Actions

Work Header

Rating:
Archive Warning:
Category:
Fandom:
Relationship:
Characters:
Additional Tags:
Language:
Español
Stats:
Published:
2026-03-14
Words:
2,412
Chapters:
1/1
Kudos:
10
Hits:
100

Cómplices del Amanecer

Summary:

Craig no puede dormir por lo que invita a Tweek a salir a pasear a las 4 AM.

Notes:

No puedo creer que ha pasado tanto tiempo desde la última vez que subí algo. Mi excusa esta vez es simplemente que he intentado escribir más Pike y Pirkle, pero entre los periodos de bloqueo de escritura y los en donde escribo compulsivamente y me doy cuenta que me estoy alargando mucho... no hay nada terminado, aún.
Este fanfic lo escribí hace mucho tiempo (AÑOS) y estaba en una lista para subirlo y ¡aquí está!
Espero que disfruten el fluff que a veces se necesita.

(See the end of the work for more notes.)

Work Text:

Hey, estas despierto?

Enviar.

Miro la hora en mi teléfono, son casi las cuatro de la madrugada. Me he dado demasiadas vueltas en la cama intentando conciliar el sueño, pero como ya es obvio, no lo he logrado. Stripe también lo ha notado, y se mueve conmigo; hace sonidos curiosos, porque debe tener claro que cuando las luces se apagan es porque estoy dormido.

Suspiro, odiando desde ya el futuro dolor de cabeza que tendré por no tener las horas de sueño que acostumbro, futuro dolor acrecentado, además, por estar pensando tanto en querer dormir que hace que dicho sueño se aleje más; un estúpido y tedioso círculo vicioso de malhumor.

¿Cuánto tiempo ha pasado desde que envié los mensajes? Bastante, supongo, o quizás un par de minutos. De seguro esta noche es una de esas en la que el cansancio lo derrotó a una hora prudente. Mañana despertará desorientado y sus extremidades pesarán aún más, pero a la mitad del día quizás se sienta un poco mejor, como alguien un poco más nuevo. Quizás esta vez la racha se extienda y pueda dormir bien por unos cuantos días más, sería ideal; necesita cada segundo de ello. Creo que es momento de buscar algo que ver en… mi teléfono suena y comienzan a entrar mensajes uno tras otro.

Siempre lo estoy.
Qué haces tú a esta hora?
Está todo bien?
Stripe está bien?
Tú estás bien?

No importa. Definitivamente no es una de esas noches.

Craig???????

Comienzo a escribir y apreto enviar.

calma. solo no puedo dormir. todo esta bien,
stripe tampoco puede dormir, mi culpa.

Sus mensajes llegan casi de inmediato.

Estás seguro? No es normal que no puedas dormir.
No estás enfermo? Quizás te enfermaste ha hecho más frío que de costumbre.

Le sonrío a mi teléfono; Tweek siempre se preocupa de más.

si, estoy seguro. estoy bien,
solo queria hablar. que haces?

Desde que lo conozco ha tenido una gran variedad de actividades para cuando las horas pasan así. Un gran repertorio para cada grado de cansancio; la mayoría de las veces dice que es una sensación de estar demasiado despierto para dormir, pero demasiado cansado como para hacer la mayoría de las cosas. Un limbo que suena horrible.

No te rías, pero pinto uno de esos libros de mandalas.

No puede ver u oír si me río o no de eso. De todas formas, no lo hago. Entiendo la lógica de esas cosas, o la lógica que aplica para él.

no te preocupes, no me reiria de eso. lapices o acuarelas?

Le contesto e invito a seguir elaborando.

Lápices. Las acuarelas hoy no están de mi lado.

Ya veo.

demasiado cansado para ellas?

De ser así tendría todo el sentido del mundo.

Sí, temo derramar el agua.
O beberla.

Eso ocurrió una vez. Lo primero. Tweek me llamó deprimido dentro de su estado de cansancio extremo. Sonaba incluso más abatido que en otras ocasiones, de verdad le gusta colorear esas cosas. El próximo mensaje se demora en llegar.

Recuerdas cuando ocurrió? Ese libro estaba nuevo, ahora está arrugado, siento culpa por cada espacio sin colorear que se estropeó. Un delito en contra de los libros para colorear, ni siquiera los niños dejan los libros así. Sí, ellos no saben seguir las líneas y no saben que los colores oscuros normalmente no van en ciertos lados, porque se ve opaco y triste y estas cosas se supone que sean coloridas y brillantes o por lo menos a mí me gusta verla de esos tonos, lo que supongo que es una de las ideas principales? No?

Se está haciendo incómodo el estar acostado o siquiera sentado en la cama. Es aburrido, del tipo de aburrido que me gusta evitar, porque no es consensuado. Podría ir a dar una vuelta, no se darían cuenta si soy lo suficientemente precavido, además, todos aquí tienen el sueño bastante pesado, incluyéndome.

Craig??? Te dormiste?
Buenas noches.

Antes de que vuelva a sus actividades anteriores le escribo nuevamente.

no, espera. tus padres estan dormidos? es tan tarde que es temprano. vamos a dar una vuelta,
no lo notaran.

Espero pacientemente su respuesta con una idea formándose en mi cabeza.

Lo están.

Genial.

perfecto, abrigate y te espero afuera

Apago la pantalla para mentalizarme a esta nueva aventura, pero el teléfono suena una vez más.

Dónde iremos?

tranquilo, a la laguna no

Ah, está bien. Te esperaré.

Por alguna razón Tweek le desarrolló un rechazo a la laguna de Stark. Puede ser que tenga algo que ver con el hecho de haberse fracturado una pierna patinando en el hielo, o todas las historias que se siguen contando sobre extraterrestres, Pie Grande, o alguna de esas cosas que ya no sé si creer o no. Especialmente con un bosque al lado.

Me levanto sin encender la luz, asustando de paso a Stripe, quien corre a esconderse en su recién comprada casa. Está creciendo, necesita todo el espacio del mundo para sentirse seguro, aunque me gustaría que supiese que nadie le sacará un pelo bajo mi tutela, quizás mi padre, pero es que no sabe calcular su fuerza y jura que Stripe lo tratará con la misma confianza que me tiene a mí, lo cual claramente no es verdad.

Enciendo la luz de mi velador para comenzar a vestirme y me coloco dos bufandas. Una para mí y otra para Tweek. Sentirá frío, lo sé, a pesar de que sé que llevará una puesta. Me gustaría llevar un termo de café, pero eso sería estar probando mi suerte, y el sueño de mis padres, o de Tricia, quién sabe cómo duerme ese demonio.

Bajo las escaleras con menor cautela, porque no quiero hacer esperar a Tweek, tocando el bolsillo de mi pantalón para asegurarme de tener mi teléfono. Tomo las llaves colgadas cerca de la puerta y sin hacer más ruido del necesario abro y vuelvo a cerrar la puerta tras de mí.

No está nevando, pero corre un poco de viento, nada muy fuera de lo común por esta época del año. Mi bicicleta está apoyada contra la pared de la cochera, esperando por mí como todos los días. Esa es una de las cosas que puedo rescatar de South Park, a nadie le interesa robar bicicletas.

Pedaleo hacia la casa de los Tweak. No es una gran distancia, a veces me gustaría que fuese aún menor, pero la distancia es una buena forma de entrar en calor en esta noche.

El silencio de la noche/madrugada es algo que me apasiona, creo que de tener problemas para dormir como los tiene Tweek, aún a pesar de haber disminuido la cantidad de café que entra en su sistema, intentaría memorizar o diseccionar cada sonido, inventaría conversaciones entre los grillos que se escuchan a la distancia, abriría la ventana para dejar que esos sonidos me envolvieran tanto como lo hacen ahora al pedalear entre las calles alumbradas por faroles débiles, pero podría cubrirme de cada ráfaga de viento estando sentado en mi cama con el cubrecama encima. Ah, es una idea atractiva, pero sé que sería así sólo al comienzo; la creatividad desatada por los sonidos de la naturaleza desbordando por mi cabeza y estancándose finalmente cuando esté demasiado cansado como para hacer algo con ella. Demasiado despierto como para dormir; demasiado cansado como para hacer algo productivo.

Es algo bueno con lo que soñar despierto cuando no sufres realmente de algún tipo de insomnio.

Un llamado lujo, de ser parte de algo que casi todos se pierden, a un momento más de tedio, una rutina obligada cargada de muchas otras consecuencias. Nada de esto hace que las bolsas bajo los ojos de Tweek valgan la pena.

Acercándome a su casa, veo una figura que de no saber que vengo por Tweek, no sabría decir si es él o no. Se tomó muy enserio el abrigarse. No lo culpo, aunque me parece extraño que en el día sea tan resistente al frío y que en la noche esas defensas desaparezcan de la faz de la tierra.

Me detengo frente a él y le dedico una sonrisa.

—Hola, cariño.

—Hey, Craig. No sabía que usaríamos bicicletas. —Hace una pequeña pausa. —Debí haberlo pensado antes.

—Nah, —respondo rápido, —usemos la mía. Puedes sentarte en el cuadro, no iremos muy lejos.

—¿Es seguro? —pregunta un poco preocupado.

—Iré con cuidado, lo prometo. —Vi la duda cruzar por sus ojos por unos cuantos segundos, pero finalmente asintió con la cabeza.

—Está bien, solo espero no caernos. —añade con una pequeña risa mientras se acerca a la bicicleta y analiza el espacio. En ese momento se me ocurre una mejor idea.

—¿Sabes qué? Tengo una mejor idea. —Me coloco yo en el cuadro, apoyando mis pies en el cemento húmedo, —siéntate aquí. —Digo palpando el asiento. —Yo te llevaré y no será tan incómodo.

Luego de unos minutos de acomodarnos, comienzo a pedalear. Ya que Tweek está usando el asiento, no me queda otra que cargar mi peso en el manubrio. No es tan complicado, pero mucho más trabajoso en comparación al paseo que muestran en las películas. Por lo menos me estoy ejercitando y tengo una de las manos de Tweek en mi costado. El dolor muscular valdrá toda la pena.

Cinco minutos más tarde, ¿diez?, llegamos a nuestro destino sin fatalidades, pero con piernas un poco acalambradas.

—¿El parque? —pregunta Tweek, soltando su agarre en mi costado. Pregunta retórica, claramente.

Desciende de la bicicleta antes que yo lo haga y estira las piernas. Yo me quedo unos segundos más apoyado en ella, no quiero perder el equilibrio aún.

—Es mejor de noche, ¿no? —Sé que le gusta el silencio. El parque en el día es un caos constante, especialmente cuando los de kinder salen de clases, o los fines de semana.

Tomo valor y desciendo de la bicicleta, dejándola en el piso, nadie en los alrededores para quejarse por un casi improbable accidente. Camino hacia Tweek, quien instintivamente ha ido hacia los columpios y se ha sentado en uno de los pequeños asientos coloridos que se alumbran con la luz de un sol que amenaza con salir en unos cuantos minutos más.

Me quito la bufanda extra que ya hace que sienta un poco más de calor, y la paso alrededor de su cuello, sin asustarlo. La recibe en silencio y, mirándome a los ojos, busca mi mano con la suya y le da un leve apretón. Un gracias sin arruinar el cómodo silencio de la madrugada. Le devuelvo el gesto con cariño y mi otra mano se va a su cabello. Esa mata de pelo desordenado, pero increíblemente más suave de lo que se ve. Tiene nudos, sí, está un poco quemado, también, pero nada de eso hacía que mis ganas de acariciar su cabeza se fueran.

Tweek busca aún más el contacto y se inclina hacia mí. Vivo por momentos como este, momentos en donde Tweek se siente completamente cómodo y relajado a pesar de estar en un lugar público. No me importa cómo comenzó todo esto, desde que ambos pusimos realmente el corazón es donde comienza a contar y donde seguirá hasta que deba hacerlo. Espero que mucho más.

Abro los ojos, no había notado que los había cerrado, distraído con el calor y las emociones, y noto que comienza a amanecer. Me pregunto cuánto habrá pasado en este cómodo silencio. Aprieto su mano para llamar la atención y susurro levemente su nombre.

—Tweek, mira, está amaneciendo.

El aludido se despega de mí y mira el horizonte unos segundos antes de volver a mirarme a los ojos.

—Siéntate conmigo.

—Está bien. —respondo, y me siento de lado en sus piernas, abrazándolo para mantener el equilibrio.

Es perfecto. El sol saliendo, el sonido de la brisa, el sonido del pequeño suspiro que sale de sus labios, el calor que me transmite en este abrazo, y el leve vaivén del columpio. No cambiaría esto por una noche de sueño, a la mierda el dolor de cabeza y el mal humor; Tweek no será la cura, pero prefiero esto mil veces más.

Mi garganta se aprieta. Estos sentimientos se salen de control. Miro a Tweek para intentar descifrar su mirada y para mi gran sorpresa, me está mirando fijo. Me sonríe abiertamente y se mueve lo suficiente para rozar sus labios contra los míos. Me deja sin palabras.

—Gracias, Craig. Ver el amanecer es algo lindo que hacer cuando no puedes dormir, pero mirarte a ti hacerlo es algo aún mejor. —Me mira dulcemente, y comienza a reír.

—¿Qué ocurre? —pregunto recuperando el aliento que no sabía que había perdido.

—Estás rojo como un tomate. —Me cubro el rostro con una mano, claramente avergonzado.

—No sueles… —Hago una pausa, aclarando mi garganta. —No sueles decir esas cosas.

—Lo sé, pero este es un buen momento para comenzar.

—Avísame antes. —Descubro levemente mi rostro, pudiendo mirarlo con un ojo.

—No es divertido si no puedo verte así. —ríe abrazándome con ambos brazos, manteniendo bastante bien el equilibrio, debo agregar. Suspira contra mi ropa. —Está comenzando el día, deberíamos volver.

—No, aún no. El día puede esperar.

Nos besamos por unos minutos más, para seguir apreciando luego el nuevo día, hasta que los automóviles comienzan a aparecer en las calles. Ahora sí que es momento de irnos.

Sin hacer ningún comentario caminamos hacia la bicicleta, y tan solo una mirada fue suficiente para decidir que caminaríamos a su casa. La vuelta fue igual de silenciosa; disfrutamos el revivir de la ciudad y de la compañía del otro.

Al momento de llegar a su casa, le doy un apretado abrazo y un corto beso en los labios. Espero que entre a su casa y cierre la puerta, para subir a la bicicleta y pedalear a la mía. Si alguien se hubiera despertado podría ser un caos, aún a pesar de ser sábado. Llego a mi casa y todo parece tranquilo, dejo la bicicleta en su lugar y abro la puerta con cautela.

—¿Dónde crees que estabas, jovencito? —Mi mamá. Genial.

—Solo…

—¡Thomas! Craig llegó. —grita hacia la cocina, desde donde suena un oh. Elocuente como siempre. —¡Oye! No me digas oh, ¡ven a regañarlo!

—¡Le digo oh a quien yo quiera! Ahora vengan a desayunar, que Tricia nos levantó temprano para esto. —Oh, con que es su culpa.

Al entrar a la cocina veo a mi hermana con una sonrisa burlona. Lo tenía planeado.

Le levanto el dedo del medio; ella hace lo mismo.

Notes:

¡Gracias por leer!
Quería comentar que tengo un tumblr en el cual subo sobre los fics que tengo acá y material de South Park de otros artistas del fandom. Si quieren enviarme un mensaje para conversar de South Park (u otra cosa), ¡bienvenidos sean!
Mi nombre usuario es Tobokomo, igual que aquí.
¡Nos vemos!