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Bruce despierta, no con el sonido de su alarma, sino con alguien picando su muslo repetidamente con una hoja afilada. No lo suficientemente fuerte para lastimarlo, pero duele, aunque no tanto como su pecho. ¿Por qué le duele el pecho?
“¿Está despierto?”
Estoy despierto, quiere decir Bruce, pero nada sale de su boca.
“Creo que sigue dormido.” Esa es una voz diferente, masculina también, más profunda y mucho mayor que la primera. “Deja de molestarlo, Damian.”
“Si Padre quisiera que dejara de molestarlo, me lo puede decir él mismo.”
¿Padre?
“De acuerdo,” dice alguien, y, oh, es una tercera voz, “Me voy de aquí. No me llamen de nuevo a menos que literalmente esté muriendo.”
“Lo estaba,” dice la primera voz, “literalmente muriendo, Jason. Sobrevivió gracias a Tim.”
“Cualquiera puede saltar frente a una bala,” dice el niño llamado Damian. Suena despectivo. “Yo saltaría frente a muchas balas por Padre.”
“Esto,” dice Jason, “es exactamente el por qué no respondo las llamadas de Bruce, por si tenían duda.”
“Jason,” dice la primera persona, con tono cansado, “no respondes las llamadas de Bruce porque no quieres que te regañe sobre cuáles partes de un cuerpo son o no aceptables dejar frente a una estación de policía.”
“¿Qué partes son aceptables?”
“Ninguna,” dice la primera persona al mismo tiempo que Damian dice, “Depende.”
De qué depende, Bruce quiere preguntar, pero se está quedando dormido, además, hay una pregunta mucho más importante en la punta de su lengua.
Lo que sea que le haya pasado y lo que sea que haya causado esta aparente amnesia que está experimentando - ¿cuántos hijos olvidó que tenía?
*
La siguiente vez que se despierta, está solo. La habitación ya no huele a desinfectante y muerte, así que puede suponer que salió del hospital, y de hecho, al abrir los ojos se da cuenta de que está en su habitación en la mansión. Aunque hay algo mal en ella. Los muebles son los mismos, pero las paredes están vacías, también el buró junto a su cama. ¿La conversación anterior fue un sueño febril? ¿Una alucinación? Debió serlo, porque, si en verdad tiene una manada de niños que no recuerda, seguramente hubiera colgado fotos de ellos.
Bruce busca su teléfono, teclea la contraseña - y frunce el ceño.
Contraseña incorrecta.
Amnesia, piensa de nuevo, y definitivamente está borrando sus recuerdos de muchos años si no es que décadas de su vida. Esa es la única explicación para su familia recién encontrada; eso también explicaría por qué cambió la contraseña de su teléfono.
Pero Bruce siempre ha disfrutado los acertijos y también le gusta pensar que es bastante bueno en ellos. No necesita saber su contraseña para verificar la hora, y más importante, la fecha.
Son las 11:23 am, 7 de Junio. Era 6 de Junio cuando se fue a dormir.
El año es el mismo.
Doce horas. Se había perdido doce horas.
A falta de algo mejor que hacer, Bruce intenta ingresar la contraseña nuevamente. Aún incorrecta.
Sus pensamientos son interrumpidos cuando la puerta se abre y un niño de cabello oscuro entra. Ojos azules, pálido, no se ve mayor de catorce, pero se conduce como un adulto. ¿Damian?
El chico se sobresalta cuando Bruce se mueve, claramente sorprendido de verlo despierto. Sus ojos se dirigen nerviosos hacia la puerta.
“Buenos días,” dice Bruce antes de que el niño salga corriendo.
“Bruce,” dice el niño, y Bruce sabe que quien quiera que sea, no era ninguna de las personas que estaba anoche en su cama de hospital. “Yo-” se mueve repentinamente, y al hacerlo, Bruce recuerda algo más sobre la noche anterior.
“¿Recibiste una bala por mí?” pregunta, y recibe su respuesta cuando Tim se endereza, suavizando su expresión hasta que su rostro no revela nada.
“La misión lo requería.”
“Claro,” Bruce dijo cuidadosamente, manteniendo un tono neutro, tanto para calmarlo como para ocultar que no tenía idea a qué misión se refería Tim. “Sólo me sorprende verte caminando.”
Con eso, Tim, si es posible, se tensa aún más, haciendo su mejor imitación de una estatua. “Escribí mi reporte tan pronto como regresamos a la Cueva ayer, y es Domingo. No tengo reunión en Wayne Enterprises hasta mañana.”
“Claro,” repite Bruce. Tim está de pie tan alejado de él como le es posible, lo suficientemente cerca de la puerta para que no tome más de un segundo salir de ahí. Lentamente, asegurándose de que Tim puede observar todos sus movimientos, se endereza, alza una mano y hace un movimiento que ha visto a la gente hacer en TV. “Ven a sentarte conmigo.”
Tim se acerca, sus sospechas son obvias. Después del gesto alentador, se sienta en la orilla de la cama. Bruce oculta su sonrisa. Recuerda ser un adolescente, recuerda una época en la que cada segundo que pasaba en casa y hablando con Alfred era casi como tortura. Por lo menos alguno de sus hijos debía sentirse igual.
“Todo lo que quería decir,” dice, “es que te dispararon hace menos de un día. Tú debes estar en cama, no caminando por ahí.” Y, ya que Tim seguía inquietantemente callado y quieto, añade, “Estoy preocupado por ti, hijo.”
Tim voltea cómicamente rápido. Varios segundos pasan mientras ve a Bruce, quien se asegura de sonreirle cálidamente. Su sonrisa desaparece cuando Tim se levanta.
“Nightwing,” dice, y le toma un momento a Bruce para darse cuenta de que Tim está hablando a un comunicador en su oído. “Regresa a la mansión inmediatamente. Tenemos que revisar si Batman tiene una contusión.”
*
Bruce los deja hacer múltiples scans, les permite tomar muestras de sangre para un examen toxicológico, responde correctamente todas las preguntas sobre su nombre, la fecha y el presidente actual, y mientras eso pasa, sigue preguntando por su bienestar, si Damian necesita ayuda con su tarea y si Tim está seguro de que no quiere ir a dormir. También, muy sutilmente, examina sus alrededores como si fuera la primera vez que veía la Baticueva.
“Amnesia,” declara Dick una vez que han distraído a Bruce (en otras palabras, le dieron el crucigrama de hoy) y se han reunido lejos de donde pueda oírlos. “Debe ser eso.”
“Respondió correctamente todas nuestras preguntas,” contesta Tim. Dick abre la boca para objetar , pero la ayuda viene de un lugar no esperado.
“Hace diez minutos, ese hombre me recomendó una “educativa pero emocionante” película animada.” Las comillas eran audibles aunque Damian no se haya movido. “La amnesia no crea nuevos recuerdos. Padre nunca caería tan bajo como para ver televisión.”
“O si quiera admitirlo,” dice Dick. Toca su labio con el dedo, lo cual Tim sabe que Dick copió de un programa de televisión sobre detectives. No es un programa muy bueno. En cuanto Tim termine la temporada diecisiete, planea enviar una severa carta a los productores detallando todos los agujeros en la trama.
“Control mental,” sugiere Damian, como si no lo hubieran comprobado por casi siete veces ya.
“Crisis de la mediana edad” menciona Tim.
“Un doble malvado,” dice Dick. Tin tiene que admitir que es la teoría más plausible hasta ahora.
“Chicos,” Bruce los llama y los tres se congelan. Pero sus ojos no están lanzando rayos láser, y tampoco está lanzándoles cuchillos. En su lugar, levanta el crucigrama. “¿Palabra de diez letras para dudoso, empieza con s?”
Ellos estrechan su mirada. “Sospechoso.”
“Esa es,” dice Bruce, anotándola. “Buen trabajo, amigo. “¿Quieres venir a ayudarme con las demás?”
Y-
Claramente hay algo mal con Bruce y claramente alguien debería, en algún punto, hacerse cargo de esto. Claramente ese alguien será Tim.
Pero a Tim le gustan los crucigramas y Bruce nunca antes había pedido ayuda.
Ignora las miradas incrédulas que le lanzan Damian y Dick y camina hacia él.
*
Dick Grayson, Jason Todd, Tim Drake y Damian Wayne. Esos son sus hijos. Esos cuatro chicos son sus hijos. Había encontrado los papeles de la adopción de dos de ellos y cree que puede que haya secuestrado a Tim porque recuerda claramente que los Drake eran sus vecinos de a lado, y no encontró absolutamente nada de dónde venía Damian, pero eso no importa, porque durante la noche, Bruce pasó de no tener hijos a ser padre de cuatro y no podía estar más feliz.
Mientras merodeaba durante el día para encontrar más información de sus hijos, ellos felices aprovecharon esa distracción para husmear por su lado. A Bruce no le importa. Quisiera que Dick no pretendiera abrazarlo para tomar una muestra de su cabello. Si Dick quiere un abrazo, puede simplemente pedirlo y si quiere cabello de Bruce, puede pedirlo también. Bruce está muy seguro que daría a su primogénito (¡su primogénito!) cualquier cosa en este momento.
De cualquier forma, además de ser padre (¡padre!), también es un hombre razonable. Sabe que esto no puede continuar y los chicos definitivamente están sospechando - por lo menos, tres de ellos lo están-. No ha visto a Jason aún, y ya que su teléfono sigue bloqueado, tampoco tiene oportunidad de llamarlo. ¿Qué tan seguido llama a Jason usualmente? ¿una vez al día? ¿cada dos días? Tal vez sea Jason quien lo llame y Bruce pueda contestar. Mantiene su teléfono cerca, por si acaso.
Aunque ese era un problema para después, o al menos para cuando Jason llame. Por ahora tiene que hablar con alguien. Y ya que es un adulto y este es un problema de adultos, confía en la única persona en el lugar que es a) otro adulto, y b) conocido para Bruce. Aunque la última vez que revisó, dicha persona había muerto hace más de cinco años.
“Café, amo Bruce?”
“Té, si es posible,” dice Bruce y toma asiento. Algo se está friendo en la estufa y la cocina entera huele delicioso. “¿Quieres ayuda con eso, Alfred?"
Alfred lo observa, a falta de una palabra mejor, alarmado. Bruce lo ha extrañado tanto que no puede respirar. “Pensé que habíamos hecho el acuerdo mutuo de apegarnos a nuestras labores desde el último incidente con las albóndigas, señor.”
Ah. Bruce hace una mueca por el hueco que hay en su memoria en lugar del recuerdo de tal incidente. Tal vez alucinó la muerte de Alfred. Tal vez este es un colapso nervioso. Debe ser.
Toma un sorbo del té caliente que Alfred le ha servido, se traga el dolor y dice, “De hecho, vine a hablar contigo sobre eso.”
“¿Albóndigas, amo Bruce?”
“Más o menos,” dice Bruce y después piensa, al carajo, no hay una buena forma de decir esto, así que debe ser directo. “He olvidado la existencia de mis hijos y estoy preocupado de haberme vuelto un mal padre.”
Ante la primera parte de la oración, Alfred lucía imperturbado pero ante la segunda, sus cejas se levantaron. Es exactamente como Bruce lo recuerda.
“¿Soy un mal padre?” pregunta Bruce desesperadamente.
Alfred aclara su garganta. “Si no le importa, señor - ciertamente nunca antes le había importado.”
Esa no es una respuesta, y Bruce lo sabe por la evasión implícita. Entierra su rostro entre sus manos, olvida el té y murmura, “¿Cómo se supone que críe a cuatro niños cuando ni siquiera puedo recordar sus cumpleaños?”
“El mío es el 19 de Julio,” dice Tim, entrando a la cocina y tomando asiento, aunque lejos de Bruce, no tan lejos como podría estar. Bruce lo cuenta como progreso. “Además, yo- qué estás haciendo?”
Contraseña incorrecta.
Bruce mira decepcionado a su teléfono. “Pensé que el código sería tu cumpleaños pero no lo es.”
“Dámelo.” Cuando Bruce pone el teléfono en la mano de Tim, rápidamente teclea cuatro números y se lo devuelve. “¿De quién es el cumpleaños?” pregunta Bruce.
Tim bufa. “De nadie. Es el día que tus padres murieron.”
“Qué,” dice Bruce.
Tim alza los hombros delicadamente, intentando parecer casual, pero Bruce se da cuenta de cómo se acomoda un poco más lejos de él. “No se supone que lo sepa, pero mi teoría es que lo usas para recordarte que el dolor nunca para. De hecho,” dice rápidamente antes de que Bruce pueda reaccionar, “esto es algo grande, pues confirma mi teoría.”
“Tu teoría,” repite Bruce inexpresivo.
Su hijo (¡su hijo!) asiente rápidamente tres veces seguidas. “Conoces toda la información básica, como la fecha o el nombre del presidente, pero también adquiriste algo de conocimiento nuevo en algunas áreas y lo perdiste en otras. Perder información puede ser sólo pérdida de memoria, pero ¿Por qué conocerías una película que tiene poco de haber sido estrenada? ¿Por qué estás bebiendo té en lugar de café?” Tim señala su taza de forma casi acusatoria. “Y tu contraseña - ¿por qué olvidarías todo eso? Todas tus pruebas de sangre salieron limpias, así que primero pensamos que eras un clon, pero eso no explica tu memoria selectiva. Dcik sugirió un viaje en el tiempo, pero hace rato parecía que no habías visto la baticueva nunca antes - y creo que nunca lo habías hecho. Creo que eres Bruce Wayne de un universo alterno. Un universo en el que Bruce nunca se convirtió en Batman y, definitivamente uno en el que nunca tuvo un Robin. También, aparentemente, uno en el que no le gusta el café.” Tim había dicho todo eso rápidamente y ahora tomaba aire, sus ojos brillaban.
Bruce está feliz de que Tim esté tan obviamente contento con su teoría, pero tiene que preguntar. “Tim,” dice lentamente, “has tenido un largo día, y aún estás lidiando con una herida grave. ¿No crees que tal vez acabas de tener una pesadilla, hijo?”
Tim no luce abrumado. Tim luce como si no pudiera creer lo que Bruce acaba de decir. “Oh dios mío,” dice, “¿Batman me está haciendo gaslighting, Alfred?”
“En ello, jóven Timothy.”
Lo último que Bruce siente, es una jeringa en su cuello.
*
El powerpoint tiene 193 dispositivas y se titula POR QUÉ ESTÁS EN UNA LÍNEA TEMPORAL DIFERENTE (Y NO ESTOY LOCO). Tiene treinta y tres diapositivas menos que el powerpoint que Tim hizo a medio día para Dick y Damian, titulado POR QUÉ BRUCE ES DE UNA LÍNEA TEMPORAL DIFERENTE (Y NO ESTOY LOCO). Cree que Jason lo hubiera apreciado, tal vez, pero Jason no está contestando las llamadas de nadie. Otra vez.
Por lo tanto, todo depende de Tim.
Otra vez.
Para ser justos, Dick le había creído alrededor de la diapositiva 100, o por lo menos lo fingió para que Tim se detuviera; y Damian, por primera vez no le llevó la contraria desde el inicio. También parece que, por primera vez, él y Tim están del mismo lado - ellos contra este hombre extraño en su casa, ellos traerán al verdadero Bruce de vuelta a casa.
“No sé cómo llevarlo a casa,” Tim había dicho, intentando y casi fallando en tranquilizarlos, “pero lo averiguaremos.”
Eso había sido hace una hora, antes de que Tim confrontara a Bruce en la cocina, antes de que tuvieran que sedar a Bruce y amarrarlo a una silla. El Bruce real estaría furioso con ellos, con todos ellos, pero especialmente con Tim.
Bruce de otra Línea Temporal está comenzando a despertarse, parpadeando, y Tim estira sus dedos nervioso.
“Mira,” dice, “sé que estás probablemente como, súper enfadado, pero-”
Bruce no parece estar escuchando, con los ojos fijos en la pantalla detrás de Tim, donde el título de la presentación de powerpoint se alcanza a ver. Detrás de Bruce, Dick lo anima mostrando sus pulgares arriba. Tim quisiera que Dick estuviera a su lado, pero alguien tiene que estar cerca de Bruce en caso de que algo salga mal.
“Entonces,” Tim dice, aclarando su garganta, “Trataré de hacerlo rápido-” - Dick bufa - “y si tienes alguna pregunta, sientete libre de interrumpir. Entonces. Um.”
Esto es tan raro. Tim es normalmente bastante bueno para hablar en público, pero de alguna forma, en este momento, la mirada de Bruce se siente más pesada que nunca. Es más probable que lo juzgue. Tal vez porque sabe que esperar de Bruce Real, qué comportamiento es más o menos probable que lo decepcione, pero este Bruce es una variable desconocida. Es más fácil no entender algo, equivocarse, entonces Tim-
“Hey,” dice Bruce, interrumpiendo sus pensamientos. “Relájate. Parece que te esforzaste mucho en esta presentación, ¿cierto?”
Tim frunce el ceño. Supone que sí, aunque no ha sido un esfuerzo más grande de lo normal.
“Bueno. Me emociona escucharlo.”
“Um,” Tim dice, porque tal vez Bruce no ha entendido qué está pasando. Tal vez este Bruce es estúpido. “Te amarramos a una silla.”
“Muy efectivamente, también. No puedo mover mis brazos para nada. ¿Quién hizo los nudos? ¿Fuiste tú?”
“Fui yo,” Dick comenta detrás de él. Bruce intenta pero no puede voltear, aún así, sonríe.
“Bien hecho. Excelente trabajo.”
Dick se congela por un segundo, antes de sonreír tan brillantemente como siempre.
La distracción de hecho sí hizo un gran trabajo para calmar sus nervios y empezó la presentación. Bruce se muestra atento e incluso interesado de principio a fin, asintiendo por momentos como para enfatizar el punto que está comentando. Pone atención durante las 193 dispositivas sin quejarse una sóla vez, y cuando Tim termina, dice “De acuerdo, te creo.”
Esto hace que Tim pare. “¿En serio?”
“Diste un argumento convincente,” Dice Bruce y ve a Tim a los ojos con el rostro serio, mientras dice, “Pero siento que debería señalar, para estar en la misma página, que no necesitabas hacer todo esto. Te hubiera creído sin importar nada.”
Eso es claramente una estupidez, porque Bruce literalmente lo cuestionó hace como dos horas. “Literalmente me cuestionaste hace como, dos horas,” dice Tim. “Me dijiste que era una pesadilla.”
“Porque eres un niño que recibió un disparo ayer.” La voz de Bruce es paciente, calmada. “Pero tienes razón, dudé de tí y fue un error. Me disculpo por eso.”
Tim lo ve, y lo observa hasta que siente como su corazón está latiendo tan rápido que podría salir de su pecho. La sangre se acumula en sus oídos, y está seguro de que no podría hablar en este momento ni aunque quisiera. Porque Bruce nunca antes se ha disculpado con él. Ni una sola vez.
Si aún no estaba seguro si su teoría es correcta, este sería el momento en el que se convencería.
“De hecho, tengo una pregunta,” dice Bruce, y Tim, aún sintiendo que su mundo fue bruscamente sacudido, asiente. “¿Quién es Batman?”
*
Bruce ha, aparentemente, cambiado lugares con él mismo de otra línea temporal. No lugares reales, sólo su conciencia, ya que su cuerpo tiene más de cien cicatrices que no recuerda, así como una herida en el pecho de la que aún se está recuperando. Dick le dijo que una vez que Tim recibió esa bala por él, Bruce fue apuñalado.
Bueno.
Lo que dijo, específicamente es que, una vez que Red Robin recibió esa bala por él, Batman fue apuñalado.
Porque en su línea temporal, Batman es un super héroe.
“Super héroe, no,” Dick lo corrige con tono cansado, no por primera vez. “Vigilante”.
Bruce es un superhéroe y tiene un némesis como Capitán América e Hydra.
“No eres como Capitán América, dice Dick. “Capitán América tiene súper fuerza. Si acaso, Superman es Capitán América.”
Bruce llegó a un mundo en el que hay hombres que se llaman a sí mismos Superman o se visten como murciélagos gigantes y también, hacen que sus hijos peleen por ellos. Es ese punto el que más le molesta. No podría importarle menos que lo que una versión alterna de él haga con su tiempo, y si quiere convertirse en superhéroe, ¿por qué no?, el mismo Bruce consideró alguna vez unirse a la fuerza policial antes de darse cuenta de que eso implicaría cargar un arma, pero.
Pero.
Red Robin recibió una bala por él.
“¿Y Tim?” pregunta, manteniendo su tono bajo aunque Tim y Damian los habían dejado sólos para esa discusión, “¿es mi… sidekick?”
Entonces Dick dice, “Oh, no.”
Dice, “Tim no ha sido tu sidekick por más de un año.”
Continúa, “le dimos ese rol a Damian.”
Damian. Quien hace poco celebró su décimo cumpleaños. (Bruce tiene que comprarle un regalo.)
(Bruce tiene que comprarles regalos a todos. Se ha perdido demasiados cumpleaños).
Damian, quien, cuando lo fastidió lo suficiente, le mostró su tarea de matemáticas. Apenas empezaron a ver decimales en la escuela.
Bruce hizo que un niño que apenas sabe qué son los decimales fuera su sidekick.
Cansado, porque para este punto, no podía estar más que cansado, pregunta, “¿Qué hay de tí?”
Dick inclina su cabeza, confundido, antes de aterrizar la idea. Sonríe. “Soy Nightwing. Fuí el primer Robin, de hecho, pero eso fue hace mucho tiempo.” Empieza a contar una historia de una de sus primeras aventuras juntos y Bruce intenta escuchar, realmente lo intenta. Pero en todo lo que puede pensar es, ¿cuántos años tenía Dick cuando eso pasó? ¿Sabía lo que son los decimales?
¿Qué lo poseyó para convertir a no sólo uno, sino tres niños en mini super héroes y permitirles combatir criminales?
Espera.
Él no tiene tres hijos. Tiene cuatro.
Espera a que Dick termine y lo interrumpe suavemente antes de que comience con la siguiente historia. “¿Qué hay de Jason?”
No cree estar imaginando la forma en que Dick palidece. “¿Jason? ¿Qué hay con él?”
“¿Él también fue Robin?”
Dick se rasca el cuello, notablemente incómodo. No mira a Bruce a los ojos cuando dice, “Sí, Jason también fue Robin.”
*
Jason está ocupado cortando el cuello de un hombre con una sierra cuando la llamada entra. La ignora, concentrado en terminar antes de ir a casa y dormir por una semana, pero alguien dice, “Red Hood” directo en su comunicador, en una línea que nadie debería tener. Tim nunca le ha dado demasiada importancia a eso.
“Estoy en medio de algo,” dice y maldice cuando algo de sangre salpica su máscara. Quitar manchas de sangre de la ropa apesta. “No vuelvas a hackear mi comunicador.”
“Te sería más fácil si usaras un cortador de huesos,” dice Tim obstinado, confirmando que ha hackeado las cámaras también, como el pequeño rarito que es. Jason bufa.
“No dejes que el murciélago te escuche diciendo eso.”
Hay un breve silencio al otro lado de la línea. Jason lo usa para terminar y poner la cabeza dentro de una bolsa. Una bolsa biodegradable, porque se preocupa por el medio ambiente. No es imbécil.
“¿Has hablado con él últimamente?” pregunta finalmente, sonando extrañamente inseguro.
Jason bufa de nuevo. “Sabes que no lo he hecho.”
“Deberías. Él está- creo que es mejor si vienes a la mansión. Velo por tí mismo.”
Jason se pone la bolsa al hombro, planta una patada al cuerpo cercenado a sus pies y dice, “Tienes que hacerlo mejor que eso, reemplazo.” antes de tirar su comunicador en un charco. Se está enojando de nuevo, el tipo de enojo que hace que quiera tomar la sierra nuevamente y cortar un par más de extremidades. Sabe cuando lo están manipulando, pero uno creería que Tim haría un mejor intento. ¿Es tan dedicado en todo lo demás y no puede molestarse en decirle una buena mentira a Jason? ¿Cree que Jason es idiota?
No, Tim es demasiado listo para eso. Esto tiene que ser parte de una trampa. Psicología inversa o algo. Bueno, Jason no caerá en ello. Se mantendrá tan lejos de la mansión como sea posible, y la próxima vez que Tim hackee su comunicador, tendrá algo más preparado.
Menos de doce horas después de la llamada, alguien llama a su puerta. La puerta de su casa de seguridad. La casa de seguridad de la que nadie sabe.
Claro.
Jason saca su arma antes de pensarlo. Esta vez, se promete a sí mismo, pagará con sangre, y Tim no-
No es Tim quien está parado frente a su puerta.
Es Bruce, usando una sudadera que dice Superman y una expresión esperanzada en su rostro. De alguna forma, es la tonta sudadera lo que hace que Jason no azote la puerta inmediatamente.
“Jason,” dice Bruce, y es Bruce hablando, no Batman. Por un maravilloso y loco segundo, es como si su papá estuviera de vuelta.
Entonces Bruce pregunta, “¿Eso en tu camiseta es sangre?” y el hechizo se rompe.
“¿Y qué si lo es?” pregunta Jason. “¿Me vas a arrestar? Tengo un arma que dice lo contrario.”
Bruce parpadea. “¿Tienes un permiso para eso?” pregunta, antes de reír.
Reír.
Bruce se acaba de reír.
“Lo siento, sigo olvidándolo- todos ustedes son super héroes. Probablemente no necesitas un permiso. Pero, de todas formas, ¿estás lastimado?”
“¿Estoy- qué?” Jason pregunta despacio. Su mente aún está atrapada en lo del super héroe.
Bruce entra, empujando a Jason levemente con los hombros, quién está demasiado confundido para hacer otra cosa que dejarlo pasar. Se abre paso hacia el baño, Jason lo sigue, y comienza a abrir los gabinetes. "En dónde guardas el botiquín de primeros auxilios?"
“Cajón de abajo,” dice Jason. ¿Qué está pasando?
Bruce abre el cajón de abajo, hace un tipo de sonido de ajá al tener éxito encontrando el kit de primeros auxilios, y hace señales a Jason para que se quite la camiseta. Jason obedece por instinto.
Los siguientes minutos pasan en un parpadeo: Bruce niega con la cabeza al ver la herida de la puñalada y el pobre intento de Jason de vendarla, Bruce ve con los ojos muy abiertos las diversas cicatrices que adornan el torso de Jason, Bruce desinfecta la herida y vuelve a colocar el vendaje, Bruce despeina el cabello de Jason y le dice que debería ir a dormir y que regresará con helado.
En este punto, Jason está más o menos convencido de que es un sueño febril.
Se duerme.
*
Dos de cuatro niños están heridos en este momento, y mientras uno está a salvo en la mansión, el otro está, bueno, más o menos a salvo en una casa desmantelada en el centro de Gotham. Ya que el mismo Bruce también está en dicha casa en este momento, y por lo tanto está a muchas millas de distancia de la mansión y su otro hijo herido, llama a Dick y le dice que meta a Tim y Damian en uno de los carros y venga.
“Compra helado en el camino,” dice. “Tanto como quieran, y asegurate de que haya suficiente para Jason, también.”
“Espera un momento,” dice Dick. “La dirección que me acabas de dar -¿es la dirección de Jason?”
“Nos vemos pronto,” dice Bruce y cuelga, pero no antes de añadir un, “Te quiero”. Las afirmaciones verbales de amor y aprecio son importantes.
Durante el tiempo que le toma a Dick organizar a sus hermanos y conseguir helado, Bruce camina por la casa - casa de seguridad- y toma nota de todo lo que falta. Hay un horno de microondas, pero no una tetera. Sólo hay una toalla, hay pasta de dientes, pero es barata. Hay mucho ramen instantáneo en la alacena. Bruce frunce el ceño ante todo esto y está ocupado haciendo una lista de compras cuando la puerta se abre.
No pasa por alto que nadie tocó el timbre.
Damian se endereza, acomoda su mano casualmente en su bolsillo como si no estuviera guardando una ganzúa. Detrás de él Tim y Dick traen cinco conos de helado. Tim evidentemente ha practicado un mejor auto control que Dick, quien ya se ha comido la mitad de su helado y ya que necesita ambas manos y no puede limpiarse la boca, tiene la cara llena de chocolate.
“¿Todd te secuestró?” pregunta Damian. Su mirada cambia de Bruce, a Jason dormido en la cama, a Dick, y se torna acusatoria. “Dijiste que Todd lo secuestró.”
“Posiblemente. Dije que posiblemente lo había secuestrado. Si hubiera estado cien por ciento seguro, ¿hubiéramos pasado por helado antes?”
Damian bufa y se voltea hacia Tim. “Drake. Prueba que no eres un completo inútil y dame mi cono.”
Incluso desde su lugar junto a la cama de Jason, Bruce puede ver los hombros de Tim tensarse y prepararse para contestarle. Es demasiado fácil adivinar qué va a pasar: Tim le contestará, Damian no tolerará el insulto, en algún punto alguien tendrá un cono de helado embarrado en la cara, y todo esto sería una saludable pelea de hermanos de no ser por el hecho que por los tres días que Bruce ha estado en esta línea temporal, sabe la naturaleza maliciosa detrás de ello.
De una u otra forma, esto se acaba ahora.
“Damian,” dice, más serio que nunca. Ambos Damian y Tim voltean. Dick, luciendo incómodo, sutilmente intenta limpiarse la boca con la camiseta. “Discúlpate con tu hermano.”
Damian hace un gesto de desprecio. “Drake no es mi hermano. Él-”
“Damian.”
“Como el hijo de sangre, yo-”
Bruce se cruza de brazos y espera. Puede ser muy paciente cuando tiene que serlo, y justo ahora, sabe que si Damian quiere jugar a esperar, Bruce ganará.
Pasa un minuto, tal vez más. El silencio se vuelve más tenso con nada segundo, también la expresión molesta en el rostro de Dick. Pero no va a interferir y eso es lo importante.
Finalmente, Damian rompe el contacto visual. Murmura algo, demasiado bajo para entenderlo, pero Bruce alcanza a escuchar un “lo siento”, y eso es suficiente.
“Ven aquí,” dice. Al fondo, Tim lo ve como si le hubiera crecido una segunda cabeza, y Bruce lidiará con eso en un momento, pero por ahora, tiene que asegurarse de que realmente aprenda su lección.
Damian se sienta junto a él de mala gana. Es claro para Bruce que lo que tienen que platicar no va a funcionar con gente escuchándolos. Quiere que Damian esté relajado, no en la mira de todos, o por lo menos no más de lo que ya está ahora. Jason sigue dormido, pero los demás-
“Salgan a caminar.”
“¿Perdón?” dice Dick, pero Tim, con expresión resignada, voltea y sale por la puerta segundos después de su petición. Dick gira su mirada a Bruce, inseguro, antes de maldecir e ir detrás de Tim. La puerta se cierra detrás de él, dándoles privacidad a Bruce y Damian, tanta como pudieran tener.
“Damian,” dice, “Voy a decirte algo que no le he dicho a nadie más. ¿Puedes guardar un secreto?”
Damian asiente tenso. Bruce no esperaba nada menos.
“Hace cuatro días,” dice en el silencio de la habitación, “No tenía hijos. Esto no me molestó. No era que activamente eligiera no tener hijos, es sólo que el momento no llegó. Así funciona, a veces, No me importaba. Hay problemas más grandes en el mundo que no ser un padre. Pero cuando desperté en este universo, y me dí cuenta que no sólo era un padre, sino que tenía cuatro hijos, no pude haber sido más feliz. Cuando crecí, siempre quise hermanos. Estaba muy contento con el hecho de que mis hijos crecerían y no me tendrían sólo a mí sino el uno al otro.”
Pausa, asegurándose de que Damian lo esté viendo, antes de continuar. “Tengo cuatro hijos, no sólo uno. La sangre no importa, los documentos no importan. No me importa si llevamos a cabo una adopción oficial o si la otra versión de mí secuestró al hijo de su vecino-”
“¿Qué?”
“-mi punto es que lo que importa es lo que está en el corazón. Y yo, ahora, sé que los amo a todos ustedes por igual. ¿Lo entiendes?”
Este silencio es incluso más largo que el último. Eventualmente, Damian asiente con la cabeza. “Nos amas,” dice. “Guardaré este secreto con mi vida.”
“Um,” dice Bruce.
“También,” dice Damian seriamente, “viviré tu sueño fallido por tí.”
Sueño fallido, dice Bruce para sí mismo.
“Voy a formar lazos con mis - hermanos, y cuando mueras, encenderemos juntos la pira funeraria.”
“Oh,” dice Bruce débilmente. “Genial. Gracias, amigo.”
“De nada,” dice Damian.
El momento se rompe cuando Jason se gira sobre la cama. Hace un gesto y se sienta, su herida probablemente se abre con el movimiento y Bruce espera que no se haya roto ningún punto. Su ceño se frunce más al ver a Damian.
“¿Qué hace él aquí?”
“Formando lazos contigo,” anuncia Damian. “Te trajimos helado ¿en dónde está?”
Derretido ya, piensa Bruce. Se pone de pie tomando a Damian del hombro y estirándose para acariciar la cabeza de Jason. Jason luce alarmado. “Buscaré a tus hermanos e iré por algo de comida real. Podemos tener el postre después. ¿Pizza está bien? no le diré a Alfred si ustedes tampoco le dicen.” Ninguno contesta de inmediato, lo que Bruce toma como un sí. Asiente con la cabeza. “Jason, cuida a tu hermano menor, asegúrate de que no se escape. Damian, cuida a tu hermano mayor, asegúrate de que no empeore su herida. Confío en ambos.”
Lo último que escucha antes de cerrar la puerta tras de él es la voz de Jason diciendo “No soy una niñera”. Sonríe para sí mismo. Niños.
Desafortunadamente, mientras dos de sus hijos ya están ocupados cuidándose el uno al otro, sus otros dos niños no están por ninguna parte. Bruce está en - ¿el callejón del crimen? Cree que le dicen Callejón del Crimen, y por lo que ha escuchado, no es un vecindario seguro para que dos niños anden por ahí, aún cuando dichos niños están en sus veintes y ambos son super héroes.
Intenta llamarlos pero no contestan, así que parece que tendrá que buscarlos a pie. Mientras camina por las calles, ve sus mensajes de texto, algo que finalmente puede hacer ya que sabe la contraseña. Dick es el que más le escribe, pero incluso esa conversación es sorprendentemente corta, y las otras son aún peores. Por lo que puede observar, si sus hijos le escriben, él rara vez contesta. Una vez, Tim le escribió para preguntarle si podía pasar el fin de semana en la mansión y Bruce lo dejó en visto por doce horas, después de las cuales Tim envió otro mensaje para decir que estaba bien y se disculpaba por preguntar. Bruce lo dejó en visto de nuevo.
Apenas se dió cuenta de que dió vuelta en el lugar equivocado y llegó a un callejón sin salida, cuando escuchó pasos detrás de él. Los pasos sonaban amenazantes.
“Date la vuelta con las manos arriba.”
Bruce, a falta de algo mejor que hacer, se da la vuelta con las manos arriba, Un hombre está apuntando un arma hacia él, sus manos tiemblan, tiene los ojos rojos. “Dame tu cartera y tu teléfono.”
“Puedes tener la cartera,” dice Bruce “pero no el teléfono.” Él sabe, de forma realista, que puede comprar un teléfono nuevo y volver a guardar los números de sus hijos. Pero eso tomará un tiempo, y también, justo ahora, dos de sus hijos aún estaban perdidos ¿Y si llamaban porque necesitaban ayuda?
“Cartera y teléfono, ahora” gritó el hombre. “Rápido.”
“Okay,” dice Bruce, “de acuerdo. Sólo voy a-” Finge buscar en sus bolsillos, frunciendo el ceño, buscando nuevamente. “Estoy seguro de que lo tengo por aquí, en alguna parte - tal vez está en el otro bolsillo-”
“Vuelve a subir las manos,” dice el hombre, acercándose a él con pasos inseguros. “Lo buscaré yo mismo. Si te mueves, te vuelo los sesos.”
“No lo creo,” dice Bruce. El ladrón ahora está lo suficientemente cerca para alcanzarlo y Bruce se abalanza sobre él inmediatamente, forzando el brazo que está sosteniendo el arma en el aire, para que los disparos den al cielo. Le quita el arma, pone el seguro y le golpea el rostro con ella, todo en un movimiento suave pero lo suficientemente fuerte para que el hombre se desmaye. Bruce revisa que siga respirando antes de sacar nuevamente su teléfono y llamar a la policía. Deja el arma con el ladrón, después de haberle quitado las balas.
No espera a que llegue la policía, en su lugar, continúa su búsqueda, pasa varios salones de belleza abandonados que claramente son una fachada para lavar dinero, ignora aun grupo de hombres jugando poker en la calle usando dedos cortados en lugar de fichas y las calles empiezan a lucir un poco más cuidadas y no como la escenografía de una película de miedo, cuando escucha un par de voces.
“-no lo dijo en serio,” dice Dick. “Te lo dije.”
“Nunca lo dice en serio.” Esa es la voz de Tim. Bruce acelera sus pasos. “Nunca habla en serio y por lo tanto nunca se equivoca, y en cuanto se quedaron sólos, seguramente le dijo a Bruce que yo estaba provocándolo o algo, lo cuál obviamente es disparatado porque ¿por qué habría de hacerlo cuando no tiene caso?, y -”
“Chicos.” Ambos se sobresaltan, viendo como Bruce giraba en una esquina. Ambos están recargados contra un muro, Tim de brazos cruzados, Dick irradiando culpa desde cada músculo de su cuerpo. “¿Tienen espacio para uno más?”
Se separa, y Bruce se les une contra el muro, abraza por los hombros a Tim con su brazo derecho y descansa el otro sobre Dick. Cree que esta conversación puede ser mejor sin contacto visual.
“Lo siento,” dice Tim. La frase suena ensayada. “Sé que es más chico, sé que fue educado por asesinos y no conoce algo diferente, y yo no quise hacer una escena.”
Bruce anota mentalmennte lo de educado por asesinos en las cosas a las que debe poner más atención en el futuro y los abraza a ambos. Dick se funde en él inmediatamente, pero Tim se tensa, como si no estuviera seguro de lo que está pasando.
“La razón por la que los envié fuera de esa casa,” dice, “es porque algunas cosas se deben decir en privado. Lo que hablé con Damian es entre él y yo, así como esta conversación es entre ustedes dos y yo. Pero voy a decirles lo mismo que le dije a él: Ustedes son hermanos, no enemigos. Espero que se porten como tal.”
Dick hace una cara y Tim pasa por debajo de su brazo safándose de su agarre y poniendo distancia entre ellos. “Lo sé,” dice Tim. “Me portaré mejor.”
“Damian se portará mejor,” corrige Bruce gentilmente. “Él mejorará su comportamiento, y cuando lo haga, me gustaría que lo alienten. Mientras tanto, quiero que sepan que ninguno de ustedes hizo una escena ni me enfadaría con ustedes si lo hicieran. Pueden hacer tantas escenas como quieran. Para eso es la adolescencia.”
Tim abre su boca y la cierra, sin palabras, pero está bien. Roma no se hizo en un día.
Bruce sonríe a sus hijos. “¿Pizza?”
En el camino de regreso, pasan por un callejón rodeado de patrullas. Aunque tiene ropa de civil, Bruce sabe que Dick quiere acercarse, así que dice “No se preocupen, sólo es un ladrón, lo están arrestando ahora.”
“¿Cómo sabes que es un ladrón?” Tim pregunta sospechoso.
“Me distraje un poco cuando lo estaba buscando, pero me encargué de él.”
Dick lo sujeta del hombro con fuera suficiente para hacer un moretón. “¿A qué te refieres?”
“Lo que dije.”
“Pero-” Dick mira a su alrededor y baja la voz. “Pero eres un civil,” susurra. “Sólo un civil.”
“Dick,” Dice Bruce pacientemente,” Puedo ser de otra línea temporal sin enmascarados corriendo por ahí, pero también hay criminales. Mis padres fueron asesinados durante un robo cuando tenía ocho años. Eso fue hace cuarenta años, tiempo suficiente para aprender a defenderme.”
“Pero,” Dick dice de nuevo, y se detiene, como si se hubiera quedado sin nada que decir.”
“Aquí no,” dice Tim, inclinando su cabeza en dirección a las patrullas. “Podemos discutirlo cuando lleguemos a casa.”
“Yo sólo,” dice Dick y para sorpresa de Bruce, Tim, que nunca había iniciado el contacto desde que despertó en este universo, pone una mano sobre el hombro de Dick.
“Dick. Lo entiendo. Pero este no es el lugar ni el momento.”
Duck respira profundo. Asiente. Respira de nuevo. “Bueno,” dice. “Sí, de acuerdo. Vamos por pizza.”
*
Cinco días después de que Tim recibió un disparo y Bruce se despertó confundido, Tim entra a la cocina para encontrar a Bruce despierto. Eso en sí mismo no es tan extraño, el Bruce Real duerme tarde, pero eso es en mayor medida porque pasa las noches patrullando. Fuera de eso no hay una razón real para que esté despierto a las cuatro de la mañana.
Lo que es sorprendente, sin duda, es que Bruce está a. usando un traje y b. haciendo sándwiches, Alfred no se ve por ningún lado.
Tim se talla los ojos y parpadea pero ve exactamente lo mismo. Bruce lo nota y lo saluda con un cuchillo lleno de mantequilla. “Buenos días,” dice. “La otra noche mencionaste que hoy regresarías a la escuela.”
Tim está muy seguro de que no había dicho nada parecido. Si recuerda correctamente, lo que dijo ayer fue, Me estoy recuperando, así que no hay razón por la que no debería trabajar mañana. Bruce debió interpretar trabajar como ir a la escuela. No es una suposición descabellada, dadas las circunstancias, pero Tim debía corregirla aún así. Salvo-
“¿Me estás… haciendo el almuerzo?”
“Le he preparado el almuerzo a Damian por los últimos días,” dice Bruce, volviendo a poner crema de cacahuate en una rebanada de pan, “y ya que te sientes mejor, estoy preparando el almuerzo para tí también.”
“Y Alfred…”
“Me dejó hacerlo. Él entiende que esto es algo que un padre debe hacer por sus hijos.” Bruce sonríe, termina el sandwich, y comienza con el siguiente.
Algo se atora en la garganta de Tim, algo que por más saliva que pasara, no podía quitarse. Sus hijos. Tim sabe, siempre ha sabido, que antes de la muerte de Jason, Dick y Jason tenían una relación diferente con Bruce, una relación que no es de ninguna forma comparable a la relación de Bruce con Tim. Pero aún así, escucharlo decirlo así - escuchar que incluye a Tim - lo hace sentir raro, como si tuviera comezón en la piel.
Aún así, el error de Bruce es entendible, pero sigue siendo un error.
Tim se aclara la garganta, tratando de deshacer su nudo. “Yo no- De hecho yo dejé la escuela.”
La mano que sostiene el cuchillo se detiene, sólo por un segundo. “¿Oh?” dice Bruce claramente intentando mantener un tono neutral.
“El año pasado. Tú- nuestro- Batman murió. Dick se hizo cargo del tema del vigilante, pero aún había que considerar Empresas Wayne. Jason sigue muerto legalmente, Dick ya estaba lo suficientemente estresado entre ser Batman y criar a Damian, y Damian era muy jóven. Yo me hice cargo.”
Bruce dejó toda intención de preparar un almuerzo y en su lugar, ve a Tim con una mirada extraña. “Tú te estás haciendo cargo de Empresas Wayne.”
“Sí, señor” dice Tim, preguntándose si está a punto de decirle la terrible opción que fue.
“Te convertiste en CEO a los, qué, trece-”
“Dieciséis. Casi cumplo diecisiete,” añade Tim para ayudarlo.
“-tú te volviste CEO de mi compañía, y por eso dejaste la preparatoria?”
Tim asiente.
Suena un estruendo cuando el cuchillo cae sobre el mostrador. Bruce está con él en sólo dos pasos, y lo siguiente que Tim sabe, es que está siendo presionado fuertemente contra su cuerpo. ¿Abrazado? ¿Está siendo abrazado? ¿Esto es lo que es?
Bruce no dice nada, sólo lo sostiene cerca de él, y después de algunos segundos, Tim se relaja, su piel deja de picar, y piensa que puede empezar a agradarle esa sensación. Dick lo ha abrazado varias veces, pero lo más cerca que ha estado Jason de él fue cuando casi lo mata a golpes, Damian ha dejado en claro sus sentimientos y Bruce, -el Bruce Real- algunas veces le ha dado palmadas fuertes en el hombro, pero nunca ha hecho esto.
Lo siguiente que dice Bruce se sienten como una ducha de agua helada.
“Vas a renunciar,” dice mientras se aleja.
“¿Qué?” dice Tim. “No, no lo haré.”
“Sí, lo harás. Ya no estoy muerto, ¿o sí?”
Tim toma un segundo para pensarlo. “Cierto,” concede, “pero tú- Batman no ha estado muerto durante el último año más o menos. Parecía cómodo con dejarme seguir con mi trabajo. No creo que a él le gustara mucho hacerlo.”
“Tienes dieciséis,” dice Bruce, como si eso explicara todo. “Soy un adulto. Si no me gusta mi trabajo, puedo conseguir otro. Así funciona.”
“Pero-”
“Afortunadamente,” dice, “No soy Batman, y de hecho me gusta lo que hago. Así que voy a volver como CEO, lo cual habría hecho de todas formas, y estás oficialmente despedido. ¿A cuál escuela vas? ¿Gotham Academy?” Bruce espera a que Tim asienta tímido antes de sacar su teléfono.
“¿Qué haces?” pregunta Tim alarmado.
“Inscribiéndote de nuevo.”
Esto es una locura ¿Bruce se dará cuenta de que es una locura? “¿Te das cuenta de que es una locura?” pregunta Tim, sólo para estar seguro.
Bruce está, por alguna razón, Frunciendo el ceño hacia su pantalla. “El sitio web de esta escuela dice que sus actividades extracurriculares están principalmente enfocadas en deportes. Esto es inaceptable.”
“Puedo hacer deportes,” menciona Tim, aunque en realidad preferiría no hacerlo. Entrena literalmente todos los días, y hace aún más ejercicio en la noche. Duda que estar en el equipo de remo sea muy diferente.
“¿Quieres hacer deporte?” pregunta Bruce, y Tim no tiene una respuesta para ello. Afortunadamente Bruce no espera una. Casi un minuto después de haber despedido a Tim, está al teléfono con el decano. Tim toma esa oportunidad para escapar, sólo después de que Bruce haya hecho mención de la reunión de la asociación de padres de familia del día anterior. Por un segundo parecía que Bruce era parte de la asociación y Tim no planeaba quedarse a averiguar si eso era cierto.
*
Las paredes vacías de la habitación de Bruce lo están volviendo loco lentamente. Después de pasar dos semanas en esta línea temporal, ha aprendido varias cosas sobre sus hijos, y con base en eso, llegó a sus propias conclusiones sobre su contraparte. Tiene opiniones sobre eso, claro que las tiene, pero aún no las ha dicho en voz alta. Frecuentemente se recuerda a sí mismo que no sabe si, o cuándo, regresará a su propio universo, lo cual podría ser mañana o el mes siguiente, y que lo único que puede hacer mientras tanto es ser el mejor padre posible y no arruinar la relación de sus hijos con el padre que ya tienen, sin importar lo que pueda pensar de él.
Así que les empaca el almuerzo, los despeina y les dice lo orgulloso que está de ellos, escucha sus historias y les pide que avisen si llegarán tarde a casa. Hace todo eso y cierra la boca.
Pero las paredes.
En dónde están todas las fotografías, quiere preguntarle a su contraparte. ¿En dónde están todas las fotografías que muestra a sus hijos creciendo o ya crecidos? ¿En dónde están los dibujos que hicieron en la escuela o en casa, con dedos torpes o más hábiles? ¿En dónde están las fotos que han tomado ellos mismos? ¿En dónde están los jarrones chuecos que han hecho, los tapetes de mesa, los collares de pasta? ¿Los ensayos y exámenes y boletas, qué hay de ellos? ¿Qué hizo su contraparte con eso?
Cada mañana se despierta, no con una alarma, sino con su reloj biológico, específicamente ajustado para despertarlo a las seis de la mañana todos los días sin falla. Y cada mañana lo primero que ve son las paredes vacías.
Suficiente.
Primero acorrala a Damian, porque ya sabe que su hijo menor tiene clases de arte, y porque sabe que sus otros hijos tendrían más sospechas.
Una vez más, Damian le frunce el ceño al escucharlo decir, “¿Tienes un momento, amiguito?”, tal vez su suposición era equivocada.
Van a a cocina, en dónde había pedido a Alfred preparar chocolate caliente y galletas como bocadillos y también como un soborno. Una parte de él aún no termina de creer que puede pedirle a Alfred hacer estas cosas de nuevo, que Alfred realmente está vivo y respirando. Hace que sus ojos ardan cada vez que piensa en ello.
Damian ignora las galletas pero toma un pequeño sorbo del chocolate caliente, lo que es un avance y el primer paso del plan: hacer que Damian se sienta cómodo.
Ahora sigue el paso dos.
“Digamos que, yo no sé mucho de arte,” dice Bruce. “Pero un pajarito me contó que tengo un gran experto justo aquí en la mansión.”
“¿Dr- Timothy me delató?” gruñe Damian. Tiene una mirada asesina, pero por lo menos intentó llamar a Tim por su nombre, eso es un avance.
“Tim no ha dicho una sola palabra.” Y Bruce realmente debería haber sabido que no debería usar metáforas de pajarillos en una casa llena de chicos que actualmente usan o solían usar alguna versión del nombre Robin. “De hecho, hablé con tu profesora.”
“¿Por qué?”
Bruce flaquea. “Fue ayer en una reunión de padres y maestros. Pensé que sabías sobre ella.”
“Lo sabía. No sabía que tú sabías.” Damian luce descontento con el descubrimiento. Aunque su mal humor difícilmente se puede tomar en serio cuando tiene un bigote de leche.
Claro que sabe, quiere decirle Bruce, pero duda. Ese no es el punto. Puede hablar con Damian sobre lo mucho que Bruce se ha involucrado en su escuela en otro momento. “Hablé con tu profesora de arte,” dice de nuevo, intentando volver al tema. “Me mostró tu último proyecto, y creo que es bastante bueno. No me dejó traerlo a casa porque aún no lo ha calificado, así que pensé que podría pedirte que hicieras uno nuevo, sólo para mí.”
Damian inclina su cabeza, como un gato. “Quieres que te haga un cuadro usando sellos de papas?”
“¿Sí?
“No,” dice Damian cortante, tan feroz como si Bruce le hubiera dicho que está pensando en reemplazarlo con una lámpara con mejores modales. “Esa técnica con papas es inferior a mí, y fue ridículo que esa maestra nos obligara a hacer una actividad para niños de preescolar. Creo que es una forma de tortira psicológica para doblegar mi voluntad,” confiesa a Bruce, viendo paranóico a su alrededor. Bruce, a falta de una mejor reacción, asiente. “Te haré un mejor cuadro,” decide Damian. “Uno real. Sin usar vegetales. ¿Cuál es tu animal favorito?”
“Siempre me han agradado los osos hormigueros,” dice Bruce. “Sus narices me hacen reír, son muy largas.”
Nunca antes había visto a Damian juzgarlo tan duramente con la mirada. “Osos hormigueros,” repite con desagrado. “Bien. Te dibujaré osos hormigueros.”
“No puedo esperar, amigo,” le dice Bruce y lo hace en serio.
No tiene que decidir a cuál de sus hijos acercarse después, porque ellos se acercan primero, específicamente: Tim. Toca la puerta de la oficina de Bruce, bueno, una de sus diecisiete oficinas, después de la escuela, y toma asiento frente al escritorio, con la espalda impecablemente recta. Bruce firma un documento, tapa su pluma y se quita los anteojos antes de dar a Tim su completa atención.
Al principio, cree que su hijo está aquí para tener otra conversación sobre la preparatoria, o para ser más preciso, otra conversación sobre por qué la preparatoria es innecesaria. A Bruce no le importa demasiado. Tiene cero experiencia criando adolescentes, pero cree que es una etapa saludable de su desarrollo. Y ya que Tim tiene aparentemente dieciséis años y no está, como asumió anteriormente, en el inicio de su adolescencia, está exactamente en esa edad en la que los niños disfrutan cuestionar la autoridad. Claro que Tim piensa que la preparatoria es estúpida. Claro que Tim quiere dejarla. Claro que Tim posiblemente esté a una provocación de hacerse un piercing y amenazar con irse a dormir debajo de un puente sólo para hacer enojar a Bruce. El trabajo de Bruce es mantenerlo lejos de lugares de perforaciones insalubres y asegurarse de que se gradúe, y cualquier otra cosa que pueda necesitar cuando Tim tenga a sus propios hijos.
“¿Qué pasa?” pregunta una vez que queda claro que Tim no tiene intención de ser el primero en hablar.
Los ojos de Tim recorren la habitación, posándose en todo menos en Bruce. “Damian dice que le pediste un dibujo.”
“Lo hice,” dice Bruce.
“Y Dick mencionó que dijiste algo sobre ¿cuadros en tu habitación?”
“Lo dije.” Bruce no se había dado cuenta de que Dick puso atención a eso. Había sido un comentario al aire, más para sí mismo que para su hijo.
“Él no lo entendió del todo, me preguntó si sabía a qué te referías. Y lo sabía. Lo sé. Las paredes en la casa de mis padres no estaban vacías, siempre teníamos muchas piezas de arte costosas. Pero las casas de mis amigos siempre estaban llenas de retratos familiares. Es decir, teníamos un retrato familiar, pero era el único, y cuando cumplí siete años mi mamá lo puso en el garage porque redecoraron y no combinaba con la nueva paleta de colores.”
“Entiendo,” dice Bruce, aunque en realidad no lo hace. Todo lo que sabe es que Janet y Jack Drake parecen unos idiotas, y ahora está contento de que en su propia línea temporal no aceptó hacer negocios con ellos.
“Entonces,” dice Tim, más enérgicamente, “Quería ofrecer- No soy muy bueno dibujando, pero aún tengo mi vieja cámara en algún lugar, de cuando solía tomar fotos de Batman y Robin. Podría tomar fotografías de todos. Así tendrás algo que poner en tus paredes.”
“Oh. Oh.”
“O no.” dice rápidamente. “Fue estúpido. Batman siempre ha dicho que nada puede ser usado como evidencia, especialmente cosas personales, y debemos mantener eso en mente.”
“Tim,” dice Buce y Tim finalmente voltea a verlo. “Me honraríad. Pero tengo una condición. Mañana, o cuando estés libre, iremos a una tienda, y me ayudarás a escoger una cámara para mí. A cambio de tu ayuda, puedes escoger lo que quieras de esa tienda.”
“Pero- ¿por qué quieres una cámara? Te lo dije. Yo puedo tomar fotografías.”
“Y no puedo esperar a verlas. Pero olvidaste algo muy importante. Si tú eres el que las toma, ¿quién te toma fotos a tí?” Cuando Tim funce el ceño en señal de protesta, Bruce dice, “No se trata sólo de decorar mis paredes. Se trata de llenar mis paredes con cosas que me recuerden a la gente que quiero. Tú eres parte de eso.”
Tim luce como si tuviera problemas para entenderlo, pero no se opone de inmediato, y al día siguiente, acompaña a Bruce a comprar una cámara. Un día después, Bruce despierta con dos nuevos elementos sobre la pared. Primero está una familia de osos hormigueros hermosamente dibujada. Hay cinco de ellos. Uno bastante más grande que los demás.
La otra es una selfie, obviamente tomada con un teléfono y no con la camara que le compró a Tim, impresa a las carreras y colgada mientras estaba dormido. Muestra a sus cuatro hijos, sonriendo o haciendo muecas o caras graciosas. La sonrisa de Buce en respuesta es tan grande que hace quie le duelan las mejillas. Toma eso, Batman, piensa. 1:0.
*
En algún lugar lejano, en una Gotham muy diferente, Batman resiste el impulso de golpear una pared. No usan magia aquí. Ni siquiera hay una tasa de criminalidad particularmente alta. Al mundo el importa más el lanzamiento del último iphone que el apuñalamiento de una persona con un cuchillo de cocina sólo porque tomó la última soda que quedaba, lo cual pasó en la Gotham de Batman hace dos semanas.
Sencillamente, no hay forma de que Batman regrese a casa por sí solo.
Está seguro de que Red Robin ya está trabajando en una solución, y confía en que Nightwing mantendrá a todos a raya mientras está fuera. Pero no sabe cuánto tardará Red Robin. La última vez le tomó un año.
Batman no puede esperar un año. No puede quedarse en un universo en el que su contraparte está inscrito a tres clases de yoga distintas.
Así que va con la única persona que podría ayudarlo.
Va a la Mansión Drake.
