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Uno pensaría que al tener un hijo tan extrovertido y social significa que jamás tendrías que preocuparte por tu pequeño estando solo y sin amigos.
Sin embargo, a pesar de la energía interminable de Laurence, no tenía ni un solo amigo.
Mas allá de que asusta hasta a sus profesores por su adicción de hablar sin parar, simplemente no parece encajar con los chicos de su edad.
No diría que Laurence es tonto o lento en lo absoluto, pero si diría que es bastante.. inmaduro. Al principio lo dejo pasar porque todavía es joven, pero tiene un comportamiento muy infantil comparado al resto de los chicos, logró notar.
No compartía los mismos intereses, no tiene la misma información básica de la vida que ellos tienen, y era hiperactivo.
La última vez que vio a Laurence antes de marchar tenía once años, y cuándo volvió tenía dieciséis. Desde entonces, puede decir que nada ha cambiado.
Decidió preguntar sobre esto al psiquiatra que atiende a su hijo en cierto punto de una visita, y solo le dijo que probablemente Laurence no tuvo oportunidad para desarrollarse y crecer apropiadamente cuando estaba bajo la tutoría de su madre; la cual lo tenía exiliado en casa sin poder salir, y faltando semanas a la escuela porque estaba muy 'enfermo' como para asistir.
Lo cual tenía sentido, debió pasar mucho tiempo aburrido y solo—sin nada de educación—que no podría juzgarlo por querer conocer absolutamente todo cuando está suelto y con gente.
Le gustaría poder sacarlo fuera del hospital cada tanto, pasar el tiempo juntos. Pero le dijeron que el caso de Laurence era arriesgado, y debía estar vigilado por profesionales por ahora.
En su momento quiso discutir, no le gustaba que tratarán a su hijo como si estuviera loco. Sin embargo.. también era verdad que no sabe si está listo para manejar otra situación estresante de ver a su pequeño tan enfocado en una tarea que le exije lastimarse así mismo.
Se pregunta que cosas debe pasar por su cabeza para que se sienta tan perturbado por una extremidad propia. Al principio cuando todavía no paso el 'incidente con la pierna', todo parecía bien.
Había hecho caso y dejo las muletas atrás, claro que extrañaba a su mamá, pero no preguntaba nada al respecto, creyendo en las palabras de su padre. En ese momento pasaron mucho tiempo tratando de volver a poner su vida en órden, y se aseguraba de llevarlo a la iglesia para ver si lograba despejar a Laurence—y así mismo—un poco.
También ansiaba pasar algo de tiempo con el; fueron muchos años sin verlo, y la culpa por haber dejado a su hijo en una situación tan abusiva en casa lo comía vivo. Claro que no tenía idea, ¿Pero como puede estar tranquilo sabiendo que esto se pudo haber evitado de haber sido más atento? ¿Que ahora su chico estaba sufriendo obsesiones extrañas causadas por toda la negligencia?
También se arrepiente por no preguntar por la salud mental de su hijo antes. Estaba tan.. impactado por todos los eventos y lo que vendría siendo el futuro ahora, que se saltó varios detalles importantes.
Quizás de haberlo visto, el otro no se habría destrozado la pierna con un martillo.
Al menos no llegó tan lejos como para necesitar una amputación de verdad—nada que un poco de yeso no pueda arreglar. Sin embargo, está seguro que de no haber intervenido en su momento entonces el caso actual sería mucho peor.
Igual, no hace la situación menos traumatizante. Ni hablar del hecho que Laurence tuvo el coraje para romperse un hueso.
El es un puto militar y hay varias cosas jodidas que puede llegar a hacer, pero no quiere que su hijo inocente sea tan insensible al dolor; no es normal. Menos para alguien de su edad.
Le preocupa como su tolerancia ante el daño puede volverse un problema serio al crecer o lo empujé a ponerse así mismo en situaciones peligrosas.
Porque no puede ser natural que un chico de dieciséis se golpe con un martillo repetidas veces y ni siquiera suelte una lágrima.
Lo cual también le sorprendió, porque Laurence si podía ser alguien que llorá mucho. Pero que no se perturbe en un escenario tan grotesco lo.. inquietaba.
Pero también, ¿Cómo podría corregir eso? ¿Decirle que traté de sentir un poco más cuando algo duela? ¿Y mantente alejado de las cajas de herramientas?
Honestamente, nunca ha tenido una charla profunda con Laurence de todo lo que pasó. No sabe cómo manejarlo, no sabe cómo va a reaccionar el otro. Por ahora está confiando en que los profesionales saben lo que hacen, pero no puede evitar sentirse impotente haciendo nada en casa, que sin su hijo estaba vacía y silenciosa.
Pensaría que volver de lejos después de su servicio a casa sería reconfortante, pero todo lo que ha experimentado hasta la actualidad solo le hace creer que envejeció más rápido de lo normal en unas semanas.
Pueblo maldito, pensó para si mismo mientras leía el periódico en su sofá pero luego se retracto mentalmente. No puede culpar al lugar, esto es acción suya.
Repartir botellas de leche entre las casas era un trabajo simple que no era de gran orgullo, pero a Edwin siempre le había gustado.
Aunque en realidad con dejar las botellas al costado de la puerta bastaba, a el le gustaba tocar para entregarlo manualmente y tener una conversación con el dueño de la casa.
Le gustaba hablar, y logró hacerse conocido en casi todo el pueblo. Con el tiempo aprendió que casas no les gusta las conversaciones cortas o que los molesten, así que en esos casos se designaba y no interrumpía.
Sin embargo, estos últimos meses no ha tocado la puerta de nadie. Dejar la leche a un costado, irse para el camión para dirigirse a la siguiente calle, y así consecutivamente.
No tenía humor para nada, no tenía energía para algo tan simple como charlar, no quería estar mucho tiempo en estas calles.
Suspiró—ni siquiera sabe porque, si su cuerpo no está exhausto—mientras dejaba otro paquete de botellas al costado, cuando se volteó para volver al camión, se detuvo al escuchar unas palabras.
”¿Ahora ya no tocas la puerta?”
Dió vuelta hacia donde provenía el sonido; ahí en la puerta estaba parado Johnson, una de las tantas personas con las que solía conversar cuando tocaba la puerta.
Hace mucho, mucho tiempo que no lo veía, pero todavía parece el mismo tipo recluso y antisocial que conocía.
”John..” se dirigió a el, ”Trabajo más rápido y eficiente, sabes cómo es.” mintió, pero se imagina que el otro debe saber la situación entera. Incluso para un hombre tan determinado en alejarse de la sociedad, las noticias pasan rápido por el pueblo.
”Aja,” dijo a secas, pero no queriendo dejar la conversación morir ahí, habló algo incómodo. ”Uh.. un tiempo sin verte, veo que todavía usas ese uniforme de mierda.”
Edwin se miró así mismo, el uniforme blanco sin planchar, y después al otro. ”Es del trabajo, no hay mucho que pueda hacer al respecto.”
”Mmh,” usualmente el que más habla de los dos era Edwin, pero tenía un tono de voz cansado y monótono, así que era su turno de hacer algo. ”¿La familia?”
”Haciendo lo que pueden.” eso hizo que John levantará una ceja, así que continúo. ”Mí esposa dejo de trabajar en la iglesia así que estoy tratando de hacer entregas más rápido, aunque dudo que me suban el salario.”
Igual en la iglesia el salario también es medio una mierda, pensó, no lo dirá en voz alta por obvias razones. ”¿Paso algo en la iglesia? Se que era muy dedicada..”
”Últimamente no sabe que pensar.” respondió Edwin, ”Creo que está perdiendo la fé, está deprimida y pasa horas sentada afuera cuestionando cosas.”
No podría culparla, ¿De verdad tienes tiempo para creer en un Dios cuando tu hijo paso por un evento atroz? ¿Puedes seguir creyendo que hay alguien velando por el si dejaron que eso le pase?
John, a pesar de presentarse a la iglesia y saber lo básico de la biblia, no se consideraba tan cristiano. Mayormente iba porque es tranquilo y es bueno pensar en un Dios que apoya en vez de resignarte a caer en la tristeza del vacío del universo.
Sin embargo, para las personas que de verdad creen con mucha fé, se imagina que debe ser doloroso vivir estás contradicciones.
”Lamento oír eso.” ya que está el tema, puede preguntar.. ”¿Que tal las cosas con el chico?”
Edwin visiblemente se tenso, pero trató lo mejor que pudo para mantenerse recto y serio. ”No muy bien.”
Resoplo, ”Me imaginó. Pero tómalo con tiempo, en algún momento mejorará.”
”..No estoy tan seguro de eso.” hubo un silencio en que los hombros de Edwin decayeron, era difícil aparentar que no le afectaba. ”Me.. me dijeron que su estado mental es un desastre. Me prometieron que no se iban a rendir, pero que no tenga esperanzas, que la posibilidad de que jamás vuelva a vivir una vida normal es muy alta.”
La mirada estoica de John cambió a una más compasiva al ver el otro tan devastado. Decidió dejar que siga, Edwin debe estar guardando esto en su pecho desde hace mucho.
”No entiendo cómo pueden decirme eso, que no tengas esperanzas, que quizás tenga que rendirme en mí hijo. ¿Cómo pueden mirarme a los ojos, y esperar que acepte esa realidad como si nada? ¿Porque es tan injusto? ¿Porque, de todas las personas, tenía que ser el?”
La frustración escapaba en sus palabras. Y lo entendía, mierda que era injusto.
¿Cómo puede ser que la excusa de un hombre se llevé unas semanas a tu hijo y lo joda tanto que le quita su derecho a vivir como cualquier otro chico?
Francis era muy buen niño, lo conoció antes de irse para servir, y también lo conoce por historias de otros.
No existe palabras para explicar el odio y coraje que da saber que un monstruo tan terrible cambió la dirección de su vida para siempre, ¿Y para que?
Ahora mismo podría estar preparándose para seguir estudiando, para tener un trabajo deseado, y conllevar una vida digna. Pero no, en su lugar, pasa sus días asustado en un hospital, con miedo del exterior.
Era injusto, era cruel, inhumano.
”Cada vez que voy, las noticias son peores.” Edwin respiraba con dificultad, el dolor escapándose en sus palabras. ”Sus fobias empeoran y se ha vuelto tan paranoico al punto que ni siquiera confía en su propia familia—los ojos que me miraban con cariño y felicidad ahora solo muestran ansiedad e inseguridad, casi ni lo reconozco. Es como si no fuera mí hijo.”
”Ed—” quiso interrumpir, tampoco buscando que el otro tenga un colapso enfrente de su casa, pero las palabras no lo alcanzaban.
”Mí hija todos los días me pregunta por el, de cuando volverá su hermano. ¿Cómo puedo explicarle? ¿Se supone que le diga que quizás no vuelva? Y el mayor apenas se sostiene, se que está intentando seguir adelante pero tiene la misma mirada pérdida que mí esposa. Soy el único que debe mantener a la familia unida, pero día a día me desmoronó cada vez más.. y no soportó la idea de que mis hijos me vean así, ellos confían en mí y yo... y-yo..”
Edwin puso la cabeza gacha, los puños apretando con una fuerza preocupante a sus costados. Hubo un momento en silencio hasta que paso el dorso de su mano por sus ojos y soltó una risa vacía.
”Soy un desastre. Mírame, tirándote encima todos mis p-problemas, ja..” tenía la voz rota, era notable lo mucho que resistía las ganas de llorar. Tras tomar una bocana de aire, levanto la mirada y hablo, ”Disculpa las molestías.. tengo que estar trabajando, no charlando.”
John lo observo con lástima, pero no sabía cómo ayudarlo. ”No te preocupes, estás pasando por mucho. Ehm, ¿No te gustaría venir algún día? A no sé, hablar o beber algo..”
Negó con la cabeza, ”No bebo, pero gracias. Ya e causado mucha molestia, aún así aprecio tu oferta.”
Le quería decir que no era una molestia en lo absoluto, que se la pasaba aburrido en su casa. Pero Edwin parecía decidido; dándole una seña de despedida con su gorra y marchandose.
Carajo, pensó parado frente su puerta. Ahora si que tiene ganas de beber algo.
Días después, Johnson visitó a su hijo.
Cada tanto tenía permiso de ir a verlo, aunque no podía salir con el si podía charlar un rato en una habitación con nada al alcance.
Laurence, como siempre, estaba muy contento de verlo, y hablaba sin cesar sobre las cosas que hizo durante la semana.
Aunque está vez John se siente culpable, puesto que no está escuchando la conversación del todo. Sabe que muy pocas personas están dispuestas a sentarse a oír a su hijo, por lo que siempre se asegura de darle la atención que se merece.
Sin embargo, se sentía más tenso de lo normal, especialmente después de hablar con el psiquiatra de Laurence antes de venir aquí; al parecer el otro ya no tiene permiso de salir en las pequeñas salidas que hacían cada tanto en el hospital, debido a su comportamiento errático.
Laurence de por si no puede salir con su padre, y ahora tampoco puede salir con los enfermeros. Lo que significa que hasta que no le den de alta, no podrá salir del edificio.
Y eso le preocupa a mas no poder.
En cierto momento interrumpió al chico, con los brazos cruzados y tratando de verse relajado.
”Así que, umh.. oí que ya no te dejarán participar en las salidas del hospital.”
Laurence paro en seco, no esperando ese comentario tan de golpe. Pero rápidamente se recompuso y esbozo una sonrisa, ”Oh, ¿Eso?” resoplo con una risa. ”El psiquiatra solo estaba exagerando.”
Quisiera, pero duda seriamente que ese sea el tema. John puso un tono más serio y continúo, inclinándose ligeramente hacía el otro lado de la mesa. ”.. Laurence, ¿Te das cuenta que esos son los únicos momentos que te dejan estar afuera? ¿Que si ellos, no lo sé, decidieran tenerte aquí por un año o más, no saldrías a ningún lado—sin importar la ocasión—al exterior?”
La sonrisa en el rostro del opuesto se desvaneció, parecía contemplar sus palabras al darse cuenta que esto era más serio de lo que creía. Ladeó su cabeza y habló casi murmurando como si tuviera miedo de la respuesta.
”¿Estás.. enojado conmigo?”
Tardó un momento en contestar, su pecho doliendo por una pregunta dicha con un tono tan inseguro. John negó con su cabeza repetidas veces, lo último que quería era hacer sentir mal a su hijo.
”No.. no, no estoy enojado. Solo.. preocupado. No quiero que pases tus días encerrados aquí, un chico de tu edad debe estar explorando y estudiando—mierda, siento que yo también me volvería loco si tuviera que pasar tanto tiempo con las mismas cuatro paredes blancas.” dijo lo último con una risa forzada, tratando de aligerar el ambiente. Grave error.
”¿Piensas que estoy loco?”
Okey, tiene que pensar mejor lo que suelta.
”Hijo, escucha, quiero razonar contigo.” trato de mantener su compostura, pero era obvio para cualquiera que se estaba exasperando. ”Tú eres lo único que te mantiene encerrado, ¿Sabes? Si tan solo dejará-dejarás esos.. comportamientos impulsivos, saldrías de inmediato. Pero aún así todavía insistes e-en actuar en tu contra. ¿Que clase de imagen crees que deja eso en los médicos? Si sigues así, ¿Crees que de verdad van a darte de alta?”
La expresión terriblemente neutra en el rostro de Laurence no cambio. A veces era inquietante verlo sin demostrar ninguna emoción al estar uno acostumbrado a su eterna sonrisa.
”Piensas que estoy loco.” dijo en simple, está vez como un hecho.
John no le ofreció una respuesta a esa afirmación, ”Es que—por mucho que lo intenté no veo el punto, ¿Por qué es tan necesario mutilar tu cuerpo de esta forma? ¿Por qué estás tan desesperado por arruinarte? No puedes vivir así, encerrado. No quiero- no quiero-”
No quiero que termines como el.
No quiero que no tengas la posibilidad de llevar una vida normal.
No quiero tener que rendirme contigo.
”..No lo entiendes.” habló Laurence tras ese pesado silencio, quien ahora parecía ligeramente a la defensiva con sus cejas formando un pequeño ceño fruncido. ”Pero mamá si entendería.”
Escuchar eso último fue el colmo.
”¡Tú madre invento todo! Ya te lo dije, todo lo que te hizo creer son mentiras, Laurence. No hay ningún problema contigo, ¡Estás bien!”
El grito los tomó desprevenido a ambos, John ni siquiera se dio cuenta que había golpeado la mesa.
Al darse cuenta de sus acciones, lentamente se alejo para desplomarse en su lugar, volviéndose consciente de lo que acaba de pasar.
Pasó sus manos por su rostro en frustración. No podía soportar ver la cara de su hijo, no ahora, no después de eso. La culpa era agonizante.
Dios, en verdad es un imbecil.
Eventualmente entre medio del silencio del cuarto pudo escuchar la débil voz del otro—tan débil que si no pones atención, no la escuchas. ”Pero no me siento bien.”
Sacando sus manos de su vista pudo ver a Laurence con la cabeza gacha, jugando con sus pulgares y con una mirada conflictiva.
Está así por mí culpa.
Las personas tendían a pensar lo contrario, pero John es un padre terriblemente paciente. Cuando Laurence era más joven y el estaba presente, nunca le dijo que hablaba mucho o mostró molestia cuando le insistía para que jugará con el. A algunos les parecía imposible creer que aquel hombre frío y amenazador estaba hecho para ser padre, pero era lo contrario.
Johnson ama a su hijo más que nada en la tierra.
Y por eso lamenta muchas cosas; lamenta haberse ido, lamenta haberlo dejado solo tanto tiempo, lamenta no haber preguntado si estaba bien con la situación de su madre y obligarlo a que finja que ella no existe solo para evitar incomodarlo.
Y lamenta haberle gritado, cuando el otro no está acostumbrado a la irá de su padre. Como si no hubiera tenido suficiente todos esos años sufriendo negligencia y abuso emocional siendo tan joven.
”Hijo, yo..” no tenía derecho de pedir que el más pequeño acepte una disculpa de su parte, no se la merecía. Pero igualmente sentía que era su obligación disculparse. ”Perdón, no debí reaccionar de esa forma, no tengo excusa.”
Laurence no contesto ni miro a su dirección, parecía perdido en sus pensamientos. Ni siquiera estaba seguro si lo estaba escuchando, pero no quería quedarse en silencio.
John suspiro y continúo, usando un tono suave. ”Y no solo perdón por eso.. perdón por todo, realmente. Debí haber sido más comprensivo contigo, no estuvo bien obligarte a callar sobre lo que sentías en su momento. Se que estuviste solo mucho tiempo, y que después de todo lo que hice—o no hice, tienes todos los motivos para odiarme. Aún así no lo haces, sigues aguantando a este desastre.”
Soltó una risa sin humor tras el último comentario—recordando por un breve momento su interacción con Edwin. Laurence levanto su mirada pero no dijo nada, así que siguió hablando.
”Eres muy buen chico, y me odio a mí mismo por no verte crecer apropiadamente. Pero si no pude hacer eso antes, quiero hacerlo ahora. Quiero verte convertirte en un hombre hecho y derecho, y que sigas los sueños que tengas; y está vez, te prometo que no iré a ningún lado.” tomó una bocanada de aire, aunque no era uno para ser sentimental su hijo merecía algo de decencia en vez de un padre incapaz de comunicarse. ”Por eso estoy tan preocupado, porque—porque.. me aterra, ¿Está bien? Me dá miedo la idea de que pases toda tu vida aquí, sabiendo que puedes hacer mucho más afuera. No quiero obligarte a salir si no te sientes preparado o todavía hay algo que te está molestando, pero si quiero que estés bien contigo mismo y puedas seguir adelante cuando el momento llegué.”
Está vez, el pelinaranja si contesto, aunque seguía hablando en voz baja y con lentitud. ”Esta bien, no pasaré toda mí vida aquí. Lo prometo.”
Son palabras simples y quizás hasta promesas vacías; probablemente dichas solo por ser gentil con su padre. Pero ayudo a que la tensión que sentía por todo su cuerpo se fuera aunque sea por un momento.
Eran pequeñas cosas, pero eran con la intención de aliviar el estrés que lo atormentaba, y funcionaba. Al menos por ahora estaba sereno.
”Gracias, Laurence.” respondió después de un rato, sintiendo sus hombros caer en tranquilidad. Sin embargo no podía dejar la conversación morir ahí, no sin dejar esto claro. ”Hey, sabes que te amo, ¿No? Si piensas que no te entiendo, entonces estoy dispuesto a escucharte. Quizás no sea tan útil, pero quiero estar ahí para ti. Nunca tengas miedo de contarme las cosas, porque tu eres lo único que me importa. Eres mí mayor alegría y.. estoy feliz de que entre todos los niños, tu seas mí hijo.”
Y no era una mentira, nada de palabras falsas por educación. No le importaba que tan problemático o que tan impredecible era el chico; no lo cambiaría por nadie. Y si tiene que seguir peleando con extraños que lo juzgan por la forma que es por años y años, entonces que así sea. Porque lo ama con orgullo tal y como está, incluso si se parece más a su madre que a el—todavía es el mismo que sostuvo en sus brazos cuando apenas era un bebé.
Mantuvo una sonrisa en todo momento, esperando transmitir calma para el otro como había Laurence había hecho por el. Sin embargo cuando terminó de hablar, Laurence de pronto volvió a poner la cabeza gacha de manera que su rostro no podía ser visto.
La preocupación volvió a el en cuestión de segundos. ”Hey, ¿Que sucede? ¿Dije algo malo?”
En eso, escucho un sollozo.
”¿..Est—Estas llorando?”
Y aunque no hubo un intercambio de palabras, sus sospechas se confirmaron cuando los sollozos se repitieron y vio lágrimas caer de sus mejillas hasta el suelo.
Inmediatamente los instintos golpearon y se levantó de su asiento para arrodillarse junto a el menor, poniendo sus manos en sus hombros y viéndolo de arriba abajo como si estuviera buscando una herida.
”¿Que pasa? ¿No te sientes bien? ¿Te duele algo? ¿A-Acaso hable de más?”
Laurence negó con la cabeza a todas sus preguntas, su labio inferior temblando. Antes de que pudiera seguir cuestionando el motivo de sus lágrimas fue callado cuando Laurence lo atrajo a un abrazo, descansando su cabeza en su hombro.
”N-Nada, no es n-nada. Es solo que—” podía ver qué era difícil para el opuesto hablar entre tanto llanto, pero aún así siguió. Acurrucandose a el como si su vida dependiera de eso. ”Y-Yo también te amo mucho, pa. No q-quiero que te v-vayas.”
Esa respuesta hizo su pecho doler, pero está vez era en parte por tanta ternura en lugar de solo lástima.
Aunque era un abrazo torpe debido a las posiciones y que Laurence no tenía nada a disposición como para levantarse, John lo correspondió con fuerza; lo sostuvo entre sus brazos y lo meció ligeramente tratando de calmar su llanto.
”Hey.. hey, está bien. No me iré a ningún lado, te hice una promesa. Voy a estar contigo, ¿Okey?”
Laurence hizo un pequeño sonido de reconocimiento entre los quejidos para que sepa que lo estaba escuchando, pero parecía ocupado dejándose disfrutar la comodidad del abrazo.
John respeto sus deseos y le ofreció pequeñas palmadas en la espalda, negándose a soltarlo.
Después de un largo rato pareció que sus intentos funcionaron, porque las lágrimas pararon y los sollozos solo fueron débiles gimoteos hasta puro silencio. El agarre que Laurence tenía en el desapareció, haciendo que fuera a checar al otro pensando que a lo mejor quería separarse; solo para darse cuenta que literalmente se tomó una siesta en su hombro. No pudo evitar soltar una pequeña risa ante la idea de su hijo durmiendo tan de golpe y en una posición incómoda.
Era verdad que se cansaba mucho después de llorar—lo recuerda de cuando era más pequeño—pero no esperaba esto. Aunque al analizarlo bien, se deja llevar por la melancolía al pensar lo escaso que ha estado de afecto y lo mucho que le ha faltado un momento apropiado para llorar después de suprimir sus emociones por tanto tiempo, que apenas tuvo la chance de desahogarse y recibir un abrazo se dejó relajar por completo como para caer dormido.
Su hijo paso por demasiado, pero no va a rendirse con el. No importa cuanto tiempo pase, John estará ahí para apoyarlo.
Sabe que eventualmente debe despertarlo porque tampoco es que las visitas sean largas, pero por ahora quiere dejarse disfrutar el momento y que su chico tenga estos minutos de paz.
Vas a estar bien, pensó, mientras daba unas pequeñas caricias a su cabello naranja ondulado. Vamos a estar bien, te lo prometo.
