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Intentos de halago

Summary:

Knuckles no había aceptado esto.

Pero entonces, si no lo había hecho, ¿Por qué estaba allí, cargando un espejo de cuerpo completo mientras intentaba alagar a Rouge, la cual posaba frente a dicho espejo mientras admiraba su propia belleza?

Si, bueno, a veces el destino es inesperado.

Notes:

Vale, se supone que tuve que haber subido esto ayer pero se me olvidó subirlo, pido perdón xD.

En fin, la semana de esta vez es la que tiene como descripción de palabra "Espejo" y creí que escribir algo Knuxouge sería lo ideal, así que espero lo disfruten :D 💕✨

Work Text:

Knuckles no había aceptado esto.

Pero entonces, si no lo había hecho, ¿Por qué estaba allí, cargando un espejo de cuerpo completo mientras intentaba alagar a Rouge, la cual posaba frente a dicho espejo mientras admiraba su propia belleza?

Énfasis en “intentaba” porque los halagos que le daba a la murciélago no eran del todo halagos independientemente de lo que Knuckles pensara.

¡Pero regresemos al punto!

¿Por qué esta ahí? Si, bueno, esa es una gran —pequeña en realidad— historia.

Todo comenzó en Angel Island. Knuckles, como en cualquier día normal, estaba cuidando de su preciosa Esmeralda Maestra, acompañado de nada más que la brisa fresca del lugar y el ocasional sonido de los Chaos de la isla jugando a lo lejos.

Pero como era de costumbre, Rouge no tardaría en aparecer y entonces, dicho y hecho, la murciélago se presentó con dos objetivos: Intentar robar la Esmeralda Maestra y molestar a Knuckles.

Y, por lo visto, la murciélago —o rata con alas según Knuckles— estaba teniendo más éxito en su segundo objetivo como siempre… excepto que Knuckles accidentalmente golpeó una de las alas de Rouge.

En su defensa, ¡No era su culpa! ¡Rouge siempre esquivaba sus golpes cuando él intentaba espantarla! ¡No creyó que de verdad iba a darle!

Así bien, como era de esperarse, Rouge hizo un drama (que honestamente estaba justificado, pues Knuckles le había lastimado su ala) y, por más que el equidna se disculpara por haber golpeado su ala, la murciélago no parecía satisfecha, así que Knuckles, en su último y desesperado intento por calmar a Rouge y su drama dijo:

—¡Haré lo que sea, pero para!

Y tan pronto dijo eso, Rouge pasó de quejarse y mirar a Knuckles como si hubiera pateado a Silver —cosa chistosa si te pones a pensarlo pero en realidad no lo es según Blaze, y Knuckles y Sonic lo aprendieron por las malas— a sonreír de una manera más que diabólica que, sin dudas le dio un terrible escalofrío al equidna.

Así que, Rouge, sin pensarlo, se llevó al equidna a rastras con ella mientras soltaba una diminuta pero aterradora risita de victoria, todo eso mientras Knuckles solo pudo pedir a Chaos que sea lo que sea que estuviera planeando la rata con alas no fuera tan terrible como recibir un martillazo de Amy en la cabeza por decirle que Sonic amaba más a los Chillydogs que a ella.

Luego de eso Rouge llevó a Knuckles a su departamento —que compartía con el erizo color carbón (Shadow) y el Robot Chat GPT (Omega)— y lo obligó a cargar un espejo de cuerpo completo para que así ella pudiera posar frente al espejo.

Ah, y para rematar, la murciélago le ordenó a que Knuckles intentase halagarla mientras ella posaba.

Ahora, volviendo al presente…

—Eh… tus orejas son muy… ¿Grandes? —intentó Knuckles, y desde el punto de vista del equidna ese era un halago más que ideal y razonable.

—¿Disculpa, qué? —Rouge lo miró con indignación mientras fruncía el ceño levemente.

—¡Quiero decir! Yo no tengo orejas tan grandes como las tuyas, así que ha de ser genial tener unas orejas grandes —aclaró Knuckles, pensativo, y es que, ¡Él apenas tiene orejas! Es genial que ella tenga ese “privilegio” que él no tiene.

—… —Rouge guardó silencio.

—¡Ja! ¿Viste? MI halago te dejó sin palabras —señaló Knuckles, orgulloso y, si no fuera porque estaba sosteniendo el espejo, probablemente pondría sus manos en su cintura mientras miraba a la nada orgulloso.

—Cariño, eso no es un halago —dijo Rouge, poniendo los ojos en blanco.

—¿No? —la voz de Knuckles sonó genuinamente confundida.

—No. Eso parece un insulto, es terrible —soltó con honestidad.

—Ah.

—Bueno, ¿Qué esperas? Intenta de nuevo, ¿Qué es lo que vez en mí que te guste o te llame la atención? —preguntó Rouge, procediendo a mirar su reflejo en el espejo.

—Ehm… ¿Tu pelaje es blanco? —el cumplido más que sonar como uno sonó como una pregunta.

—Gracias por señalar lo obvio —Rouge puso los ojos en blanco.

—¡Lo estoy intentando!

—Se nota.

“Piensa Knuckles, piensa” pensó Knuckles en su cabeza.

¿Qué le cumplido le podía decir a Rouge que le agradara?

Hmm…

“¡Ah, ya sé!”

—Eres como… ¡Las uvas! —soltó Knuckles, seguro de que este iba a ser el mejor cumplido de todos los cumplidos existentes por habido y por haber jamás en la historia de Mobius.

—¿Las uvas? —Rouge arqueó una ceja.

—Bueno, las uvas son hermosas. Tu también creo —explicó Knuckles.

—Ese es el cumplido más extraño que me han hecho —reveló Rouge, pero antes de que Knuckles pudiera defender su postura la murciélago continuó—: Pero es mejor que el de las orejas —reconoció.

Bueno, es un avance.

Siguiente intento.

—Ehm… ¿Tus ojos? —volvió a intentar Knuckles.

—Mis… ¿Ojos? —repitió Rouge, incrédula.

—¡Si! Tus ojos son como el color de unas de las Esmeraldas del Caos, ya sabes, la turquesa.

—Eso… Eso es extrañamente poético viniendo de ti —dijo Rouge sin poder disimular la sorpresa en su voz.

—Tengo mis momentos —respondió Knuckles, sonriendo orgulloso e ignorando el hecho de que tardó varios intentos en dar un buen cumplido.

—Si, cada mil años —comentó Rouge con un toque entre divertido y sarcástico—. En fin, anda, baja el espejo, creo que ya te torturé lo suficiente por hoy, querido, y no creo que tus dos posibles y únicas neuronas den para más.

—¿Qué es una neurona? —Knuckles entrecerró los ojos mientras bajaba el espejo y lo apoyaba en la pared. Estaba seguro de que Tails había nombrado esa extraña palabra en algún momento pero sinceramente Knuckles estaba más enfocado pensando en si comerse una pizza o una hamburguesa que en prestarle atención a Tails en aquel momento.

—Exactamente mi punto —señaló Rouge, sin embargo, había una ligera pizca de cariño en su voz.

—Eres rara —dijo Knuckles, cruzándose de brazos.

—Y tus halagos son horribles —soltó Rouge sin piedad.

—¡Oye! ¡Son hermosos! —defendió Knuckles, indignado.

—Pero de alguna manera tienen su encanto —añadió Rouge, ignorando el comentario anterior de Knuckles.

—¿En serio? —preguntó el equidna, ladeando la cabeza, entre confundido y de alguna manera esperanzado.

—No voy a repetir lo que dije dos veces, rojito —y dicho eso Rouge soltó una pequeña risita y le lanzó un beso, provocando un rubor en el equidna.

—¡Hey! —exclamó Knuckles, sonrojado. Rouge solo sonrió.

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