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Stand By Me; Minsung

Summary:

Jisung creía conocer todo sobre Minho, su mejor amigo, hasta que un día comienza a actuar de manera distante y diferente. Jisung tardará siete días en descubrir por qué.

O donde Han Jisung y sus amigos son adolescentes en 1991, viven en pueblo costero de Corea del Sur y tratan de sobrevivir al calor de pleno julio.

Notes:

(See the end of the work for notes.)

Chapter 1: Lunes

Chapter Text

Advertencia: esta historia contiene humor ofensivo y denigrante.

 

A Jisung le gusta pensar en su vida como si de una película se tratase.

Le gusta creer que es el protagonista de una película de género dramático unida al suspense -no sabe qué le depara el futuro-, al humor -se considera gracioso gracias a su ironía natural-, a la aventura -vivir en un pueblo costero cuyos límites están marcados por el campo, el mar y los acantilados le permite sentirse una especie de "Robin Hood" pero versión adolescente y sin robos de por medio-, al musical -qué mejor que recrear los movimientos y expresiones de Danny Zuko- y quién sabe si también al romance -su primer beso fue con su prima segunda, lo cual no es exactamente el inicio de una peli de romance como "The Way We Were", pero oye, algo es algo-.

Muchas veces ha querido escoger una sola película que le represente, pero, ¿es acaso eso posible? Vamos, es Han Jisung, hijo del mecánico y de la maestra de infantil, ¿qué interesante tiene eso? Bueno, según Jisung, bastante. En su caótica cabeza todo puede convertirse en cine, desde una llamada telefónica a altas horas de la noche -indicio de película de miedo- hasta un paseo con sus amigos por las zonas de costa -son "The Goonies" 2.0.-

Ha tratado de ver películas basadas en jóvenes aventureros que viven en pueblo perdido del país y cuyo futuro es indefinido; "Stand By Me" es la única que ha encontrado que no sea una película italiana grabada en el año de Tutankamón y cuyos diálogos son prácticamente inexistentes porque alguien decidió que grabar la belleza de la naturaleza durante veinte minutos intercalados era mejor que hacer hablar a los actores.

Así que, de tal forma, Jisung ha decidido a la corta edad de sus dieciséis años -casi diecisiete- que la película que refleja su vida es "Stand By Me". Es más, ¡incluso en su pequeño, cutre y silvestre pueblo hay una vía de tren! Bueno, en realidad hay tres, pero en su imaginación eso se divide entre tres y listo. ¿No es eso increíble?

Además, tiene un grupo tan grande de amigos que ha podido escoger a tres -más él mismo- para cuando por las noches finge ser el protagonista de "Stand By Me".

Jeongin sería Vern. Y no solo porque Vern es el más infantil y Jeongin es el único que tiene quince años del grupo, sino porque Jeongin es tan torpe y miedoso como Vern. ¿Os podéis creer que prefiere quedarse con las bicis de todos antes que colarse en la zona restringida del acantilado para saltar unos cuantos metros al mar? Puff, mi-e-do-so. Es el ingenuo y gordito Vern sin ser gordito, pero sí tremendamente ingenuo. Ese tipo de personaje que en una película de miedo diría "no entremos ahí" cuando todos los demás ya están dentro.

Hyunjin sería Teddy, no cabe duda. El por qué es simple: padre alcohólico que ha provocado que más de una vez la madre farmacéutica de Felix tenga que curarle un ojo morado o un labio partido. Hyunjin es el chico malo y sexy del grupo, yes, ese que te hace suspirar simplemente porque te mira -a Jisung no le pasa, pero sí le observa como quien analiza al casting de sus historias-. Fuma, bebe y penetra a mujeres desde los catorce. Es un malote, sip. Es Teddy.

Chris sería Chris. Ja, ja, ja, Jisung es muy gracioso. Pero ignorando que son compañeros de nombre, ¿quién podría ser Chris si no Chan? Líderes naturales y guapos desde que su madre les parió. Además, Chan tiene mala reputación como el Chris de la película, aunque los motivos son algo diferentes... Chan es odiado por toda la escuela simplemente porque su hermana Hannah es bollera. Sip, la lesbiana del pueblo... Jisung prefiere no pensar demasiado en ello.

Y él mismo sería Gordie sólo porque es el protagonista y porque su final es el mejor. En lo demás no se parecen, obviando que ambos son delgaduchos y tienen una gran imaginación.

¿El resto de sus amigos? ¿Changbin, Felix, Seungmin y Minho? Ellos... ellos a veces tienen papeles sorpresa en sus historias imaginarias.

Le gusta pensar en Felix como un duendecillo mágico que aparece justo cuando nadie sabe cómo salir de una situación, como una especie de criatura rara y amable -en la vida real no es amable- de la película "Labyrinth".

Changbin sería algo así como uno de los malos que siempre está a punto de arruinarles las aventuras, pero que en el fondo es más tonto que malo, así como el dúo dinámico criminal de "Home Alone".

Seungmin, por otra parte, nunca está en sus historias porque a Jisung le cae mal. No piensa malgastar su brillante cabeza en él, no lo merece.

Y Minho... Minho... bueno, él, sí... ahí está, en su vida real y en la imaginaria, en ambas, aunque con caracteres muy diferentes. En la vida real Minho es Minho y en la vida imaginaria Minho es... alguien más cercano.

¿Y a qué se refiere Jisung con "alguien más cercano"? Bueno, el presente que está viviendo es la clara respuesta.

Tirado en la cama con las extremidades tan estiradas como una estrella de mar, Jisung suelta su décimo suspiro en menos de cinco minutos. El calor del verano se ha pegado a cada rincón del dormitorio como una sanguijuela a la piel y el aire que entra por la ventana no trae ningún alivio, solo luz y olor a polvo y a mar lejano.

- ¿Qué? - Suspira Minho, sin girarse.

- Que tengo calor - Evidencia con molestia, casi convirtiendo a Minho en el responsable de la estación veraniega.

- Pues vete a la playa. Están allí todos. -

- No quiero. -

- Pues te fastidias. Deja de quejarte, me pones de los nervios. -

Jisung resopla una vez más y, soltando un lloriqueo fingido, inclina la cabeza para ver a Minho encorvado sobre el escritorio.

- ¿Por qué no puedes hacerlo más tarde? Por la noche, tal vez, que no hace tanto calor. Vayamos a la playa, me derrito. -

Minho no contesta a propósito.

En consecuencia un nuevo quejido inunda el dormitorio, largo, dramático y totalmente gratuito.

- Minho... - Llama, lloriqueando - Minho... vámonos, venga, que tú también estás sudando. -

- Una queja más y te echo - Advierte sin siquiera girarse.

Eso es el colmo para Jisung. Se sienta de un tirón y apoya ambas palmas en el colchón para aguantar su peso, un gesto exagerado que podría haberse ahorrado porque solo las paredes lo han visto.

- ¡Encima! Soy el único que viene aquí a soportarte y ahora me dices que me vas a echar. -

- Nadie te ha pedido que vengas. -

- Oh, jódete - Rueda los ojos y harto de la vida se deja caer de nuevo en el colchón, ocupando la cama sin pena.

El silencio es interrumpido por los leves deslices del lapicero sobre la hoja, del zumbido vibrante del verano que se cuela por la ventana abierta -insectos y alguna gaviota turuleta- y de las voces amortiguadas que llegan desde el piso de abajo.

- ¿Por qué están tus padres en casa? Creía que hoy trabajaban. -

- Papeles del divorcio o no sé que mierdas - Responde rápido, seco.

Jisung aprieta los párpados, lamentándose de haber abierto la boca.

Enseguida los abre y enfoca su mirada en el cielo azul y liso a través de la ventana. Piensa en los chicos y en que seguramente estarán haciendo guerras de agua en el mar o jugando al voleibol en la orilla, cubiertos de arena pegada en las piernas y escuchando la música horrible de Changbin -es el único que tiene una radio portátil que recibe la señal de las antenas mal colocadas por el pueblo-. También imagina a Jeongin regañándoles por beber agua del mar, enumerándoles todo tipo de enfermedades y diarreas que pueden pillar.

Por un segundo se imagina allí con ellos tirado en la toalla, con la piel ardiendo bajo el sol y la arena y la sal pegadas al cuerpo.

Asimismo se imagina dentro del mar, saltando las olas y buceando otras, nadando hasta la lejanía y observando la costa en soledad, rodeado de agua y silencio. Seguramente Chan terminaría nadando hasta él y se acompañarían mutuamente, haciendo el muerto a veces o subiéndose en la espalda del otro cuando se cansen de nadar.

También sabe que pensaría en Minho y trataría de encontrarle en la lejanía, de pie jugando a la pelota, tirado en una toalla bocabajo o con los pies sumergidos en el agua de la orilla.

- Quiero ir a la playa. -

- Yo quiero que te calles, pero esta vida es injusta. -

Bufa, aunque enseguida sonríe porque todo lo que haga o diga Minho, por muy molesto que sea, le gusta.

- ¿Cuándo aprenderás a nadar? -

- Después del día que mueras ahogado. -

- Eso no tiene sentido. -

- Lo tiene, sí, porque tendré la excusa de no haberte podido salvar. -

Cuando Jisung entiende la broma exclama un sonido de incredulidad que hace que los hombros de Minho vibren a causa de la risa; puede su sonrisa grande y sus ojos entrecerrados.

- Eres cruel. -

- La vida me hizo así. -

- Necesitas más amor. -

- El amor es basura. -

- El amor cambia a las personas. -

- Lo sé. Cuando te conocí eras insoportable y ahora eres incluso más insoportable. -

- Eres idiota. -

- Cállate, necesito concentrarme. -

Se calla, aunque solo por unos segundos en los que rueda por la cama fresca para poder verle sin romperse el cuello.

Minho está de espaldas a él sentado en la silla de madera de su escritorio. Está descalzo, con pantalones cortos que dejan al aire el vello fino de sus piernas. Su camiseta blanca se amolda a su postura encorvada y su cabello, recién cortado, cae perfectamente sobre su nuca enrojecida por el sol del verano.

En ese momento una voz de mujer se escucha con claridad desde el piso inferior; parece haberse acercado a donde queda la habitación de Minho, pues se escucha mejor que antes.

- ¿Debería bajar a saludar a tus padres? -

- ¿No les has visto al entrar? -

- He entrado por la puerta trasera. No sabía que estaban en casa. -

- Si quieres, baja. Por algún motivo que desconozco y no comparto, mi madre te adora. -

Ríe suave, viendo cómo la mejilla de Minho se abulta un poco, haciéndole saber que también está sonriendo. Eso le llena de una cierta travesura y valentía para hacer el siguiente comentario:

- Si no lo compartieses, no habrías dejado un café con hielo esta mañana en el mostrador de la frutería. -

Se origina un pequeño silencio. Jisung lo vive con emoción mientras que Minho detiene por un instante el movimiento del lápiz sobre el papel antes de retomarlo con rapidez.

- No fui yo. -

- Nadie más sabe que el americano con hielo es mi favorito. -

- Mira tú, me acabo de enterar. -

Jisung ríe y, más acalorado, desvía la mirada hacia el techo.

Esa mañana, tras pagar en la trastienda al chico que trae los mangos, se encontró un café americano con hielo en el mostrador junto a un pos-it en el que ponía "H.J". Era temprano, ni siquiera habían abierto todavía la frutería, así que por un segundo dudó de haber perdido la memoria. No obstante, recordó que Minho se recorría el pueblo entero con su bici a esas horas y que solía parar en la cafetería antes de sus clases.

- Estaba muy bueno, gracias. -

- No fui yo. -

- Vale. Pues simplemente estaba muy bueno - Repite, suprimiendo el agradecimiento.

- Qué bien. Una pena que la persona que lo dejó allí no lo envenenase. -

- Ojalá que mañana esa persona vuelva a sorprenderme así - Dice y vuelve a mirarle.

Minho sonríe, lo ve, y aquello llena a Jisung de la necesidad de verle de frente para comprobar que esa sonrisa existe de verdad y que no es otra de las muchas que su cerebro imagina cuando la noche llega y Minho se convierte en alguien más cercano.

- Minho. -

No le responde.

- Minho. -

- ¿Qué? - Murmura, sin girarse.

- Minho. -

Vuelve a no responderle.

- Minho~ -

- ¿Qué? - Responde, algo más molesto.

- Minho. -

Y por fin Minho voltea el rostro, mirándole por encima del hombro con una expresión molesta que por algún motivo -supongamos que por la adolescencia y todo lo que ella conlleva- a Jisung le parece demasiado entretenida.

- ¿Qué? -

Sonríe de inmediato, observando cada detalle de su rostro rápidamente.

- Nada. -

Por supuesto que Minho bufa con enfadado y le lanza una mirada matadora justo antes de volverse hacia el papel.

Jisung, a escondidas, alza el puño en victoria.

- La próxima vez que me interrumpas, te echo yo mismo - Advierte.

Jisung ríe bajito y vuelve a rodar por la cama hasta quedar bocabajo, con las piernas colgando por el extremo.

- Eres un aburrido. Al menos pon música. -

- Ponla tú. -

- Estoy muy cómodo. -

- Pues te aguantas. -

- Venga, Minho, ponme música... - Insiste, colocando un tono de reproche tan exagerado que llega a irritarse a sí mismo.

- Eres muy pesado. -

- Y tú muy aburrido. -

- Te jodes. -

Nop, te jodes tú. -

- Bien - Suelta Minho en un suspiro enrabiado y de un tirón que hace chirriar la silla sobre el suelo, se levanta.

Por un segundo Jisung cree que le va a hacer algo, tal vez golpearle o simplemente acercarse para imponerse con esa presencia suya que a veces da un poquitín de miedo, por ello gira en la cama quedando de nuevo bocarriba. Pero no. Minho camina hasta la cómoda que hay bajo la ventana, coge el primer vinilo que encuentra, lo saca de su funda, abre el tocadiscos y en menos de diez segundos una melodía llena el dormitorio.

- Gracias~ - Exclama infantilmente, molestándole más a propósito.

Minho le mira mientras vuelve hacia el escritorio.

Se mantienen la mirada, originando una pequeña tensión que ambos viven con diversión... o tal vez que solo Jisung vive así, ya que Minho parece más un gremlin malvado que un gremlin amistoso.

- Vas a dejar mi cama con tu olor - Dice Minho.

Jisung no sabe si es una queja, una advertencia o simplemente un dato curioso.

- Ven conmigo y dejamos el olor de ambos. -

- Ni por miles de millones de wones. -

Justo antes de sentarse, Minho baja la mirada hacia la zona de su estómago, exactamente a donde su camiseta se ha levantado y deja ver un trozo de su piel morena.

Jisung reacciona rápido, porque si algo sabe hacer es aprovechar oportunidades únicas para incrementar la molestia de otros. Baja la mano al borde levantado de su camiseta y dice:

- Me la puedo quitar para que veas mejor. -

En respuesta Minho chista, se sienta con brusquedad en la silla y vuelve a acomodarse contra el escritorio mientras la música y las risas de Jisung cubren el dormitorio caluroso.

El menor termina por tumbarse cómodamente y flexiona los brazos bajo su cabeza, quedando bocabajo y mirando distraídamente a Minho, que en un segundo ha vuelto a concentrarse en su trabajo como si nada.

Se supone que cuando termine irán a la playa. Seguramente los chicos ya se habrán hecho con algunas cervezas del minimarket de los Oh, ese que queda en una de las calles paralelas a la playa y cuyo dependiente -un chaval de tercer curso de secundaria- finge no ver nada cuando entran para no sufrir el acoso de Hyunjin.

Una sonrisa tenue le nace al imaginarse el sabor frío de la cerveza e incrementa al visualizarse sentado entre sus amigos, escuchando conversaciones absurdas y participando en ellas mientras molesta a Minho -siempre se sienta a su lado, así que es su decisión querer ser molestado por Jisung- con rodillazos ligeros en la pierna, los cuales siempre le son devueltos. O pinchándole en la tripa hasta que el mayor, harto, le atrae por los hombros hacia su propio cuerpo para inmovilizarle y evitar que le siga molestando.

- Minho. -

No responde, pero esta vez no le importa.

- ¿Mañana quieres que vayamos a la cala? -

El silencio antes de la respuesta dura más de lo común. Suele pasar cuando hablan de ese tipo de planes, en los que excluyen a sus amigos.

- Mañana tenemos la bolera con los chicos - Responde Minho.

- A las diez - Recuerda - Podemos ir al atardecer, ducharnos en mi casa y luego cenar en la bolera. -

Otro silencio duradero, aunque Jisung no se lo toma personal; Minho es así, piensa demasiado antes de tomar ciertas decisiones.

- ¿Para qué? Tengo que terminar el ensayo antes del viernes. Perderé tiempo. -

- Aburrido - Murmura, más decepcionado de lo que le gustaría admitir.

Parece que la conversación termina ahí, en una negación.

Ninguno de los dos habla más, aunque por lo menos hay música y la madre de Minho está hablando por teléfono en la habitación de abajo, así que el silencio no es tenso ni incómodo.

Ahora Jisung se plantea levantarse de la cama, tomar su toalla que ha dejado sobre un montón de bolsas, bajar las escaleras e irse directo a la playa.

¿Por qué está ahí para empezar?

Debería haber aceptado ir con Felix en vez de despedirse de él y tomar el camino que guía a la zona más campestre del pueblo. Zona en la que está la casa de los padres de Minho, y casa que ahora está en venta porque se están divorciando. Mientras su padre se marchará a Ulsan, su madre se quedará en un piso más barato de la avenida central del pueblo.

No obstante, sabe por qué está ahí y pensar en ello de repente le enfada; ¿por qué tiene que ser él el que siempre insiste en ver a Minho? Son amigos. Mejores amigos. Ya sabes, algo así como una versión adolescente de la amistad que hay en "Cinema Paradiso". El mayor también debería poner algo de su parte.

- Me voy a la playa - Dice sin pensar.

- Va. -

Se resiste a resoplar y de un movimiento rápido sale de la cama, poniéndose de pie con una fuerza descarada para que Minho se percate.

- ¿No vienes? -

- No. -

- Genial - Contesta con ironía.

Pasa por detrás de él y se inclina para tomar su toalla.

- Jisung. -

Bien, eso es exactamente lo que estaba esperando, piensa Jisung.

Se gira hacia él, aún fingiendo que está muy enfadado, y mira su perfil mientras Minho continúa escribiendo.

- ¿Sí, Minho? - Responde con retintín.

- Quita la música antes de irte. -

La decepción junto al enfadado le lleva a tomar el pomo de la puerta, abrirla de un tirón y salir de ahí sin siquiera decir adiós.

Se arrepiente nada más poner un pie en las escaleras, pero sabe que se arrepentiría más si se queda en ese dormitorio sofocante perdiendo dignidad.