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Curiosidades de los gatos

Summary:

Silver se pierde en la biblioteca de Blaze y encuentra un libro sobre los gatos, y no puede evitar pensar en su amiga gatuna mientras lo lee.

Notes:

One Shot para el reto de las 52 semanas de EsDeFanfics: Hoy el de la semana 5, "Libros" :D ✨

Espero les guste, honestamente siento que es mejor que el otro Silvaze que había escrito antes xD.

(See the end of the work for more notes.)

Work Text:

Cuando Silver viajó a la Dimensión del Sol para visitar a Blaze y pasar el rato no pensó que perderse en la inmensa biblioteca del Palacio Imperial fuera algo que pasaría.

Si… realmente Silver no tiene idea de como terminó allí para empezar.

Mentira, si la tiene.

En realidad, Silver andaba buscando el camino hacia la oficina de Blaze, pues ahí es donde usualmente ella se encuentra, pero a pesar de haber recibido un par de direcciones por los sirvientes del palacio terminó por perderse y, cuando vio la biblioteca del lugar, tan inmensa y mágica, decidió que una pequeña exploración demás no dañaría a nadie.

Y ahora está aquí, y ni siquiera sabe cómo salir de esta biblioteca puesto que terminó perdiéndose entre estanterías y estanterías de libros.

—Genial —susurró Silver mientras caminaba entre los interminables pasillos llenos de libros—. Espero que Blaze no se preocupe por tardarme —añadió.

No quería hacer esperar a Blaze, pero ya lo estaba haciendo por haberse metido a la biblioteca a curiosear, y ahora estaba pagando las consecuencias.

Y hablando de consecuencias, para añadirle más “emoción” al pobre Silver, ¿Qué mejor opción que tropezarse por un libro que estaba tirado solo porque si en el piso? ¡Si, gran idea!

—¡Auch! —se quejó Silver una vez tropezó con dicho libro y cayó al suelo—. ¡¿Pero qué?!

Y entonces la mirada de Silver se dirigió al libro con el que había tropezado, viéndolo con el ceño fruncido y un pequeño puchero en el rostro.

—¡Oye! —le reclamó Silver al pobre libro, pero en efecto, Silver no recibió respuesta del libro y cuando Silver se dio cuenta de que le reclamó a un libro se dio una palmada mental en la cara—. Ok, perdón por eso —se disculpó con el libro, pero rápidamente se dio otra palmada mental. ¿Por qué le seguía hablando al libro?

Como sea, ¿Por qué ese libro estaba allí, solo, triste y abandonado en medio de la nada, al igual que él?

No podía dejarlo allí sin más. Mínimo debería ponerlo en un estante para que ya nadie volviese a tropezarse con él.

Así que, con eso en mente, Silver tomó el libro en sus manos con cuidado mientras le sacudía el polvo que tenía porque, después de todo, el libro seguramente había estado en el piso por mucho tiempo y merecía ser limpiado del sucio polvo que el suelo contenía, y cuando lo hizo, no pudo evitar levantar una ceja al ver que, al limpiar el polvo, se reveló el nombre del libro:

“Curiosidades sobre los gatos: La magia gatuna.”

La magia… ¿Gatuna?

Ok, eso suena interesante, o por lo menos, así le parece a Silver.

Así que, sin pensarlo demasiado, Silver decidió abrir el libro, topándose en que la primera página del libro tenía escrito algo en palabras grandes y rojas: “ADVERTENCIA: NO LEER”, la frase acompañada de dibujos mal hechos de advertencias y signos de peligro.

Silver pasó de página, ignorando la advertencia porque, ¿Qué de malo tenían los gatos para que no leyese ese libro? ¡Si literalmente Blaze no solo era su mejor amiga —y su casi algo— sino que también era la princesa y gobernante de la Dimensión del Sol, y ella era un gato!

Y una vez Silver pasó a la página dedicada a la introducción del libro, la leyó.

“Querido lector. Es probable que al ver este libro, hayas sentido la misma curiosidad que nosotros al escribirlo, sobre todo si tienes alguna mascota o, en todo caso, un amigo, que sea de la especie felina, así que, dicho eso, ¿Estás preparado para ver las más de 100 curiosidades que tiene nuestro libro sobre este encantador felino?”

Y entonces, Silver comenzó a leer, ¡Y vaya que había un montón de curiosidades y datos interesantes! Pero por el momento Silver decidió solo leer los títulos de cada una de ellas, es decir, el dato en sí más no el porque de este porque, bueno, pronto debería reunirse con Blaze y no quería hacerla esperar, así que, ¡Solo leer los títulos! Ni más, ni menos, Silver.

Así que empezó.

“A los gatos les gusta dormir más de 12 horas al día.”

Bueno… Que Silver sepa, Blaze duerme lo normal para todos, es decir, 8 horas, incluso a veces —usualmente en realidad— menos por trabajos de la realeza.

Silver rápidamente hizo una nota mental de que debería recordarle a Blaze dormir más.

“Disfrutan cazar pequeños roedores.“

A Blaze le gusta destruir y quemar Badniks, dice que eso la relaja, ¿Así que cuenta, no?

“ADORAN las cajas de cartón.”

¿A Blaze le gustan las cajas? Por lo visto, puede ser, ¡Más tarde tendrá que preguntarle! ¡Quizá hasta le pueda regalar una caja para la próxima navidad como regalo de emergencia en caso de que se le olvide comprarle algo!

“Les gusta el pescado.”

¡Oh, definitivamente si! Silver sabe que la comida favorita de Blaze es el sushi, ¡Y eso tiene pescado!

“Suelen dormirse en los teclados de las computadoras.”

Que Silver recuerde nunca ha visto a Blaze hacer eso… ¿O sí? Tal vez le de pena hacerlo en público.

“Ven a los demás como sus esclavos personales.”

Espera… ¿Qué?

De pronto, Silver se imaginó a Blaze encima de un podio vestida de dictadora y riendo como una lunática, como si fuera Vector cuando encuentra dinero tirado en la calle.

—¡Trabajen, esclavos, trabajen! —ordenó la Blaze dictadora ficticia—. ¡O si no…! —y en eso, la Blaze dictadora hizo aparecer una llama que, para horror de Silver, terminó siendo lanzada a un Silver ficticio que estaba encadenado en un muelle y siendo obligado a pescar pescados por unos de los súbditos de Blaze.

El Silver del recuerdo terminó hecho cenizas.

El Silver real sintió un escalofrío ante esto.

—Blaze… Blaze jamás me haría eso… ¿O sí? —murmuró Silver con miedo, pero luego negó con la cabeza múltiples veces.

No, Blaze no lo haría… ¿Verdad?

Silver soltó un suspiro, decidiendo que lo mejor sería dejar de leer y meterse ideas locas a la cabeza.

—Si, creo que ya fu demasiado por hoy —dijo, pensando en voz alta.

—¿Demasiado qué? —preguntó una voz a sus espaldas y Silver no pudo evitar pegar un saltito acompañado de un grito del susto.

—¡¿Blaze?! —chilló Silver en el momento que se giró para ver que, en efecto, la voz que escuchó era la de Blaze—. ¡¿Qué haces aquí?!

—Te estaba buscando y, cuando te vi por las cámaras entrar a la biblioteca y verte tropezar tiempo después con ese libro decidí venir a buscarte para ver si estabas bien así que, ¿Estás bien? —preguntó con clara preocupación en su voz.

—¿Yo? —Silver se señaló a si mismo justo para después desviar la mirada por un momento al libro que estaba sosteniendo.

Ante el gesto, Blaze ladeó la cabeza con curiosidad para segundos después desviar su mirada al libro y entonces la expresión de Blaze pasó de preocupación y curiosidad a una mirada de frialdad y odio a la humanidad puro.

Y entonces Silver tragó pesado porque, la última vez que Blaze hizo esa misma mirada fue cuando Sonic, sin querer, le tiró a Blaze un pastel de fresa que justo acababa de comprar y que llevaba anhelando probar toda la semana como consuelo luego de muchos días de trabajo pesado en su propia dimensión, todo porque Sonic no se fijó en lo que tenía en frente mientras corría a toda prisa.

Y por supuesto, Sonic terminó con sus púas quemadas luego de eso.

Silver tragó pesado al recordar aquello, sintiendo la mirada de Blaze sobre él y el libro.

¿Acaso su destino iba a ser igual que el de Sonic en ese momento por haber leído ese libro que claramente decía “no leer”?

¿Acaso iba a quedar hecho cenizas como el Silver ficticio por culpa de la Blaze dictadora?

¿Acaso… iba a quedar tostado como Shadow?

—Le dije a Marine que tirara ese libro —dijo Blaze, cruzándose de brazos e interrumpiendo los pensamientos de Silver.

—¿Ah? —musitó Silver—. ¿Este libro es de Marine? —bueno, eso explica la advertencia con dibujitos al inicio del libro.

—Si, lo es. Lo usó para molestarme una vez, así que dije que lo tirara —informó Blaze, entrecerrando los ojos mientras veía al libro, claramente recordando el momento en el que la pequeña mapache la molestó con los múltiples datos que tenía el libro sobre los felinos.

—Oh...

—O por lo menos, lo fue —y dicho eso, Blaze tomó el libro en sus manos y entonces…

Blaze, sin previo aviso, le prendió fuego al libro, convirtiéndolo en cenizas en un instante… tal y como lo había hecho la Blaze dictadora ficticia al Silver pesquero imaginario.

—Listo, problema resuelto —dijo Blaze, su voz más calmada acompañada de una ligera sonrisa de satisfacción—- Si Marine pregunta, dile que nunca has visto ese libro en tu vida, ¿Sí?

—Ajá… —susurró Silver, viendo las cenizas del libro sin parpadear.

De pronto, un recuerdo azotó su mente:

Silver carbonizado.

—Ese pude haber sido yo…

Silver color Shadow.

—¿Qué? —Blaze lo miró con confusión.

—El próximo seré yo… ¿Verdad?

—No si no leíste ese libro no —bromeó Blaze, intentando aligerar el ambiente. Amy siempre le decía que una buena broma aligeraba el ambiente, sin embargo, cuando Silver la miró con terror puro el pánico cruzó el rostro de la felina—. Uhm… ¿Silver?

—¿No vas a esclavizarme haciéndome pescar pescados por el resto de mi vida, verdad? —dijo tan rápido que Blaze apenas pudo entender el mensaje, confundiéndose y preocupándose aún más.

—¿Disculpa, qué?

—No lo harás, ¿Verdad?

—Silver, ¿De qué estás hablando?

—No quiero pescar pescados por el resto de mi vida.

—Silver, que-

—No quiero ser carbonizado vivo.

—Silver-

—¡No quiero ser color tostada quemada, Blaze!

—¡Silver! —llamó Blaze, sujetándolo con firmeza de los hombros para intentar calmarlo—. Tranquilo, tranquilo. No serás… carbonizado vivo ni puesto a pescar peces por el resto de tu vida.

—¿Ni ser una tostada quemada? —susurró Silver por lo bajo con miedo en su voz, y Blaze no pudo evitar que su corazón se rompiera un poco ante esto a pesar de haber sido un comentario un poco tonto e incluso adorable en alguna otra situación.

—¡Por Chaos, no! ¿Por qué crees eso? —preguntó Blaze, arrepintiéndose por haber hecho entrar a Silver en esta pequeña crisis existencial por haber bromeado un poco. Nota mental para Blaze: ya no seguir los consejos de Amy.

—Porque la Blaze dictadora lo hizo —reveló Silver, y Blaze entrecerró los ojos.

—¿La Blaze dictadora…? —susurró Blaze, analizando con cuidado lo que sea que quiso decir Silver.

Y entonces… Blaze comenzó a analizar a Silver sin parpadear, y Silver no pudo evitar sentirse un poco pequeño ante la mirada gatuna y juzgadora de Blaze.

Y tras lo que parecieron siglos, Blaze finalmente soltó un suspiro, y con voz totalmente seria dijo:

—Silver, ¿No tomaste ningún tipo de hierva extraña mientras venías de camino o algo así?

—¿Qué? —y ahora era el turno de Silver de estar confundido.

—No lo hiciste, ¿Verdad? —volvió a preguntar Blaze, la preocupación sin abandonar su tono de voz por completo.

—¡No, no! —Silver negó, moviendo su cabeza de izquierda a derecha en señal de negación.

—¿Entonces porque de pronto tuviste esos pensamientos tan… curiosos? No me digas que fue por el libro.

Silver guardó silencio.

—Silver… si fue por el libro, ¿Verdad?

Silencio otra vez, y esta vez uno incómodo.

—Escucha —comenzó Blaze luego de un rato, con su voz intentando sonar calmada mientras sujetaba los hombros de Silver con más fuerza pero sin excederse lo suficiente como para hacerle daño—. Sea lo que sea que leíste en ese libro, te aseguro que no es del todo verdad. Quiero decir, hay datos que bien son ciertos y otros que no, pero no diré cuales si y cuales no porque no tengo idea de donde sacaste que voy a hacerte pescar pescados por el resto de tu existencia o cualquier otra cosa extraña que ese libro te haya hecho pensar, ¿De acuerdo?

—¿Ni siquiera quemarme hasta las cenizas? —preguntó Silver, con gran parte del miedo abandonando su cuerpo debido al anterior comentario de Blaze.

—¡Por el Sol, no! ¡Jamás te haría eso! —negó Blaze rápidamente, y ante el comentario, Silver se sintió ya completamente calmado, sin poder evitar soltar un suspiro de alivio.

—Menos mal… ¡Ya me estaba imaginando mi funeral! —reveló Silver y Blaze negó nuevamente con la cabeza.

—No habrá ningún funeral. Ni mío, y mucho menos tuyo —aclaró—. Bueno, solo del libro por lo visto, pero eso es lo de menos —Blaze le restó importancia, sacándole una leve risita a Silver.

—Si, supongo que sí —dijo.

Y dicho eso, silencio de nuevo.

Pero ya no uno incómodo, sino uno cómodo.

Ambos disfrutaron del silencio en calma, hasta que Silver decidió interrumpirlo con un:

—¿Y entonces? —preguntó con curiosidad.

—¿Entonces qué? —repitió Blaze.

—¿Quieres ir por un helado? —sugirió Silver—. Creo que me estoy sintiendo un poco agobiado entre tantos libros, ¡No se cuánto tiempo ya llevo aquí! Siento que han sido horas…

—Oh, llevas aquí como 10 minutos sin contar la charla que tuvimos —reveló Blaze, recordando entre risas los 10 minutos que estuvo riendo un poco desde su oficina mientras veía a Silver por las cámaras caminar entre pasillos y pasillos de libros sin poder encontrar la salida.

—¡¿Solo 10 minutos?! —exclamó Silver, sin creerlo, pero luego negó con la cabeza—. Bueno, de todos modos, eso no responde mi pregunta —y entonces Silver hizo un leve puchero seguido de un “hm”, causando una pequeña risa en Blaze.

—Si Silver, la respuesta es sí. Vamos por ese helado —respondió Blaze, y Silver cambió su puchero por una sonrisa que, a vista de Blaze, era adorable.

—¡Si! —festejó Silver y, sin pensarlo, tomó a Blaze de la mano, dispuesto a llevarla en dirección hacia alguna heladería pero entonces se detuvo.

—Uhm, ¿Qué pasa? —preguntó Blaze, ladeando la cabeza en confusión, pero Silver solo atinó a soltar una risita nerviosa antes de hablar.

—Mejor tu guíame —respondió—. Creo que si yo dirijo nos vamos a perder.

Y ante dicho comentario, Blaze no pudo evitar soltar otra risa.

—Está bien —dijo Blaze, sujetando la mano de Silver para después comenzar a caminar hacia la salida de la biblioteca—. Vamos.

—¡Si!

Notes:

Como dato curioso, la mitad de esto lo escribí en la escuela entre clases, no se si eso importe, no lo creo, pero por eso lo dejo como una curiosidad :v .

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