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A silent Star

Summary:

Chanyeol es desinteresado, pero ve más de lo que muestra.
Baekhyun es el alumno perfecto, o eso aparenta ser
Un trato para aparentar que se convertirá en un juego de orgullos.
Hasta que punto dejará de ser solo un trato para darle espacio a algo real?🌌

Notes:

(See the end of the work for notes.)

Chapter Text

No me considero alguien que pase desapercibido, más bien tengo seguridad en que con mi solo pasar hago que los demás miren.

No es una cosa de vanidad, es estrategia. Saber que expresión mostrar, que palabras decir. Es una imagen que rigurosamente fui construyendo con los años. Me rodeé de gente que sé que puedo mover como piezas de ajedrez, algunos pensarán que soy cruel, pero yo creo que es supervivencia,

sobrevivir a la cadena,

y dominarla

sin ninguna grieta en mi rostro.

Pero hoy fue especialmente difícil mantenerme al margen, a pesar de traer mi perfecta sonrisa, que le ofrezco hasta a los seres más insignificantes, no pude evitar mostrar un poco de molestia. Un tic se apoderó de mi ojo nerviosamente. Era la tercera vez en la semana en la cual Choi Minho, el posesivo y estupido de mi ex, me había arruinado el día. El lunes amenazó a un pobre chico que quería hablar conmigo sobre un proyecto que teníamos juntos, el martes me escribió en absolutamente todas mis redes, obligándome a bloquearlo, el miércoles golpeó a Taehyung, quien simplemente me estaba invitando a una fiesta.

Este maldito gorila lo único que hace es manchar mi reputación, terminaré siendo temido por culpa del psicópata de mi ex.

Bufé, ya no estaba prestando atención a la aburrida clase de historia en la que me encontraba. Al parecer Jongin notó algo y me susurró - Qué te pasa Baek? Estás anormalmente serio hoy- Yo, con un pequeño suspiro, y tratando de borrar el ceño fruncido que tenía, contesté - Minho, no para de acosarme, se está volviendo bastante molesto.- Jongin a veces será un idiota, pero es facil de manejar, normalmente eso me gusta de él, simplemente le dices que tiene la razón, te ríes de sus bromas malísimas y lo tendrás en la palma de tu mano. Era bastante útil, gracias a lo carismático y popular que era, y sabía que podría ofrecerme algún tipo de solución.

-¿Y no has pensado en acusarlo?- Dijo con un tono de obviedad, como si hubiese dicho la cosa más inteligente del mundo.

Tal vez estaba equivocado en creer en su intelecto.

-¿Crees que no lo he hecho? El idiota no se rinde.- Tal vez soné un poco más brusco de lo que tenía estimado, pero no lo pude evitar, mucho menos con la sonrisa de autosuficiencia que me estaba ofreciendo el contrario.

Y mirándome con sus oscuros ojos se metió una galleta a la boca, como si fuera la situación más banal del mundo. Ugh este perro…

-Wow estás realmente jodido amigo- Soltó algunas migajas mientras lo decía. ¿Cómo este animal puede ser popular? No lo entiendo, tampoco quiero quemarme la cabeza tratando de hacerlo.

-¡No hables con la boca llena Jongin!- Tuve que contener las ganas de rodar los ojos cuando escuché la risa que me ofreció el moreno después de llamarle la atención. Realmente no entendía nada de etiqueta,

nada de perfección.

En mi intento de ignorar a Jongin miré al salón, conocía a absolutamente todos, tenía que recordar sus nombres si quería mostrarme como el ángel que era. Detrás se encontraban Yeri junto a Seulgi, luego en la fila paralela Seungkwan, Minhyuck, detrás de ellos Sehun y…él, Park Chanyeol. Siempre vestido de negro, audífonos puestos y escribiendo quien sabe qué en su cuaderno.

Era molesto, su presencia en sí me molestaba. Nunca sonreía, le valía un comino el estatus y caerle bien a los demás y ese tinte rojo horroroso que usaba, dios mio.

Simplemente no lo entendía, y prefería mantenerme lejos de esa masa de oscuridad que probablemente su hobbie es invocar demonios.

Me quedé tanto rato tratando de analizarlo que ni siquiera noté cuando el timbre sonó.

 

El almuerzo era uno de mis momentos favoritos del día, no porque fuera “fan” de la comida en sí, sino porque podía mostrar mi estatus social tan solo sentándome en una mesa. Pero no era cualquier mesa, era un lugar estratégicamente pensado que, obviamente, elegí yo.

Esta se encontraba al centro de la cafetería, llena de personalidades relevantes para la escuela.

Kim Minseok, capitán del equipo de fútbol, un hombre callado pero muy amable, reconocido por su gran habilidad deportiva, es uno de los pocos en los cuales genuinamente confío. Luego le sigue Kim Jongdae, extrovertido y ruidoso, demasiado para mi gusto. Participaba en todos los concursos de voz de la escuela y ganaba cada uno de ellos.

Kim Junmyeon, el presidente del centro de alumnos. Un hombre bastante guapo e inteligente. Toda la escuela lo admiraba, y tal vez, yo también.

El más pequeño era Kim Jongin, y bueno, ya pensé demasiado sobre él por hoy.

El almuerzo siempre era ameno, Jongdae y Jongin hablando hasta por los codos, Junmyeon riendo, y finalmente Minseok y yo ocasionalmente agregando algún que otro comentario. Cuando estaba terminando mi comida recordé que el maldito fósil de música me había encargado dejar unas partituras en la sala de este, y claro, como el alumno ejemplar que soy tuve que sonreír y aceptar.

Una vez que dejé atrás la cafetería, y con las partituras en mano, caminé, con la espalda recta, ya que no quería tener una joroba, y saludando a todo aquel que se me cruzara en el pasillo. Era cansador, era estricto, pero era una norma, un requisito que debía seguir para continuar con mi imagen inquebrantablemente perfecta.

Una imagen que tuve que armar para no desaparecer en el fondo, como otro personaje secundario más.

Como ya me pasó algunos años atrás…

No siempre fui el gran Byun Baekhyun que soy ahora, es más, era hasta más perdedor que el gótico de Chanyeol.

Crecí en Daegu, una ciudad grande, sí, pero lo suficientemente pequeña para que todos sepan quién eres, lo suficientemente pequeña como para no poder empezar de cero.

Siempre dicen que la pubertad es el peor momento de nuestras vidas, nos estamos descubriendo, crecemos y somos deformes, más o menos lo que me pasó a mi. Era flaco pero sin ningún tipo de gracia, carente de la elegancia que ahora traigo.

Era ese tipo de flaco, flácido y débil, desgarbado, torpe, con los hombros encorvados, como un palillo.

Usaba unos lentes de marco grueso que acaparaban la mitad de mi cara, y por supuesto, con una sexualidad definida pero que no podía decir por miedo.

Aunque nunca debí temer porque igualmente me ignoraban. Tenía un solo amigo, y solamente me dedicaba a estudiar y prestar atención a la clase. Era un punto más del fondo, un seguidor más de la cadena.

A veces me empujaban o me usaban de lacayo para hacerles la tarea, pero todo empeoró el día que decidí confiarle mi mayor secreto a mi amigo, que era gay.

Por supuesto en esa ciudad atrapada en el tiempo nadie aceptaba a la gente homosexual y aquellos que lo eran tenían que ocultarlo, como yo.

Al día siguiente toda la escuela lo sabía. Nunca podré quitarme las miradas de disgusto y los comentarios agresivos que me dieron ese día y todos los días de mi pubertad.

Agradecí a todos los cielos que les importaba tan poco a mis padres que de un día a otro nos mudamos.

Tal vez para ellos era una mudanza más por trabajo, pero para mí fue una salida, una salida de ese agujero,

Y tal vez una entrada a una vida nueva.

Cuando llegué a Seúl ya había pasado la etapa incómoda de la pubertad, y esta había sido… generosa conmigo. Mi cuerpo cambió, crecí un poco, me salió más forma en el cuerpo y comencé a usar lentes de contacto.

Ese día decidí que no me iba a perder en el fondo nunca más.

Si la vida iba a ser una competencia para ver quien sobrevive a la cadena,

Entonces yo debía estar en la cima, con la cabeza en alto.

Perdido en mis pensamientos no noté que ya había llegado a la sala de música. Cuando iba a entrar fui arrastrado dentro por nada más ni nada menos que Minho, que por lo que supuse había llegado hace nada ya que respiraba pesadamente, como si hubiese venido corriendo al instante en el que me vió.

-Hasta que dejaste de huir- Su asquerosa voz se sintió como veneno. Mi piel erizandose con tan solo esa frase escalofriantemente amenazante. Pero yo no era un cobarde.

-Que quieres Minho?- Dije ya exasperado. -Creí haberte dejado claro que no te quería cerca- Pero el muy maldito se atrevió a sostener mis muñecas, lo suficientemente fuerte para que se me cayeran las partituras. -No me gusta ese tono- Y se acercó más a mi. Mordí mi labio, era algo que hacía cuando me sentía ansioso, normalmente cuando perdía el control, porque yo odio perder el control.

Minho siempre había sido algo posesivo, pero más que nada se desquitaba con los demás, yo era su “ángel inocente” en palabras de él, al que “jamás le haría daño”. Pero ahora, viéndolo así de agresivo, no pude evitar reírme un poco, quizás de los nervios, quizás no, pero no pude evitar pensar que toda esta situación era patética, al igual que él y quizá algo irónica.

Al parecer no le agradó mi risa, pude notarlo por lo fuerte que sostenía mis muñecas. Seguramente dejará alguna marca, arruinará mi costosa piel, que desagradable.

Intenté librarme, intenté mostrar que me afectaba poco, aunque no sea del todo cierto, su horrible actitud.

-Sueltame ya, estás siendo un idiota- Quería maldecirle hasta a su descendencia pero me aguanté, y antes de que siquiera Minho contestara o yo pudiera agregar algo más, escuché un irritado -¿Pueden dejar de ser tan ruidosos?- Esa voz… Al girarme lo ví, cabello rojo brillante, ropa negra, y ahora en lugar de dibujar tenía una guitarra entre sus manos.

El no nos gritó, habló en el mismo tono que usaba siempre, como si todo le aburriera.

Ni siquiera miró a Minho, me miró a mí, y jamás en mi vida creí que me sentiría mínimamente aliviado de verlo, pero también no pude evitar angustiarme.

Su mirada era penetrante, como si pudiera ver a través de mi, como si ahora él pudiera ver algo que había enterrado

Vulnerabilidad.

Alguien estaba viendo un momento vulnerable mío, donde mi sonrisa no entraba en la pintura. Nuevamente me mordí el labio, probablemente me dejaré una herida, pero no me pudo importar mucho en ese momento.

-¿Quién te crees que eres?- Obviamente Minho contestó agresivo, pero al menos mis muñecas ya estaban libres. Dejando una sensación algo dolorosa, como si me hubiese quemado la piel con su toque. Era como si mi cuerpo rechazara sus ardientes manos de nadador.

-Alguien que puede notar que no te quieren- Dice con su monótona voz, pero no pude evitar sorprenderme

¿Estaba él acaso defendiéndome?...

Y lo miré, por primera vez lo miré con un poco menos de recelo y más con algo de agradecimiento, aunque por supuesto que una figura como yo jamás bajaría la cabeza ante alguien de su índole.

Minho se quedó perplejo y aproveché el momento para largarme, sin importarme mucho las partituras en el suelo o si Minho trataba de golpear a Chanyeol, yo ya tuve suficiente por hoy y no necesitaba que se forme una arruga en mi cara, ¡sería el colmo!

໒꒱

Había terminado el primer bloque de clases después del almuerzo. Y aprovechando los 5 min que nos daba el profesor poco antes de que terminara su clase para ir salir, decidí pasar al baño.

Mi salón estaba al lado de este así que no me demore nada en llegar. Cuando entré me recibió un fuerte olor a cloro y tabaco. Siempre venían a fumar al baño así que no me sorprendió.

No quita el hecho de que odio el tabaco, me parece algo muy repugnante, de poca clase. Quien quiere caminar dejando un camino de olor a tabaco. Es el olor de los adictos, según yo

Y también, otra de las mil razones por las cuales terminé con Minho.

Estaba lavándome las manos mientras observaba mi reflejo, buscando alguna imperfección, mancha de sudor, lo que sea. Cuando confirmé que me veía impecable estaba listo para salir del baño cuando alguien, mas bien el idiota de Minho, entró a este.

No me aguanté y rodé los ojos, ¿¡es en serio esto?!

Hoy no era mi día.

Y sin desperdiciar ninguna partícula de oxígeno, el descerebrado comenzó a hablar, o más bien gritar.

-¡¿Ya Baek, vas a seguir con esto?! ¡¿Porque no puedes entender que debemos volver?!-
Seguir con que? Me pregunto en mi mente. De verdad este tipo no entiende lo que significa decir que “no”?

-¡Ya deja Minho! No volveremos y grábatelo en la cabeza- Ya me estaba exasperando su presencia y su irritante cara.

Me crucé de brazos, ni siquiera sentía el nerviosismo de antes, ahora estaba siendo dominado por mi furia, no podía seguir aguantandolo.

Pero, como ya sabía, el tonto tiene una cabeza tan dura que ni siquiera le importa lo que le digo

-¿Es Taehyung? Lo golpearé de nuevo ¡Te juro! - ¡¿Qué está hablando éste gorila?! ¿De dónde sacó esa conclusión?

-¡No no! ¿De dónde te sacaste esto?- Ni siquiera noté que estaba apretando el lavabo, mis nudillos poniéndose blancos debido a la fuerza.

-Dios puedes dejar de ser un primate y pensar alguna vez de tu vida!- Mi voz salió más fuerte de lo que debía. Estaba dejándome llevar demasiado por mis emociones, pero no podía evitarlo cuando se trataba de éste cabeza hueca. -No vamos a volver!-

Pero Minho era terco como una mula, y no daba su brazo a torcer.

-Dame una buena razón para que no volvamos Baek, ¡vamos! Yo se que sigue algo ahí dentro de ti que aún me ama- Minho sostiene mis manos. Repugnante.

-No podemos volver porque…-

Rápido, piensa Baekhyun.

Piensa en una mentira que podrá liberarte de él a largo plazo.
-¡Tengo novio!-

 

I feel you’re feeling down,
Well I can ease your pain

Comfortably numb acompañaba mis oídos mientras entraba al salón. Era ruidoso como siempre, todos hablando y esperando al profesor.

De repente sentí todos los ojos en mi, ¿o era detrás de mí?

And get you on your feet again

La mirada del salón estaba puesta en el, Byun Baekhyun, no entiendo que tanto le admiraban, solo era una cara linda con una sonrisa demasiado actuada como para sentirse genuina.

Relax, I need some information first
Just stating facts

Me senté en mi puesto de siempre al lado de Sehun, no era ni tan al fondo ni tan adelante. Era ideal para simplemente dormir o escuchar música y que a nadie le importase.

-¿Escuchaste los rumores Yeol? Parece que Jugyeom le fue infiel a su novia de nuevo!- Tuve que sacarme un audífono para entender lo que decía mi amigo. De verdad no entiendo como siempre se entera de la vida de todo el mundo o mucho menos, porque le importa.

Tenía mucho sueño como para que me importara la vida de alguien mas asi que solo asenti y me apoye en la mesa.

Sentía un pellizco en mi brazo que hizo que me despertara.

Al parecer había terminado la clase.

-Chanyeol!- Sehun me miró molesto -Te llevo tratando de despertar como 10 minutos, dios eres un tronco-

Luego de levantarme con todo el pesar del mundo, nos dirigimos a la cafetería, odiaba ese lugar, era ruidoso, olía mal, la comida era asquerosa, pero bueno, no tenía dinero para algo mas asi que me tenía que conformar.

Cuando llegamos a nuestra mesa de siempre, una cerca de la ventana, nos encontramos con Kyungsoo y Yixing, que al parecer ya estaban comiendo. Kyungsoo siempre traía comida cocinada por él y era increíble, pero con la cara de amargado que tenía, prefería no pedirle nada.

Sehun como el chismoso que es empezó a soltar todo de lo que se había enterado en la semana. No presté mucha atención, demasiado preocupado pensando si el puré de la cafetería era siquiera comestible o no.

-Escuché que Choi Minho no deja en paz a Byun Baekhyun, tengo entendido que son exes!- Sehun dirige su mirada a la mesa de Baekhyun. No me sorprendía que fuese la que estaba en medio, realmente no entiendo por qué lo admiran, mucho menos por que lo alaban como si fuera un ser perfecto que vino a darnos misericordia. Al menos sus amigos se veían como personas más genuinas, nadie se fija en lo tenso que está siempre?

Bueno, no es mi problema. Me quedé mirando un rato la ventana, era la razón por la que me gustaba sentarme en esta mesa. Era el lugar menos caótico de la cafetería y la vista era bastante agradable.

Tengo que terminar mi canción, tal vez vaya después a la sala de música…
Mire la bandeja con la comida apenas tocada. La vista de esta era tan preocupante que preferí tener hambre a que me de una infección.

-¿No que Baekhyun está en el top 1 de la escuela? Había sido superado por Jongin pero luego de que se tiñera el pelo de rubio volvió a subir- Esta vez comentó Yixing. Se me hacía tan raro el hecho de que rankeen a la gente como si fueran decoraciones, a quien le importa ser el top 1 o top 20, era inútil, no ganarás nada con eso.

Ya superado por el ruido de la cafetería me excusé y me fuí a mi parte favorita de la escuela. La sala de música.

La sala de música siempre ha sido un lugar especial para mí. Siempre estaba vacía a menos que la escuela quisiera usarla para alguna presentación o algo así.

Me senté cerca de la ventana, dejando que el aire golpee mi cara.

Cuando iba a tomar mi guitarra, que siempre guardaba en el armario de la sala, escuché pasos y dos figuras bastante conocidas entraron en mi campo visual.

Al parecer estaban discutiendo, por primera vez ví a Baekhyun con una expresión distinta que no sea una sonrisa. Minho lo estaba acorralando, e hizo que a Baekhyun se le cayeran las hojas que tenía en la mano. Parece que Sehun tenía razón.

Baekhyun se mordía el labio nerviosamente, ni siquiera sé por qué me quedé tanto tiempo mirándolo, pero ya me estaba doliendo la cabeza con la irritante voz de Minho.

-¿Pueden dejar de ser tan ruidosos?- No me podía importar menos por qué discutían, pero realmente estaban arruinando mi paz, ambos girando a verme, uno sorprendido y el otro ofendido.

- ¿Quién te crees que eres?- Minho me miraba como si le hubiese dicho la peor ofensa del mundo, pero no mentí, la desagradable voz de Minho ya me estaba causando un daño en el oído.

-Alguien que puede notar que no te quieren- No noté que dije eso hasta que vi la expresión de puro shock en la cara de ambos. Baekhyun se veía más pálido de lo normal, me miraba como un ciervo en la carretera, y se fué.

No dijo nada, un gracias podría haber sido suficiente, ni siquiera sé por qué esperé un agradecimiento, o por qué me metí.
Pero no podía borrar de mi cabeza la nerviosa mirada de Baekhyun.

Ahora lo más probable es que Minho me iba a golpear,

Genial.

໒꒱

Entré al baño a penas sonó la campana, no me interesaba estar en clases ahora.

Al entrar pude ver mi enrojecida mejilla. El imbécil me golpeó después de todo. Eso iba a dejar un moretón, mierda.

Me metí al último cubículo, casi siempre usaba este, estaba lleno de graffitis, algunos hechos por mi, otros no, y encendí un cigarro. He pensado dejar de fumar muchas veces, no por salud, más bien por lo caras que estaban las cajetillas hoy en día.

No sé cuánto tiempo pasó, ni cuantos cigarros ya me había terminado, tenía un audífono en mi oído izquierdo, y el derecho libre por si entraba algún profesor, la suave voz de Thom Jorke acompañándome en ese sucio baño.

Luego de unas cuatro canciones sentí pasos y el lavamanos prenderse. No me habría importado si luego de eso no hubiese entrado Minho armando escándalo otra vez. Es en serio esto? Hoy día era el día del drama al parecer.

-Dame una buena razón para que no volvamos Baek, ¡vamos! Yo se que sigue algo ahí dentro de ti que aún me ama-
Que patético es este hombre, le dí otra calada a mi cigarro, escuchando involuntariamente la “conversación” o pelea, que se formaba en el baño.

-No podemos volver porque…- Noté la duda en la voz de Baekhyun, muy probablemente ni siquiera sabía qué decir.

-¡Tengo novio!- Bueno eso fue inesperado. Casi me reí de lo tonta que sonaba esa excusa, claramente falsa, pero parece que Minho si se la tragó por qué empezó a insistirle hasta que le dijera quién era este “tal novio”.

Ahora sí que me interesaba saber qué iba a contestar el “gran Byun Baekhyun”

-Park Chanyeol- ¿Qué?...