Actions

Work Header

La forma de tu ausencia

Summary:

Goldstare se ha ido hace tiempo a manos de los decepticons. Lo último que dejó fue la certeza de que su spark no brillaba más.

Strokes sufre su pérdida, ignorando la mentira detrás de una supuesta verdad.

Goldstare murió, sí, pero de él emergió Redflare. Un decepticon con el rostro de quién alguna vez más amó.

Notes:

(See the end of the work for notes.)

Work Text:

Incontables ciclos pasaron desde la última vez que lo vió. Todavía conservaba sus datapads, opacados por el tiempo. Strokes había leído cada registro tantas veces que podía recitarlos... Frustrado de seguir guardando la esperanza de que su dueño regresara algún día.

Suspiró con pesadez.

El chasquido de la puerta lo trajo de vuelta. Se recompuso a medias. Ruknak entró sin permiso y se sentó a su lado.

No hubo intercambio inmediato. La mirada de Strokes encontró el semblante apacible de Ruknak: notó cómo lo examinaba bajo el visor, cargando preguntas que prefería evitar.

—¿De nuevo revisando esos viejos datapads? —inquirió finalmente Ruknak, sin sorprender al científico.

—Parece que sí... —arrastró resignación en sus palabras acompañadas de una sonrisa forzada.

Ruknak curvó los labios y mantuvo silencio, esperando el momento adecuado.

Strokes desvió la mirada, indispuesto a abrirse del todo.

—No tenemos que hacer esto... —continuó.
—¿Hacer qué? —la voz de Ruknak salió baja, con un tono de comprensión y calidez que solo él sabía tener—. ¿Hablar de lo que evidentemente te afecta? Strokes, esto importa... Tú me importas.

Rápidamente sacudió la cabeza, persistiendo en evitar la conversación.
Ruknak suspiró y volvió a hablar, esta vez más firme que antes.

—Goldstare se ha ido, Strokes. Se fue hace mucho tiempo y no va a volver.

Ruknak creyó estar diciéndole algo que Strokes aún no entendía. Pero se trataba de algo que él conocía bien, una certeza lógica.

Atinó a reírse con amargura. Porque, ¿qué podría hacer él, más que admitir lo que no podía cambiar?

—¿Qué más tengo, Ruknak?
—A mí. A Calliopen. A los demás.

El silencio se instaló por momentos, mientras Ruknak tomaba entre sus dígitos el servo de Strokes; no había grandilocuencia en el gesto, solo un tacto sencillo pero muy valioso y sincero.

—Me duele mucho verte así, amigo. Pareces tan resignado a la idea de que Goldstare será el único en tu spark—

—No, Ruknak. —Apretó la mano ajena entre sus dedos, vacilando entre el rechazo o la apertura—. No quiero a nadie más, no quiero utilizar a alguien solo porque crees que debo olvidar a Goldstare.

Ruknak intentó responder pero fue interrumpido sin espacio para empezar.

—¿Si Calliopen se fuera aceptarías su ausencia inmediatamente? —se encorvó en su espacio con el ceño fruncido y una mueca, sofocado dentro de su propio frame.

La tensión crispó los circuitos en ambos, como una bomba a solo una chispa de detonar. Sin embargo, Ruknak preservó su enfado al igual que sus intentos de ayudarlo.

Incluso así, se quedó por un tiempo más.

—Si Calliopen se fuese... me dolería mucho. Y aún así, no creo que pudiera entender lo que sientes. Tienes razón.

Sus servos se separaron, aceptando sus lugares distantes.

—No te diré nada más, Strokes.

No ocupó más espacio ni voz.
Se levantó y caminó a la salida sin prisa ni despedidas. Strokes se quedó en su lugar, indiferente a la partida de su amigo.

Ruknak se detuvo antes de cruzar.
Sopesó.
Y finalmente dejó en el aire unas últimas palabras; no tenían propósito mayor más que recordarle a Strokes la verdad, por más dolorosa que fuese.

—Pero en algún momento tendrás que aceptar que Goldstare ya no está y tú tienes derecho a avanzar.

La realidad de sus palabras lo torturó una vez más. En el rincón de la habitación, se quedó solo con la oquedad y al mismo tiempo el sinfín de memorias y emociones.

Conocía la respuesta.
Goldstare jamás volvería.
Pero su spark, terca y ciega, anhelaba que lo hiciera.

Notes:

Solo estoy tratando de entender AO3.