Chapter Text
Luzu había puesto bastante empeño en ese cuarto. Días atrás, Quackity le había expresado lo poco bienvenido que se sentía en la mansión del norte.
"No lo entiendo, yo también soy su familia ¿No?"
Luzu no supo qué responder. Pero la conversación se quedó tan grabada en el que, un día simplemente se descubrió así mismo haciendo una habitación para Quackity en su propia casa. Y, cuando sintió que eso no era suficiente, fue a la mansión del norte a decorar el cuarto del chico; quería que sintiera su habitación mucho más acogedora, como un verdadero hogar.
Al terminar de decorar, se dejó caer sobre la cama y se tomó una fotografía que dejaría encima de la mullida almohada; era su forma de decirle a Quackity que él estaba ahí.
Que con el siempre sería bienvenido.
Antes de irse recordó el pequeño detalle que llevaba consigo. Dudó en hacerlo, quizá era algo ridículo, pero al final, ignorando todos sus miedos, colocó la pequeña flor dentro del refrigerador.
Sí, bueno, quizás la lógica de Luzu para mantener una flor sin marchitarse no era tan buena, pero la intención estaba ahí.
…
Luzu no había sabido nada de Quackity hasta dos días después, cuando lo encontró con él.
Para su mala suerte, conectaron miradas y el más bajo se acercó a él con una sonrisa. Junto a él, entrelazando su brazo, se encontraba ese hombre de traje.
— ¡Luzu! Me alegra mucho verte. Justo hablaba con Schlatt sobre ti.
El hombre mencionado enseguida le dirigió una mirada llena de genuino desagrado.
— Oh, ¿Así qué tu eres Luzu?
Una sonrisa se dibujó en la cara del hombre (bastante arrogante y desagradable, pensó Luzu). El hombre extiende su brazo para ofrecerle un apretón de manos.
—Un gusto conocerte finalmente… Soy Schlatt.
Luzu aceptó el saludo a regañadientes; aquel hombre no le transmitía confianza. O bueno…quizás solo estaba celoso. Schlatt no era el único en escuchar sobre otras personas de la isla y, honestamente, Luzu había escuchado cosas de aquel hombre que solo le hacían hervir la sangre.
¿Ex esposo de Quackity? Ya quisiera ese idiota.
— Honey, no me contaste lo fuerte que es tu amigo – Menciono el hombre de traje mientras Luzu apretaba un poco su mano. Reía de cierta manera que a Luzu le pareció que se estaba burlando de él.
¿Por qué se atrevía a llamar asi a SU Quackity?
Luzu sentía una fuerte opresión en el pecho. ¿Quién se creía este hombre?
Quackity prefirió no responder a aquel comentario, pero su rostro, con una tonalidad exageradamente roja demostró que el apodo le había afectado de sobremanera.
— Bueno, nosotros tenemos que irnos. He estado hablando con Vegetta para poder compartir la habitación con un amigo, y prometimos verlo hoy.
Mientras Quackity mencionaba aquello, Luzu notó cómo le lanzaba una pequeña mirada de complicidad a Schlatt
— ¡Espero verte pronto, mi buen Lusu! –
“Espera, ¡ni si quiera mencionó nada sobre la decoración que hice en su habitación!”, el pensamiento cayo de golpe en la mente de Luzu, mientras los veía alejarse.
…
Esa misma noche, Luzu regreso a su casa después de ir a explorar y recolectar materiales. Estaba completamente agotado y dispuesto a tirarse en el primer sillón que viera para dormir profundamente, hasta que escucho un pequeño ruido.
“¿La televisión? ¿Qué hace prendida?”
Dijo mientras se acercaba a apagar aquel dispositivo. Pero quedó completamente paralizado cuando le escuchó.
“¿Esta de verdad es mi habitación? Es una mierda.”
La pantalla reproducía una grabación de Quackity hablando de su habitación. La habitación que él decoró para hacerlo sentir querido, importante, parte de algo. Luzu se sentía completamente humillado, hacía mucho que no se sentía así de estúpido. Quizá quería llorar, quizá quería gritar, pero había algo de lo que estaba seguro.
"Oh entonces te parece una mierda, Quacks."
Iría a esa mansión y él mismo se llevaría todas las cosas que con tanto empeño y cariño había puesto ahí.
…
Durante la siguiente noche, después de llevarse todas las cosas de la habitación, Luzu se había propuesto algo: dejar atrás a Quackity. Y ese era un gran plan, si no fuera por el propio Quackity, quien llego completamente histérico a su casa.
Para mala suerte de Luzu, no podía ignorarlo pues se lo había encontrado en su patio.
Al verlo, sintió cómo su corazón se estrujaba. El más pequeño tenía el rostro lleno de lágrimas, y el gorro completamente desalineado que ni si quiera tapaba completamente bien su cabello. Si, él había estado corriendo mientras lloraba.
— Luzu ¿Verdad que no fuiste tu? Alguien dejo un mensaje muy feo en mi cuarto. Decía algo sobre cementerios y desagradecidos; la verdad no lo entiendo ¡Además, se llevaron todas las decoraciones de mi cuarto! Solo dejaron una rosa… – Quackity hablaba tan rápido, y en su voz se escuchaba una profunda tristeza.
— Si, fui yo. Me llevé mis regalos, porque no los mereces.
Luzu estaba dando todo de sí mismo para mirarlo con indiferencia. Que fingiera confusión lo lastimaba aún mucho más.
La cara de Quackity fue un poema con la declaración de Luzu.
— ¿Qué…? ¿Por qué te llevaste las cosas, Luzu? – El rostro de Quackity otra vez se llenaba de lágrimas; el sentimiento de confusión lo invadía completamente.
¿Qué había hecho mal?, pensó el del gorro.
— Ayer, al llegar a casa, vi un video donde decías que mi habitación te parecía una mierda.
Ha este punto Quackity realmente ya no entendía nada.
— ¡Luzu, yo jamás diría eso! Me encantó, me hizo muy feliz cuando la vi. Te lo juro. – Quackity se acercó mucho más a él, y soltó un suspiro – Yo realmente no entiendo de donde salió ese video, yo nunca dije eso. Pero, aun así, perdóname, por favor, Luzu. Yo quiero que seamos amigos.
Eso lo hizo sentir más humillado. Oh, entonces Quackity quería fingir que no había sido cruel con él. Soltó una risa seca.
“Todo bien, Pato. Yo te perdono, pero no necesito nada más”
Luzu estaba a punto de darse la vuelta. Estaba decidido a entrar a su casa y alejarse de todo lo que siempre le provocaba estar con Quackity.
Pero su plan una vez más era frustrado por el mismo hombre.
— ¡Luzu! Espera. – Quackity se puso de rodillas, con la cara completamente roja por el llanto. – Perdóname por favor, yo quiero que tú y yo estemos bien. Quiero que seamos amigos.
Quackity tomaba las manos del hombre; no quería dejarlo ir porque sabía que, si Luzu pasaba por el marco de esa puerta, todo cambiaria.
- ¿Amigos?
El dolor con el que salió esa palabra fue algo incontrolable para Luzu. ¿Es que acaso Quackity disfrutaba de confundirlo? Honestamente, había podido sobrellevar que Quackity repitiera constantemente aquella palabra, pero justo ahora había llegado a su límite.
¿Schlatt también era un “amigo”? ¿Los otros también lo eran?, pensó Luzu con bastante decepción acumulada.
Miro molesto hacia abajo, viendo a un Quackity aún de rodillas y aferrándose a las manos de Luzu para no dejarlo ir.
— Si pretendes comer pan de todos los platos, te vas quedas sin platos.
Se soltó del agarre del chico y entró por el umbral de aquella puerta, azotándola de cierta forma como un ultimátum para Quackity.
O quizás para si mismo, para autoconvencerse.
