Chapter Text
Lia Gallagher acaba de cumplir los 15 años, la edad soñada. ¡El momento perfecto de la juventud y la adolescencia!
Esta debería de estar siendo la mejor etapa de su vida. Pero, oh, no podría estar más lejos de la realidad.
Hoy, 21 de septiembre, es su cumpleaños y en vez de estar pasándolo bien con sus amigos o familiares está encerrada en su habitación llorando sin parar.
Llorando por sus notas, por no ser suficiente y… por su mejor amiga de la infancia, Diane Albarn.
Una chica bastante más alta que ella y, a los ojos de Lia, perfecta. Sus ojos azules y su pelo rubio como el oro la mataban.
Se podría decir que era su debilidad.
Su teléfono suena y hace que Lia consiga levantarse de su cama tras pasar horas ahí haciendo la nada misma.
Mira la pantalla y su corazón se detiene unos segundos: Diane.
¿Se había acordado de mi cumpleaños?- pensaba Lia aunque era bastante obvio que lo iba a hacer después de tantos años juntas.
Lia espera unos segundos para aceptar la llamada ya que según ella “no quiere parecer muy desesperada”
-¿Lia? ¡Feliz cumpleaños, tia! Madre mía 15 ya… -dice Diane sin dejar a Lia casi ni respirar.
-Muchas gracias, Diane. De verdad significa mucho para mí que me felicites.
Las dos chicas sonríen en paz sin saber que la otra está igual.
-Oye, Lia… ¿te parece si quedamos? Hace mucho que no podemos por el tema estudios y todo eso… ya sabes -pregunta con miedo la rubia
Lia se queda casi sin palabras, se moría de ganas por verla otra vez.
-¡Sí, sí y sí! Sería un gusto -responde Lia emocionada- tengo ganas de verte.
Lia cuelga rápidamente y se dirige hacia el baño de su casa, donde tiene todo el maquillaje que comparte con su hermana mayor.
Lia coge las sombras de ojos y se aplica los tonos oscuros que ella suele llevar.
Después sigue con el rímel, no sin antes hacerse un poco de eyeliner
-¿Qué? ¿Por fin has vuelto a quedar con Diane? -pregunta Noelle desde el marco de la puerta- hace mucho que no te veo robándome tanto.
La más pequeña se gira un poco hacia su hermana y le suelta un simple “vete a la mierda” para seguir maquillándose.
Ante esto, Noelle suspira y vuelve a su cuarto sin decir ni una palabra más.
Cuando Lia consigue estar lo suficientemente guapa como para salir a la calle llega el peor momento: la ropa.
¿Debería llevar algo informal? O bueno, tampoco tanto, ¿no?
Al final decide qué algo sencillo pero no muy descuidado sería la mejor opción.
Opta por un top negro debajo de su chaqueta de Adidas favorita y una falda vaquera junto las zapatillas a conjunto con la chaqueta.
Antes de salir de casa le roba unas gafas de sol de su hermana (por si no era suficiente todo el maquillaje) y le manda un mensaje a Diane avisando que ya está saliendo de casa.
Ellas siempre suelen quedar en un descampado que está justo a la distancia perfecta de las casas de las dos chicas y encima al rededor de la zona está lleno de puestos con comidas y bebidas.
El lugar perfecto, para que mentir.
Lia es la primera en llegar, aún que Diane tampoco es que tardara mucho más
Cuando la rubia por fin llega las dos se dan un abrazo casi interminable con todas sus fuerzas.
Diane es la primera en separarse del abrazo y apoya sus manos en los hombros de Lia.
-Oh, Lia… estás tan guapa -dice esta automáticamente- ¡Dios, parece como si hubieran pasado años desde la última vez que nos vimos!
La castaña se sonroja ligeramente e intenta evitar el contacto visual con Diane.
-¡Tú también! Tú también…
Diane sonríe mientras se pierde en la mirada de Lia
-¿Quieres ir a por algo? De beber o lo que sea -pregunta Lia sin dudar
Diane le coge la mano y asiente con la cabeza.
Andan durante unos pocos minutos en silencio mientras se dirigen a una de las tiendas que hay por ahi, la que solían frecuentar durante las vacaciones en verano.
Es una tienda bastante pequeña y claustrofóbica, pero es la más barata de la zona y es la única que se pueden permitir.
Al final deciden solo comprar bebidas ya que ninguna de las dos tiene mucha hambre.
Lia se decanta por una monster original y Diane, por el contrario, decide comprar una Fanta de limón ya que como ha repetido muchas veces es su refresco favorito.
Tras pagar, salen de la tienda entre risas y a toda velocidad. Se tiran en el suelo y se quedan mirándose directamente a los ojos durante unos segundos.
Sin palabras ni gestos se podrían entender perfectamente.
-Oye Lia… ¿puedo preguntarte algo? -dice Diane en un tono preocupado
Lia, extrañada, levanta una ceja y gira su cabeza para mirar a la más alta.
-Sí, por supuesto. -Lia abre la lata cuidadosamente para poder escuchar la pregunta de Diane
-A ti… ¿te gustan solo los chicos? O también, ya sabes, ¿las chicas?
Tras la pregunta lo único que se escucha es el sonido de la lata al abrirse y un pequeño sonido de sorpresa de parte de Lia
-Pues… pues no lo sé, la verdad. Nunca me lo había preguntado.
Mentira, se lo preguntaba cada noche. Se preguntaba por qué no dejaba de pensar en su mejor amiga.
Lo que ella no sabía es que su mejor amiga estaba pasando por lo mismo.
Diane supuso que había demasiada confianza entre ellas y que, si a Lia le gustaba, se lo contaría sin dudarlo.
