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El cielo parece ser eternamente gris, invadido por espesas nubes cargadas de contaminación; todo parece estar congelado en el tiempo, un eterno inicio de los años dos mil (por lo menos así es en donde se encuentra) lo que antes era una gran ciudad, es a día de hoy un área restringida, la gente tiene estrictamente prohibido poner un pie en éste lugar, solamente invadido por algunas plantas mutadas y especies de animales que lograron sobrevivir las consecuencias del dañino entorno. Kilómetros más allá de todos esos edificios y construcciones abandonadas, muy lejos de aquellos intrigantes paisajes fantasmales, el entorno cambiaba, poco a poco dejaba de parecer una ciudad vacía y se reducía a escombros, construcciones derruidas o que podrían derrumbarse de imprevisto en cualquier momento.
En ese lugar específico, estaban los restos de lo que fue alguna vez "una cárcel designada a los condenados a muerte"
Bueno, eso dicen todos.
Nadie se imaginaba que, en esas instalaciones se escondía un secreto mucho peor, evidencia cruda de la decadencia del ser humano: experimentos con la especie misma.
Todo se dió a partir de la aparición de seres desconocidos en el cielo, fueron tan sorprendentes y amenazantes a su vez, que el gobierno se había empeñado en capturar algunos de esos especímenes para estudiarlos (al menos aquellos que demostraron no ser especialmente hostiles) pero conforme se obtenían más conocimientos, requerían más material para las dichosas pruebas de dudosa moral para ello recurrieron a una...dígase, limpieza.
Se usó de todo, indigentes, reos condenados a cadena perpetua o con sentencia de muerte, violadores, asesinos, etc, pero ya sea resultado de una mala administración, fallas en el sistema o quién sabe qué decisiones, dejó de ser solo eso y directamente se llevaban a quienes fuera, ancianos, niños que encontraban en las calles jugando o tal vez simplemente volviendo del colegio, jóvenes y señoritas, mujeres gestantes (como castigo a no seguir el protocolo de esterilización u aborto obligatorio) personas discapacitadas, todos por igual.
Es bien sabido por la sociedad que dichas acciones son algo sumamente atroz, carente de toda lógica y/o sentido común; sin embargo el gobierno tampoco les dejó mayor opción, igualmente hubieran fusilado a quien se atreviera dar la contra. Fueron las acciones tomadas de uno de los tantos países que sufría las consecuencias de la sobrepoblación en una época donde el planeta tierra no estaba exactamente en su mejor momento y que para colmo también lidiaba con avistamientos de seres ancestrales del cosmos, no sólo en Japón si no en diversas partes del mundo ¡El país del sol naciente era apenas un caso entre miles!
En las actuales ruinas de ésta zona vivía algo ¿Alguien? una persona, una criatura sobreviviente a la catástrofe de hacía años que redujo toda una ciudad a ser una pintura viviente en tonos de gris.
Durante sus mejores años, aquel individuo harapiento y con aspecto alienado, solía ser un humano...bueno, no uno como tal, sólo "de cara" ya que la materia de la cual está compuesto demostró ser la misma de aquellas criaturas intergalácticas, a las que la sociedad llama "Ángeles"
Sin embargo, para obtener tales resultados fue necesario probar diversas cosas, queriendo decir con ello, que éste único habitante en el ya mencionado pueblo, no es un ángel naturalmente, si no en cierto sentido una creación del ser humano, el recipiente que contenía la escencia del ángel, en tal caso.
Los autores de semejante obra son tan astutos, por decirlo menos, que nadie jamás en el laboratorio le ha dicho de dónde viene, contrariamente crearon la más elaborada mentira, falsificaron incluso documentos por montón, de modo que todos los que no supieran la realidad de ciertas cosas, creyeron haber encontrado al muchacho en medio de una zona desértica, alegando una extraña mancedumbre a su sencilla captura que merecía ser estudiada.
No obstante, cualquiera que se encuentre con él actualmente, no lo reconocería, sencillamente no se parecía ni a la sombra de quien solía ser.
Cicatrices de quemaduras surcan todo su cuerpo delgado, maltratado por años tanto de tortura como por el gran incidente, que de momento no necesita recordar; en el pasado, cuando era un muchacho relativamente sano y joven, vestía camisa blanca y pantalones negros bien planchados, zapatos decentes y siempre tenía el cabello bien peinado.
A día de hoy viste trapos viejos y de mal olor, su pelo antes arreglado, aplastado para evitar que ciertos mechones rebeldes se levanten, ahora estaba terriblemente largo y enredado, sucio, oscuro como la noche o incluso el vacío, hazaña elaborada en un desesperado intento para no olvidar completamente a alguien demasiado especial.
Tal individuo caminaba a paso lento, con los pies desprotegidos, como consecuencia lastimandose con los escombros y otros restos, tenía la mirada eternamente sumida en pensamientos discordantes pegada al suelo, la postura encorvada y una expresión vacía, clara demostración del frágil estado de su mente.
Debería encontrar un refugio rápido,
está a punto de llover.
