Actions

Work Header

Día a Día de una Pareja "Normal"

Summary:

Los días transcurren en una normalidad completamente diferente. Aether y Chasca podían hacer la vida que ambos querían, lejos de los viajes y los conflictos, admirando los frutos que están creciendo gracias al amor tan grande que compartían desde hace años como una pareja enamorada, cuando se comprometieron a estar juntos, en medio de un viaje desde otro mundo.

Chapter 1: Despertar

Chapter Text

Cuando el hombre de ojos dorados abrió sus cuencas pesadamente, tuvo la sensación de que el día lo estaba invitando de nuevo a conciliar el sueño. También ayudó a eso, que una pelirroja lo tuviera en un abrazo irresistible y bien agarrado, mientras apoyaba el rostro acomodado cerca de su cuello.

No habían preocupaciones de peligro acechándolos en las ventanas, detrás de la puerta, ni sobre los cielos. Todo lo que tenían ahora, es tiempo.
Todo el tiempo que ellos querían para vivir de pleno, en el nido de amor el cual habían nombrado como hogar.

Despacio y sabiendo el camino que tomar, Aether alcanzó su objetivo. Pudo llevar una mano en la dirección del cabello de Chasca, sin tener que mover la cabeza para asegurarse de no molestar su sueño. El suave pelo que rozaba con sus dedos, provocaría que se quedara manteniendo la respiración.

No pasaba la mano para peinarla, despeinarla o jugar con su cabello, cosa que ella si hacía por el contrario si es él, quien estaba dormido.
Él tenía el gusto de acariciarla, apenas tocando su cabeza por un segundo.

Por insistencia de Chasca, en el pasado cuando su relación estaba en sus primeros años, llegaría a comenzar a peinarla. Esto fue por simple petición que ella hizo, y él aceptó tímidamente.

Chasca liberó a Aether de muchas cadenas que tenía encima; el ex viajero creía entonces que si tocaba su cabello, haría algo feo, pero por el apoyo que ella siempre le dió, Aether pudo abrirse en momentos así.
Lo cierto es que nunca le pidió algún peinado diferente, ni que hiciera modificaciones, porque confiaba en sus movimientos.

Algunas veces hizo una trenza en el centro de su cabello largo, una trenza como la que él solía llevar cuando estaban viajando en Teyvat; otras veces optaba por dejarlo tal y como siempre lo lleva Chasca, o se ahorraba la tarea de las trenzas para que tuviera todo el cabello totalmente suelto.

Esta costumbre pasó a ser algo más habitual. Chasca adoraba lo cuidadoso y considerado cuando él estaba a cargo de ayudarla a peinarse por la mañana.

Ella hacía lo mismo. Aunque Aether no solía variar, al ser una persona bastante conformista y simplista con la forma de su cabello dorado.

Lo cierto es que a veces los recuerdos de los comienzos de la relación con Chasca, chocaban con otros. Los recuerdos de la melancolía, traían como un soplo de brisa inesperada, las veces que su hermana se encargaba de ayudarlo a peinar su cabello.

Los tiempos de esos recuerdos, cuando tenía familia, pero no un amor, son una página que quedó atrás en el álbum de la vida de Aether. No estaba triste, pues aunque las cosas no fueran tan perfectas como quería, no deseaba cambiar nada por culpa de la pelirroja que estaba acostado con él.

Teyvat le quitó cosas, a cambio le dió otras sumamente importantes y especiales. Luego el mismo Teyvat le dió la opción de elegir.
Al tener el amor de Chasca, y mirando las dificultades en el viaje por recuperar a su hermana, optó por parar después de completar el viaje por las siete naciones.

Aunque la familia se haya separado después del viaje en Teyvat, Aether encontró a Chasca como el alivio que pudiera volver a equilibrar sus emociones. Además, con ella podía crear algo más allá del amor que se daban a cada segundo:
Una nueva familia.

Lentamente, el calor comenzaría a apretar todo el cuerpo del rubio. Mirando la sonrisa de la durmiente pelirroja de orejas largas, sin inmutarse por las caricias de su pareja que parecían sumergirla aún más en un estado de felicidad y calma plena.

Aether aprendió que este calor traía consigo dos lados:

"El calor de la ternura". Por sus deseos de llenar de besos aquel rostro dormilón, decirle las cosas más bonitas mientras pudiera mirar esos hermosos ojos azules, que resultan más espectaculares que cualquier cielo visto en toda su vida como viajero; verla sonreír, agradecerle a cada segundo esta felicidad, que consiguió que Aether haya optado por compartir una vida lejos de problemas.

Aether tragó un poco de aire, tratando de calmar el "calor de la tentación". Este le susurraba en el corazón, que se volcara en hacer todo lo que su alma le permitiera para volver a escuchar miles de veces en la voz de Chasca su nombre, cuánto lo amaba hasta quedarse ronca, compartir besos tan salvajes como los movimientos que ambos hacían con sus cuerpos en acción; este calor tentativo muchas veces lograba convencer a la habitual timidez pasiva del rubio, consiguiendo controlar su corazón.

También se ha vuelto habitual que Aether despertara repentinamente en cualquier momento de la madrugada o el amanecer, recibiendo sorpresas calurosas que estimulaban su cuerpo, por culpa de la excitación de Chasca, que despertaba al Tumaini dormido entre las cobijas cubriendo el cuerpo de su esposo.

Casi nunca podía controlar a la bestia indomable cuando esta salía del alma de la pelirroja, en busca de cazar el fuego  escondido dentro de Aether, y así pasaban un tiempo indefinido o hasta que sus cuerpos exhaustos, acabarán al borde del cielo para frenar el hambre y las ganas de comer que se unían sin parar.

Anoche fue una de esas veces en las que solo el sueño, los hicieron ceder después de estar a un ritmo inagotable en el que llegaron a olvidarse hasta del tiempo.

Con mirar lo despeinado que se encontraba el cabello de Chasca, que caía hasta llegar a cubrirle el ojo izquierdo por completo, Aether recordó todas las energías expulsadas por ambos durante la oscuridad y el silencio.

Claro, cuando van a entregarse juntos, no aparecen en el diccionario como sinónimo de "silenciosos", pero si alguien pudiera escucharlos sabrían que están muy felices de estar viviendo juntos como una pareja casada.

Es por ello, que Aether hacía un duelo de fuerza con su mente corrompida por Chasca. Cuando sus ojos bajaban más allá del rostro de Chasca, tenía que frenarse y no seguir mirándola o la sangre caliente subiría a todas las partes de su cuerpo.

Fue un proceso complicado el adaptarse a despertar, mientras estaba abrazado y sintiendo el cuerpo de Chasca revelado a todo su esplendor. Aunque está "adaptado" a despertar en situaciones similares o incluso más acaloradas, no significa que es inmune; lo mismo sucede cuando inconscientemente sus ojos, buscan mirar más allá de la belleza de su rostro.

Tenía que hacer un gran esfuerzo mental capaz de enfriar su sangre, y así reprimir cualquier deseo del inframundo.

Claro, si ella podía aprovecharse de su pasividad en impedirle cualquier momento de tener intimidad, él también estaba en su derecho de tomarla por sorpresa y darle la vuelta a los roles. Lo importante, es que ellos disfrutaban sin importar quien está dominando al otro, o quien está montado encima del otro, o quien hace más escándalo con la voz, o cuánto tiempo duraban en sus muestras de sentimiento diaria.

Es imposible no preguntarse en momentos así, si realmente merece estar viviendo esta felicidad o si fue algo de pura suerte.
Chasca no se cansa de decirle y demostrarle que ambos se merecían una vida de este modo. Se lo ganaron, luego de todo lo que vivieron en Teyvat.

“Si hubiera querido seguir intentando recuperar a mi hermana luego de explorar Snezhnaya, todavía estaríamos dentro de ese mundo”. Aether perdió las cosquillas del calor de la tentación, con el agua tibia de los tiempos cuando estaba viajando con un propósito.

Después de ver qué sus esfuerzos no parecían provocar un cambio positivo en su objetivo, esto lo llevaría a replantearse si debía seguir arriesgándose a sí mismo...al haberse enamorado de Chasca. Ella no estaba en desacuerdo, Paimon tampoco.

El viaje para Aether fue más que suficiente, nadie le impediría terminar el viaje si quería salir del círculo vicioso.

Entonces, decidió no arriesgar más en la ruleta de Teyvat y se retiró de la apuesta con lo que tenía.

Le deseaba lo mejor a los amigos que había en ese mundo, y también esperaba que Lumine pudiera vivir bien.

Ahora, tenía a su mejor amiga, compañera y más importante que lo acompañó desde su primera parada por Teyvat...y luego tenía a Chasca. Su amada, preciosa, increíble y traviesa esposa.

Los labios de Aether se curvaron en una sonrisa llena de emociones coloridas. Los ojos casi se le enjuagan, debido a la alegría tan pura que lo envolvió.
Quería abrazarla con fuerza, acariciar o apretar alguna parte de su cuerpo para sentirla y divertirse un poco.

Ahora deseaba entregarle todo el amor que merecía y más, superar la intensidad que tuvieron anoche. Si en algún momento esto suponía, el nacimiento de un integrante en la relación que habían forjado desde hace años para dar comienzo al ciclo de la familia en su nido de amor, entonces estaba listo para afrontarlo con Chasca. Después de lo que fue el viaje de Teyvat, estaba listo para hacer una vida normal en todos los sentidos.

En estos minutos él había sido cauteloso acariciando el cabello de su esposa. Pero puede que ella ya estuviera despierta antes de que Aether se diera cuenta; cuando la cabeza de Chasca se arrimó hasta su mano y pudo sentirla, ya sabía que se encontraba despierta.

De repente, ella empezó a darle besos pequeños, como picotazos de un cuqusaurio, bajo el cuello. Hacían cosquillas. Aether se reía entre dientes lo menos posible, cerrando los ojos.

Cuánto más seguía con los besos y él trataba de alejar el cuello, Chasca se acercaba más y se montó encima de Aether, hasta casi ponerse de rodillas en su pecho. Los dos se abrazaron, con el rubio resoplando entre risas. Chasca estaba alegre de escucharle con muy buen ánimo esta nueva mañana, en un día más de su amor.

– Que tranquilas son las mañanas cuando no tienes a Paimon pidiéndote el desayuno –. Diría Chasca entre susurros, soltando una pequeña carcajada en voz baja.

– Ella comió mejor anoche que nosotros. Más que una familia entera promedio, diría; no vuelvas a nombrarla o puede que se acuerde que todavía no le han hecho el desayuno –. Aether respondió de humor, pero en un tono bajo, con la esperanza de que no se apareciera delante de ellos.

Chasca volvió a acostar la cabeza encima del pecho de Aether, y gemía con satisfacción por este momento que se convirtió en una agradable cotidianidad desde hace varios años. Aether volvió a poner su mano en el cabello de la pelirroja, acariciándolo lleno de delicadeza. La sensación resultaba bastante tranquilizante en el alma de su esposa, que cerró los ojos un minuto.

Sonriendo a escondidas, ella tuvo el sigilo de llevar una de sus manos hacia abajo, en dirección al medio de las piernas del rubio. La pelirroja despertó con ganas de jugar con fuego.

Aether reaccionó entonces. Sus ojos tensos se dirigieron en menos de un segundo hacia abajo, se quedó inmóvil, con un rostro petrificado entre la palidez y el sonrojo a la vez que sentía las primeras gotas de sudor cayendo en su frente.

– Chasca, no. P-Por favor... –.

– Estás contagiado de mi "corrosión", Aether. No tienes porque estar tímido y contenerte conmigo, sabes que yo siempre voy a estar preparada cuando quieras vaciarte –.

– P-Pero ya nos vacíamos la noche entera, no sé si tu cuerpo lo olvidó o tu resistencia no lo nota...s-somos como animales en celo –. El rubio tragó saliva, bajando la mirada al hablar de ellos mismos.

Al escuchar la risita de Chasca, Aether estaba seguro que esto era el preludio y los segundos de la tensa calma, cuando el lado oscuro de Chasca rodeaba al rubio como una pequeña presa ante el depredador feroz.

– No me arrepiento en absoluto. Y tú tampoco, por más que trates de actuar así ahora –. Con la mano libre, Chasca tomaría la barbilla de Aether y lo obligó a verla al rostro.

Le bastaba con mirarse a los ojos en situaciones así, para empezar a sentir el calor dentro de la habitación.
Aether tragó saliva, quedándose sin oxígeno al mirar tan de cerca el rostro de la pelirroja de ojos azules, invitándolo a aceptar su deseo.

– ¡! –. Aether gruñó, parecía una tortuga que se asustaba y escondía la cabeza dentro de su caparazón. Él no tenía donde esconderse, estaba expuesto a las garras de su esposa, que seguía riéndose ante el crecimiento de la situación.

– Mira, Tumaini está despierto. ¿Estás usando el elemento Geo?, porque no siento nada de Hydro...en lugar de sentirte mojado, tú cuerpo se está poniendo más caliente que un slime Pyro –.
Aether miró con un puchero enojado y totalmente rojo a su esposa, quien seguía hundiendo la mano sobre el cuerpo de Aether y mostraba una sonrisa juguetona.

Chasca no pudo resistirlo más. Hundió la cara en el cuello de Aether, echándose a reír por varios segundos ante la incredulidad de éste.

– Jejeje...solo estaba jugando con tu resistencia –. Ella puso su mano en la mejilla de Aether, cariñosamente, cambiando su modo juguetón a uno de ternura.
– Si quieres castigarme por la broma, puedo dejarte hacer lo que quieras cuando tú digas...¿realmente no quieres hacer nada? –. Aún así, ella ladeó la cabeza como si todavía no tuviera problemas en recibir el gratificante amor que estuviera guardado en el corazón del rubio.

Aether tomaría un suspiro. Pasó un momento con los ojos mirando a otro lado, antes de negar varias veces con un ápice de ironía.
– No, ahora no. Tú humor y tú hambre son bastante especiales, ¿sabes? –. En el fondo reprimió una risa, mirando a su pareja con diversión.

¿Esto sería así en Teyvat?, esa pregunta pasó al olvido. Ambos juraron vivir juntos, dejando de lado los viajes, los conflictos, para buscar un lugar adecuado donde disfrutar de su unión.

Fue gracias a la propia decisión y experiencia previa de Aether antes de parar a Teyvat, que encontraron un mundo estable y adecuado para los deseos que compartían de vivir en un lugar pacífico sin problemas de dioses.

Ahora podían vivir, amarse, sin pensar en otras circunstancias que pudieran perturbar el camino deseado por ambos.

Cuando terminaron su viaje por Snezhnaya, Aether impulsó la decisión de terminar esta situación sin fin, en la que Lumine no pretendía descansar hasta lograr el regreso de Khaenrian'h, ya sea con una nueva civilización o con otros métodos.

Así al final, Aether se fue de Teyvat, junto con Chasca y Paimon. Pero no tuvo que recurrir a usar la nave, ya que prefirió dejársela a Lumine, por si algún día quería cambiar de opinión.

Aunque supuso una marcha silenciosa, sin previo aviso, todos sus amigos sabían que no murieron. Él se aseguró de enviarles un pequeño mensaje, usando al Aquelarre de Brujas —quien lo ayudó a encontrar una vía de escape alternativa—; ellos volaron del nido, para buscar uno nuevo donde vivir sin problemas estorbando sus sentimientos.

Al cabo de unos minutos, saliendo de la somnolencia y recuperando la temperatura normal en sus cuerpos, la pareja saldría en pijama para hacer el desayuno.

Les esperaba un nuevo día, una nueva página donde escribir memorias del libro extenso de las vivencias sobre su amor.