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No te enamores de la mariposa

Summary:

"No te enamores de la mariposa" le habían advertido a Shadow.

Aparentemente Shadow terminó por ignorar la advertencia.

Notes:

One Shot escrito para el reto de EsDeFanfics de 52 semanas, y esta vez tocaba algo de mariposas que, bueno, creo que esto tiene algo de sentido lo que hice por aquí para la temática de esta semana, o eso espero :D...

Y antes de que alguien me diga (cosa que dudo que pase pero igual) no tiene nada que ver con los therians o como se llamen, ¿Vale? Son trajes elegantes, por lo menos desde mi perspectiva xdxd .

Pero bueno, disfruten 💕

Work Text:

Shadow no es del tipo de erizo que ama socializar.

No lo hace, no lo disfruta. Si es honesto, prefiere quedarse durmiendo en su departamento cuando tiene un día libre del trabajo.

Para él, salir a lugares como fiestas o festejos es innecesario y una clara pérdida de tiempo.

Y por eso mismo es que su autoproclamada mejor amiga, Rouge, lo obligó a acompañarla a un lugar de lo más exótico jamás antes visto.

Y no solo lo obligó a acompañarla, de hecho, lo amenazó con que lo hiciera, utilizando como chantaje subir a la red una foto de él usando una camisa de Hello Kitty que sabrá Chaos como la consiguió.

—Tengo mis métodos, cariño —le había dicho Rouge cuando Shadow la cuestionó sobre el tema.

Pero el punto principal no es como ella lo amenazó con que la acompañase, sino que a dónde la acompañara, pues el lugar a donde lo llevó se llamaba Sky Wings y… la primera impresión de Shadow al lugar no fue del todo positiva.

A primera vista, el lugar era una clase de establecimiento extraño con una estética oscura y elegantemente futurista estilo Cyberpunk con luces neones bastante brillantes y llamativas de distintas tonalidades moradas, azules y rosas decorando las paredes de color negro. Había un letrero en grande que decía el nombre del establecimiento y, al lado de la puerta que dirigía dentro del lugar, había un cartel que hablaba sobre que el día de hoy (o mejor dicho, noche, pues el sol ya estaba ocultándose en el horizonte) sería El Show de la Mariposa, sea lo que sea que eso significara.

SI… Parece un lugar genial pero Shadow no está seguro de querer entrar al sitio, y mucho menos por lo que estaba usando: Un traje elegante totalmente negro, acompañado de un pantalón igual de elegante que su traje, nuevamente negro también. Y, como detalles extra llevaba una capa emplumada del mismo color, una máscara de cuervo (de aquellas que utilizaban los médicos en el siglo XVII debido a la peste que había en la época) y, finalmente y como detalle final, un sombrero de copa oscuro decorado con un par de plumas entre negras y ligeramente grises.

¿Qué por qué? Bueno, aparentemente la temática del lugar era llevar atuendos elegantemente exóticos y extraños —si es que Shadow les puede decir así— que estuvieran relacionados con animales que, o bien pueden volar, o bien que son pájaros.

Además, era usar este extraño traje que hacía de referencia a los cuervos o usar uno de un murciélago, y sinceramente él no quería disfrazarse de la especie que es su amiga. Esa sola idea es más que suficiente como para perturbarlo.

Y hablando de Rouge, ella, por su parte, vestía un vestido emplumado largo de colores azul rey en su mayoría pero con un toque de verde esmeralda justo en la parte final de la falda del vestido, además de estar adornado de detalles dorados y brillantes como el oro por toda la vestimenta, simulando el pelaje de un pavorreal. Y, como extras, en su cabeza llevaba una pequeña flor de un azul profundo que hacía juego con el azul de su vestido.

Bastante… bueno, llamativo, pero hablamos de Rouge, por supuesto que iba a usar un traje llamativo, eso era obvio.

—Te va a encantar este lugar, ya lo verás —canturreó Rouge con cierta emoción en su voz mientras jalaba a Shadow en contra de su voluntad dentro de aquel establecimiento y… por dentro, era casi igual que por fuera en cuanto a estética nos referimos: Paredes negras, luces neón y una vibra del tipo Cyberpunk.

También cabe destacar que en el lugar había más personas con vestuarios igual de extravagantes como los que ellos llevaban: Algunos iban de pájaros como colibríes, palomas y grullas, mientras que otros iban de algún animal que no necesariamente eran aves pero que sin embargo volaban, como por ejemplo las abejas o las polillas.

¿Raro, verdad?

Quizá, pero no para Rouge, quien ve el lugar con un cierto brillo de emoción.

Shadow, por su parte, se siente fuera de lugar, sin saber qué demonios va a hacer allí durante toda la noche, porque si, Rouge le dijo que dicha fiesta va a durar toda la maldita noche y que no se iban a ir del lugar hasta que todo terminara.

Tal vez ir a esperar a la esquina más oscura y solitaria del sitio mientras ve el reloj fijamente hasta que sea la hora de irse a casa sea la mejor idea.

Si, si, hará eso, es la idea- no, es el plan perfecto-

—Ni se te ocurra irte a esconder en un lugar solitario mientras esperas que todo esto acabe, querido. Y si lo haces, ten por seguro que te encontrare y te arrastraré conmigo para que interactúes con gente —amenazó Rouge con cariño en su voz, aparentemente ya conociendo los pensamientos de su mejor amigo, pensamientos de los cuales, claramente se equivocaba, porque, es decir, él, la forma de vida definitiva, ¿Escondiéndose para no socializar? Para información de Rouge, no es esconderse, es estrategia, y es totalmente distinto.

—La forma de vida definitiva no se esconde. No sé de qué me hablas —termina por decir Shadow, frunciendo el ceño detrás de su mascara y volteándose a otro lado para no ver a Rouge.

—Si, si, lo que digas, forma de vida introvertida —respondió Rouge con tono burlón—. Pero bueno, por el momento te dejaré ser libre para explores este hermoso sitio, y recuerda, si te encuentro escondiéndote de la gente en algún momento, ya sabes las consecuencias —y dicho eso, Rouge se dirigió a quien sabe dónde, dejando allí a Shadow sin darle tiempo a responderle.

Así que, una vez Shadow perdió de vista a Rouge, se quedó allí mismo mientras analizaba con precaución el lugar y, una vez se sintió seguro, comenzó a explorar un poco.

Decidió empezar por el lado contrario a donde se fue Rouge, y, mientras caminaba, escuchó un par de conversaciones entre el resto de los invitados, siendo la mayoría de estas pláticas casuales de su día a día mientras reían elegantemente porque así es la gente adinerada (porque sin duda había gente con dinero en el lugar, y eso se podía ver en el detalle de los trajes que algunos llevaban), no obstante, también escucho un par de conversaciones sobre lo que sería el por lo visto tan aclamado Show de la Mariposa.

Pero decidió no pensar en ello, por lo menos, no todavía.

En cambio, se dirigió al lugar que le parecía más conveniente para estar: una barra donde servían bebidas y tragos. Quizá podría estar allí el resto de la noche, después de todo, técnicamente no estaría escondido ni nada por el estilo.

Además, un pequeño trago nunca viene mal, o por lo menos eso le había dicho Rouge, así que, con esa idea en mente, se dirigió a la barra y tomó asiento en una de las sillas frente al lugar mientras esperaba su turno.

—¿Qué desea, joven cuervo? —preguntó cortésmente el bartender —aparentemente un Camaleón morado usando un traje que hacía referencia a un búho— siendo una vez llegó el turno de atender a Shadow.

Shadow lo pensó un momento, pero al final se decidió por…

—Un vino tinto, por favor —pidió, pues no quería quedar inconsciente en algún lugar al azar si tomaba algo fuerte y entonces el camaleón comenzó a buscar la botella de vino y para servirla.

—Algo ligero, ¿eh? —comentó otro de los bartender con un toque divertido en su voz, esta vez un cocodrilo vestido con ropa temática de un águila.

—Vector, no molestes a los clientes —regañó ligeramente el camaleón justo para después pasarle la bebida a Shadow, quien no dudó en quitarse la máscara un momento para darle un trago al vino.

—No pareces estar disfrutando mucho tu estancia aquí —señaló el por lo visto Vector, ignorando completamente lo dicho por su compañero—. Pero tranquilo, ya te animarás con El Show de la Mariposa.

—¿El Show de que, disculpa? —decidió preguntar Shadow sin poder evitar el tono de curiosidad presente en su voz, dejando el vino de lado.

—Oh, ya sabes, el Show de la Mariposa, un espectáculo que se da en el escenario de allí —dijo otro de los bartender —esta vez una abeja… vestida de abeja… Espera, ¿Es acaso un niño? ¿Qué demonios hace un niño trabajando en un bar?— justo para después señalar el escenario que estaba cubierto con una cortina roja.

—Ah —soltó Shadow, ¿Cómo es que no había visto ese escenario antes?

—Si, solo que una advertencia para cuando eso pase: No te enamores de la Mariposa —comentó el cocodrilo con un toque fingido de misterio en su voz.

—¿No te enamores de la mariposa? —repitió Shadow con confusión—. ¿Por qué dicen eso? —se aventuró a preguntar.

—Porque cuando la mariposa escoja a alguien más para que suba al escenario con ella, tu corazón se romperá en miles de fragmentos si no eres tú —decidió explicar el camaleón con una pequeña sonrisa en su rostro.

—¡Hey Espio! Yo iba a decir eso —se quejó Vector pero el tal Espio decidió ignorarlo y ser feliz,

—Espio vio la oportunidad y la uso —señaló la abejita a la vez que soltaba una pequeña risita.

—No ayudas, Charmy —murmuró el cocodrilo, pero la abeja —Charmy por lo visto— solo atinó a reír otra vez.

Y entonces Shadow decidió que era momento de dejar de centrar su atención en lo que decían los bartenders porque ya no decían nada importante y, en cambio, se centró en terminar su copa de vino mientras pensaba sobre lo que le dijeron de la Mariposa.

No te enamores de la mariposa…

—Qué ridículo —murmuró Shadow porque, ¿Enamorarse de una mariposa? ¿En serio?

Y es que, para empezar, ¿Por qué se enamoraría de una mariposa? La sola idea le parece un tanto tonta.

Pero de pronto y sin previo aviso las luces se apagaron.

—Oh, oh, ¡Oh! ¡Ya va a comenzar! —Shadow escuchó decir a alguien del público y, seguido de eso, murmullos. Muchos murmullos, todos totalmente emocionados y eufóricos.

Y entonces, las luces se prendieron, pero no para iluminar todo el establecimiento, sino que específicamente para iluminar el escenario, escenario del cual poco a poco el telón comenzó a subirse, no sin antes despegar unas cuantas cortinas de humo de varios colores que iban desde el amarillo hasta el rosa y el morado, cubriendo así lo que sea que vaya a salir del escenario.

Luego, un canto.

Un canto proveniente de la voz más bonita y dulce que Shadow haya escuchado jamás.

De cierta forma, se siente cautivado por el sonido de dicha voz, pues es un sonido hermoso y encantador.

¿Es así como se sentían los piratas en la ficción cuando escuchaban un canto de una sirena? Probablemente, y si es así, Shadow podría comparar aquella voz con el canto de una sirena, sino es que de un ángel porque sin duda es una voz majestuosa, celestial incluso, y no puede evitar sentirse asombrado ante ello.

Shadow no cree que pueda sentirse más asombrado, pero, en efecto, se equivoca, pues se siente demasiado hipnotizado ante lo que se ve en el escenario una vez que las cortinas de humo se disipan, revelando a… un ángel.

No… es una mariposa.

Y sin embargo, la vista es comparable a la de un ángel.

Es sin duda la mariposa más preciosa que ha visto Shadow en todos sus años de vida.

Ella es una eriza rosada en realidad, pero su vestido la hace ver como una.

Es un vestido precioso sin duda, de tonos verde esmeralda como sus ojos. Además, es elegante y majestuoso. El corse se encontraba decorado con patrones oscuros, simulando las clásicas líneas negras que tienen las mariposas usualmente en sus alas, además de sumar pequeños toques y líneas doradas a estas.

La falda, por su parte, cae como si de una cascada se tratase en la parte de atrás mientras que por el frente es más corta, decorada con un patrón similar al corse.

Mientras tanto, sujetadas desde sus hombros, en su espalda yacían unas alas de lo más detalladas que hacían a juego con el vestido entero, simulando las alas de una mariposa. Y hablando de alas, en su cabeza llevaba una diadema con pequeños accesorios en forma de una ala de mariposa al final de cada extremo.

Y sus ojos… Oh, sus ojos eran preciosos, de un color esmeralda que parecía brillar más que las mismas luces neón de todo el lugar.

Era hermosa sin duda.

Demasiado preciosa, y Shadow no podía negarlo…

El canto de la mariposa continuó, manteniendo un ritmo suave y cautivador. Era un sonido que fácilmente Shadow podría estar escuchando por horas y horas y del que jamás se cansaría.

Pero así como todo tiene un inicio, también todo tiene un final, y tristemente el canto de la eriza también tuvo un final, final el cual culminó en una ola de aplausos, gritos emocionados y miradas hipnotizadas, y Shadow sin duda entraba en este grupo.

Ahora entendía por qué decían lo de no enamorarse de la mariposa.

Carajo.

—Yo creo que el cuervo ignoró por completo nuestra advertencia —señaló la abejita detrás de la barra con diversión—. ¡Miren, miren! Está todo sonrojado.

Espera, ¿Estaba sonrojado? ¿En qué momento se sonrojó?

—Ay, el amor joven —suspiró el cocodrilo con un toque de nostalgia en su voz—. Eso me recuerda a cuando yo tenía su edad-

—No empieces, Vector —interrumpió el camaleón, claramente no queriendo escuchar las anécdotas del cocodrilo.

Pero antes de que siquiera pudieran seguir hablando, de pronto, la voz de la mariposa resonó por todo el lugar.

—¡Muchas gracias a todos, de verdad! —agradeció, su voz aun suave y encantadora. Más aplausos y gritos emocionados por parte del público—. Y a continuación, el evento más esperado por ustedes en el cual se elegirá a alguien de forma al azar para que suba al escenario conmigo —informó, y entonces, un par de cortinas de humo comenzaron a extenderse, pero esta vez no en el escenario, sino que alrededor del público.

Shadow podía escuchar los murmullos de la gente a su alrededor, algunos emocionados, otros nerviosos.

—Ojalá me toque a mí.

—Estoy seguro de que será a mí.

—Quiero que me escoja…

—Se me romperá el corazón si no termino siendo yo.

—Que nervios…

Y entonces, de la nada misma, una luz cegó a Shadow por un instante.

Luego, gritos y susurros a su alrededor.

—¡¿Qué?!

—Esto me parece inesperado.

—¡¿Un negro?!

—En efecto, se me rompió el corazón.

—Oh…

Al principio Shadow no entendió que pasaba, pero cuando lo hizo, se quedó estático en su lugar.

¿Y cómo no quedarse estático cuando literalmente una luz de los reflectores lo iluminaba a él? No a nadie más, sino que a él.

—Eh… —musitó Shadow, desde su lugar mientras pasaba su mirada del reflector al público a la mariposa varias veces.

—Oh, ¿Así que el lindo cuervo de la barra ha sido elegido, eh? —comentó divertida la mariposa, ahora mirando en dirección a donde estaba él, y Shadow no pudo evitar sentir que su corazón latiera un poco más rápido de lo normal.

—Yo no… —susurró, completamente abrumado al sentir la mirada de todos en ese lugar.

—¡Tú puedes, hijo! —soltó el cocodrilo desde la barra, dándole una ligera palmadita en su espalda que terminó por hacerlo bajar de su asiento en la barra.

—Anda, no seas tímido y ven aquí —animó la mariposa, su voz calmada y tranquila en buscade brindarle seguridad.

Shadow no pudo evitar preguntarse, ¿En qué diablos se había metido?

—No, yo… Creo que debo irme —dijo en voz baja, girándose débilmente en dirección a cualquier sitio menos al escenario pero…

—Oh no, no lo harás —interrumpió Rouge, que sabrá Chaos cuando fue que llegó allí—. Es de mala educación dejar a alguien esperando, Shady —y entonces, Rouge lo sujetó de sus brazos para justo después hacerlo dar media vuelta (mirando de nuevo al escenario) justo para después darle un pequeño empujoncito.

Y entonces, cuando Shadow intentó retroceder de nuevo, sintió otro empujón. Y luego otro. Y otro.

Aparentemente las personas del público lo estaban empujando directo al escenario y, cuando Shadow se dio cuenta, de alguna forma ya estaba allí, arriba de la estructura donde se encontraba la mariposa y…

Por Chaos, era más hermosa de cerca.

—Tranquilo, estarás bien —dijo la eriza, sonriéndole con dulzura, y Shadow solo asintió levemente.

De pronto, una música comenzó a sonar, y nuevamente se trataba de una tonada suave y tranquila.

—¿Estás listo? —preguntó la mariposa mientras se acercaba a él justo para después posar una mano en el hombro del cuervo. A su vez, con su otra mano, guio una de las manos del azabache a su cintura.

—¿Listo para qué? —se atrevió a preguntar Shadow, con su voz un tanto nerviosa una vez que su otra mano terminó por entrelazarse con la de la rosada.

—Bailar, por supuesto —le sonrió.

Y entonces y sin previo aviso, el baile comenzó.

Fue suave, fue tranquilo, con ellos siguiendo el ritmo de la música con fluidez y calma, y, para cuando Shadow se dio cuenta, a pesar de su nerviosismo se encontraba disfrutando del momento, ignorando por completo que, fuera del escenario, los espectadores los veían, algunos emocionados y otros sollozando un poco, probablemente por no haber sido escogidos.

Shadow no era el mejor bailando, pero sin duda tenía experiencia y sabía cómo hacerlo, así que no hubo tanto problema.

Por otro lado, con lo que sí tuvo problema fue con no evitar ponerse nervioso ante la mirada de la eriza, la cual no dejaba de verlo con lo que parecía ser una mezcla de curiosidad, emoción y ternura.

—Sabes bailar bien, ¿Te lo han dicho? —comentó ella en medio del baile, expectante a una respuesta, y Shadow desvió la mirada levemente, sin saber que responder, y, ella, notando esto, soltó una pequeña risa—. Tranquilo, no tienes que responder si no quieres.

—No hay problema con responder, yo, uhm… ¿No? Creo que nunca me dijeron eso —respondió, aun un tanto nervioso.

—En ese caso seré la primera en decírtelo: Sabes bailar bien —repitió ella, sonriéndole otra vez.

¿Cuántas veces ya le ha sonreído? Shadow no lo recuerda, pero admite mentalmente que le gusta eso. De alguna forma la sonrisa le causa un pequeño sentimiento de felicidad.

Finalmente, para cuando el baile terminó, una ola de aplausos sonó por todo el lugar, seguido del leve vitoreo de unos cuantos espectadores del público.

—¿Fue lindo, no? —dijo, aun sujetándole una de las manos a Shadow.

—Si… Lo es —susurró Shadow, aun un poco nervioso pero sin duda menos que antes.

Se quedaron así durante un breve momento que, para Shadow, le pareció una eternidad, pero no una eternidad larga y tediosa, sino que una eternidad en la que fácilmente podría quedarse por el resto de sus días si pudiera.

No obstante, ese momento se terminó acabando justo cuando el telón comenzó a bajar, y Shadow no pudo evitar sentirse un poco nervioso ante lo que podría pasar a continuación.

—Dime, lindo cuervo, ¿Cuál es tu nombre? —preguntó ella, mirándolo con curiosidad una vez que soltó su mano.

—Yo… Shadow.

—¿Shadow? —la eriza repitió su nombre

—Shadow The Hedgehog —completó.

—Es un nombre muy bonito si me lo preguntas, perfecto para alguien hermoso, ¡Cómo tú! —alagó ella, tomando desprevenido a Shadow.

—¡¿Eh?! —exclamó él, sonrojándose en el acto.

—¿Qué? No me lo negarás, eres muy lindo —dijo con ternura—. Pero como fuera, tengo que irme. Espero verte pronto, Shadow. Fue divertido —y entonces, la eriza se giró en dirección al vestuario—. ¡Nos vemos!

—Yo… Si, nos vemos —y dicho eso, se dirigió a lo que Shadow supuso era la salida fuera del escenario, con su corazón latiendo emocionado.

Y, para cuando salió, no le pareció sorprendente ver a Rouge allí, esperándolo mientras lo veía con una sonrisa pícara.

—Quien lo diría —comenzó Rouge, con un tono de voz entre orgulloso y divertido—. Después de todo te divertiste, ¿No es así?

Shadow solo asintió levemente en respuesta.

Claro, se había divertido, pero más que eso…

—Creo que me enamoré de la mariposa —susurró. Si, sin duda se enamoró—. Y ni siquiera supe su nombre.

—¿Uhm, no? ¿Y entonces que es ese papel que está en tu traje? —Rouge le señaló un papel escondido en uno de los bolsos de su traje que, sin duda, no estaba antes.

¿Cuándo fue que eso llegó ahí?

Así que, con cuidado, Shadow sacó aquel papelito, y cuando lo abrió…

“Llámame, lindo cuervo. Amy Rose.” Y seguido de eso, un número adjuntado.

—Oh —musitó Shadow, apretando el papelito con algo que podría describir como anhelo.

Y entonces una pequeña sonrisa se dibujó en su rostro.

Amy Rose.

Un nombre hermoso para una mariposa hermosa, sin duda.

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