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Reinicio

Summary:

Debido al ataque de un Momotaro, Kyouya sufre de un caso de perdida de memoria. No recuerda nada desde que se unió a la academia, ni sus clases, ni sus entrenamientos, ni a sus amigos.

Notes:

(See the end of the work for notes.)

Work Text:

Cuando abrió los ojos, lo primero de lo que se percató, es que le dolía muchísimo la cabeza; el simple ademán de levantarse hizo que sintiera que le estaban aplastando el cráneo y la luz era tan insoportable que parecía querer quemar sus retinas.

—No te muevas aún, imbécil —una voz resonó al mismo tiempo que una palma le empujaba de vuelta a su posición.

No le dolió el aterrizaje, por lo que supone que se encontraba en una cama.

Ahora que su vista se aclaró un poco más, se dio cuenta que estaba en una cama de hospital… o algún lugar como un hospital, quizá una enfermería o una pequeña clínica.

Diablos, le dolía demasiado la cabeza, ¿Donde se había metido? No, para empezar…

—¿Sabes dónde estás? —una voz llamó su atención. Era bastante seria, por lo que pensó que se trataba de un doctor, pero en realidad era un chico… probablemente un poco mayor que él, pero aún joven. No había visto doctores tan jóvenes.

Aunque se veía bastante severo para no ser un doctor.

—Eh… No —lógicamente estaba desorientado.

—¿Recuerdas en qué año estamos?

—¿Año? Es… —diablo, debería al menos recordar una fecha, estaba seguro de que ya había pasado casi una década del nuevo milenio, pero, ¿Año exacto? ¿Por qué no se le venía una respuesta natural a la mente?

—¿Cómo te llamas?

—Oiranzaka Kyouya.

Ah, se sintió tan aliviado de finalmente responder algo con seguridad. Sin embargo, las caras de las personas que tenía enfrente le perturbaban un poco.

Quién le hizo las preguntas, parecía ser un hombre bastante serio, en sus ojos no se reflejaba nada, como si no le importara en absoluto las respuestas de Kyouya, aún así, su mirada era insistente e invasiva. No sabía qué pensar de ella. Por otro lado, había un segundo chico al lado de la cama, más bajo, con el cabello más largo y enmarañado, mirada de pez muerto y una sonrisa que no transmitía felicidad ni molestia.

Era como si las personas que tenía enfrente tuvieran puestas máscaras de carne.

Debería ser perturbador, pero no lo era. Por alguna razón no le parecían tan inquietantes como deberían. No se sentía en peligro.

—¿Qué es lo ultimo que recuerdas? —Volvió a preguntar el más alto.

—Huh… es difícil de decir —se rascó la nuca, pensando en sus últimos días—. Creo que había estado ayudando con los refugiados, hubo un ataque Momotaro recientemente, así que estaban muy ocupados.

—¿Cuál refugio? —repentinamente habló el más bajo. Vaya, si hablaba.

—La base de apoyo en Kobē, claro —respondió con naturalidad.

Kyouya, como la gran mayoría de niños Oni, habían perdido a su familia a muy temprana edad. Afortunadamente, logró huir antes de que los Momotaro lo capturaran y la unidad de Kobē lo recogió. Aunque era pequeño, comenzaron a enseñarle a limpiar correctamente las heridas de los refugiados, e incluso a hacer medicina especial para Oni. Le enseñaron todo lo que sabía, y soñaba con entrar a la academia para finalmente ser parte de la unidad de Apoyo.

Aún no controlaba su sangre, pero parecía que su Eclipse de sangre era un poco raro. Ayudó a sanar las heridas un poco más rápido, lo cual era maravilloso.

Sus mentores le habían dicho que si entrenaba lo suficiente, podría incluso curar heridas severas.

Por ello, estaba emocionado de que el siguiente año iniciaría su aprendizaje formal.

Las dos personas frente a él se miraron a los ojos. Kyouya no estaba seguro si estaban usando alguna habilidad de sangre para hablar por telepatía, pero pareció que llegaron a un acuerdo.

—Ya no estás al servicio de Kobē, estás en Rasetsu —advirtió el de la sonrisa—. Hace medio año que entraste a la academia y ahora parece que perdiste la memoria tras haber sido atacado por los Momotaro.

—¿Eh? ¡¿Esto es Raset-?! —se incorporó de inmediato, pero el más bajo lo volvió a empujar de vuelta a la cama.

¡Agh! ¡Su cabeza!

—No te muevas imbécil, te atravesaron el maldito abdomen —le reprendió. Aunque sonaba molesto, no dejaba de sonreír. Y aunque fue brusco, se estaba preocupando por su salud, ¿no es así?

—Me duele tanto la cabeza que no siento nada más —rio, tratando de aliviar el ambiente—. Pero hey, parece que estoy vivo de alguna forma.

Ahora que lo decían, su cuerpo se sentía pesado. Siendo más consciente de su cuerpo, si que estaba lleno de heridas, lo suficientemente profundas para que aún no hayan sanado del todo. Vaya paliza. Aunque no debería sorprenderle, sus poderes no eran tan buenos para la defensa ni para el combate.

Huh… estos tipos no se ríen ni un poco. Público difícil.

—Le diré al profesor que has despertado, no hagas esfuerzos innecesarios —le advirtió el más alto, saliendo con… ¿Estaba usando patines? Era un poco gracioso.

—No nos recuerdas para nada —no fue una pregunta, fue una afirmación—. Sino, estarías parloteando tus apodos ridículos.

—La verdad es que no, ¿Son mis compañeros de clase? —arrugó el entrecejo. Tiene la impresión de que ha fastidiado a este tipo por un tiempo, quizá se había pasado de la raya… lo creía de él, a veces entraba en confianza muy rápido.

—Por desgracia.

Kyouya sintió una gota de sudor recorrerle el cuello. Qué incómodo. Ahora que lo veía bien, parecía también algo malherido, de su camiseta se veían unas vendas que le envolvían el torso, y tenía un parche en la mejilla.

—Huh… lo siento, ¿Metí la pata en la misión?

La sonrisa de ese chico no había flaqueado en ningún momento, y realmente no lo hizo, pero su expresión se volvió aún más extraña. Como si estuviera molesto, pero no con él.

—Lo hiciste, maldito imprudente. No necesitaba que tratarás de…

En ese momento el profesor llegó junto al otro chico, y le hicieron una revisión médica, además de un resumen de su estado de salud. Al parecer, la herida más importante era la del abdomen, el cual le habían atravesado con una cuchilla; algunas costillas rotas, unos rasguños, antebrazo quemado por la fricción y una contusión moderada en la cabeza. Gracias a su naturaleza Oni, la mayoría estaba en camino de curarse.

—Sin embargo, la perdida de memoria es difícil de pronosticar, Oiranzaka-kun, creo que sería bueno que vayas incorporándote lentamente a tus actividades.

El profesor le hizo muchas preguntas, similares a las que su compañero le había hecho antes.

También le dio más información sobre su vida, para que no sufra un impacto no controlado más tarde. Al parecer, la unidad de apoyo de Kobē fue masacrada hace poco más de un año. Los mentores de Kyouya habían sido asesinados, fue transferido a las instalaciones de Rasetsu poco antes de iniciar el ciclo escolar. Ha estado desarrollando sus labores como estudiante con buen desempeño. Había mejorado un poco su Eclipse de sangre y… metió la pata en la última misión, siendo capturado por el clan Momotaro.

Y al parecer, sus compañeros lo recuperaron, con daños colaterales de por medio.

A decir verdad, fue mucha información qué procesar. Aún no podía creer que haya perdido todo una segunda vez. Había estado tan seguro de que no sería nada malo, que no le había importado que sus compañeros escucharán el reporte del profesor.

No parecían muy sorprendidos al saber de su vida, quizá lo había hablado en algún momento con ellos. No le sorprendería, sería normal por su personalidad.

—Huh… Mudano-kun, ¿Te llamas Mudano, no? No sabía que somos compañeros de cuarto, debiste haberme dicho antes —dijo, una vez que llegaron a su habitación. Mudano le comentó que su litera era la de arriba, pero por sus heridas dormiría en la de abajo estos días. De alguna manera, ahora estaba en cama de nuevo—. ¿Tú no te lastimaste?

—No.

Ah, que respuesta tan seca.

—¿Eres más del tipo luchador? Lo siento, quizá te dejé mucho trabajo, no soy bueno peleando.

—Mis habilidades son ofensivas y defensivas. No hubo problema con eso.

—Tengo el presentimiento que dependo mucho de ti, entonces.

—Sueles hacerlo.

—Gracias, Mudano-kun.

—En esta ocasión no lo hice.

—Pero me trajiste de vuelta, ¿no?

No hubo respuesta. Qué difícil es mantener una conversación con esta persona. Kyouya quisiera pensar que había logrado ser su amigo, porque siempre quiso tener amigos de su edad. Pero parece que no era el caso.

Al menos Yodowaga parecía haberse preocupado un poco por él, pero Mudano era bastante difícil de tratar.

¿Realmente en medio año no se habían hecho amigos? Era un poco decepcionante.

No pudo dormir, ¿Cómo podría? Había demasiados pensamientos en su mente. Repentinamente tenía que aceptar que su vida habían cambiado, que había perdido a sus seres queridos y que había arruinado una misión, sufriendo las consecuencias.

Se sentía un poco inútil. Culpable. Decepcionado.

Dio un par de vueltas en la cama, terminando por abrazar la almohada para tranquilizarse. Olía bien.

Sólo así pudo dormir.

(…)

Mudano lo esperó para irse a clases. Lo apreció, porque no recordaba cómo demonios llegar.

Cómo esperaba, su grupo era pequeño.

Yodogawa estaba sentado, hojeando un libro con desinterés, Kyouya podía decir que solo no quería que nadie le hablara.

—Buenos días, Massu —le habló de todos modos, sentándose a su lado, porque, bueno, ¡No reconoce a nadie más! Además, si solo ellos dos lo fueron a visitar, significaba que eran al menos cercanos.

(Aunque quizá Mudano sólo lo hizo por ser compañeros de cuarto).

El más bajo lo miró, de alguna manera aunque su expresión no cambiaba, Kyouya podía intuir que estaba un poco sorprendido.

—¿Recuperaste la memoria?

—¿Eh? No, ¿Ese era el 'apodo ridículo' que te puse? —Kyouya sonrió con picardía arrimándose un poco más cerca del más bajo—. ¿Te pusiste feliz, Massu?

—Me haría feliz que tuvieras un poco más de creatividad, pero sigues siendo el imbécil simplón de siempre.

—¡Qué cruel! —rio el pelirrojo—. Pero vi la emoción en tu cara, vamos, me aprecias mucho, ¿No? ¡Tienes que decirlo porque no recuerdo nada! —se burló, dejando caer parte de su peso en el costado del otro.

—Imbécil… tus heridas.

Ja, si se preocupaba por él. Entonces si eran amigos. Kyouya está feliz de al menos tener un amigo.

—Ya estoy bien, ya estoy bien, me curo rápido, ¿Sabes?

Hubo un sonido que le hizo saltar. La silla de al lado se estrelló cuando la acomodaron para sentarse. Mudano no los miró de vuelta, pese a que se había ganado la atención de la clase entera.

¿Se había molestado por algo o simplemente fue un accidente? No parecía molesto, y quizá era demasiado recatado para disculparse por el ruido accidental.

Verdaderamente, no podía leerlo.

(…)

Habían pasado casi dos semanas desde que Kyouya perdió la memoria. Inesperadamente…

—Hey, Mudano-kun, ¿Me ayudas con esto?

Seguía siendo un poco distante con su compañero de cuarto.

—¿No prestaste atención en clase?

—La biología Oni, incluso para nosotros, es difícil de entender —se quejó, haciendo un puchero.

La verdad es que se había puesto al corriente con las clases teóricas con relativa facilidad, pues no le permitían ir a campo hasta que se recuperara por completo de la cabeza por "posibilidad de convulsión o crisis de ausencia", lo cual sería malo si ocurría en un momento crítico. Kyouya no tenía problemas con los temas, pero no sabía de qué otra forma acercarse a Mudano.

No había encontrado algún interés en común, no solía responderle mucho cuando le contaba de su día, ni parecía feliz cuando lo invitaba a comer o a bañarse juntos.

(¿Por qué seguía intentando?)

Al menos con los deberes, parecía tomarse la molestia de explicarle con calma.

Mudano se sentó a su lado y le explicó con diagramas que Kyouya no había siquiera pensado. Hacía muy eficiente la forma de estudiar, lo cual, sinceramente, reforzaba su aprendizaje. Incluso si de verdad no entendiera el tema desde el principio, gracias a Mudano podría haberlo comprendido en un santiamén.

—Serías un buen maestro, Danocchi~ —Dijo sin pensarlo, el lápiz de resbaló de la mano del otro—. Ah, lo siento, creo que tengo la costumbre de poner apodos tontos, si te incomoda…

—No lo hace —le cortó, volviendo a tomar el lápiz para dejarlo en su lugar. Apartándose para realizar sus ejercicios de la tarde.

¿Estaba bien que lo llamara así?

Quizá es porque quiere desesperadamente leerlo para entenderlo, pero Kyouya tuvo la impresión de que Mudano estaba… ¿Feliz? ¿Sorprendido?

Kyouya era incapaz de leerlo bien. Y eso, por alguna razón, lo ponía profundamente triste.

(…)

—¿Y si lo golpeamos para que recupere la memoria? —propuso Masumi.

Parecía ya exasperado por la situación. Mudano podía entenderlo, habían pasado ya casi dos meses desde que Kyouya perdió la memoria y no parecía haber indicios de que mejorase.

—Eso no garantiza nada.

—Habrá que intentarlo al menos.

Siendo objetivos, seis meses de perdida de memoria no eran gran cosa. Kyouya se había puesto al corriente con facilidad con los estudios y su habilidad de sangre había llegado casi al mismo nivel, pues no era necesario que se expusiera al frente de batalla para entrenar. Después de todo, estaba destinado a comandar la unidad de apoyo.

Sus relaciones también se habían reconstruido de a poco, se llevaba bien con sus compañeros, coqueteaba de vez en cuando con las chicas de otras clases y seguía haciendo las mismas bromas. Todo parecía como si nunca se hubiera lastimado.

Lo único que no volvió a ser igual, fue su relación con Mudano.

Por alguna razón, aunque la primera vez pareció que Kyouya vio en él algo especial y entró a su espacio personal como un parásito que escaló bajo su piel, en esta ocasión fue diferente. Habían pasado meses y Kyouya parecía aún medir sus palabras y acciones cerca de Naito.

Como si no supiera cómo actuar con él.

¿Por qué era tan complicado esta vez? Con Masumi no parecía haber tenido tanto problema, y los dos, según sabía de la opinión general, eran difíciles de tratar.

—No me compares contigo, Mudano —advirtió Masumi, como si con esos ojos oscuros pudiera leer sus pensamientos.

—Mn…

—Ahora mismo no necesito tu mirada de celos cada vez que ese idiota se me acerca, no es mi culpa que no sepas recuperar la intimidad con tu novio amnésico.

Mudano chasqueó la lengua. De verdad que era un jodido fastidio.

Si bien, no habían llegado a ser novios, Kyouya poco antes del incidente había estado mencionándolo en broma. Hasta ese momento Kyouya había pedido besarse un poco, como una forma de desestrés tras las misiones.

Mudano sabía que le gustaba a Kyouya, por alguna razón que nunca llegó a entender.

Cuando Kyouya mencionó por primera vez lo de querer tener una relación formal, Mudano pensó que quizá era mejor detener lo que se que estaban teniendo.

Tener una pareja era un privilegio que no podían permitirse ahora. Aún no eran lo suficientemente fuertes, algo como eso solo sería una distracción y una debilidad, de la cual, los Momotaro podían aprovecharse.

Ah, es verdad… olvida lo que acabo de decir, Danocchi, fue una tontería —rio Kyouya esa vez, su cara había vuelto a la normalidad—. No volveré a mencionar algo tan absurdo. Lo prometo.

Mudano no podía sacarse de la cabeza la expresión del pelirrojo aquella vez. Lo había lastimado mucho, aunque quisiera ocultarlo.

En ese momento, Mudano quería disculparse, pero era inútil hacerlo si no se iba a retractar de sus palabras. Era lo lógico, era lo mejor para los dos.

Y ahora, como si su petición se hubiera cumplido de una forma retorcida, Kyouya había olvidado todo.

Quizá fue en parte su culpa, ya que había afectado su estado mental antes de una misión peligrosa. Sin duda, cometió un error y tuvo resultados contraproducentes.

—No siento celos —se tardó un poco en negarlo, por lo que Masumi pareció no creerle.

—Los dos son un dolor en el culo —murmuró, frunciendo el ceño—. Haz que recuerde a la fuerza entonces.

Mudano lo miró unos segundos, pensando seriamente en ello.

 

(…)

 

—Creo que lo arruiné, Massu —Kyouya había prácticamente ido a su cuarto a chillar por tonterías como siempre.

Esta fue una conversación que tuvieron un día antes del incidente de la perdida de memoria.

—No puedes arruinar algo que no existe —argumentó sin siquiera voltearlo a ver. Escuchó como el pelirrojo rodó por su cama, haciendo un total berrinche—. Si tanto te molesta ve a decirle, a mí no me metan en sus problemas de almohadas.

—Ya quisiera que hubieran almohadas involucradas…

—Voy a fingir que no escuché eso, así que lárgate de una vez.

Escuchó más pucheros. Al voltear, Kyouya había abrazado su almohada como si fuera una clase de protesta.

—Me gusta mucho Danocchi, realmente no quiero perderlo…

—Mudano no es un idiota, no se va a apartar sólo porque las cosas no salgan bien.

—Pero… —suspiró, levantándose finalmente—. Ustedes no entienden… quien tendría que apartarse soy yo. Volver a ser sólo amigos sería muy doloroso.

—¿Eso es lo que quieres?

El pelirrojo lo miró a los ojos por unos segundos, antes de bajar la mirada.

—Supongo que daré mi mayor esfuerzo, con el tiempo debería estar bien.

—Esa no fue mi pregunta, imbécil.

—No depende de mi… —Suspiró de nuevo, casi con fastidio. Al fin se levantó—. ¡Pero lo intentaré! ¡Sólo tengo que hacer que Danocchi me quiera! ¿Qué tan difícil puede ser? —declaró con entusiasmo, haciendo esa seña extraña con las manos, antes de irse.

Masumi sólo pudo pensar que los dos eran unos imbéciles. Mudano por ser tan obtuso y Kyouya por no darse cuenta que ese no era el problema.

 

(…)

Heeeey, Mudano-kun, ¿Quieres hacer equipo conmigo?

Finalmente se había reincorporado a las actividades de campo, aunque el maestro solo lo dejó hacerlo dentro de los terrenos de la academia. Tenían que hacer parejas para ocultarse y Massu había desaparecido —literalmente— de su lado cuando quiso pedirle ser su compañero.

Mudano lo miró de reojo y asintió con la cabeza, avanzando a la linea de inicio sin ningún comentario. Bueno, al menos no pareció molestarle que se lo pidiera.

La actividad era algo compleja, aunque había un gran espacio para esconderse, el Eclipse de sangre de su mentor era demasiado bueno para localizarlos. Tenían que aprender a ocultar su presencia y de ser posible, distraer al maestro en lo que uno lograba pasar al área segura.

Sería más fácil si su otro maestro no tuviera a un montón de soldados echos de sangre vigilando todo el perímetro de la zona segura.

Todos parecían tranquilos, ya que habían tenido una actividad similar al inicio de curso… ¡Pero Kyouya no podía recordar nada! ¡Estaba en desventaja! ¿Cómo demonios se las había arreglado la última vez?

Primero debía mantener la calma.

—Bien, hay que trabajar en equipo, Mudano-kun, tus habilidades nos pueden abrir camino, ¿Consideras que eres rápido?

—Lo suficiente —Mudano señaló sus patines, como si con eso quedara más que claro.

Kyouya quería confiar, pues sabía que su compañero era considerado el mejor en ofensiva de su generación.

—Bien, entonces, creo que es mejor rodear el área de… ¿Mudano-kun…? —se había distraído un segundo para trazar un plan de acción con una ramita y su compañero desapareció de su vista.

¡¿Por qué hacían eso?! ¡¿Primero Masumi y ahora Mudano?! ¡¿Acaso ninguno de los dos entendía lo que era la comunicación?!

—Th… enc… con… tré… —el susurro de uno de los golems de sangre le erizó la piel.

¡¿Hablaban?! Mierda, fue espeluznante, pero ese no era el problema.

Apenas esquivó un ataque de proyectil. Afortunadamente no hacían el ruido suficiente para alertar a su maestro, parecía que estaba ocupado en una batalla a varios metros de distancia.

Kyouya tenía que tratar de confundir al Golem, así que creo una distracción con una piedra del otro lado. Sin embargo, no funcionó más que para alertar a otra criatura.

Estaba rodeado. Dentro de su uniforme sólo tenía dos cuchillos cortos que no le servirían a menos de que se acercara.

¡¿Donde se había metido Mudano?!

Kyouya gruñó y decidió actuar al escuchar los pasos de las criaturas en el medio de un claro. Si lograba lanzar los cuchillos para darles en la cabeza, al menos ganaría tiempo para correr a la zona segura.

Para su mala suerte, Kyouya no tenía la mejor puntería. Le había quitado uno de los brazos a uno y parte de la cara a otro, pero se recuperaron de inmediato. No iba a lograr escapar a tiempo para que no lo atrapan.

Sólo pudo cerrar los ojos y colocar sus brazos como escudo para no recibir un golpe tan fuerte.

(Se recuperaría, siempre sanaba rápido).

—Liberación de eclipse de sangre: Disipador de Rocío.

—¡¿Danocchi?! —Kyouya apenas pudo ver su espalda y algo que parece un paraguas que los protege a ambos.

Qué rojo tan intenso y hermoso.

—Tardo en poder cargar esto —comentó, antes de mover su dedo como si diera una indicaciones. Escuchó a las criaturas gruñir y caer. Cuando el paraguas se cerró, pudo ver a pequeños soldaditos antes de que se dispersen.

Que control más preciso de la sangre. Mudano realmente era impresionante.

—Vamos, Kyouya —le dijo, extendiendo su mano.

Oiranzaka apenas entendió que era para ayudarlo a levantarse. Estaba un poco aturdido, era la primera vez que presenciaba una escena tan maravillosa.

¿O no?

Cuando llegaron a la zona segura, Kyouya se dio cuenta que el moreno tardó un poco en soltar su mano.

Aunque quizá solo fue su imaginación.

(…)

Últimamente los dolores de cabeza eran más recurrentes, las dosis de analgésicos apenas eran suficientes por su metabolismo Oni.

El doctor había dicho que eran secuelas del traumatismo que sufrió, que desaparecerían con el tiempo. Aún así, a veces eran tan fuertes que Kyouya prefería quedarse en su habitación.

Sus compañeros se preocupaban un poco, pues no solía ser de las personas que se enfermaran. El pelirrojo estaba feliz de haber vuelto a conectar con ellos pese a no recordar cómo se conocieron.

—¿Eh? —sintió algo cálido en su frente, lo cual le alivio un poco la tensión que apretaba su cráneo, pero también lo cegó—. ¿Qué es esto, Danocchi?

—Una compresa caliente, leí que puede ayudar con el dolor —aclaró la voz de su compañero.

Curiosamente, parecía estar funcionando. El dolor aminoró un poco.

—Gracias, Danocchi —le sonrió. Aunque había algo que lo inquietaba desde hace un tiempo, ¿Sería prudente sacar el tema ahora? No tenían más actividades por hoy, y estaban solos en su habitación compartida. Pronto anochecería—. Oye, ¿Puedo preguntarte algo?

—Dilo.

Ah, siempre tan directo y brusco. Kyouya comprendió que era parte de su personalidad.

—Antes del incidente, éramos amigos, ¿no?

Hubo silencio unos segundos, Kyouya se preguntaba si acaso se había ido o estaba molesto. Aún así, no quería quitarse el paño para verle a los ojos. Era un poco cobarde, por alguna razón, tener una respuesta le inquieta y le estruja el corazón.

Todo lo que tenía que ver con Mudano lo hacía sentir extraño, más allá de la incomodidad de no lograr llevarse bien.

—Si. Tú te acercaste —dijo Mudano—. No sé por qué, generalmente los demás se mantienen al margen, pero fuiste diferente. He aprendido mucho gracias a ti, Kyouya.

Ah, ahora se sentía algo avergonzado. Hacer que alguien tan serio como Mudano hablará así, era casi impensable.

—Ya veo… lo siento, no sabía. Pensé que no te caía bien —rio, confesando su error—. Si es el caso, trataré de…

—No, estás equivocado en algo —la voz era más seria, sintió como Mudano se sentó en la cama y colocó una de sus manos al lado de la almohada. Sentía su presencia encima suyo—. Quién se tiene que esforzar ahora no eres tú.

—¿Dano…?

—Antes de que perdieras la memoria, hice algo que te lastimó. No comprendía a lo que te referías, hasta que viví la sensación de no tenerte cerca, Kyouya.

Esta hablando mucho más que de costumbre… no, lo importante era lo que estaba diciendo, ¡¿Por qué sonaba como una confesión de amor?! Peor, ¿como si fuera su ex? Dios, ya estaba alucinando, quizá en realidad tenía fiebre y estaba alucinando. Esa era la única explicación.

—Espera, espera, espera… creo que no estoy entendiendo, tú…

Kyouya se removió un poco en su lugar, tratando de levantarse y quitarse la compresa de la cara para poder verlo. Sin embargo, la mano de Mudano lo detuvo de sentarse completamente.

—Estoy diciendo que esta vez, yo seré quien se esfuerce.

El pelirrojo apenas pudo ver esa mirada tan sincera antes de que la compresa cayera por gravedades de nuevo en sus ojos, sin caer por completo porque los labios de Mudano besándole se lo impidió.

Kyouya quedó en blanco.

No solo había olvidado que había hecho amigos como tanto había deseado, sino que, al parecer, que uno de ellos era algo más que un amigo.

Aunque su cabeza aún no daba una respuesta, su corazón inquieto no podía negarlo.

No había más opción que volver a iniciar.

 

Notes:

FINALMENTE

No sabía cómo iba a acabar esto, si Kyouya recuperaba sus recuerdos o no, pero al final creo que es más romántico esto (y creo que la conclusion más eficiente para Mudano)

Oh, estoy editando sin mis lentes porque olvidé donde los puse, también fue escrito y revisado en distintos días, pero espero que no haya mucho problema xd

Muchas gracias por leer. Kudos y comentarios son bienvenidos 🫶