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˗ˏˋ𝘉ORRACHO / PARTE ÚNICAˎˊ˗
♡ ➛ Pareja: Perú!Male x Venezuela!Fem/Male.
♡ ➛ Palabras: 2886.
2024
La lluvia a los alrededores golpea fuertemente la superficie del establecimiento, nada del otro mundo, pero, ante el frío y la noche de la oscura calle, probablemente sólo sería el inicio, y que, dentro de unas horas, las gotas se intensificarían, siendo casi imposible para los clientes volver a sus hogares; Colombia, el dueño del establecimiento, le advirtió de esto, pero Perú parecía no importarle.
Su garganta sólo se limita a dejar pasar el fuerte sabor de la bebida, Perú sabe muy bien que nunca estuvo acostumbrado a aquellos gustos ¿Pero qué más da? Ahora es el alcohol lo único que lo distrae de su miseria.
Colombia siente cierta pena ante el estado del menor, no sólo en su actuar, también en su apariencia, aunque no fuese mucho de ayudar a los demás, al menos intentaba darle algo de apoyo a su compañero. Perú quiso pagar por todo lo que está tomando, pero el colombiano le negó el pago, indicando que por esa noche todo estaría de su cuenta.
—¿A mí también me darás cerveza gratis? —preguntó no muy lejos la uruguaya, en un tono divertido, quien es empleada del colombiano, más que nada por el dinero que le debe a este, y de alguna forma tenía que pagarle para que Brasil no le jalara las orejas.
—Tú cállate y sigue pendiente de tu trabajo. —apretó el trapo sobre sus manos, haciendo que este rodara entre ellas para luego lanzarle sobre el rostro de la mujer con estética gótica.
Uruguay, por sorpresa y luego molestia, tomó el trapo que cayó en su rostro, antes de dejar que el objeto se cayera por completo al suelo; con algo de molestia, pero también con la intención de molestar a su "jefe", le sacó la lengua, acompañado de varias groserías en lenguaje de señas —Sé hablar en señas. —le acordó a la albina, pero sólo recibió un mal gesto del dedo del medio por parte de esta. Colombia rodó los ojos, tomando aire e intentando tenerle paciencia a aquella molesta mujer.
El escenario le causó cierta risa al peruano, aunque en su rostro aún se veía aquella expresión desanimada.
Otro leve suspiro salió de los labios del rubio, quien ahora posa su mirada en el peruano —¿Todo bien contigo?
Perú alzó los hombros, sin muchos ánimos —Sí ¿Por qué no lo estaría? —mintió, y sus claras ojeras lo delatan.
—Está lloviendo fuerte, deberías irte antes de que empeore.
—Puedo caminar a casa.
—¿Tiene un paragua? —su pregunta se debió más al recordar que Perú llegó sin nada, sólo con su notable depresión.
—No.
Colombia frunció el ceño ante la respuesta, abrió su boca para comentar algo al respecto, regañarlo seguramente, pero se calló al escuchar el timbre de su local, indicando la llegada de un nuevo cliente. El único de los dos en voltear su mirada fue el dueño del establecimiento, apretando un poco sus labios al percatarse de la llegada del venezolano —Dios, lo que me faltaba. —pensó.
Perú, por curiosidad, quiso ver bien quien había llegado, girando lentamente su mirada hacia el desconocido, aunque la devolvió hacia Colombia al escuchar un "No es buena idea que lo veas" por parte de este, con aquellas palabras ya sabía a que se refería, pero igual desobedeció, para girarse y contemplar la presencia de Venezuela, el actual, no la mujer que alguna vez conoció.
Las mirada del pelirrojo se aguó, no sabía si ella por el llanto contenido, o por efecto de su probable ebriedad, ahora que lo pensaba ¿Qué tanto había tomado durante esas ochos horas que tenía ahí metido?
A Venezuela no se le veía muy contento, con la puerta semi abierta para medio sacar el cuerpo y agitar el paragua totalmente mojado, al igual que él. Sólo se quedaría ahí por unos minutos, hasta que la lluvia se detuviera.
Perú tenía su mirada clavado sobre él, como ido, e inconscientemente moviendo de un lado a otro su vista para examinar cada detalle del de pecas, aunque su acción se detuvo ante un chasquido de dedos frente a él, en modo de regaño —No empieces. —el peruano asintió, apenado por su comportamiento.
Colombia quería seguir ahí, con Perú, al menos para asegurarse de que esto no cometiese alguna estupidez, pero no pudo, más que nada al ver a una panameña complemente ebria a punto de pelearse con Surinam —Mierd4. —insultó en voz baja, golpeando con palma abierta la isla del lugar para ir antes de que se intensificara el conflicto, porque si fuera por Uruguay, de seguro ya estaría dándole objetos a la centroamericana para que matara al más bajo.
Por otro lado, Venezuela se sentó no muy lejos de Perú, más que nada al ser de los pocos asientos del lugar, el sitio está lleno, de seguro muchos esperan a que la lluvia se disuelva. Con frustración masajeó su frente, su cuerpo complemente mojado, y ese estúpido paragua de mala calidad que terminó por romperse en medio de la calle, ni una parte de él quedó seca después de esa terrible experiencia.
Los pensamientos del venezolano se esfumaron al sentir el toque de una tela sobre su mejilla, que lo obligó a girarse para ver de quien se trata —¿Y tú qué coño o qué? —al rubio no se le ve contento ante el gesto de peruano, quien parecía sólo querer ayudar a secarse.
—Yo. . . Lo siento, me dejé llevar. —con pocos ánimos dejó el pañuelo cerca del venezolano —No sólo por esto, también lo de hace semanas —con timidez pasó su mano sobre su cabello, largo y suelto, claramente desarreglado —Creo que comenzamos con el pie izquierdo. . . ¿Puedo? —señaló el asiento vacío, el que estaba justo al frente del venezolano.
—Adelante.
Perú no dudo en obedecer, aún con pasos torpes, Venezuela alzó una ceja ante ese detalle, era más que obvio que el pelirrojo no está del todo consiente, de seguro está más que borracho para este punto —¿Quieres qué te invite algo?
—Yo no bebo. —fue cortante y directo, aunque no mentía.
El peruano apretó sus labios, nervioso y sin saber que comentar; instintivamente desvió su mirada a otras direcciones, hasta lograr toparse con un pequeño recipiente con maní, el cual Colombia siempre colocaba en las mesas para que los clientes comiesen algún bocadillo antes de pedir —¿Y te gusta el maní? —tomó el objeto, colocando una extraña sonrisa en el proceso, al menos quería sacar una buena conversación en el momento.
La mirada del menor no muestra interés alguno, pero no quiere mostrarse grosero, menos al saber que los demás intentan reconectarse con él, porque Perú no ha sido el único que se ha intentado acercar a esta nueva representación, teniendo en cuenta que ya él no es el mismo Venezuela que llegó a vivir por casi un siglo —Sí ¿Por qué no? —su mirada se suaviza, a la par que se anima a tomar algunos maní salados.
Perú no logra evitar soltar una leve sonrisa ante la acción positiva, al menos ya estaban avanzando.
( . . . )
Al capo de media hora, todo el palo de agua desapareció, aunque aún seguían cayendo gotas frías por el lugar, de igual modo, Colombia tuvo que pedirle a los presentes que desalojaran su establecimiento. Venezuela otorgó en sus labios una breve mordida, algo molesto, no por el pedido del colombiano, sino por la idea de seguir mojándose y con frío —¿Vas a irte en bus? —la voz del peruano lo sacó de sus pensamientos.
—Caminando, no tengo dinero para el pasaje.
Perú negó con la cabeza —Tengo carro, puedo llevarte. . . Sí eso quieres. —a pesar de su estado, y con el claro mareo, no iba a perder la oportunidad de pasar más tiempo con él.
Venezuela no se veía muy contento con aquello, genuinamente no quería estar cerca de Perú, menos ante las cosas que le han pasado desde las últimas semanas de su llegada, más con el desesperado beso que este le había dado la "primera" vez que lo volvió a ver después del reinicio de su antigua representante en el 2018, además, por la impresión no tuvo mejor idea que restregarle un puñetazo en el abdomen al peruano.
A pesar de estar metido en los recuerdos, un fuerte trueno le hizo cambiar de opinión, de seguro la lluvia volvería al poco tiempo y peor de lo que ya estaba —Ok, llévame a mi casa.
—¿Sabes? Mi casa queda a diez minutos, y la tuya como en veinte —por suerte el actual aún seguía viviendo en la misma casa que él había comprado con la antigua Venezuela, ahora dejándole la propiedad al actual, de igual forma, no había necesidad de reclamar la vieja casa —¿Qué tal si te quedas en mi casa y . . .
—No, me llevas a mi casa y punto.
—. . .
( . . . )
Ante el constante mareo del peruano, al punto de casi no poder estar de pie, le es casi imposible abrir siquiera la puerta de su carro, aquello preocupó a Venezuela, no sólo por él mismo, sino también por Perú, es claro que no podría dejar que este condujera —Dame acá.
—Yo puedo.
—No te estoy preguntando si puedes o no, dame esa vaina. —con algo de brusquedad terminó por arrebatarle el objeto al mayor, no sin antes colocarle la caja que lo tapaba por sobre la cabeza de este. Por suerte no se le hizo difícil conseguir la llave correcta, sólo había tres en el llavero, aunque una de esas está pintada completamente de rosa, sabrá Dios porque.
La puerta del vehículo se abrió, Perú quería conducir, ignorando su estado, pero claramente Venezuela no se lo permitió, regañándolo y obligándolo a ir en el asiento del copiloto; al dueño del auto no le quedó de otra que obedecer, aunque era más bien por la persona quien lo está mandando.
El viaje entre ellos fue normal, ninguno soltó palabra alguna, aunque el pelirrojo parecía que sí quería hablar, sólo que su mente no le ayudaba a formular aunque sea una oración decente, ahora sólo limitándose a jugar con sus manos, mientras de vez en cuando lo observa de manera disimulada; no pudo evitar las comparaciones, con respecto a este nuevo Venezuela, y la Venezuela con la que se llegó a casar hace varios años atrás.
Al poco tiempo lograron llegar a la casa del más joven, este tuvo que bajarse rápidamente, pues la lluvia sólo empeora, no dudó en abrir la puerta del copiloto, pues Perú se había quedado dormido rápidamente, y, a pesar del estado de este, no dudó para apretarle la camisa y obligarlo a salir del vehículo, más que nada para que se apuraran y no se mojaran más de lo que ya estaban; una vez el carro estuvo asegurado, Venezuela comenzó a empujar al pelirrojo hacia su hogar, obviamente no iba a dejarlo ahí, aunque su idea es que este sólo lo dejara en su casa y después se fuera a la suya, pero terminó adaptándose a otro plan.
Una vez dentro ambos, cerró la puerta con fuerza, pues la lluvia amenaza con entrar, aunque ya le daba igual, pues con ellos mojados terminaron por ensuciar el piso.
Venezuela iba quitarse su chaqueta, pero un fuerte ruido le alarmó, pues fue Perú, que terminó por caerse de golpe contra el piso, casi sin reaccionar.
Por instinto se agachó rápidamente hacia él, tomándolo con fuerza para posarlo boca arriba, la ropa mojada lo hacia más pesado, por suerte se ve bien, sólo muy mareado por el alcohol —Colabora tú también, nojoda. —regañó a Perú, mientras le da pequeñas cachetadas para que reaccione correctamente, aunque este sólo terminó por soltar murmullos inentendibles. Venezuela tampoco podría dejarlo ahí tirado, y usó todas sus fuerzas para levantarlo correctamente, y una vez de pie, tuvo que casi arrastrarlo; luego tendría que limpiar el piso mojado.
Al perder la fuerza, sólo alcanzó a tirar a Perú en uno de los sofá; soltó un suspiro cansado, ante la fuerza que tuvo que dar para llevar al pesado hombre.
Mientras Perú dormía, él aprovecharía para cambiarse y bañarse, y quizás también para secar el piso.
( . . . )
Ya totalmente vestido, a base de una pijama grande azulada pastel, caminó hasta la sala mientras se seca el cabello; su casa es pequeña, de un sólo piso, pero igual de acogedora. Se quiso asegurar de que el peruano estuviese aún dormido, aunque grande fue su sorpresa al ya no ver la figura de este en donde lo había dejado —Genial, lo que necesitaba. —se hablo con molestia, al ver el camino de agua que el mayor había dejado al caminar a otra ruta.
A pesar de su molestia, no quería quitarse la curiosidad por saber en donde está Perú, de igual forma, este estaba en su casa.
Siguió el rastro mojado, que lo guío hacia la siguiente sala, donde al fin lo consiguió, justo frente a una biblioteca, sosteniendo una caja rosada que Venezuela ya había encontrado hace meses, pero que había dejado en el mismo sitio al no tener la llave para abrirla, llave que él no tenía, pero al parecer Perú sí, pues se escuchó un "click" al insertar la llave del mismo color —Aún conservas el muñeco. —mencionó al aire, pero sin ver al venezolano; Venezuela entendió a lo que se refería, y era al pequeño muñeco con la apariencia de Perú, sólo que este posa al lado de esos viejos libros.
Venezuela no supo responder ante aquello, sí, lo tenía, tenía varias cosas de la antigua Venezuela, pues sabía del contexto romántico que alguna vez tuvo ella con Perú. Al mismo tiempo, Perú sigue con varios objetos que le había regalado la venezolana, junto a otro peluche, pero este con la apariencia de ella.
—Puedes llevártelo si quieres. —aquel comentario fue como un cuchillo para Perú, pero no tenía derecho de reclamar, pues era obvio que este Venezuela no iba a sentir el mismo apego que su esposa.
Ante la idea de llevarse al muñeco con su apariencia, su vista está más fijada en los objetos y fotos que contenía la caja, todas con cosas referencia a su Venezuela y él.
No logró evitar soltar el llanto inconscientemente, desplomándose al suelo mientras se arrodilla con fuerza. Venezuela, al ver la escena, no puede evitar sentir pena por aquel hombre, acercándose por instinto.
Perú, al sentir el tacto sobre su hombro, alza la mirada hacia el dueño de esta, no está muy seguro si es por la calentura de la fiebre, o aún los efectos del alcohol haciendo de las suyas, pero, por breves segundos observa la clara figura de su esposa, con esos ojos grandes y su cabellera larga pero lisa, a la final terminó por desplomarse aún más, girándose y abrazando con fuerza las piernas del venezolano, uniéndolas por el amarre, mientras hunde su rostro sobre el abdomen del ajeno y se hecha a llorar como todas las noches.
Venezuela no sabe que hacer en esta situación, pues no está tan acostumbrado a consolar a los demás, ni siquiera llegó a ser consolado por Caracas durante su crianza, así que no tiene un punto de partida para reaccionar adecuadamente.
Con cierta incomodidad intenta separarse del mayor, pero su inútil no hace efecto; Perú terminó por levantarse de su sitio, sólo para abrazar con mayor fuerza al venezolano, ahora aprovechando su posición para hundir su rostro sobre el cuello de este, mientras que, con un brazo le abrasa y el otro lo usa como soporte para tomar su cabello, buscando no separarse.
En todo aquel momento, Perú no deja de reflejar la figura de su esposa "muerta" sobre aquella nueva representación.
Ya no importa si este también es Venezuela, era más que claro que no es la misma Venezuela con la que él se casó, pero, aunque tenía este concepto claro, algo dentro de él quería seguir viviendo en negación, creer que la mujer que amó sigue ahí, aunque sea muy adentro, que aún la recuerda, ya no quiere vivir con la culpa de saber que la última vez que la vio fue en una discusión entre ambos, donde los dos terminaron hiriéndose, pero sin tener otra oportunidad de siquiera arreglar la situación.
—Perdón, perdón, perdón. —no dejó de repetir aquello una y otra vez, y con cada palabra que salía de su boca, pareciera que había más gotas sobre su rostro que en la llovizna del cielo.
Venezuela, a pesar de no saber que hacer en aquella situación, sólo se limitó a suspirar, mientras correspondía el gesto y dejaba que Perú se recargara sobre él.
( Bonus )
—Triplesapahijueputa, deja de beberte mi mercancía. —regañó Colombia a la uruguaya, ya no tenían clientes y sólo le quedaba acomodar todo el lugar para poder irse a sus respectivas casas.
—No te amargues, ponerlo a mi cuenta. —comentó con sus mejillas coloradas, producto de su clara borrachera, Colombia será su jefe, pero también su amigo más cercano, y no perdería ninguna ocasión para molestarle. Volvió a tomar un gran sorbo de licor, sentada sobre la posa manos del bar, inconscientemente soltó un eructo, que no disimiló en exagerar.
—Tu estúpida cuenta está ya alta, a este punto trabajaras para mí todo su vida hasta que me pagues.
Colombia siguió con sus regaños, a lo que la uruguaya rodó los ojos, mientras acomodaba su aparato auditivo para bajar el volumen y hacer que el hombre se callara, de cierta forma era divertido aquello, al ver los movimientos de mano del rubio que le hablaba, aunque claramente ya no se le escuchaba nada.
( Bonus de aclaraciones )
Aquí está, el primer de varios libros para el canon de dibujo, este canon lo suelo replantear más en mi instagram y tiktok, quizás haga dibujos sobre el tema.
He ¿Qué dicen? ¿Les gustó el fanfic?
¿No? Pues mal, chupen pit0 porque habrá más, ñam.
♡ ➛ Uruguay es algo sorda, pero usa aparatos auditivos para escuchar con claridad, estos fueron un regalo de Estados Unidos, más que nada, esta se los regaló porque quería demostrarle a Colombia que no es tan narcisista y sí piensa en los demás, y sí, USA le gusta Colombia, aunque es muy orgullosa para admitir que le gusta un pobre.
♡ ➛En mi au existen los conocidos "reinicios", que básicamente es cuando un territorio "muere", pero al poco tiempo surge una nueva representación, con todo el conocimiento político, social, cultural y económico de su historia, sin embargo, su cerebro olvida por completo lo emoción de su vida, es decir, lo personal, lo que no tiene importancia para el país en general.
♡ ➛ Una vez que reaparecen la nueva representación, esta se mantiene por cinco años fuera del ojo publico, y son criados por la capital. Su crecimiento es rápido, pasando de bebé a adulto en un período de sólo un año, los otros 4 años son para que se adapte, pues ninguna representación, después del reinicio, el igual que la anterior.
♡ ➛ El actual Venezuela es hombre, y surgió a partir de finales del 2018.
♡ ➛ La antigua representación era mujer, y se reinició a principios del 2018. Ella era esposa de Perú, y ambos se amaban mucho.
♡ ➛ Colombia mantiene un bar, pero es por pasatiempo, no tiene necesidad de hacerlo, pero el trabajo fuera de lo político lo ayuda a relajarse; tiene humanos, sí, pero estos sólo trabajan para otros humanos, para atender a los territorios están él y Uruguay,
♡ ➛ Uruguay es novia de Brasil, y Brasil es muda, por eso Uruguay sabe hablas lenguajes de seña, y a veces lo usa para su día a día.
♡ ➛ Guyana!Fem y Panamá!Fem son pareja, Surinam no aprueba esto, y eso fue lo que ocasionó la pelea entre ambos.
