Chapter Text
El 16 de marzo de 2008 tuvo lugar uno de los episodios más icónicos de la Ciudad de México: la famosa pelea entre emos vs punks.
El enfrentamiento sería en la Glorieta de Insurgentes, cerca de las tres de la tarde, pero antes de esa hora ya habían aparecido bastante personas.
Todo el lugar era un caos, se gritaban de todo, amenazaban con golpear a sus enemigos con cada cosa que tuvieran en mano, algunos presentes ya se estaban poniendo violentos y listos para atacar, unos pocos buscaban solo manifestarse, pero el ambiente hostil no lo hacía posible.
Para evitar alguna tragedia en todo este caos, varios agentes de la seguridad pública se hicieron presentes, para proteger y separar a ambos bandos.
Esta intervención hizo que fuera más difícil el enfrentamiento, y eso a Frank le molesto, estaba aquí para patear a cuanto emo se le cruzara enfrente.
Frank es un chico punk de unos diecisiete años, y obviamente odia a los emos.
Cree que está en su derecho de ponerse violento, después de todo, para esto es este enfrentamiento.
Lo que tiene contra de ellos ya es algo personal, son tantas cosas que le desagradan de esa cultura, los odia tanto que desearía que todos desaparecieran.
Su ira solo aumenta, pero la policía no hace fácil el enfrentamiento, así que enojado toma la decisión de rendirse e irse, ya que siente que está perdiendo el tiempo en una pelea que no llega a nada.
Salir no es sencillo, hay demasiados punks y todos están empujando sin parar, haciendo que el ambiente se vuelva cada vez más caótico e incontrolable. Frank avanza a la fuerza, abriéndose paso entre la multitud hasta que por fin logra encontrar una salida. Ni en los conciertos se siente así de claustrofóbico.
Una vez fuera de la avalancha siente que puede respirar otra vez, aquello solo lo dejo mas irritado, vino hasta este lugar para nada.
Camina por las calles, piensa que debería tomar el metro, pero seguro estará a reventar y no está de humor para soportar estar apretado con un montón de desconocidos, ya tuvo suficiente de las grandes multitudes.
Así que decide caminar, tal vez eso despeje su mente.
Mientras recorría las calles podía notar a varios punks, pero ni una señal de algún emo, seguro eso cobardes están escondidos pensó.
Pero al dar la vuelta, en una calle que está poco habitada, lo ve: un emo.
Podía identificarlo con su estúpido fleco que le tapa medio rostro, sus ridículas ropas y pulseras, y si no fuera demasiado obvio, el tipo sostenía un letrero que claramente arrancó de algún cuaderno con una estúpida frase de:
Soy emo y que???
Todo en él le irrita.
Así que decidió que desquitar su enojo con el, de todos modos no parece muy fuerte aunque sea mas alto, no le importa, además los emos son un montón de maricones, seguro apenas se acerque se asustara tanto que mojara sus ridículos pantalones ajustados.
Por su parte, Gerard había venido aquí solo para manifestarse, no a pelear, no estaba de acuerdo con la violencia, solo pedía respeto. Sin embargo, como todo terminó pareciendo una batalla, decidió que lo mejor era retirarse.
Decidió irse por este camino para pasar desapercibido, para su mala suerte se terminó encontrando con un punk, que no tardó mucho en molestarlo.
Lo primero que hizo fue quitarle el letrero y romperlo en varios trozos en su cara, mientras mantenía una sonrisa burlona.
—¿Qué? ¿Vas a llorar? Te vas a suicidar por romper tu maldito letrero–habla Frank, con una voz burlona, todo para provocarlo.
Gerard apretó los puños y desvía la mirada, no le va dar el gusto de verlo molesto, decide darse la vuelta. Sin embargo, Frank no lo dejaría ir tan fácil, lo detiene tomándolo de la ropa, en este momento el punk espera que el otro se pusiera a llorar rogándole que lo soltara, en vez de eso recibió un puño en la cara por parte del emo.
Frank debe admitir que el golpe le tomó por sorpresa, incluso el mismo Gerard se sorprendió por su reacción violenta.
Frank voltea a verlo, pero no está tan enojado como debería, a pesar que el golpe si le dolió, aun así respondió fingiendo estar molesto para amenazar:—¡Te voy a cortar el maldito fleco!
—Si me cortas el fleco, yo te corto los huevos.
La sonrisa de Frank creció, debe admitir que la actitud de este chico le agrada.
Piensa que se había equivocado al pensar que todos son un montón de maricas, este tipo es distinto, y aunque no lo comprende del todo, hay algo en él que le resulta atractivo.
Aunque eso suena un poco gay, solo un poco.
Pero el punk para evitar seguir teniendo pensamientos gays decide darle un golpe de regreso, entonces comienza una pelea.
Jalones de cabello, un puñetazo en el rostro… Ambos cayeron al suelo en medio del caos, pero antes de que todo fuera a peor, los encontraron y los separaron a la fuerza.
Frank le echó un último vistazo al chico emo, tenía el cabello despeinado por culpa de la pelea, había un rastro de sangre saliendo de su nariz y la mirada que le daba era aterradora, cualquier otro se sentiría intimidado, pero Frank cree que es el chico más lindo que ha visto en toda su vida.
Para desgracia de Frank, le prohibieron acercarse de nuevo al chico, con la intención de evitar que estallara otra pelea.
Así que lo perdió de vista.
Al final, la pelea no resultó como esperaba.
Sin embargo, no fue una pérdida total, pues gracias a ella pudo conocer al chico más lindo.
