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La amistad de Jax, Ribbit y Kaufmo se basaba en tres cosas: pasar tiempo juntos, negar que probablemente estarían atrapados por el resto de sus vidas en una realidad digital y las bromas. Lo último era, sin duda alguna, su pasatiempo favorito. A veces uno de ellos les dedicaba una broma a los otros dos, y en otras ocasiones hacían equipo para burlarse del restante. Por lo general, se dedicaban a mofarse del resto del circo y desesperar a Ragatha.
Su eterna amistad solo se veía entorpecida cuando debían realizar aventuras en parejas, era difícil decidir quiénes harían equipo y quién quedaría solo. En la mayoría de las ocasiones lo decidían jugando “piedra, papel o tijeras”. En otras ocasiones realizaban un melodrama exagerado y teatral hasta que Caine aceptaba hacer una excepción y que trabajaran los tres juntos.
El problema de los equipos se resolvió el día en que una nueva integrante se unió al circo. Gangle se presentó ante todos con su máscara de comedia, temerosa y confundida. Cuando al fin logró entender qué estaba ocurriendo, murmuró algo sobre que “ya había visto esto en SAO”.
Al principio, Jax no mostró mayor interés en la recién llegada, limitándose a decir un diálogo acorde a su arquetipo de “gracioso” y, aunque no lo dijera en voz alta, el “molesto”.
—Oh, miren, ¿qué tenemos aquí? ¿Un nuevo NPC o alguien que llegó tarde a la selección de avatares?
—¡Jax, no te burles de los nuevos! —lo reprendió Ragatha—. Tranquila, él es así con todos. ¡Estamos muy felices de tenerte aquí!
La nueva integrante los miró confundida antes de intentar dar un paso. —Yo… ¡wua! —no pudo completar la oración antes de tropezar torpemente. Afortunadamente, Caine se acercó a ella para sujetarla.
La oreja de Jax se movió con interés, algo que no pasó desapercibido para Ribbit. La rana le dio un leve codazo a Kaufmo para llamar su atención y señalar la reacción del conejo.
Una vez que la chica de cintas se enderezó, el anfitrión del circo la soltó con brusquedad, casi provocándole una caída. —¡Cuidado! ¡No querrás romper tu máscara tan pronto! ¡Solo puedo generar una por día!
—¿Mi qué…? —preguntó asustada, tocándose el rostro. — ¿Hay… hay un espejo por aquí?
—¡Por supuesto, aquí tienes!
Caine hizo aparecer un espejo de forma extraña y colorida. Jax entusiasmadamente y con cierta burla ante lo rápido y exagerado que cambiaban las expresiones de la recién llegada.
Al verso, retrocedió anonadada por su apariencia apenas humanoide. Tras dar unos pasos temblorosos, tropezó con sus propios pies de cinta y cayó del escenario. Lo primero que vio al caer fue el techo del circo y después una cabeza de conejo morado, que le dedicaba una aterradora sonrisa de burla. Tragó saliva, esa mirada le daba un mal presentimiento.
—Ey, Caine, —llamó Jax, sin apartar sus ojos de los dos puntos negros de la máscara de comedia.— Aún no tienes un nombre para ella, ¿verdad?
—Bueno, no, pero…
—Me gusta “Gangle”. —La tomó de la cinta que correspondería a su cuello y la levantó como si fuera un gato. — ¿No creen que le queda?
El anfitrión dudó un momento porque eso salía de lo habitual, pero aceptó tras unos segundos y un comentario indebido de Bubble. Ragatha intentó detener la asignación de nombre, sugiriendo otras opciones más aceptables. Kinger intervino saliendo de su fuerte de almohadas y preguntando qué pasaba. La recién llegada, Gangle, pidió en voz baja que Jax la bajara, pero este la ignoró y se limitó a llamar a Ragatha “aguafiestas”.
En medio de la discusión, Kaufmo y Ribbit intercambiaron sonrisas de complicidad. La rana dio un paso adelante, manteniendo la conversación.
—¿Por qué no vamos a una aventura? —preguntó en voz alta, atrayendo la atención de todos, — así la nueva puede empezar a adaptarse.
Caine desapareció y volvió a aparecer frente a Ribbit, casi asustándola — ¡Qué gran idea, mi anfibia amiga! ¡Y para conmemorar este día tan especial… tendremos una aventura sobre un pastel de cumpleaños! —Dicho eso, la IA generó un portal.
—¿Un qué…? —preguntó Gangle, buscando la mirada de Ragatha para pedir explicaciones. La muñeca se apresuró a responder, pero fue interrumpida por Jax.
—¡Bien pensado, Caine! —Agitó a Gangle y la puso sobre su propio hombro como si fuera un saco de papás, haciendo que las extremidades de cinta colgaran. La acción espantó aún más a la recién llegada, quien empezaba a darse cuenta de que su cuerpo era más ligero y flexible de lo que había asumido. —¡Pido a la nueva! ¡Vamos, Cintas, no podemos perder contra estos perdedores!
—Po… ¿podrías bajarme? ¿Por favor? ¡Al menos diez centavos tu nombre! —Gritó antes de desaparecer tras el portal.
Ragatha suspir siguindolos, seguida por Kinger.
Caine se rascó el equivalente a su cabeza. —Yo no dije que esta era una competencia… ¡Pero es una gran forma de estrechar lazos entre compañeros de equipo y conocer el lado más competitivo de los demás! ¡Así se matan dos pájaros de un tiro!
Kaufmo y Ribbit se acercaron a la entrada del portal.
—Supongo que ya no tendremos que competir por los equipos. —Bromeó el payaso.
Ribbit puso los ojos en blanco mientras sonreía. —Extrañaré a Jax, pero será divertido ver cuánto tarda en arruinar esto.
Generalmente, la llegada de un nuevo miembro al circo era una mezcla de intentos por normalizar la situación y de apoyarlos en adaptarse a su nueva vida. Ragatha siempre había adquirido el papel de anfitriona principal hasta que el nuevo se sentía cómodo, sin embargo, para disfrutar de Ribbit y Kaufmo, Jax tenía otros planos para Gangle.
Cuando Caine anunciaba sus aventuras, el conejo se apresuraba en declarar que él y Gangle eran un equipo, para después arrastrarla consigo pese a sus innumerables protestas. En las pocas ocasiones en que los equipos fueron escogidos al azar, Jax se mostró disgustado, cruzándose de brazos y aumentando la intensidad de sus travesuras.
Constantemente se acercaba a ella cuando se aburría o Ribbit y Kaufmo estaban ocupados. No importaba si ella estaba hablando con otros miembros del grupo, él encontraba la forma de atraer su atención y deleitarse con cada una de sus expresiones. Le quitaba su libreta y hojeaba sin permiso lo que la mujer dibujaba. Cuando Gangle pidió que, por favor, lo devolviera, Jax alzaba el objeto y le dijo que si tanto lo quería se lo quitara. Tal como estaba haciendo en ese momento.
—Estoy preocupada por Gangle, —dijo Ragatha al ver la escena — Jax no deja de molestarla y la pobre parece incapaz de defenderse.
—Entiendo lo que dices, —comentó Kinger en respuesta —¡Es estupendo que se lleven tan bien!
—No creo que realmente se estén llevando bien…
—Calma, Rag —Kaufmo puso una mano sobre su hombro, intentando transmitirle paz — Jax tiende a ser un imbécil morado, pero está a dos saltos de ser un lobo.
La muñeca alzó una ceja, sin entender completamente el juego de palabras. Forzó una sonrisa. —Si tú lo dices… lo conoces mejor que yo.
—¡Por supuesto! ¡Todo gran payaso tiene su conejo!
Ribbit soltó un bufido divertido. —Kaufmo, los payasos no tienen conejos, esos son los magos!
Kinger dio un sobresalto. —¡Oh, yo sé un truco de magia! ¡Me lo enseñó un amigo en la universidad! ¡Esperen! ¿Cómo era?
Mientras el grupo se dedicaba a ver cómo Kinger movía sus manos para intentar fingir que sus pulgares desaparecían, Gangle detuvo sus intentos de conseguir la libreta. El conejo arqueó una ceja al verla suspirar profundamente y sentarse en el suelo para abrazar sus piernas mientras se apoyaba contra una de las paredes.
—Está bien… no te preocupes… puedes quedártelo si quieres… —Murmuró al mismo tiempo que escondía su máscara entre sus flácidas piernas que no otorgaban nada de intimidad.
—¿Qué? —Jax posó ambas manos en sus caderas, sin soltar la libreta — Ey, ¡no es divertido si no suplicas!
Gangle no respondió, siguió en la misma posición. No se escucharon sollozos ni se veían lágrimas caricaturescas cayendo por sus ojos. El conejo dejó caer ambos brazos y observó a los demás; el grupo intentaba recrear el truco de Kinger, ignorantes de lo que ocurría. Rascó su nuca, sin saber qué hacer. Sabía que Gangle se desmoronaría en algún momento, todos lo habían hecho, pero no estaba seguro de cómo manejarlo. Ragatha, Ribbit y Kaufmo eran los que se encargaban de consolar a los demás, a veces lo hacía Kinger, pero él no. Jamás.
—Ehmm…. Chicos —intentó llamar la atención del resto. No obtuvo resultados porque justo Ragatha gritó que ya había entendido. —… oigan… tenemos una situación aquí… y no pienso hacerme cargo. Es una molestia.
Kaufmo señaló a Ribbit —Creo que no te resulta porque te faltan dedos… —la rana miró sus manos con recelo, contando cada dedo. Notó la risa contenida del payaso y le dio un manotazo en el rostro como respuesta.
Jax se pasó una mano por la cara en señal de frustración. —No puede ser… —miró a Gangle un momento antes de soltar un quejido y sentarse a su lado. —Ey, Cintas… no es que me importe, pero tu yo deprimente es más lamentable que de costumbre.
—Llevo semanas aquí… —murmuró. Las orejas de Jax perdieron ligeramente su firmeza; ese era un tema del que no quería hablar. Nadie quería mencionar el paso del tiempo en el mundo real y las implicaciones que ello conllevaba. La sola idea era aterradora. — Seguramente ya terminó la temporada de anime…
Las orejas de Jax volvieron a enderezarse y frunció el ceño — ¿Qué? —una parte de él, la más empática y lógica, sabía que el problema no era perder su temporada “de anime”. Gangle, al igual que varios antes que ella, decía algo banal para no hablar de las cosas realmente importantes. Nadie hablaba de familia, amigos ni mascotas. Si no hablaban no pensaban. Si no pensaban en ello todo estaba bien. Todo estaba bien. —¡¿Todo este lloriqueo es porque te perdiste unos capítulos de animación japonesa de mala calidad?!
Gangle levantó la cabeza, con expresión abatida pese a la naturaleza de comedia de su máscara.
—No es de mala calidad, hay sitios oficiales…
—Sí, sí, lo que sea. —Hizo un gesto con la mano, restándole importancia, y esbozó una amplia sonrisa. —¡¿Quién necesita animación en 2D cuando nosotros somos 3D?! —Dio un brinco caricaturesco y se levantó en un ágil movimiento. Señaló su pecho con el dedo pulgar. — ¡Y, además, cualquier imbécil puede dibujar! —Sacó de su bolsillo un lápiz y empezó a dibujar con la velocidad típica de una caricatura. Gangle lo observó confundida. Al terminar, Jax evaluó su creación y sonrió. —¡¿Ves?! —Alargó la “s” mientras mostraba su trabajo. —¡Una auténtica obra de arte!
Gangle tomó la libreta con la duda plasmada en su máscara. Alzó una ceja al ver figuras mal hechas de algo que debía representarla a ella como una especie de camarón triste aplaudiendo a un deforme Jax. Este parecía un extraño triángulo invertido con orejas gordas como salchichas. Al otro lado, estaba lo que suponía que era Kaufmo representado como una pelota con un cono y Ribbit, que era una especie de óvalo con ¿ramas? que seguramente eran sus manos.
El dibujo era confuso, burdo y sin sentido. Una alteración completa de la ya alocada realidad.
Era feo, inexacto y lo más adorable que Gangle había visto desde que llegó al circo.
Una sonrisa se asomó por sus labios digitales.
—¿Oh? ¿Qué es eso? ¿Una sonrisa? —preguntó el conejo lleno de orgullo— ¡Sabía que apreciarías mi arte!
Gangle no respondió, en cambio, empezó a reír. El sonido llamó la atención del resto del elenco y sorprendiendo a Jax. Su carcajada no era fuerte, ni llamativa, pero era la primera vez que reía desde que llegó al circo.
—¡Oh, vamos! ¡No es tan malo!
Gangle siguió riéndose, sujetándose el equivalente a su estómago mientras aún sostenía la libreta y cayendo de lado. Jax gruñó con disgusto mientras sus mejillas se sonrojaban y sus orejas caían. Por el rabillo del ojo miró a la cinta con máscara. Pese a sentir que había hecho el ridículo, su rostro estaba enfocado en cómo el estrés y la tristeza parecían alejarse de Gangle.
La había molestado constantemente y hecho diversas bromas para su propio entretenimiento, sin embargo, siempre había insistido en que ella encontrara la gracia en sus travesuras. Nunca mostró el más mínimo atisbo de diversión; nunca había tenido una respuesta positiva hasta ese momento. Gangle podía reírse. Gangle podía mostrar felicidad. Él la había hecho feliz.
Ese pensamiento lo inquietó.
La vio abrir los ojos.
Sus miradas se encontraron y él sintió un estremecimiento.
Sus mejillas se sonrojaron con fuerza y sintió un revoltijo en su estómago.
Era extraño.
Y agradable
Sin pensarlo le arrebató la libreta de la mano y la utilizada para golpear su máscara.
—¡Jax!
Escuchó a Ragatha gritar.
Se apartó de golpe, aún sonrojado y con las orejas hacia atrás. El resto de los integrantes del circo se acercaron a ver qué ocurrió. Gangle había dejado de reírse. Seguía en el suelo, en la misma posición que antes y sin reaccionar. Tanto ella como Jax estaban en shock, a pesar de sus innumerables bromas, él nunca usó fuerza física contra ella, siempre habían sido bromas meramente bruscas. El horror se apoderó de todos al notar que la máscara de comedia empezó a resquebrajarse desde el inicio de la frente hasta la punta de la barbilla. Una fina línea negra dividió el rostro blanco y dejó a su paso pequeñas raíces oscuras. En medio del silencio la máscara pasó, dividiéndose en dos y dejando al descubierto una segunda máscara que lloraba.
—Oh… —Kaufmo colocó una mano en su mentón mientras asentía con la cabeza, —con que a eso se refería Caine con “romper tu máscara”.
Ragatha se apresuró en ayudar a Gangle a levantarse. — ¡¿Estás bien?! ¡¿Te dolio?!
Ella no respondió, quedó cabizbaja con un leve temblor. Empezó a palmear su segunda máscara, anonadada.
Jax observa la escena en completo pánico. Se preguntaba si podía notar sus mejillas sonrojadas, su pulso acelerado y el sudor frío que empezaba a bañarlo. No quería hacer eso, no tenía la intención de romper su máscara. Solo quería que dejara de reír; Quería dejar de sentir lo que fuera que empezaba a florecer en su interior. Miró a Gangle recibirá los restos de su máscara de comedia y la culpa lo invadió. La mujer examina los restos sonrientes y sus grandes ojos negros se dirigieron a Jax en busca de explicaciones. Las lágrimas seguían cayendo.
Jax se obligó a sonreír.
-¡Unión Postal Universal! ¡Se me fue de las manos! ¡De todas formas así se ve mejor! —Dijo en un tono de voz más alto de lo normal. Contempló la expresión llorosa de Gangle y tragó saliva. — ¡En fin, ya me aburrí! ¡Nos vemos, perdedores!
Dio media vuelta y desapareció en una nube de humo que se extendió hasta su habitación. Todos escucharon el sonido de la puerta cerrándose con fuerza.
Ragatha suspiró derrotada antes de enfocarse en Gangle y continuar consolándola, asegurándole que seguramente Caine podría repararla.
—Es mi culpa… —murmuró Gangle, sollozando— él intentaba animarme y yo solo me burlé… es normal que se enojara…
Kaufmo se sintió mal por ella; Se acercó a Ribbit. —Supongo que ya lo arruinó…
—También lo creo… —La rana examinó al grupo y luego al pasillo. Suspenso. —Me estaba divirtiendo…
El payaso colocó una mano en su hombro, recibiendo una sonrisa de agradecimiento como respuesta y una mano sobre la suya en señal de cercanía.
—Pero no entiendo por qué Jax hizo eso, además, parecía un conejo rojo en vez de uno morado.
—Oh, querido Kaufmo, eres muy ingenuo, —Ribbit negó con la cabeza, —es obvio que nuestro pequeño Jaxy-boy está… —dejó de hablar al mismo tiempo que sus ojos se agrandaron. Una sonrisa emocionada pasó por sus labios. — ¡Eso es! —Tomó su mano y se dirigió a las habitaciones — ¡Iremos a hablar con Jax, ustedes quédense con Gangle!
Ragatha los miró un momento mientras acompañaba a Kinger y la chica de cintas a los sofás. -¡Oh! ¡Okey, gracias por ello! ¡Intenten que se disculpe!
—Oh, haré que haga algo mucho mejor, ¡confía en mí!
Ragatha forzó aún más su sonrisa y susurró algo como “sí, ellos estarán bien...” que parecía estar más dedicado a ella misma que al resto.
Kaufmo miró a su amiga, confundido. — Entonces… ¿tenemos un plan?
—Sí, tenemos un plan espectacular. —Pasó un brazo sobre sus hombros y lo condujo al pasillo de las habitaciones— Escucha atentamente…
