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Cuando la puerta del departamento de los Chaotix se abrió, ya era de noche.
Se supone que originalmente iban a llegar más temprano a casa pero… digamos que el caso de hoy se complicó de más, pues era demasiado confuso y, sin duda varias neuronas de Vector murieron intentando resolverlo pero, oye, la paga había sido más que buena y Vector no podía estar más feliz por ello.
Claro que tendría que usar parte de la ganancia para pagar la renta del departamento además de distribuirla en las comidas de lo que quedaba de la semana, ¡Y ni hablar de los impuestos que habría que pagar en el fin de mes! Pero aun con todo eso, quedaba un poco de dinero de sobra, y eso solo significaba una cosa: Que podría comprarle rosas a su amada, es decir, Vanilla.
Así que, a pesar del cansancio, Vector estaba feliz.
Por su parte, Espio y Charmy eran otra historia, pues Espio parecía no querer hacer más que dormir —o leer algún libro— mientras que Charmy, bueno…
Charmy, quien volaba torpemente debido al cansancio, sin pensarlo dijo:
—Vector, te voy a demandar por sobreexplotación infantil.
—¿Disculpa? —Vector levantó una ceja, pero en respuesta, Charmy le sacó la lengua—. ¡Hey! ¡Eso es de mala educación! —regañó, pero Charmy lo ignoro, pues sin pensarlo se dirigió al sillón de la sala para acostarse.
Espio, sin darle importancia a nada, siguió a Charmy, solo que a diferencia de este, Espio solo se sentó, descansando un poco.
Ante esto, Vector negó con la cabeza y, sin más, fue y se sentó junto a sus compañeros de equipo.
—Bueno, es momento de no hacer nada —dijo Vector una vez se puso cómodo en el sillón.
—Apoyo la idea —dijo Espio, invocando un libro para leerlo.
—Sin duda —Charmy asintió.
Y tras esos comentarios intercambiados, cada Chaotix se puso a hacer lo suyo:
Espio comenzó a leer con calma, Vector se puso a pensar en que podría comprarle a Vanilla con el dinero ganado y Charmy… Charmy parecía aburrido, así que, con eso en mente, la pequeña abejita de pronto, con la energía recobrada, se levantó de golpe y entonces…
—¿Qué tal una noche de videojuegos? —sugirió Charmy de pronto.
—Una noche de… ¿Videojuegos? —repitió Espio, dejando su libro de lado por un momento.
—¡Si, si! Ya saben, ¡Para pasar el rato y divertirnos! Hace rato no hacemos algo así.
—Eso suena interesante —elogió Vector mientras se llevaba una mano a la barbilla, pensativo.
Después de todo, esa era una idea tranquila y normal, perfecta para relajarse y disfrutar en familia luego de haber trabajado aquel pesado caso…
Si, sonaba bien.
—¡Bien! —dijo Vector, recobrando también su energía—. ¡Charmy, prepara la consola, vamos a jugar!
—¡Si! —exclamó Charmy, yendo a hacer exactamente eso.
—¡Y tu también, Espio! —añadió Vector, arrebatándole el libro a Espio de las manos para después ponerlo en la mesa frente al sofá.
—Oye —se quejó Espio, sin embargo no intentó hacer nada para ir por el libro y, en cambio, aceptó el control de videojuego que Charmy le ofreció una vez prendió la consola.
—¡Muy bien! ¿Listos? —preguntó Vector una vez tuvo su control en mano, sin embargo, Espio negó con la cabeza.
—Hace falta algo: comida —señaló el camaleón y entonces el estómago de Vector rugió ante la palabra comida.
—Buen punto, muchacho —Vector estuvo de acuerdo.
—¿Y si pedimos pizza con el dinero que sobró del caso? —sugirió Charmy.
—¿Qué? ¡Oye, ese dinero es para comprarle a Vanilla unas rosas! —comentó Vector, entrecerrando los ojos, indignado de que hayan sugerido eso.
—Me parece buena idea, Charmy —Espio asintió, ignorando el comentario de Vector—. Iré por el teléfono para pedir la pizza —y dicho eso, Espio desapareció, probablemente para que Vector no le impidiera irse a pedir la pizza y por consecuente gastar el dinero.
—¡Y con pepperoni extra, por favor! —pidió Charmy.
—Mi dinero… —susurró Vector, lamentando que, dentro de unos segundos, su amado dinero sería reemplazado por una deliciosa caja de pizza.
Y así fue, una vez llegó la pizza y luego de que Vector fingió sufrir porque los otros dos Chaotix gastaron el dinero que iba destinado para Vanilla, ya estaban listos para una noche de videojuegos con pizza incluida.
—Muy bien, muchachos, ¿Están listos para ser humillados por el mejor jugador de la historia en Mario Kart? —y dicho eso, Vector se señaló a sí mismo con una sonrisa de orgullo puro, ignorando el hecho de que hace rato anduvo llorando por su dinero “perdido”, perdido entre comillas porque la pizza lo valía aunque Vector no lo admitiera.
—Viejo, Sonic se entera que jugamos algo de Mario y no nos habla por un mes —señaló Charmy con diversión en su voz.
—¡Oye! No estoy viejo —se quejó Vector, aparentemente solo fijándose en que Charmy lo llamó viejo y no en la advertencia de broma que la abejita había dado.
—Definitivamente estás viejo, Vector —dijo Espio con una pequeña sonrisa en su rostro.
—¡Espio! ¡Se supone que debes apoyarme ante la rebeldía de Charmy!
—¿Por qué razón haría eso? —cuestionó Espio—. Charmy tiene razón.
—¡Ja! —rio Charmy—. Espio me dio la razón, ¿Viste?
—Estos jóvenes de hoy en día ya no respetan a sus mayores —se quejó Vector por lo bajo.
—¡Ajá! ¡Hiciste un comentario de anciano! —señaló Charmy con burla.
—Lo vas a pagar caro en el Mario Kart, Charmy —amenazó, o mejor dicho, avisó Vector.
—Ay aja —Charmy le restó importancia.
Cinco minutos más tarde, Charmy ya no le restó importancia.
—¡Oye! ¡Eso es trampa! —exclamó Charmy cuando Vector le lanzó un Caparazón Rojo.
—¡Todo vale en la guerra y el amor! —defendió Vector orgulloso y sin ninguna pizca de arrepentimiento por haber lanzado ese Caparazón Rojo a Charmy.
—¡Pero si Vanilla no te ama! —gritó Charmy, lanzándole de regreso al cocodrilo un Caparazón Rojo el cual de alguna manera terminó dándole a Espio en vez de a Vector—. ¡Ups! Perdón, Espio.
—No hay problema —dijo Espio, sin embargo y de pronto, Espio lanzó una Bob-omb, es decir, una bomba la cual terminó impactando tanto a Charmy como a Vector.
—¡Espio! —se quejó Charmy.
—¡Espio! ¡Ya no te voy a pagar esta quincena! —amenazó Vector.
Y así, los Chaotix continuaron durante dos vueltas a la pista, con mucho caos, risas y caparazones siendo lanzados por donde quiera y, al final, y en la última vuelta, Charmy iba en tercer lugar mientras que Vector en segundo y Espio en primero, ya a nada de alcanzar la meta.
Pero por lo visto, eso no le hizo entrar pánico a Vector como a Charmy y entonces, Vector soltó una carcajada que sonaba a pura maldad.
—Je… —susurró Vector viendo el hermoso ítem que le había tocado con un brillo en sus ojos.
—Vector… —susurró Espio, viendo de reojo a Vector, quien con cada segundo que pasaba, sonreía más terroríficamente.
—¿Quién, yo? —la voz de Vector sonó malévola.
—Vector, no —dijo Espio con una ligera pizca de pánico en su voz, ya sospechando lo que le había tocado al cocodrilo.
—¡VECTOR, SÍ! —gritó Vector y entonces…
Un Caparazón Azul apareció, explotando sobre el personaje de Espio justo antes de llegar a la meta, dándole a Vector —y de paso a Charmy— el tiempo suficiente para pasar la meta antes que Espio-
—¡NO! —soltó Espio, abriendo los ojos como platos.
—¡Woah! —exclamó Charmy—. Eso… ¿Qué fue eso? ¡Todo pasó tan rápido!
—¡JA! ¡Lo que pasó es que yo GANÉ! —celebró Vector, poniéndose inmediatamente de pie solo para empezar a bailar en señal de victoria.
—Eso… Eso fue innecesario —susurró Espio, hundiéndose en el sillón mientras veía la pantalla, incrédulo.
—Eso fue hermoso —corrigió Vector, finalmente dejando de bailar y, en cambio, posar “épicamente” con orgullo en su rostro.
Ante esto, Espio puso los ojos en blanco justo par después soltar un suspiro, ya resignado. Charmy, por su parte, decidió aprovechar que Vector estaba distraído posando para robarle la última rebanada de pizza de su plato.
Luego, silencio.
Bueno, no había silencio en realidad, pues la música del videojuego seguía sonando desde la pantalla de la televisión… o por lo menos así lo era hasta que Charmy rompió dicho “silencio” con una pequeña risa que, con el pasar de los segundos se volvió más ruidosa.
—¡Eso fue divertido! —exclamó Charmy, entre risas.
—¿Verdad que sí? —Vector se unió a las risas.
—Supongo —añadió Espio, no riendo pero sin embargo había una leve sonrisa en su rostro.
—Hay que repetir esto de nuevo —sugirió Vector justo para después buscar la rebanada de pizza que se supone que había dejado en su plato pero que, en efecto, ya no estaba.
—Pero la próxima vez yo elijo el juego —decidió Espio—. No planeo repetir Mario kart.
—Es lo mejor —Charmy asintió—. Vector es un tramposo en Mario Kart.
—¡¿Quién se comió mi rebanada de pizza?! —preguntó Vector, buscando su pizza sin encontrarla, ignorando el comentario de Charmy sobre que él era un tramposo.
—Ups —soltó Charmy justo para después bajarse del sillón y comenzar a volar—. Bueno, me voy a dormir, ¡Adiosito! —y dicho eso, se fue volando directo a su habitación.
—¡Charmy! ¡Tu te comiste mi rebanada, ¿Verdad?! —se quejó Vector, yendo detrás de la abejita, dejando así a Espio solo en la sala de estar.
Así que, una vez solo, Espio negó con la cabeza.
Solo otra noche normal siendo los Chaotix, nada nuevo.
