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Recopilación de historias Purecacao

Summary:

Primero que nada, soy mala para etiquetar -_-

Segundo, bienvenidos a esta pequeña recopilación de mis fanfics de Wattpad aquí, para dejar mi grano de arena en la comunidad de Purecacao en ao3.

Si quieren buscar más, les invito a visitar mi cuenta para que conozcan más 👍

Notes:

Este es el primer fanfic que escribí de esta pareja. Debo admitir que me inspiré por ver muchos videos de reencuentros con militares.

🍦 Aclaraciones 🍦

Este au es escolar y está inspirado en una versión de "oliveNARA" claro sin tanto lore (lore que no pude entender 🥲. Aunque me hubiese gustado ver más de ese universo.)

Ah y en este AU siguen siendo galletas, solo que en un ámbito moderno.

Chapter 1: 01. Cuando nos volvamos a encontrar

Chapter Text

En la academia privada Cookie Run siempre se ha recorrido un rumor acerca de uno de los profesores, Dark Cacao cookie; y ese es el que si esa galleta estuvo en el ejército.

Y no solo se debe a su actitud sería y estoica, si no que también se ha mostrado muy regio y estricto con sus estudiantes. Esto empezó a sembrar una duda que nadie ha podido responder... Pero ¿Acaso será cierto?

Pues para saberlo hay que retroceder el tiempo hace seis años atrás, cuando este amargado profesor de historia disfrutaba de la infancia de su pequeño hijo Dark Choco Cookie junto a su pareja y niñero Puré Vainilla Cookie, quien era su compañero de trabajo junto a sus dos amigas Hollyberry Cookie y Golden Cheese Cookie en la academia privada.

Sin embargo, la felicidad no le duró mucho ya que lo habían llamado para servir al ejército, dejando así a su pequeña familia.

Quería negarse; tener que dejar a su bebé y a su amado a quien cuidaba ya que no podía ver, pero el servicio era obligatorio y no podia posponerlo así que con amargura se despidió prometiendo que volvería.

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Los primeros días fueron desgarradores para él, le dolía tener que dejar a su pobre hijo y a su novio ciego solos, sentía que los días eternos y en las noches no paraba de pensar, de recordar los ojos llorosos de su amado y el desgarrador llanto de su pequeño.

Sin embargo debía ser fuerte, no podía dejarse derrumbar en la situación en la que estaba, si quería regresar debía dar todo de sí, por ellos.

El tiempo pasaba y Dark Cacao se esforzaba, siendo uno de los mejores de su pelotón subió de nivel convirtiéndose en sargento.

Le permitieron tener pequeñas llamadas, logrando ver cómo su pequeño crecía cada día. Al parecer Vainilla lo cuidaba bien con ayuda de White Lily y sus otras dos amigas.

Lo malo era que su querido hijo ya estaba empezando su etapa de rebeldía, enterandose que estaba teniendo conflictos en la escuela. Era duro y le pesaba, pero no podía permitirse caer, sabía que algún día todo terminaría y que podría estar con su familia otra vez.

Y cuatro años después al fin le dieron de baja, pudiendo sentir el sabor de la libertad y a la civilización una vez más, respirando profundamente, empacó todas sus cosas y se marchó con una sonrisa.

Llegó a la salida donde un fuerte olor a lirios blancos y un dulce aroma a acebo lo esperaban, sus queridas amigas se encontraban frente a un auto de color rosa

Esté le sonrió y las abrazó una por una, sintiendo los fuertes y corpulentos brazos de la galleta de pelo rosa que le daba pequeños golpes por la espalda, y las lágrimas de la galleta albina se hicieron presente mientras comentaba cuanto lo extrañaba, después de separarse y les brindo una sonrisa.

-bueno viejo amigo es hora de irnos - el peli negro asintió y subieron al carro.

Durante el camino los tres se pusieron al día; de hecho sacaron el tema de que Dark Choco se cortó el pelo el solo, esto puso más ansioso al ojis violeta deseando ver a su hijo. Tenía la sospecha de que ya no era un niño.

Llegaron a su destino a las diez de la mañana con algunos regalos que consiguieron en paradas anteriores. Sus amigas tenían planeado sorprender a su amado y a su hijo en horario laboral, excusando la falta de Hollyberry por asuntos familiares.

Su cómplice Golden Cheese los estaba esperando por la entrada de la academia. Aunque quería mostrarse indiferente la pobre estaba con los nervios por toda su masa, temiendo por ser descubierta, no fue hasta que visualizó el carro de su compañera logrando ver a sus amigas y cuando vió a Cacao bajar del carro ya no pudo contenerse y corrió como niña pequeña y se abalanzó a él.

-has vuelto hombre, estás vivo - dijo mientras lo abrazaba y se dejaba cargar. Las otras dos sacaban del carro un ramo de flores que habían mandado a hacer para la ocasión, un globo platinado con el mensaje "bienvenido a casa" y una caja con un regalo para Choco.

Cuando se separaron los ojos de la profesora de arte aún estaban soltando lágrimas pero sonreía mientras lo veía detenidamente.

-oye, estas más corpulento hombre - comentó mientras limpiaba sus lágrimas y se sobaba la nariz. Luego le comentó a los tres que el camino estaba despejado y que podían ir sin que nadie los vea.

Dark Cacao sentía una extraña pero acogedora sensación al cruzar esas puertas y entrar al lugar dónde provenían sus mayores estreses; sin embargo, estaba conmocionado de volver a dar clases y prefería agarrar su rústica regla que un rifle cargado.

Al final se detuvieron frente a la sala de profesores donde Golden Cheese abrió la puerta logrando visualizar los escritorios de cada uno de los docentes y en el del profesor de historia había una foto suya junto a una pequeña maceta morada con flores de caramelo de estrella.

En el salón solo se encontraban Latte Cookie en su escritorio y Mint Choco Cookie junto a Pure Vainilla, los dos al parecer estaban hablando del itinerario. Pero en el instante que Latte vió a las chicas casi suelta un grito pero Golden y Holly le hicieron señas haciendo que ella se cubra la boca.

Las cuatro galletas se adentraron en la habitación llamando la atención de Mint Choco quien también se cubrió la boca haciendo sospechar al rubio.

-Mint ¿Paso algo? - Pure se volteo hacia el mencionado quien respondió que no era nada.

Pure comprendió mientras caminaba hasta su escritorio con cuidado para dejar unos papeles, usando su mano derecha como guía hasta que al llegar sintió una mano encima de la suya.

Al principio sintió un escalofrío por la incertidumbre pero luego pensó que era una broma de su amiga Golden; sin embargo, lo que le parecía más extraño era que esa mano no la reconocía del todo pero a la vez le resultaba familiar.

La mano era demasiado grande para ser de Golden y parecía tener algunas grietas y cicatrices, la acarició tratando de reconocer de quien provenía hasta que notó un aroma el cuál no había olido en años y de repente se le vino una idea a la mente.

-¿Dark Cacao? - su voz fue suave pero pausada,sin embargo no recibió respuesta.

La mano que estaba tocando estaba estática y había a su alrededor un silencio abrumador que lo atormentó. Con delicadeza subió su mano para sentir una tela rústica que ocultaba unos músculos bien formados, entonces soltó los papeles y siguió subiendo sus brazos hasta sentir un rostro; había alguien frente suyo y era alto. También sintió unos mechones lisos pero lo que más le impactó fue que al pasar sus delicadas manos por el rostro del extraño no lo dudo más.

-¿Dark Cacao? ¿Eres tú? - sintió como sus borrosos ojos se llenaban de lágrimas mientras sus manos se posaban en las mejillas de la supuesta galleta. Y de repente ese rostro se movió.

-si, soy yo - contestó notando como el otro soltaba su rostro cubriéndose la boca y sus ojos se abrían como platos.

- E... Eh. Espera - intervino con voz temblorosa y se alejó pidiéndole ayuda a alguien para ponerse sus gotas para los ojos.

Lilio se acercó a él para ayudarlo mientras que el resto esperaba con una sonrisa, hasta el propio Cacao fue paciente y no apresuró a su amado. Vainilla se colocó unas gotas especiales que le permitían ver con claridad por un cierto tiempo, no las usaba mucho pero está vez quería verlo.

Al terminar de echarse las se volteo y pudo verlo perfectamente, Dark Cacao estaba frente suyo con un traje con patrones de camuflaje y su largo cabello negro con su mecha blanca estaba pulcramente atado en su característica cola de caballo, tenía las manos detrás de la espalda y una bella sonrisa.

Los ojos de Pure se llenaron de lágrimas mientras se agachaba, se sobó la nariz y con pasos apresurados se acercó a él y lo abrazó con la mayor fuerza que le podía permitir sus brazos, lo abrazó tan fuerte como si el destino quisiese quitárselo otra vez. Cacao al sentir el cuerpo de su amado lo abrazó y agachó su cabeza para besarle la del menor.

Sentía como la chaqueta de su uniforme era mojado por sus lágrimas y mocos, con una mano libre le acaricio el suave glaseado amarillo mientras que su otro brazo le rodeaba la cintura. Se arrodilló permitiendo que las temblorosas piernas de Pure pudieran descansar por tanta conmoción.

-shu shu, ya estoy aquí mi paloma. Ya estoy aquí - repetía en dulces susurros mientras pequeñas lágrimas salían de sus cansados ojos.

No solía ser muy amoroso en su trabajo, de hecho mantenía su relación a discreción pero está vez se permitió ser más cariñoso con su amada Vainilla, alejándose un poco y levantando su cabeza para plantarle un beso en su característica marca de estrella y al final juntar sus labios en un delicado pero necesitado beso.

Pure aceptó el afecto y correspondió mientras cerraba sus ojos que aún brotaban lágrimas, profundizando el beso; un beso que mostraba lo mucho que se extrañaron uno del otro y que ponía fin a su larga espera.

Mientras tanto todos los presentes apreciaban la escena con ternura, Latte y Mint estaban felices mientras que las tres galletas se abrazaban y volvían a soltar las lágrimas que creían ya haber calmado.

 

-Dark Choco Cookie, a la sala de profesores. - anuncio el profesor Expresso dejando el salón en silencio.

Todos observaron al mencionado quien también estaba en shock por la orden de su profesor. Sin nada más que hacer el muchacho salió junto a sus dos compañeros Red Velvet Cookie y Licorice Cookie.

-¿Ahora qué hiciste? - le reclamó la galleta encapuchada recibiendo una mirada fría y protestante como respuesta.

-sera que no hice. Ustedes son los que en más problemas se meten - se quejó mientras acomodaba su bolso en su hombro.

-mm, de seguro solo debe ser el profesor Vainilla Pura queriendo darte tu almuerzo - argumentó la gallera rojiza tratando de calmar el ambiente.

El peli negro de chaleco blanco soltó un suspiro esperando a que solo sea eso, está última semana se a mantenido lejos de conflicto, aunque sospechaba que cierta galleta envidiosa estaba involucrada, total eso lo iban a averiguar pronto.

Se detuvieron en frente de la puerta, Choco estaba a punto de abrirla hasta que una voz le sacó los nervios de punta.

-hola Choco - volteó con rapidez para ver a Milk Cookie cerca suyo con una carpeta en manos, sintió como sus propias manos le empezaban a sudar y su corazón a temblar -¿Qué haces aquí?

-Choco se metió en un lío y ahora lo mandaron aquí - Licorice comentó recibiendo una mirada amenazante por parte de Choco.

-¿¡En serio!? - se preocupo el albino haciendo que el moreno negara con las manos.

-Licorice solo está exagerando. Pero si es verdad que el profesor Expresso lo mando aquí - aclaró Red Velvet calmado así los nervios de Milk.

-aunque ¿Creen que se deba por el conflicto que pasó con Purple? - al escuchar eso Licorice era el que lo juzgaba con la mirada pero con una sonrisa, Choco solo ladeó los ojos y volvió a soltar un suspiro.

-sea lo que sea vamos a averiguarlo ahora - en eso agarro la manija de la puerta y la empujó haciéndola rechinar. -buenas, me mandaron aquí pa...

Su seca voz se detuvo quedando paralizado, no podía creer lo que veía frente suyo. Su padre, a quien recordaba vagamente, quien siempre veía en fotos o llamadas está ahí, con unos pantalones para camuflaje y una camisa verde manga corta.

Cacao escuchó como la puerta se abría y de inmediato reconoció la voz de su hijo, estaba igual de sorprendido como él. Manteniendo la misma pose que como hizo con Pure analizó con la mirada el aspecto actual de su hijo quien ya no era un pequeño niño de diez años.

Su rostro era el de alguien que estaba a punto de pasar por la pubertad. Su voz era más grave, su rostro se estaba formando, hasta pareciese ser más alto que Pure Vainilla; aunque lo que más se percató fue la cicatriz que tenía en su ojo izquierdo causado por una pelea, se lamento ferozmente deseando haber estado ahí para evitar esa desgracia, pero sabe que el tiempo no se puede retroceder.

Los dos acompañantes se asomaron curiosos por ver a su amigo paralizado y cuando vieron al ex profesor se quedaron en shock, tanto Licorice como Red Velvet no conocían al padre de Choco pero se dieron cuenta que era él por el inmenso parecido que tenían los dos.

Choco dio unos pasos al frente procesando todo, desvío su mirada para ver a su papá Pure quien tenía un ramo de orquídeas de vainilla, lirios blancos y caramelos de estrella envueltos en una bolsa de color morado y sus ojos bicolores estaban hinchados.

-Dark Choco, hijo mío - mencionó con euforia la galleta oscura haciendo que él le prestara atención.

El joven se acercó en silencio, sus pasos eran lentos y al estar cara a cara aún creía que estaba en una clase de sueño o que se tratase de una broma.

-eres tú... Eh... Estás aquí - no sabía que decir, sentía un nudo en la garganta y su mente estaba nublada.

-mi pequeño Choco, cuánto has crecido - el mayor seguía estático queriendo que su hijo diera el primer paso, pero aun así su rostro reflejaba la emoción y felicidad por tenerlo al fin frente suyo.

-tu... Creí que... - el ojis rojo bajo la cabeza sintiendo sus piernas temblorosas y sin poder soportarlo se derrumbó.

Se agachó sintiendo como los brazos de su padre lo agarraban y lo ayudaban a arrodillarse en el suelo, ésto le confirmo que era real, que él estaba ahí, en eso no pudo más y lo abrazó dejando al fin soltar el mar de lágrimas que retenía en sus ojos. Cacao lo sostenía fuertemente y al escuchar sus sollozos aferró el abrazo acariciando su espalda.

-estas aquí, en verdad estás aquí

-claro que estoy aquí, tu padre ya está aquí Choco - tanto la voces de Cacao y Choco salían cortadas pero no les importaba, ahora que al fin padre e hijo se han reunido.

La vista de Pure Vainilla estaba empezando a fallar pero le alegro ver cómo su amado y su hijo se reencontraban, sacándole así una pequeña lágrima que trato de secar.

Los otros profesores junto a Lilio veían la escena con euforia mientras que Golden grababa todo para un futuro.

-uf ¿Llegué a tiempo? - comentó Expresso cansado por correr por los pasillos, en eso miro la escena y sonrió sabiendo que el plan funcionó.

A pesar de no comprender la situación los dos compañeros de Choco se conmovieron por la linda escena y trataban de secarse las lágrimas con unos paños que la galleta de regaliz sacó de quien sabe dónde. Mientras que por atrás Milk miraba a su amigo feliz, ya que al fin pudo cumplir el anhelado sueño de volver a ver a su padre.

El ojis púrpura se separó de su hijo indicándole a Hollyberry que le pasará el regalo pero su hijo lo rechazó preocupando al mayor.

-tenerte aquí es más que suficiente - Cacao sonrió y lo volvió a abrazar soltando una carcajada.

Pure Vainilla se acercó con ayuda de White Lily y Mint Choco para así unirse al abrazo, Cacao lo recibió y con mucho cuidado lo acercó a los dos, ahora por fin podían ser una familia unida y nada los podía detener.

Y así pasaron tres años donde todo volvió a la normalidad, bueno a veces Dark Cacao y Dark Choco tenían sus diferencias pero siempre recordaban con alegría el momento en que el destino les permitió al fin volverse a ver.

Fin~