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Archive Warning:
Category:
Fandom:
Relationship:
Characters:
Language:
Español
Stats:
Published:
2026-05-02
Updated:
2026-05-02
Words:
2,280
Chapters:
2/?
Kudos:
10
Bookmarks:
2
Hits:
135

Cortos LuNa

Summary:

Algunas ideas sobre el LuNa.

Notes:

Luffy está aburrido.

Chapter 1: —. Bonita

Chapter Text

Los últimos días navegando en el Nuevo Mundo eran pacíficos. Eso sin duda era un milagro. Sin presencia de marines u otro tipo de cosas que puedan perturbar la paz en el Sunny.

 

Y justamente eso estaba aburriendo a Luffy.

 

No había nada que hacer. Nada, nadie a quien golpear. Ni siquiera los reyes marinos se acercaban para ser su próxima cena. Cómo si supieran que si lo hacían, sería su último día.

La palabra era: Calma. Una definición que contrastaba con el sombrero de paja que amaba las aventuras y emociones intensas.

Pero como no quería ser golpeado por la navegante, que ya le había advertido 84 veces que esté quieto, se limitó a acostarse en la cubierta, estirando sus extremidades con flojera, y sin otra opción, sus ojos empezaban a percatarse del alrededor.

Por un lado, no veía a Chopper. Suponía que se encontraba en la enfermería ordenando sus medicinas o leyendo más sobre ello. Al reno le encantaban tantas cosas que él no entendía. Ni tenía intenciones de entender.

Y Franky, que era otro que estaba ausente junto a Usopp, seguro estaban en su lugar de trabajo creando cosas que lo dejarían sorprendido después.

Su mirada siguió deslizándose. Jimbei estaba subiendo las escaleras hacia el timón del barco. Brook por otro lado, tocando su violín con melodías que le hacían sentir sus párpados relajados. Tenía ganas de dormir. Ya entendía a Zoro que yacía roncando cerca de él. Aunque este, en toda ocasión dormía.

También notó a Robin que estaba sentada en su tumbona, leyendo un libro, mientras agradecía con una sonrisa la bebida que le daba el cocinero, que con ojos de amor volvía a la cocina dejando un rastro de corazones.

Y por último, la vio.

Justamente al lado de Robin, estaba acostada en la otra tumbona, su navegante, Nami.

 

Ella estaba dormida.

 

Su mirada permaneció en ella. Se veía relajada, su expresión era suave y calmada, acorde con el día tan pacífico que había.

Nada comparable como cuando estaba consciente y gruñía por cada cosa que hacía Luffy.

Al recordar eso, él frunció el ceño de forma infantil.

En esos momentos, a él le parecía más bonita de lo que ya era.

A Luffy no solían importarle esas cosas. La belleza y cosas de ese estilo no eran el objetivo de su curiosidad o fascinación. Pero sabía reconocerla. Y Nami pertenecía sin duda a ese grupo.

Su cabello del distintivo color naranja siempre le pareció atrayente. Ya sea corto o largo como ahora, atraía su mirada como el atardecer que él solía ver desde su asiento favorito en el Sunny. Incluso su olor coincidía con el color. Un delicado aroma a mandarinas siempre la rodeaba.

Aunque cada vez que él intentaba coger una de su jardín, lo sacaba volando a gritos.

O cuando ella le cosia el sombrero de paja. Las delicadas manos tocaban este como si de verdad fuera un tesoro para ella, y se preguntaba si con tal suavidad ella lo podría tocar a él. Vaya. Hasta encontraba bonitas sus manos.

Esas mismas manos que le clavaron una aguja en la frente porque según ella, solo eso podría hacerle daño al ser de goma. Nami tonta. Le había dolido mucho.

Pero si tuviera un favorito. Sin discusión, sería su sonrisa.

El cómo las comisuras de sus labios se elevaban y podía reír sin parar. El simple sonido lo dejaba embobado. Y estaba orgulloso de ser el causante.

Había hecho la promesa de cuidar su sonrisa al viejo del molinillo y hasta ahora lo estaba cumpliendo. Y no tenía intenciones de dejar de hacerlo. Pues ¿Quién más la haría reír como él?

Bueno, también la hacía enojar, Pero era un extra. Ella era su navegante. Talentosa. Preciosa. Y rabiosa. El combo perfecto que le sacaba carcajadas a él también. Así que fastidiarla un poco no venía de más.

Y vaya que tenía un don como su abuelo. Sus golpes dolían más de lo que él quería.

No dejaba de mirarla, tendría que haber una respuesta para ello. ¿Cómo esas pequeñas manos daban golpes tan feroces?

 

-Oi, Luffy, me vas a perforar la cara.-

 

Una voz femenina que conocía muy bien lo sacó de su burbuja y se percató de que ella ya había abierto los ojos. Lo estaba viendo desde su tumbona. Tal vez lo gritaría por estar perturbando su sueño.

-Ya vamos a llegar a una isla. Solo espera un poco, ¿Sí?.-

Fue lo único que dijo Nami con una expresión de esas que a Luffy le gustaban. Labios curvados hacia arriba y con los ojos achinados. De buen humor.

Con una sonrisa en su rostro. Esa que siempre quería ver ahí.

-shishishi.- rio él mientras se levantaba y corría hacia la cocina para pedir una comida. De nuevo. Debía preparar el estómago para la próxima aventura.

 

Pero, sí.

 

No había duda.

 

Nami era bonita.