Todoroki estaba siendo jodidamente obvio. Por supuesto Deku no lo captaba. Maldito estúpido Deku.

Katsuki explotó otro de los muchos inocentes objetos inanimados que habían corrido con la misma suerte, mientras observaba a los dos esta mañana. Dejó caer el lápiz carbonizado en su mesa. Con el tiempo, sus compañeros de clase habían dejado de mirarlo cuando escuchaban las pequeñas explosiones, asumiendo que sólo estaba teniendo otro de sus ataques, como ellos los llamaban. Bueno, como sea. Mejor que piensen eso a que sepan la verdad.

Odiaba ver a cabeza-bipolar siempre rondando alrededor de Deku. Odiaba la manera en que Deku le sonreía tan felizmente cuando ellos hablaban. Odiaba que no pudiera apartar sus ojos de esa cálida sonrisa, que nunca estaba dirigida a él. Se odiaba a si mismo por preguntarse, sólo por un breve momento, si él sería capaz de conseguir que Deku le sonriera así de nuevo, justo como solía hacer cuando eran niños. Él sabía que era cuestión de tiempo antes de que Todoroki reuniera el coraje para decirle de verdad a Deku sobre sus sentimientos. Sabía que no estaba preparado para la inevitable perdida de su maldito nerd.

Sí. Su maldito nerd.

Deku siempre había sido suyo, incluso desde que eran niños. Ya sea que lo admita en voz alta o no, él sabía para entonces cómo se sentía. Por supuesto, era más fácil ocultar tan confusos sentimientos con bullying, de lo que era realmente aceptarlos. Él sabía que Deku siempre se había preocupado profundamente por él, ya que nunca hizo nada para ocultar ese hecho, y por supuesto, él lo tomó por sentado, pensando que eso nunca cambiaría. Aunque prácticamente nunca lo diría en voz alta, cada vez que escuchaba ese distintivo “¡Kacchan!” de él, su corazón se agitaba un poco. Había una razón, por la cual, a medida que crecían, nunca le dijo que lo dejara de llamar por ese apodo. Le gustaba el hecho que fuera él, el único que todavía lo llamara así. Eso sólo confirmaba que Deku siempre había sido suyo, y siempre lo sería. En lo que a él se refería, era así de simple.

No fue hasta preparatoria que finalmente comprendió que Deku encontrando a alguien más era, de hecho, una posibilidad. Él podría encontrar a alguien que lo mantendría cerca, lo trataría dulcemente, y le susurraría asquerosas palabras dulces, cuando pensaban que nadie estaba mirando. Exactamente lo contrario a todo lo que él había hecho. Maldición, ni siquiera estaba seguro si podía hacer algo como eso aunque lo intentara. Katsuki vio como Todoroki se inclinó hacia Deku para susurrarle algo, y entonces, los dos comenzaron a reír. Él sabía que Todoroki podía darle todas esas mierdas melosas, y más. Sí, lo sabía. Eso no significaba que tuviera que gustarle. ¿Qué le daba al estúpido Deku el derecho de encontrar la felicidad con alguien más? ¿Cuándo sus sentimientos dejaron de importar para el maldito nerd?

Katsuki recuerda algunas de las veces, a lo largo de los años, cuando Deku trataba de mostrarle afecto. Nunca fue bien recibido. Por supuesto que no. ¿No sabía lo embarazoso que era todo eso? Supongo que no tenía que explotar cosas todas las malditas veces… Genial. Ahora su propia cabeza lo culpaba por la forma en que resultaron las cosas. No podía tomarse ni un respiro. Katsuki observó a Todoroki colocando su mano encima de las de Deku y continuar su conversación. Vio el sonrojo llenar las mejillas de Deku cuando no apartó su mano. Katsuki se levantó y se excusó con balbuceos sobre ir al baño, a los que nadie prestó atención.

 

 

Shouto

Todo empezó en el festival deportivo. Midoriya lo había provocado para que usara su poder completo. No. No era que lo hubiera provocado. Sus palabras realmente lo habían conmovido. Nadie nunca se había metido, de esa forma,  bajo su piel antes. Ahora que lo pensaba, nadie se había molestado en intentar. ¿Qué lo hacía a él diferente? Había intentado hablar con Bakugou sobre Izuku, pero por supuesto no funcionó, por él teniendo sólo una cosa en la cabeza, y el tema de su amigo de la infancia siempre parecía lograr enfurecerlo demasiado, por alguna razón. Después del festival, lo único que no pudo hacer, fue dejar de pensar en Midoriya todo el tiempo. Le había picado la curiosidad, sin lugar a duda. Sólo porque quería entender a su rival mejor, claro. Sí. Por supuesto.

En los meses siguientes, descubrió que había aprendido a gustarle Midoriya como persona. La clase había vivido unas cuantas experiencias aterradoras, pero al final, todos habían luchado juntos y permanecieron firmes. Era un alivio que finalmente habían llegado a un punto, donde no había nadie allá fuera intentando matarlos, y pudieran enfocarse en ser estudiantes de secundaria por una vez. Apenas habían empezado su segundo año en la U.A., y se sentía como un gran nuevo comienzo. Se había mantenido en contacto con alguno de sus compañeros durante las vacaciones, pero ninguno tan regularmente como Midoriya. Descubrió que realmente esperaba todo el día para estar acostado en su cama, y chatear con él sobre nada en particular. Nunca dejaba de hacerlo sonreír cuando su celular mostraba un nuevo mensaje del chico de ojos esmeralda.

Estaba sorprendido cuando se dio cuenta que Midoriya era, de hecho, un muy buen amigo que disfrutaba tener. Shouto nunca había visto la necesidad de amigos antes, pero siguió encontrándose siendo atraído a este chico de cabello verde, y siempre se veía comenzando conversaciones random con él. Midoriya parecía sentir lo mismo, viendo como su cara se iluminaba cada mañana cuando lo saludaba, y comenzaría a balbucear sobre algún nuevo héroe que había investigado la noche anterior. ¿Su cara se iluminaba así por todos? ¿Siempre sonreía de esa manera? Shouto no estaba seguro. Notó que el pensamiento de que sólo se iluminaba así por él, aceleraba su corazón. ¿Qué era todo eso?

Una cosa que no le gustaba a Shouto sobre pasar el rato con Midoriya era el hecho de que la mirada de Bakugou estaba constantemente sobre ellos. Constantemente. No importa dónde o cuándo, sabía que si buscaba por Bakugou, estaría mirando hacia ellos. ¿Cuál era su problema? Midoriya ni siquiera parecía notarlo, excepto que fuera una de sus particulares miradas furiosas. Parece que siempre pudiera sentir esas, y siempre se encogería en su asiento.  Shouto frunció el ceño ante la idea de que alguien pudiera hacerlo encorvarse de esa manera. Él no se merecía la basura que Bakugou le daba. Eventualmente, decidió preguntar sobre eso.

“¿Por qué te aguantas la mierda de Bakugou como lo haces, Midoriya?”

“¿A qué te refieres?”

“Bueno. Tu quirk es lo suficientemente fuerte para callarlo, ¿así que por qué no sólo lo intentas?” No estaba intentando ser una mala influencia, no era más que curiosidad.

“¿Qué estás diciendo? ¡Nunca podría hacerle algo así a Kacchan! Es mi am−" Midoriya cortó su oración y parecía como si se estuviera preguntándose si en realidad eran amigos en absoluto. Empezó a murmurar sin sentido para sí mismo.

Ah, ahí estaba. El pequeño apodo que era sólo para el chico explosivo. Shouto sintió una punzada de celos, que eran tan desagradables como confusos. ¿Por qué diablos debería importarle de qué forma Midoriya llama a Bakugou? No era asunto suyo. No había ninguna razón por la que debería molestarle en lo más mínimo. Pero sí lo hacía. 

“¿Aunque él claramente te atacaría si tuviera la oportunidad? ¿Aunque te ha atacado en el pasado?” Shouto continuó.

“No fue así, Todoroki,” Midoriya negó con la cabeza. “Él sólo es muy… ¿apasionado? ¿Supongo?”

“Shouto,” dijo antes de que pudiera detenerse.

La cara de Izuku se sonrojó casi de inmediato. “U-Um, o-ok.” Miró hacia sus pies y jugó nervioso con sus manos. “E-Entonces tú llámame Izuku.”

Oh por dios. Él es completamente adorable. Shouto sonrió y puso su mano en la mejilla de Izuku. Izuku saltó. De repente, los ojos de Shouto se abrieron y el sonrojo llenó sus mejillas mientras se daba cuenta de lo que acababa de pensar y hacer. Rápidamente, quitó su mano y se aclaró la garganta. “L-Lo siento,” murmuró, mientras miraba lejos de él. ¿Qué demonios le pasaba?

“N-No hay problema.” Izuku inclinó su cabeza y dijo, “¡Te veo mañana, adiós!” Escapando antes de que Shouto pudiera responder.

Shouto miró hacia la mano que justo antes estaba en la mejilla de Izuku. ¿Por qué yo haría…- Volvió a pensar en todas las pequeñas cosas que habían conducido a este momento. Saltos del corazón, celos, sonrojarse, pensar en su sonrisa, admirar su adorabilidad… Oh por dios. ¿Cómo no lo había notado antes? Puso la mano que había estado en la cara de Izuku sobre su boca, mientras se quedaba parado ahí, con los ojos abiertos y el sonrojo más fuerte que había tenido en su vida. Le gustaba Izuku. Mucho.

El tiempo se movía un poco diferente después de que Shouto por fin se dio cuenta que estaba enamorado. No estaba seguro si era más rápido o más lento, pero definitivamente era mucho más intenso. Cada pequeña cosa sobre Izuku era simplemente fascinante. Podía mirarlo por horas seguidas sin decir nada. Desde la manera en la que se perdía en sus pensamientos y murmuraba sin sentido para sí mismo, hasta cómo masticaba la tapa de su bolígrafo cuando estaba concentrado, no había nada que no le gustara mirarlo hacer. No se había equivocado otra vez, como esa vez hace meses, y dejado que sus sentimientos se mostraran. Los mantenía para sí mismo. No hablaron sobre esa vez tampoco. ¿Por qué complicar las cosas? No había razón para molestar a Izuku con eso. O eso pensó al principio. Ahora Izuku había empezado a llamarlo Shoucchan y tenía que admitir que le encantaba. También había llegado a la conclusión que Bakugou estaba perdidamente enamorado de Izuku y se negaba a admitirlo. Bueno, está bien entonces. Para lo que a él le importaba, podía guardarse eso dentro por siempre. Aunque le hacía preguntarse cómo se sentía Izuku sobre Bakugou. Notaba la manera en la que se sonrojaba cuando él le gritaba, y la mirada que Izuku le mandaba cuando sabía que no estaba mirando hacia atrás. Hmm. No podía evitar preguntarse sobre eso, con una inquietud en el estómago.  

Fue en el medio de su segundo año cuando Shouto finalmente decidió que no podía más. Pensó que se calmarían, pero sus sentimientos por Izuku sólo se volvían más fuertes. A veces su corazón latía tan fuerte y rápido cuando estaban juntos, que juraba que estallaría en su pecho. Se despertaba en la mañana después de un sueño sobre su cabello despeinado y su adorable sonrisa. Se encontraba a sí mismo preguntándose más y más seguido, cómo reaccionaría si lo besara. ¿Se sonrojaría y se alejaría? ¿Se recostaría en él y le devolvería el beso? Se dio cuenta que Izuku ya no se alejaba cuando encontraba pequeñas excusas para tocarlo. Era una dichosa tortura.

Sí, ya era tiempo.

 

 

Katsuki

Era el final de un día caluroso cuando Todoroki lo acorraló en el salón de clases. Todos los demás ya se habían ido. “¿Por qué sigues aquí?” Katsuki gruñó.

“Voy a decirle,” dijo Todoroki monótonamente.

“Qué.” Su respuesta fue instintiva. No necesitaba ninguna explicación. Ya sabía exactamente qué iba a decir Todoroki ahora.

“Me voy a confesar a Izuku,” Todoroki respondió, como esperaba.

“¿Por qué coño me estás diciendo esta mierda?” Escupió Katsuki.

Todoroki se encogió de hombros. “Supongo que parecía lo correcto, considerando todo.”

“¿Qué se supone que significa eso?” Katsuki empezó a encender sus manos, las chispas saliendo de ellas.

“Ya lo sabes.” Todoroki se volvió para irse con un movimiento fluido. “Que gane el mejor.”

Que gane el maldito mejor. Eso fue lo que la mierda-a-medias dijo cuando se putas fue. ¿Qué coño? Katsuki tomó una profunda respiración. No que su mierda importaba en este momento. Que se joda. No era sobre él. Esto era sobre Deku. Siempre era sobre Deku. El chico que ha sido suyo desde la infancia, iba a ser arrebatado de su lado, para siempre. No había forma de que pudiera rechazar una confesión de Todoroki. Katsuki lo sabía. Los observó lo suficiente para saber la manera en la que Deku lo miraba y cómo reaccionaba cerca de él. Esto era fin del juego. Katsuki golpeó la pared. ¿Por qué no había un botón de reintentar en la vida real?

No podía evitar pensar qué pasaría si se confesara primero. ¿Cómo reaccionaría Deku? ¿Siquiera tenía sentimientos por él todavía, o ese barco de mierda ya había zarpado, y luego estrellado e incendiado, y de alguna manera terminó explotando?  La mayor pregunta de todas sería… ¿siquiera se podía confesar? ¿Podría ser capaz de lograr pasar palabras como esas a través de sus labios? Seamos honestos. Probablemente no, maldita sea. Entonces, ¿qué? ¿Se supone que él se quede sentando y juegue con sus malditos pulgares, y luego le diga adiós a su maldito nerd cuando el tiempo llegue?

A la mierda con eso.

A la mierda con todo esto.

Sólo… mierda.

 

 

Izuku

Era otro día cálido igual que ayer. Izuku llegó al colegio y sonrió, saludando mientras las personas que pasaban, lo reconocían. ¡No sabía quiénes eran pero no había nada de malo con tener buenos modales!

Se encaminó hacia su casillero e intercambió sus zapatos. Hoy se sentía como un día bastante bueno hasta ahora. Ojalá pudiera mantener este impulso. Cerró su casillero y vio a Shoucchan mirándolo. Se sobresaltó y dijo, “¡Me asustaste, Shoucchan!” Su sorpresa se convirtió en una sonrisa que iluminaba su cara. “¡Buenos días!”

Shoucchan tenía una expresión seria en su cara mientras miraba alrededor de la habitación. Todos al alcance del oído parecen haberse despejado, eso era bueno. No podía verlo tampoco. Eso era muy bueno. Esta era su mejor oportunidad.

“¿Está todo bien, Shoucchan?”

Shoucchan miró hacia la genuina mirada de preocupación en sus ojos verdes y le calentó el corazón. Todo en él le calentaba el corazón. Es por eso que necesitaba decirle. Tomó las manos de Izuku y coló sus dedos entre los suyos, y los latidos de su corazón resonaban con fuerza en sus oídos al ver el ligero sonrojo llenar sus mejillas. Tomó una profunda respiración y dijo, “Me gustas, Izuku.”

“¡A mí también me gustas, por supuesto!” Sonrió feliz como siempre.

“Quiero decir que me gustas. Como si quisiera salir contigo,” Shoucchan se sonrojó al oír sus propias palabras.

“¿Eh?” Izuku estaba impactado y su cara se puso roja. Sus ojos estaban enormes. ¿Esto estaba pasando de verdad? ¿No estaba soñando otra vez, o sí? Ohpordios. ¿En serio acaba de decir eso? Pensé que estaba imaginando las cosas que sentía entre nosotros, por la manera en la que me sentía sobre él. Nunca me atreví a soñar que él pudiera sentirse de la misma manera. Su corazón comenzó a correr. No tenía idea de qué decir. Había perdido todo pensamiento racional por completo. Se quedó completamente atónito.

“No tienes que responder en este momento. De hecho, preferiría que no lo hicieras. Sé que necesitas tiempo para pensar en ello. ¿Avísame cuando lo hayas pensado realmente, está bien?” Besó suavemente la mano de Izuku.

“Y-Yo…” Era todo lo que podía manejar en estos momentos. Su cerebro todavía no acababa de comprender qué estaba pasando.

Shoucchan rió entre dientes y liberó su mano. “Sólo piensa sobre ello el fin de semana.”

“¡O-Ok!” Izuku asintió rápidamente con la cabeza.

“Lo esperaré con ansias.” Sonrió. “Vámonos.” Shoucchan se volteó y se dirigió a clases acompañado por Izuku.

En el otro lado de los casilleros, Kacchan cerró sus ojos mientras presionaba su frente contra el frío metal. Hoy se sentía como un muy mal día hasta ahora. “Maldición. Maldita sea, Deku,” susurró para sí con el ceño fruncido.

Se dirigieron a clases sin más palabras. Izuku observó el suelo, para evitar mirar a Shoucchan todo el camino. Había muchas cosas que quería decir, pero Shoucchan tenía razón, él definitivamente necesitaba tiempo para pensarlo. También necesitaba que su corazón se desacelerase y que el sonrojo dejara sus mejillas de una vez. No podía creerlo. ¿Cómo se suponía que se concentrara hoy?

 

 

 

Se sintió como si Izuku pestañeó y el día ya había terminado. Se despidió de sus compañeros y caminó a través del pasillo, un poco aturdido. Su cabeza todavía estaba nadando entre tantos pensamientos, era un poco abrumador. Le gusto. ¡De verdad le gusto! ¿Realmente esto puede estar pasando? El pensamiento se veía tan irreal todavía. Paró de caminar y miró alrededor. ¿Por qué no había nadie más cerca? ¿En dónde demonios había vagueado mientras no prestaba atención? Esta escuela era demasiado grande. Se devolvió y casi saltó fuera de su piel cuando se encontró cara a cara con el ceño fruncido de Kacchan.

“¡K-Kacchan! ¿De dónde apareciste?” Casi chilló.

“Casi dije a la mierda y me fui a casa más temprano. Pero una puta cosa me retuvo aquí al final. La maldita se niega a dejarme, de hecho,” dijo Kacchan.

“¿Te sientes enfermo, Kacchan? No deberías forzarte a estar en la escuela si no te sientes bien.” Izuku estaba confundido.

“Yo…,” pausó para fruncir el ceño. “Eres un pedazo de mierda.”

“O-K. Bueno, si eso es todo, entonces tengo que irme. Puedes insultarme más el lunes. Si realmente necesitas sacarlo tanto de tu cuerpo, envíame un mensaje, supongo.” Trató de pasar por su lado.

Kacchan bloqueó su camino y empujó su hombro para que retrocediera, hasta que su espalda estaba contra la pared. Puso su mano en la pared, al lado de su cabeza e inclinó su cara cerca de la suya. “No había terminado, maldita sea.”

Los ojos de Izuku se abrieron y no movió ni un músculo. Su corazón empezó a correr salvajemente. ¿Qué estaba pasando? ¿Kacchan se daba cuenta de lo cerca que estaban? Podía inclinarse fácilmente para un beso. No es que Kacchan podría pensar en él de esa manera. De hecho, probablemente lo golpearía después de insultarlo, o algo así. Sin embargo, no podía evitar pensar si las secuelas valdrían la pena. Izuku se sonrojó cuando los ojos de Kacchan se encontraron con los suyos. Las dagas rojas miraron abajo hacia sus labios y luego arriba de nuevo. ¿Qué? No, debió haber sido mi imaginación. Kacchan jamás… Tuvo que mirar lejos de las perforantes dagas rojas.

“No lo hagas,” Kacchan refunfuñó.

“¿Qué?” Izuku susurró, su vista todavía evitándolo.

“No salgas con cabeza bipolar”

Izuku sintió sus mejillas ponerse más rojas de lo que estaban. Puso sus manos en su cara y chilló, “¡Q-Qué! ¡Cómo s-sabes sobre eso!”

“Mierda, mírame, Deku.”

Los ojos abiertos de par en par de Izuku se volvieron para mirar a Kacchan. Estaban temblando con todo tipo de emociones y eran totalmente imposibles de leer en este momento.

“…e…ustas…” Kacchan murmuró inaudiblemente.

“¿Eh?”

“Dije que me gustabas, mierda, maldito estúpido Deku.” La cara de Kacchan estaba increíblemente roja y tenía los ojos cerrados.

Si Izuku no estuviera apoyado en la pared, se habría caído al suelo de la impresión. Sus manos cayeron de su cara, y todo lo que podía hacer era mirar a Kacchan con los ojos bien abiertos. No había manera que sus oídos hubieran escuchado lo que su cerebro les dijo que escucharon. No era posible. Era exactamente lo que él había querido escuchar por tantos años. Al mismo tiempo, era lo que había perdido toda esperanza de alguna vez oír. ¿Cómo podía responder a algo como eso? Las lágrimas empezaron a brotar de sus ojos antes de que pudiera hacer algo para detenerlas.

“Kacchan. Por favor no digas eso si no lo dices en serio,” pidió. Seguía inseguro de si esto era genuino o sólo otro nivel de tortura que Kacchan había pensado hace poco.

Los ojos de Kacchan se abrieron y miró abajo, hacia la cara llorosa de Izuku, con enojo. “Nunca digo mierdas que no siento, maldito nerd.”

De repente, Izuku envolvió sus brazos alrededor de él y sollozó en su camisa. El cuerpo de Kacchan se tensó y se quedó inmóvil, con su mano todavía apoyada en la pared. Se quedaron así mientras Izuku lloraba. La esencia del cabello de Izuku llenó su nariz y Kacchan sintió su corazón acelerarse. Lentamente, empezó a mover su brazo libre para envolverlo.

El celular de Izuku sonó con fuerza y los dos se sobresaltaron. Soltó a Kacchan, sacó el celular de su bolsillo y revisó el identificador de llamadas. Se secó los ojos y la nariz con su manga mientras contestaba, apartándose de él. Kacchan cruzó sus brazos y frunció el ceño. Después de una rápida conversación, colgó y dijo, “Lo siento, pero me tengo que ir. Mi mamá necesita que busque unas cosas de camino a casa y ya estoy retrasado.” Empezó a caminar lejos de él.

“¡Deku!” Kacchan lo llamó incrédulo, mientras acercaba su mano hacia él. Su conversación no había terminado todavía. ¿A dónde demonios estaba yendo?

Izuku se detuvo y dijo, “De verdad necesito tiempo para pensar sobre esto. Por favor, entiéndelo.” Volteó su cabeza y le sonrió, con su sonrisa reconfortante mientras dijo, “Me hiciste muy feliz hoy. Gracias, Kacchan.” Después se fue, sin mirar atrás de nuevo.

La mano de Kacchan cayó a su costado. Esa maldita sonrisa. En realidad, fue dirigida a mí. En realidad, fue para mí, justo como sus sonrisas solían ser. Se quedó allí, en completa conmoción, mientas su corazón palpitaba en su pecho.

 


 

Después de terminar de comprar y luego ayudar a su mamá a cocinar, Izuku finalmente se dirigió a su cuarto. Se tiró a la cama y enterró su cara en la almohada, sintiendo como se iba toda su energía de repente. Estaba agradecido que fuera fin de semana. Tenía un pequeño tiempo para tratar y resolver este nuevo desastre suyo en su cabeza, antes de tener que lidiarlo en persona. Rodó sobre su espalda y miró hacia el techo. ¿Realmente pasaron alguna de esas cosas? ¿Iba a despertar de un cruel sueño?

Honestamente, no tenía idea de qué hacer. A él siempre le había gustado Kacchan. Siempre. Incluso en los momentos difíciles. Desde que tiene memoria. Probablemente siempre lo estaría, si tuviera que ser honesto consigo mismo. Tenía un lugar permanente en su corazón. Solía ser todo lo que siempre quiso, escucharlo decir esas palabras de antes. Aunque, en estos últimos meses, Izuku había aprendido a querer a Shoucchan también. Como realmente quererlo. Como mantenerse despierto en la noche, abrazando a su almohada y con una tonta sonrisa en su cara, mientras pensaba en él quererlo. Como ir a la escuela temprano, sólo en caso de que llegara antes y pudieran tener unos minutos extra para hablar de absolutamente nada quererlo. ¿Cómo terminó en esta situación imposible? ¿Cómo se supone que tenía que saber que las cosas con Kacchan no eran tan imposibles como se veían? ¿Cómo tenía que saber que alguien tan increíble como Shoucchan terminaría gustándole él?

A Izuku le dolió el corazón con la idea de perder a alguno. Si aceptaba a uno, seguramente perdería al otro. ¿Qué pasaba si les decía que no? ¿Entonces los perdería a los dos? ¿Serían capaces de ser amigos? ¿Quería él quedar como amigos? Ah, ese era un pensamiento interesante. Se preguntó si lo que sentía por cada uno de ellos se podía considerar un amor platónico. Por curiosidad, entró en Google para buscar la definición de amor platónico. “Un corto pero intenso capricho amoroso hacia alguien,” leyó en voz alta. Arrugó su nariz. Eso no sonaba bien. Tenía estos sentimientos por Kacchan desde la infancia, y ha sido más que “corto” para ahora, cuando se refería a lo que sentía por Shoucchan.

“No puede ser,” se dijo a sí mismo mientras escribía su siguiente búsqueda, y luego la leía en voz alta. “Amor. Un intenso sentimiento de profunda afección.” Izuku pudo sentir como todos los colores dejaban su cara. ¿Amor? ¿Los amaba a los dos? ¿Era siquiera posible? ¡¿Las personas hacían ese tipo de cosas?! Ohpordios. Dejó caer su celular y se cubrió la boca con las manos, a la vez que el calor llenaba sus mejillas. Mientras más pensaba sobre eso, menos lo podía negar. Sus sentimientos por ellos eran más que intensos. Oh. Por. Dios. Estoy enamorado. Estoy ENAMORADO. Estoy ENAMORADO de dos chicos que se me confesaron. Agarró su almohada y la puso encima de su cara ardiendo de vergüenza. Le tomó cada pizca de su autocontrol evitar gritar. ¿QUÉ HAGO AHORA? De repente deseó que se hubiera quedado ignorante al hecho de que los amaba a los dos. Saberlo sólo hacía que esto fuera mucho más imposible.

Tristemente, no había una guía para manejar este tipo de situación. Estaba completamente perdido. La única cosa que realmente resultaba era que no había manera en la que pudiera elegir entre los dos. Tenía que haber otra manera. Una mejor manera. Una manera en donde ninguno tuviera que salir herido. Lo mataría tener que ver a alguno destruido gracias a él. Una perfecta solución para esto existía, él lo sabía. Izuku sólo necesitaba tiempo para descubrir cuál era.

Un bombillo se prendió en el cerebro de Izuku. ¡Deberían ir todos juntos a una cita! Esa sería una manera divertida de pasar tiempo con los dos, al mismo tiempo. Por lo menos, podía usar eso para que le diera algún tipo de perspectiva de cómo sería salir con ellos, ¿cierto? ¿Eso tenía sentido, cierto? Claro. Podía hacer eso. Tiró la almohada a un lado, agarró su celular, y empezó a buscar sitios para citas locales. Paró de desplazarse por las páginas, y sus ojos se iluminaron cuando encontró el lugar perfecto.

Bien, estaba decidido. ¡En la mañana del lunes, invitaría a los dos a una cita! Espera. ¿Por qué rayos estaba tan emocionado? Esto era completamente estresante. ¿Cómo iba a sobrevivir todo el fin de semana preocupándose? Las mariposas en su estómago ya lo estaban enfermando. Esperaba que pudiera mantener sus sentimientos en control, lo suficiente para poder invitarlos a la cita.

Pasó todo el fin de semana entre sintiéndose excesivamente emocionado o con náuseas. El lunes finalmente llegó, y descubrió que tenía una mezcla de emoción con náuseas. Genial. Caminó hacia el colegio, para encontrarse con Kacchan y Shoucchan parados al lado de su casillero. Sintió su aliento quedarse atrapado en su garganta cuando los vio. Antes de que alguno de ellos pudiera decir nada, tomó una profunda respiración, inclinó su cabeza y cerró sus ojos mientras preguntaba, “¿Les g-gustaría ir a un c-cita conmigo este sábado?”

Notes:

¡Primera traducción, por fin! Estoy muy emocionada; esta autora es increíble, y de verdad me hizo ponerme las pilas para empezar a traducir fics. El fandom en español necesita más de esta OT3. :3

No será la última vez que me verán por aquí. Espero traducir otros de sus trabajos (al igual que de otros autores y otros fandoms).

Espero que les haya gustado, y dejen sus kudos. Los comentarios me ayudan muchísimo a animarme a traducir (son mi fuente de energía xd).

Gracias por leer :D (y si tienen algunos fics que quieran que traduzca, déjenlo en los comentarios y con gusto lo agregaré a mi lista de quehaceres).