Chapter Text
Tim Drake ha sido crónicamente un mal hermano mayor.
No es culpa suya por completo, claramente, pero bueno, eso sigue sin ser consuelo. Tiene 20 años, y Bruce tuvo que morir (¡Está vivo y puedo probarlo, maldito Dick!) y revivir (¿No les dije acaso que tenía razón?) para que Tim decidiera afrontar este hecho.
Ahora Damian es más que un niño de 12 años aterrado por perder a su padre; es un adolescente de 15 años que tiene muchísimo dinero y una mansión entera para tomar malas decisiones adolescentes. Así que, bueno, Timothy siente un poco de responsabilidad aquí, él tiene un poco de responsabilidad aquí.
Es el único de sus hermanos que está lo suficientemente cerca como para intervenir. Dick sigue en Bludhaven haciendo lo que sea que hace ahí, Jason se ha arrinconado en Crime Alley tratando de desmantelar cada imperio criminal con aspiraciones ascendentes, Cass ha estado en Hong Kong ¡un año! y su misión se ha alargado otros seis meses...
Y el ático que compró cuando se emancipó está inundado, así que...
Con un suspiro, Timothy Drake estacionó su McLaren gris del 92 en el subsuelo de la mansión, que funciona como el estacionamiento principal. Se toma un momento, como siempre lo hace antes de entrar a la Mansión Wayne, no porque odie el lugar, sino porque hay demasiados recuerdos allí, y siempre se le ha dificultado recordar sus dolorosos 17 años sin ponerse a llorar.
Tim sabe que todo lo que pasó no fue más que consecuencia de la falta de guía de Bruce. Sabe, racionalmente, que cuando la cabeza de la familia queda atrapada en el flujo temporal durante dos malditos años, la dinámica familiar puede sufrir algunos cambios. Pero emocionalmente, siente que su familia elegida lo abandonó. Bruce se fue, Dick lo despidió, Damian intentó matarlo, Jason jamás se interesó, Steph, Kon y Bart murieron. Y sucesivamente, los hechos se amontonaron, lo que llevó a que se aleje del alias de Robin, para convertirse en Cardenal, comenzando así su propia cruzada.
Tim nunca se lo ha refutado a nadie, sabe que todos vivieron momentos difíciles en simultáneo. Pero jamás podrá olvidar lo solo que se sintió, y lo peligroso que se volvió a su propia mente.
De todas formas, pensó, levantando la cabeza del volante, ya no hay mucho que hacer .
Tomó una maleta negra, una mochila del mismo color y bajó del auto, dispuesto a volver a su antigua habitación (a la cual no ha vuelto en años, pero sabe que Alfred la mantiene como un santuario) por el tiempo que llevará solucionar el problema en el ático.
Es lunes, así que sabe que el hogar está vacío; Alfred sale a hacer la compra durante toda la tarde, Bruce está fuera del planeta o algo así, Damian debería seguir en el colegio. Es justo por eso que decidió este horario para mudarse. Puede trasladar sus pertenencias con tranquilidad, acomodar sus nuevas cosas en su vieja habitación y simplemente existir hasta que Damian o Alfred volvieran.
Lo que daba paso a su nuevo plan.
Quería ser un mejor hermano mayor para Damian.
Ha estado crónicamente ausente en la vida del joven (tal vez porque el mismo ha intentado matarlo varias veces o porque le sacó el manto que cuidó con tanto esmero) demasiado tiempo. Tim sabe que las razones sobran, pero también le sobraban a Jason y fue la primera persona en creerle que Bruce seguía vivo (luego de un largo período de tiempo en el que estaba seguro, había caído en una especie de psicosis) y ahora se ayudaban mutuamente a resolver casos.
Entonces, ha estado pensando que podría sacar algo de provecho sobre la situación de su ático inundado.
Timothy es un hombre muy capaz en muchas áreas, una de ellas es el acecho, un área en la que ha brillado excepcionalmente desde hace 11 años. Ha acechado, espiado y metido sus narices (y oídos) en cada asunto privado de cada una de las personas de su círculo cercano cada vez que ha tenido la oportunidad de hacerlo.
Así que, naturalmente, ha estado espiando a Damián.
No ha sido fácil, porque Damian tiene los sentidos más agudos de toda la familia, dejando de lado a Cass (contaría con Bruce, pero Tim lo ha estado espiando desde hace 11 años, así que no) por lo que vigilarlo ha sido como andar de puntillas detrás de un gigante dormido. Pero, una vez que dejó de lado el resentimiento, Tim aprendió a tomarle el hilo a acecharlo, ¡y vaya que descubrió cosas!
La primera es que Damian pasa demasiado tiempo solo. La segunda, que Damian tiene un grupo de varios amigos criminales. La tercera, que Damian tiene una ex novia criminal. La cuarta, que Damian mete a personas en la mansión a escondidas. Y la quinta, que Damian finalmente, finalmente, ha sido alcanzada por la estupidez adolescente común, y Tim no va permitir que se descarrile hasta que Bruce pueda notarlo.
No, nadie le quitará a Tim el puesto de la peor etapa de angustia adolescente en la familia.
Así que mientras carga consigo su maleta y su mochila con el normal sigilo de un murciélago por la cocina, no se esperaba que su plan tuviera que comenzar tan rápido. Porque lo siguiente que escucha tras cruzar la puerta que conecta al comedor es un ruido sordo en el piso superior de la casa. Instintivamente, levanta su mano izquierda, para consultar su Cartier, pensando que se ha atrasado más de la cuenta, pero no. Son las 13:05 de la tarde, un lunes, Alfred salió hace 20 minutos a hacer la compra, Bruce sigue en el espacio y Damian debería de estar en el colegio durante al menos tres horas más.
Levanta la maleta por la asta y carga mejor su mochila, caminando todavía en silencio hasta subir las escaleras. Deja la maleta frente a su habitación (la cual es, oh, sorpresa, la que está contigua a la habitación de Damian) y se acerca lentamente a la habitación de al lado.
No oye más que silencio en la enorme mansión, tan solitaria que se escucharía como cae un alfiler. Por un momento, cree que está alucinando y que sus problemas de persecución han empeorado, pero luego escucha el sonido inconfundible de un colchón siendo aplastado y el crujir de una madera que cede tras el peso de una persona. Luego silencio nuevamente, pero esta vez más expectante.
Tim piensa, vagamente, que solo podría tratarse de Damian estando enfermo. Pero sabe que no es cierto, porque hackeo brevemente los informes de Gotham Academy antes de venir, en dónde marcaba que Damian estaba en clases ese día (o al menos en los primeros cinco períodos) así que solo había otra respuesta.
¿Qué haría Damian, a esta hora en la mansión, cuando se supone que no hay nadie? Se preguntó, estúpidamente. No lo sé, ¿qué hacías tú a su edad con Steph? Tan rápido como llega la revelación, escucha como se abre y se cierra un cajón en la habitación de Damian.
Oh, no. No, no, no, no. ¡Tim no llegó hasta aquí solo para que le restrieguen su falta de vida sexual en su cara! ¡Y ciertamente, Damían no tiene la edad suficiente para realizar este tipo de actos!
Le tomó un latido tomar la decisión. Solo uno. Y decidió que, tal como Dick lo interrumpía constantemente, habrán tradiciones fraternales que deben pasar a la siguiente generación. Él da un paso al frente, y abre la puerta de la habitación de Damian con un estruendo que hasta a él mismo lo sorprende.
(Ja, la dejó sin cerrojo, maldito principiante)
Ocurren varias cosas en simultáneo.
La luz del pasillo iluminó la oscura habitación de Damián. En la cama, se encuentran, por supuesto, Damian, y un chico a quien Tim reconoce como Colin Wilkes, compañero de Damian del instituto. Ambos se detuvieron a mitad de sus movimientos, a medio vestir (o desvestir, piensa Tim graciosamente) como dos ciervos atravesados por los faros. Colin se pone tan rojo como su cabello y Damian palidece, lo cual solo hace que Tim quiera burlarse hasta llorar de la risa, pero se contiene.
— ¿Qué se supone que está ocurriendo aquí? — pregunta con su mejor voz de CEO que encuentra a su hermano menor a punto de tener sexo cuando la casa se supone que está vacía.
Por un momento, que Tim podría apostar todo su dinero a qué a los mocosos les pareció eterno, los tres no hicieron más que mirarse. Tim sabe que nunca ha intimidado a Damian en lo más mínimo, pero también sabe que sigue siendo un hombre adulto, atlético y cuya sombra se proyecta en medio de dos adolescentes atrapados (literalmente) con las manos en la masa.
Le toma un minuto entero a Damian recuperar la compostura. Retira lentamente la mano que sostiene la cintura de Colin, y el color vuelve lentamente a su rostro.
— ¿Qué demonios estás haciendo aquí, Drake? — escupe, con rabia y vergüenza en partes iguales.
Colin, quien sigue tan rojo como un tomate, se levanta de un salto. Tiene los pantalones del uniforme desabrochados, y la camisa a medio abrir, sin corbata, chaleco o chaqueta, su cabello está revuelto mientras tropieza con sus pies hasta extenderle una mano a Tim tímidamente.
—¡S-señor Drake! — saluda con un chillido —¡E-es un placer conocerlo! Leyó un montón de artículos sobre usted y su trabajo en Drake Industries con tecnología regenerativa para prótesis médicas. — lo dijo todo en un solo suspiro, Tim incluso sintió pena por el pobre chico —Su trabajo me ha inspirado...
—Colín. — llamó Damian, con una mano acariciando el puente de su nariz y, oh, ahora Tim puede ver el parecido que tiene con Bruce. —Cállate.
Y Colin lo hace. Se pone aún más rojo y tiembla más en su lugar, pero no le desvía la mirada a Tim mientras sigue con el brazo extendido en su dirección. Wow , Tim está impresionado por cómo el chico lo está manejando.
Siente un extraño poder recorrerle el cuerpo, y piensa distraídamente de que probablemente era por ello que Dick es un hermano mayor tan entrometido.
Tim lo mira, sonríe abiertamente y se burla abiertamente, dejando atrás la fachada de gran hermano mayor enojado. —El señor Drake era mi padre, chico. — murmura, con voz relajada —Y no te ofendas, pero no pienso tocar esa mano en este momento.
Colin se puso más rojo, y se limpió la mano extendida contra su camisa a medio abrir. —¡S-si! Por supuesto.
Damian, ya vestido por completo, se levantó de la cama y con una expresión impasible (pero Tim veía a través de su máscara, Tim sabía que estaba mortificado) avanzó hasta Colin, y le dió un ligero codazo.
Tim eligió sabiamente guardar silencio, mientras veía como dos esos parecían comunicarse con la mirada. Damian frunció el ceño y Colin retrajo los hombros hacia sí, luego el pelirrojo comenzó a tomar su ropa en un silencioso silencio humillante, para luego desaparecer en el baño contiguo de la habitación de Damian. Tim se recostó contra el marco de la puerta, disfrutando cada segundo de esto, mientras ya empezaba a pensar las palabras que le diría a Damian después de que Colin se fuera.
—Parecía que se estaban divirtiendo... — comentó vagamente Tim, con burla, un momento antes de que Colin saliera del baño ya vestido y aparentemente con las manos lavadas.
—Cierra la boca, Drake, o te mataré como debí haberlo hecho desde el inicio.
Esos comentarios ya no afectaban a Tim, ya no tenía 15 años. Ahora, era Damian quien los tenía, así que Tim podía molestarlo un poco.
—¡Ha sido un honor, señor Drake! — dijo Colin, tratando de disimular el temblor en su voz —Soy un seguidor de su trabajo, de verdad que el honor es todo mío.
Damian rodó los ojos con fuerza, mientras Colin volvía a extenderle la mano a Tim. Tim suena, le estrechó la mano y la movió firmemente de arriba a abajo.
—¡Gracias, Colin! Seguiré trabajando duro para llenar tus expectativas. — comentó con voz amable —Ahora, ¿te acompaña a la salida...?
—¡Conozco el camino! — se agitó Colin, sacando su mano rápidamente del presionado y apenas dirigiendo una mirada hacia Damian —Te veo en clase, Wayne.
Y con eso, salió casi corriendo del lugar. Tim soltó una risita entre dientes, pero entonces Damian lo empujó y trató de cerrar la puerta de su habitación. Drake se burló de eso, poniendo su pie justo antes del cierre y empujando la puerta con su rodilla con fuerza; la puerta pasó, volviendo a abrirse y Damian retrocedió un paso antes de que le golpeara la cara.
—Ahora, tú y yo vamos a tener una conversación. —musitó, con voz calmada.
—¡Olvídalo! — le gritó Damian —¡Ni siquiera deberías de estar aquí, copia barata de Todd!
Tim ha pasado por terapia (de la que se dió de alta solo, pero el punto es que ha pasado por ella), así que ese comentario no le duele ni le enfurece, solo le da gracia. Se abre paso en la habitación mientras Damian lo mira como si estuviera analizando las probabilidades que tiene de matarlo y salirse con la suya.
—Alfred sabe que estoy aquí. — informó, antes que los planos de Damian avancen hasta pensar en dónde esconder su cuerpo —Y Bruce. En teoría, si los mensajes llegan hasta fuera del planeta. Pero lo importante es que, Alfred sabía que yo estaría aquí, pero no sabía que lo estaría Colin, ¿o me equivoco?
Y oh, qué poema es ver la cara de Damian en este momento.
Está notoriamente frustrado (Tim se ríe internamente cuando la voz de Steph dice en su cabeza "de todas las formas posibles") y acorralado. Aprieta las manos en puños a sus costados y luego las sueltas, toma una respiración calmada y lo mira directamente a los ojos antes de decir:
¿Cuánto quieres por tu silencio?
Tim suspira, se ríe un poco y luego toma la silla del escritorio de Damian para sentarse. Damian aún se queda ahí, parado patéticamente esperando una respuesta ya Tim le lleva un minuto más prepararla.
—No se lo diré a nadie. — afirma, lentamente —Si realmente escuchas lo que tengo que decir.
Damian rodó los ojos, pero asintió con la cabeza y se dejó caer en la cama. Tim fingio no ver cómo cubría estratégicamente con su mano un pequeño cuadrado de plástico metalizado. Al menos está utilizando protección.
—Bien. — murmuró, impasiblemente humillado —Ya di lo que tienes para decir, farsante decrépito, y vete.
Tim suspir, ignorando los insultos de Damian, e hizo una mueca interna, es hora de ser un adulto funcional.
—Quiero que seas sincero conmigo. — iniciado contacto visual, que Damian sostuvo a pesar de su vergüenza — ¿Cuánto tiempo lleva pasando esto?
El adolescente se cruzó de brazos y giró la cabeza. —Dijiste que tenía que escuchar, no participar.
Suspenso. Sabía que no sería fácil, pero aún así tuvo que intentarlo.
—Mira, sé que no somos particularmente unidos... — comenzó Tim, eligiendo cuidadosamente sus palabras —Pero no nos llevamos demasiados años. Y hace no mucho tiempo, yo también fui un adolescente que tomaba decisiones que parecían estúpidas pero no lo son por completo, ¿está bien? Mis padres me dejaron solo semanas enteras sin supervisión fija, y con mucho dinero y recursos a mi disposición. Sé que es una mierda, pero es lo que es, Damian. Solo quiero, por muy estúpido que suene, ayudarte.
Damian frunció el ceño y luego suspir. Irguió la espalda mientras descruzaba los brazos y lo miraba a los ojos, con un poco de vergüenza y vulnerabilidad en ellos, pero no lo suficiente como para que Tim pudiera aludir su existencia.
Hubo silencio por un momento, y Tim casi se levantó para salir de la habitación, cuando Damian volvió a hablar.
—Tú... — comenzó, lentamente, con las palabras firmes pero cuidadosas —Has tenido novio.
-Si. — aceptó Tim con facilidad —Se llama Bernard. Pero ya no estamos juntos, rompimos hace un mes.
Damian no se vio sorprendido, sin embargo. —No lo sabía. — admitió, bajando la mirada —Eh... ¿lo siento?
Tim contuvo las emociones que sintió entonces. Damian se había disculpado con él, muy a su pesar, sobre los intentos de asesinato. Pero nunca había intentado consolarlo, o retractar algo que dijo por los sentimientos que podrían ocasionar a nadie, o al menos no a Tim.
También trató de ocultar su tristeza por su relación fallida.
—No pasa nada, se veía venir. — le restó importancia, tragando el nudo en su garganta — Entonces, esta cosa con Colin...
Damian suspir, la tensin abandonando su cuerpo. Tim comenzó a girar en la silla de Damian, de un lado al otro, mientras le daba tiempo a Damian para ordenar sus palabras. Habían pasado cinco minutos enteros cuando volvió a hablar.
—Es... nuevo. — informó Damian, como si estuviera haciendo un informe de misión sobre una misión que aún no ha sido fabricado —Nunca hemos hecho nada serio. — y luego tomó una respiración —Me refiero a que no hemos tenido relaciones sexuales con penetración.
Tim ya se esperaba la crudeza de las palabras de Damian, pero aún así. Dios bendito, tal vez no era tan maduro como para tener esta conversación. Asintió con la cabeza, lentamente, procesando las palabras de su hermano menor con tranquilidad.
—Entiendo.
—Nos conocemos desde hace un par de años. Nunca hubo algún tipo de acercamiento sexoafectivo hasta hace tres meses. Ocurrió y desde ahí no hemos parado de hacerlo. A veces vamos a su casa, a veces venimos aquí, a veces simplemente...
Damian interrumpió su propio relato, con las mejillas rojas, y Tim rebobinó sus tiempos de instituto. —¿El baño de hombres del quinto piso de Gotham Academy? —ofrecido, con una sonrisa cómplice.
Su hermano ascendió con la cabeza, lentamente.
—Sí, sí. — comentó Damian, como si no fuera la gran cosa —Ahora, ¿qué haces aquí?
Tim suspir. —Se inundó mi departamento. Le dije a Alfred que me quedaría por un tiempo. — y antes de que Damian hiciera un comentario despectivo acerca de la arquitectura estadounidense, preguntó —¿Es tu novio?
Esa pregunta tomó a Damian completamente desprevenido, a juzgar por la microexpresión que puso antes de volver a relajar su rostro. -No.
Tim decidió jugar a la suerte. ¿Y quieres que lo sea?
Esta vez, su hermano pareció pensar en su respuesta. Lo pensó un momento largo, mientras miraba al suelo con detenimiento. Tras unos minutos, de forma casi imperceptible, Damian negó con la cabeza lentamente.
—Me parece que no, no lo quiero de esa manera. — dijo, ofreciendo una respuesta verbal — ¿Deberías decírselo?
Bien, entonces Damian le estaba pidiendo consejos sobre chicos. Tim mentiría si no dijera que una parte suya no había esperado este momento aunque fuera un poco.
—No soy quién para decirte qué hacer, o qué no hacer. — comenzó con cuidado —Pero, si fuera tú, creo que lo haría. Parece ser un buen chico, desconozco si es un buen amigo para tí, pero de igual forma creo que la honestidad resuelve los problemas incluso antes de que se conviertan en uno.
Damian se tomó un momento para apreciar la respuesta, y luego se hundió los hombros. —Supongo que hemos arruinado nuestra amistad perpetuamente.
Entonces Timothy no pudo evitar la mueca que se le formó en el rostro, porque fue el mismo pensamiento que tuvo al romper con Bernard.
—Puede que sí, como puede que no. Si tienen una buena comunicación, y ambos logran estar en la misma página, pueden volver a ser amigos con el tiempo. Y si no, bueno, a veces suceden estas cosas, pero no debes de mantener una relación que podría confundir los sentimientos de Colin solo para mantenerlo cerca.
Su hermano volvió a guardar silencio un momento y luego se acercó imperceptiblemente. Entonces volvió a ponerse recto y sonriendo arrogantemente.
—Bien, Timothy, ha sido sorprendentemente útil en esta familia esta vez.
Tim rodó los ojos con fuerza, y tomó el sarcasmo de Damian como la despedida que era. Se levantó de la silla mientras decía con ironía: —De nada, Damian.
Apenas llegó a la puerta cuando lo escuchó, suave, pero con intención de ser escuchado.
—Gracias, Timothy.
Tim no respondió, simplemente avanzó con la cabeza y salió de la habitación de Damian con tranquilidad, llenándose el pecho con el sentimiento de orgullo tras haber hecho algo productivo en la tarde.
...
Han pasado tres días desde que Timothy Drake volvió épicamente a la Mansión Wayne tras una inundación en su ático personal.
Han pasado tres días desde la conversación con Damian.
Han pasado tres días en los que Timothy se está volviendo sistemáticamente loco.
Se preguntarán el por qué de esto último, y la respuesta es bastante simple: Batman.
No es que Tim tenga que tomar el manto (para su alegría y decepción), sino que las órdenes que llegan desde otro planeta deben de ser acatadas con discreción. Cuando Bruce se enteró de que Tim volvería a la mansión un tiempo, respondió con un escueto pero mensaje significativo.
Bruce
Qué bien.
Vigila a Damián en las noches. Compórtense adecuadamente. Volveré en aproximadamente seis días.
Lo cual significaba, que Cardenal y Robin debían de coordinar rutas de patrullaje hasta que Batman volviera del maldito espacio, o en otras palabras, Tim había sido ascendido a niño ya no solo durante el día, sino durante las patrullas también. Lo que significaba que...
—No, Robin. —murmuró Cardenal, sosteniendo el puente de su nariz con fastidio —No podemos dar prioridad a esa zona en este momento.
—¡Es una zona con alto índice de maltrato animal! El invierno está a la vuelta de la esquina, debemos asegurarnos de que las mascotas estén debidamente resguardadas. — farfulló Robin, enfurruñado — Es una zona prioritaria.
Tim, quien quería refutar diciendo que apenas estaba entrando el otoño, guardó silencio un momento. Podía ver que esto era importante para Damian, pero antes de que fuera relegado a ser su niño, Cardenal tenía otra misión que planeaba terminar hoy.
Había estado siguiendo un caso peculiar. Acertijo estaba suelto y aunque a Tim lo aburría hasta la muerte con sus monólogos, ha estado pasando más tiempo con el Pingüino (que quién sabe cómo ha sobrevivido a la paliza que le dió Red Hood) del que a cualquier justiciero le gustaría.
Tim sabía que había algo ahí. Lo presentía en sus huesos de la misma forma que ha presentado cada evento investigativo masivo que lo ha llevado a que los cerebros criminales le teman más que a Batman.
Pero Tim no podía simplemente descartar la preocupación (totalmente válida) de Damian por los animales, así como tampoco podía descartar su trabajo de vigilancia de la noche.
Sin embargo, la zona de Damian no estaba tan alejada del tejado donde Tim necesitaba esperar (tenía una vista espectacular del departamento privado de Oswald Cobblepot y unos binoculares infrarrojos) así que sopesó sus opciones.
Opción uno: Se arriesgaba a dejar de lado su pista siguiendo a Robin en su noble causa por los animales de Gotham. Pros: Haría buenas migas con su hermano, y en caso de que necesite refuerzos Cardenal lo protegería. Contras: Se arriesgaba a perderse de una pista realmente importante.
Opción dos: Obligaba a Robin a hacer el trabajo de vigilancia con él. Pros: Robin estaría seguro y le cubriría la espalda en cualquier caso necesario, tampoco se perdería ninguna pista importante. Contras: Su hermano lo odiaría con la fuerza de mil demonios.
Opción tres: Robin tendría autorización para hacer una ronda en solitario por su zona mientras Cardenal lo esperaba en su puesto de vigilancia. Pros: Ambos obtenían lo que querían, a ninguno le faltaba habilidades para intervenir sin compañía en caso de ser necesario, y ninguno terminaría odiando al otro al final de la noche. Contras: Batman no lo aprobaría.
Tim sonoro, con la decisión ya tomada.
—Escúchame bien, Robin. — comenzó —Porque Batman no puede enterarse de esto...
Así es como Tim le indicó a Damian que tenía el permiso de hacer una sola ronda por su zona en solitario y luego debería de volver. Le dijo, que si no regresaba en media hora, asumiría que fue superado en números y que iría a buscarlo para salvarle el trasero (lo que ofendió profundamente a Damian, así que se cuidaría el doble).
Tim susspiró, regresando a su puesto mientras Damian desaparecía en las sombras, lo siguió con la mirada hasta que el R-Cycle desapareció de su rango de visión. Se recostó en el duro cemento de la azotea, escondido detrás de una gárgola mientras usaba sus infrarrojos para ver a través del vidrio blindado.
— Cardenal, ¿me escuchas? — Oracle llamó en su oído, con la tranquilidad que la caracterizaba.
—Fuerte y claro. — contestó Tim activando su micrófono con una mano, lo dejó prendido, supuso que esta sería una conversación completa. —¿Qué hay?
— Tengo una duda, y requiero que me la resuelvas. — Bárbara habló con voz mesurada, pero Tim podía oír el futuro chantaje en su voz — B me ha dicho que debo monitorearlos a tí ya Robin, y que sus ubicaciones deberían aparecer permanentemente juntas hasta que vuelva de su misión galáctica o lo que sea. Ahora bien, ¿por qué la ubicación de Robin se está alejando de la tuya en dirección al suroeste de Gotham?
—Bueno, ya conoces a Robin. — contestó Tim, distraído mientras veía entrar a una persona al departamento. A juzgar por la cojera, estaba seguro de que se trataba del Pingüino. —Marcha al ritmo de su propio tambor imaginario.
Oracle tarareó en su oído. — Quiero la ubicación de la última casa segura de Red Hood que encontraste.
Tim hizo una mueca, Jason lo matará si se entera de que anda divulgando información privada, pero por otro lado...
—¿Haciéndole favor a un Nightwing? ¿Qué apuesta ganó esta vez?
—No hay una apuesta. — comentó Oracle — Está haciendo investigaciones para mí, yo estoy haciendo investigaciones para él. Es un mutuo acuerdo.
—Pues si es un mutuo acuerdo, no debería de meterme. —murmuró Tim, mientras una segunda figura, más alta y elegante cruzaba el umbral. Se acomodó, a punto de saltar de la emoción cuando vio a ambas figuras sentadas en lo que parecía ser un sofá. Sin mirar, sacó una tableta, y en segundos tenía acceso al sonido de los micrófonos que había plantado hace una semana en el otro lado de su auricular. —No puedo revelar la última ubicación que descubrí de Red Hood, pero puedo decirte dónde estará esta noche.
Bárbara guardó silencio en su oído izquierdo. En el derecho, el Pingüino habló. — Es un placer tenerte aquí de nuevo, Ed .
—El placer es mío, Oswald.
Eh.
Ese no era un tono amistoso.
—Tenemos un trato. — aceptó Bárbara, a su izquierda.
—Séptima avenida y Duma. Casi saliendo de Crime Alley, planea una redada para una de las cabezas de una pequeña división de Máscara Negra. — divagó Tim, todavía sorprendido de cómo ambas figuras seguían acercándose.
—Ha pasado un tiempo desde la última vez. — tarareó el Pingüino en su oído derecho, y Tim sintió rápidamente que estaba viendo (para variar) algo que nadie debía ver — ¿Qué, tres años?
—Un placer hacer negocios contigo, Cardenal. — respondió Oracle a su izquierda y Tim se sintió ligeramente sobreestimulado por la diferencia de tonos en ambos oídos.
—Dile a N que no lo asuste de muerte o algo así.
—Cuatro . — respondió Nygma a su derecha — Cuatro largos años .
— ¿Entonces qué estás esperando, Ed?
Oh.
Oh.
—Se lo diré. Dile a Robin que si requiere refuerzos me lo diga, enviaré a Spoiler en su dirección enseguida. — luego un poco de silencio — Oracle, fuera .
Y entonces Tim se sonrojó de pura vergüenza al ver a través del infrarrojo como las dos figuras se avalanzaban la una sobre la otra, y no precisamente con violencia. Los micrófonos captaron el crujir de la tela y sonidos ahogados, por lo que rápidamente se apresuró a apagarlos mientras bajaba los binoculares.
¿Qué carajo? ¿¡Qué carajo!?
Bien.
Tim tiene experiencia escuchando un par de conversaciones que definitivamente no debería escuchar. Le pasó a los 10 años cuando siguió a Bruce durante su patrulla una noche fría de invierno (en la que Robin no había salido) y lo descubrió reconciliándose con Selina en un tejado lo suficientemente alto y oscuro como para que nadie los viera. Pero Tim los había visto y los había oído. Luego le pasó otras cuantas veces, y pronto Tim aprendió que por más divertido que fuera espiar, había algunas cosas que definitivamente debían quedarse en privado.
Nadie se recupera fácilmente de escuchar a Batman y Catwoman teniendo un momento. Ni siquiera Tim.
Pero es un riesgo en el trabajo de vigilante, uno que siempre estuvo dispuesto a tomar así que Tim está acostumbrado. Está muy acostumbrado a escuchar y ver cosas privadas (a veces demasiado privadas) así que esta vez no es una excepción.
Él definitivamente no está perdiendo la cabeza por esta revelación. Definitivamente no se está amargando porque incluso el maldito Oswald Cobblepot y su hermano menor tienen a alguien con quien pasar el rato mientras él no.
Ya se había duchado luego de una patrulla sin incidentes (además del pequeño momento que definitivamente no debía presentar), y el sol pronto se asomaría por la ventana cuando Timothy se permitió gritar contra su almohada con frustración.
¡Era simplemente increíble ! ¿En serio? ¿¡En serio!?
Golpeó su almohada con frustración un par de veces, solo por el puro dramatismo, mientras pensaba distraídamente que había leído alguna vez (en algún foro online de gothamitas chismosos) que Nygma y el Pingüino tenían algo . Vagamente, se permitió sorprenderse de las habilidades de shipeo de las fans gothamitas del BL, tenían una precisión alarmante si Tim tenía en cuenta que eso lo habrá leído antes de convertirse en Robin.
Suspiré, y se dio vuelta en su cama, quedando inmediatamente boca arriba. Tim no había pasado mucho tiempo en su habitación de la mansión tras su despido, tal vez unos meses hasta que organizaba su emancipación, sin embargo, los primeros vestigios de sospecha acerca del paradero de Bruce en ese entonces nacieron ahí.
Sonrió con nostalgia, al ver directamente un dibujo extraño y claramente dibujado en medio de un episodio de psicosis de lo que parecía ser su primera interpretación del flujo temporal. Tim recordaba exactamente el momento en lo dibujó; traía en su sistema seis latas de redbull que mezcló con una vitamina de 500mg porque Bárbara le dijo que se veía exhausto, no se había bañado en tres días así que la habitación apestaba un poco a marihuana y malas decisiones mientras él se paraba sobre su colchón de puntitas con un marcador permanente, manchando para siempre el techo limpio de Alfred.
Se sorprenderá de que no lo hayan borrado. Retrospectivamente, Tim siempre supo lo loco que sonaba hablando de sus conjeturas, pero retrospectivamente, nunca fue de los que se callaran la boca cuando se lo dijesen. Sabía que Dick estaba lidiando con algunas cosas en ese momento, y Tim estaba lidiando con muchas cosas.
Momentáneamente, su corazón se desbocó en el pecho. Había una razón por la que Bernard y él terminaron hace poco más de un mes.
Alejó el pensamiento tan rápido como llegó, buscando inmediatamente distraerse. Pensó en lo que vio y escuchó hoy, y en cómo le encantaría publicarlo en una de sus cuentas fandoms de Twitter solo para poder hablarlo con alguien que lo entendiera.
¿Alguien como Bernardo? Sugiriendo con crueldad una voz en su cabeza, No, Bernard no lo entendería , se respondió con amargura.
Suspiré de nuevo, mirando el techo demasiado tiempo antes de tomar su teléfono personal en manos. Luego lo soltó. Luego lo volvió a tomar, y miró por un tiempo el número de Bernard, el número de Bernard que lo tenía bloqueado.
Brevemente sintió la imperiosa necesidad de mandarle un mensaje explicando todo , de inicio a fin, después de todo, el mensaje no llegaría.
Pero.
El mensaje no llegaría.
Volvió a suspirar, apagando el teléfono de nuevo, mientras volvía a mirar los trazos descuidados del techo. En serio, ¿Qué le pasaba a su yo de hace tres años? Obviamente eso no es el flujo temporal. Debió ser la pequeña cantidad de marihuana que fumaba para que el dolor crónico de sus músculos parase.
¡No lo miren así! ¡Leslie se lo recetó! (Bueno, no exactamente, puede que Tim haya robado su recetario para poder autorecetarse una dosis pequeña para que el dolor pare. ) La mala noticia, es que el dolor no era solo físico, sino también plenamente emocional, así que no ayudó mucho.
Suspiré nuevamente, cansado de su propia mente, no por primera vez.
Tim entonces hizo lo que mejor sabía hacer para salir de su cabeza; llamar a su mejor amigo.
No le importaba que Nueva Jersey estuviera una hora por delante que Kansas, eran las 4:30 AM, superpelele (¿En serio, Cassie? ¡Es hilarante!) podría arreglárselas con seis horas de sueño, ¡De todas formas, ni siquiera necesita dormir como un humano promedio!
Como siempre, recibió respuesta al primer tono.
— Tenía el presentimiento de que llamarías. — Kon-El ni siquiera saludó, simplemente le habló con la normalidad de un amigo al que lo llaman muy tarde en la noche (¿o muy temprano en la mañana?) — ¿Qué hay de nuevo, Robbie?
Tim sonoro quedamente, con las emociones calmándose. Kon era un buen amigo, siempre lo había sido, especialmente desde que se enteró de la ruptura de Tim y Bernard.
— ¿Recuerdas que te conté una vez esa teoría extraña sobre el Pingüino y el Acertijo? ¿La que leí hace un montón de años y me pareció graciosísima?
—Creo que sé a cual te refieres. — respondió Kon — ¿La de que son hijos de la misma madre pero de diferente padre y ahora se enfrentan por el control del bajo mundo mientras toman el té con su madre los domingos finciendo sonrisas?
Tim se burló. ¿Cuándo dijo eso?
—Yo jamás te he dicho tal cosa. — refutó Tim, conteniendo una risa tras su ceño fruncido.
—¡Sí que me lo dijiste! ¡Una vez! Lo recuerdo claramente. — se defendió Kon —¡Lo dijiste en el cumpleaños de Bart hace seis años!
Tim buscó en su memoria el cumpleaños de Bart de hace seis años, y solo se encontró con un montón de imágenes borrosas. Ah, cierto, aquella había sido la primera vez que bebió más de lo que se permitía con regularidad. Sí, no recuerda la conversación con Kon sobre esa teoría, pero recuerda vomitar en las duchas comunitarias de la base de Young Justice.
Puaj .
Hora de activar su plan de contingencia antes de que Conner note su vacilación: negar, negar, negar.
—Jamás podría salir de mi boca una teoría tan estúpida. — neg, dejando escapar molestia en su tono de voz —Te lo acabas de inventar.
— ¡Rob, te lo juro por Rao! — gimoteó Kon, y Tim casi podía verlo llevarse una mano a la cara con frustración — ¡Solo lo niegas porque bebiste mucho esa noche y no lo recuerdas! — Oh, maldita sea la perfecta memoria alienígena. — Pero eso no importa ahora, solo dime qué viste mientras seguías al Pinguino esta noche.
A veces Tim subestima lo mucho que Kon lo conoce. Y también olvida lo mucho que a Kon le gusta el chisme gothamita; Lo mucho que Tim ha compartido con él de la cultura pop de Gotham.
—No te lo vas a creer. — contestó con expectación —Los vi teniendo un momento. Literalmente un momento, como B y Selina a veces, ¡y fue tan intenso! Dijeron algo sobre haber pasado años. Años, Kon, años. ¿Puedes creerlo?
Kon, maldito sea, guardó silencio un momento en el que parecía procesar la situación.
— ¿Estamos hablando de...?
-Si.
— ¿No me estás tomando el pelo?
—Te lo juro por mis hojas de cálculo. — prometió Tim, comprometiendo lo más sagrado que posee —¡Los ví con mis propios ojos, los escuché con mis malditos micrófonos!
Hubo un momento de silencio, como si Kon estuviera analizando la información que Tim le dió, como si estuviera pensando que si metía a sus hojas de cálculo, era porque debía de ser cierto.
Entonces. — Maldita sea, las fujoshis tenían razón.
-¡Perder!
Tim se rió, y al otro lado de la línea, oyó que Conner también comenzó a hacerlo. La risa entre ambos siempre había sido tan contagiosa, que Tim sintió como el nudo de su pecho se aflojaba un poco.
— ¿Me dice que estás llevando dos semanas siguiendolos por separado, plantando micrófonos y cámaras, solo para terminar descubriendo una tensión sexual no resuelta entre dos villanos ancianos?
—¡Cierra la maldita boca! — Tim trató de sonar enfadado u orgulloso, pero lo perdió totalmente cuando Kon comenzó a reírse de nuevo, esta vez burlándose de él. Volví a reír; una risita corta y baja que solo se le salía cuando perdía brevemente el control. —¡En mi defensa...! ¡¡Se veía muy sospechoso!!
Kon volvió a reír, con más fuerza y Tim pudo escuchar como estaba golpeando suavemente el colchón de su cama con la fuerza de su risa. Y bueno, está bien, tal vez él también comenzó a reírse con fuerza luego de imaginar la cara roja de Kon en ese momento.
—No lo puedo creer, Rob. Te lo juro, de todas las razones por las que pensé que llamarías... — tomó aire, soltando una risita final — Esto no estaba en mi bingo de cosas raras que me entero por ser amigo de superhéroes.
Tim se burló abiertamente, porque era plenamente consciente de que ese bingo, de hecho, existía en la cabeza de Conner. Después de todo, Cardenal tenía sus hojas de cálculo y Supernova tenía su bingo de rarezas; Tal vez esa era la razón por la que ambos se llevaban tan bien, puesto que sus manías estúpidas eran complementarias.
Entonces el nudo, ya aflojado, se aflojó aún más, ahora con cierta calidez. Está bien , pensó con cierta paz, puede que no esté tan solo como creí .
....
Era el quinto día de Tim en la Mansión Wayne y su plan para ser un mejor hermano mayor para Damian está funcionando de la manera correcta.
Tim desconoce si Damian arregló o no las cosas con Colin, pero puede ver que su comportamiento habitual ha cambiado un poco. Lo sabe porque Tim lo ha estado acosando (no se disculpará) y ha trazado su patrón de comportamiento en su cabeza con mucha naturalidad. Damian ha estado un poco más relajado , menos tenso, por decirlo de otra forma. Por supuesto que su comportamiento ha cambiado mucho desde su llegada hace unos años, pero ahora el cambio es diferente; se trata de una ligereza diferente, como si tuviera cierta paz en un aspecto en el que antes no lo tuviera sin darse cuenta.
Damian actúa como si pudiera permitirse algo que antes no. Bien por él, piensa Tim, satisfecho con el descubrimiento.
Es el quinto día de Tim en la mansión, y ha notado un cambio positivo en su hermano menor, así que puede que su plan esté funcionando más rápido de lo que pensó. Supuso que fue una buena jugada intervenir antes de que la vida amorosa de Damian se complique demasiado; Por supuesto que Timothy tiene sus sospechas acerca de los verdaderos afectos de su hermano, pero no se atará la soga al cuello de esa forma.
Por el momento, se da por bien servido. Damian luce relajado, y Timothy está contento con ello. Entonces, teniendo en cuenta todo lo mencionado anteriormente, a Tim no le sorprende del todo cuando esa mañana mientras desayunaban en silencio, Damian le da una breve actualización de su vida social.
—Habló con Colin. — comentó, como si fuera lo más normal del mundo —Hemos quedado en buenos términos; resulta que él tampoco estaba afectivamente involucrado.
Tim tararea en respuesta. Primeramente porque quiere darse cuenta del tiempo para pensar en una respuesta verbal adecuada, y segundo, porque Damian eligió hablar el momento en el que Tim se llevó una taza de té negro a la boca. Luego de saborear el Ear Grey con alborozo, respondió de verdad:
—Eso es bueno. Me alegra oírlo, Damián.
Su hermano asiente, como si la actualización hubiera sido algo natural en su relación y no otro escalón más en el plan de Timothy para que sus lazos fraternales mejorasen. Continuaron desayunando en relativo silencio, con Tim informándose de las noticias del día en su tableta y Damian leyendo brevemente un libro en árabe, cuando Alfred interrumpió la quietud con parsimonia.
—Maestro Timothy, — llamado con suavidad, Tim apartó la vista de la tableta solo para sonreirle débilmente a Alfred —No ha comido bocado desde hace 15 minutos, ¿el desayuno no es de su agrado, señor?
Tim suspir, interpretando la indirecta mientras apagaba la tableta y se centraba en su desayuno por completo. Alfred se acercó con la cabeza ante la falta de respuesta verbal, pero satisfecho con la deducción de Tim, por lo que se retiró de nuevo a la cocina, dónde se acomoda a pesar de las insistencias de que se uniera a la mesa principal.
Luego de unos minutos de silencio, con Damian alternando entre leer y beber su té, Timothy recordó una información que debía de ser compartida.
—Ah, Damián. — llamado, el mencionado levantó la vista de su libro con interés —Bruce me informó que llegarán mañana por la mañana, según el contador de la nave. Así que probablemente esta sea nuestra última noche patrullando juntos en solitario.
Damian lo miró, realmente lo miró, y algo parecido a la duda cruzó sus ojos en un destello rápido. Lentamente bajó el libro que sostenía con la mano derecha de forma pulcra y ordenada, marcando la página y cerrando la tapa, mientras todavía le sostenía la mirada con perspicacia. Si no lo conociera como lo conoce, Tim diría que Damian estaba a punto de pedirle un favor.
—Incorrecto. — contestó
—¿Qué?
—Esta noche no será la última que patrullemos juntos en solitario. — aclaró —La última fue anoche.
Ahora Tim estaba oficialmente confundido, Damian nunca se saltaba una patrulla a menos que lo dejaran en la banca.
—¿Quieres explicar por qué?
—Bueno, ya lo mencionas. — y entonces Tim observó horrorizado como una sonrisa astuta se deslizó en los labios de su hermano —De hecho, tenemos planes para esta noche que no incluyen combatir el crimen.
¿Tenemos?
—Tú y quién? — preguntó Tim, necesitando aclaración inmediata.
No le gustaba exactamente el rumbo que estaba tomando esta conversación.
—Tú y yo, por supuesto.
Tim se tomó un momento para dejar que la revelación no lo sorprenda (o al menos para intentar no demostrar su sorpresa). Bebio un último trago de su té y lo miró con ligera sospecha contenida.
—¿Desarrollo...?
Damián lo miró con tranquilidad. —Por supuesto. En el camino al colegio hablaremos.
Bueno, ¿qué? ¿Cómo qué en el camino al colegio?
—Damián...
—Me llevarás al colegio, Timothy. Ya lo habíamos acordado ayer. — comentó Damián de forma tranquila, casi harta, como si fuera una información que Tim había olvidado.
No lo hizo.
No lo olvidó porque nunca pasó tal cosa. ¿Qué demonios, Damián?
Tim podrá estar trasnochado, abatido, cansado luego de una patrulla realmente violenta (anoche Crane decidió que era buena idea empezar un nuevo compuesto, cosa que Cardenal obviamente impidió, pero no sin pequeños sustos) pero jamás, jamás olvidaría que se comprometió a llevar a su hermano pequeño al colegio.
Simplemente no tenía sentido.
Tim estaba a punto de abrir la boca para decir lo que estaba seguro era una respuesta confusa cuando Alfred volvió a hablar a sus espaldas.
—Maestro Timothy, si va conducir no puede desayunar puramente té negro, debe de llevarse algo masticable a la boca.
Fue entonces que Tim captó un destello de algo en los ojos de Damian. Algo parecido a una urgencia o una exigencia, no estaba seguro, sin embargo, decidió que no valía la pena discutir.
Está bien, si su hermano quiere que lo lleve al colegio por alguna razón, Tim lo hará, no hay problema. De todas formas, su próxima reunión en la empresa no era hasta después del mediodía.
Suspensó, y se acercó en dirección a Alfred, sonriéndole nuevamente con un poco de culpa fingida.
—Lo siento, Alfred, lo estoy intentando, es solo que las toxinas de anoche eran diferentes y estoy un poco aletargado. — se excusó —Pero estoy bien, no hay necesidad de preocuparse.
Alfred ascendió, completamente imperturbable. —Deben de salir en 10 minutos para llegar a tiempo, Maestro Timothy.
—Claro, claro. — descartó Tim, mientras veía en la periférica como Damian volvió a tomar su libro con calma —No te preocupes, terminaré estás tostadas en menos de cinco minutos, muero de hambre.
Así es como Timothy Drake, quien ha sido crónicamente un mal hermano mayor, terminó llevando a Damian Wayne a Gotham Academy un jueves cualquiera por la mañana.
Damian estaba cómodo en el asiento de copiloto del McLaren de Tim, ojeando su teléfono celular con calma calculada.
Tim no estaba nervioso, sino ligeramente extrañado; Hace unos meses que Damian estaba tan cómodo en el auto de Tim hubiera sido motivo para que de comenzar a sospechar de una invasión de doppelgangers, pero hoy en día solo lo hacían pensar en que su relación se encontraba progresando positivamente.
Sin embargo, lo positivo acababa ahí. Si alguna vez Tim tuviera que admitir que se enfrentó al maldito tráfico de Gotham de las 7:00 AM solo porque Damian lo dijo, entonces tendría que matar a quien lo haya escuchado. El de Gotham no podía ser descrito de otra forma más que intensa ; Aún quedaba media hora de camino, pero con el flujo actual de vehículos podría convertirse en el doble de tiempo. Timothy supuso que no quedaba más remedio que acelerar un poco para que Damian llegue antes de que cerraran el portón de la academia.
La radio sonaba a un volumen bajo, una canción de rock de los 2000 que Tim conoció del derecho y del revés. Alargó una mano para subir el volumen, y cuando lo hizo, Damian frunció el ceño y bajó el volumen de nuevo.
Bien, otra cosa no positiva, ¿qué demonios?
—Oye, no puedes bajar mi música. — regañó Tim, ajustando sus gafas de sol con ligera molestia —Mucho menos después de autoinvitarte a mi auto.
Subió nuevamente el volumen, y en cuanto el semáforo dió verde, aceleró el auto, adelantando a un sedan negro por la derecha y luego a un Toyota azul por la izquierda con diligencia prácticada. Fácil.
Damian bufó, pero Tim lo vio comprobar ligeramente el agarre de su cinturón de seguridad, lo que hizo que Tim bufara en respuesta. No conduce mal (¿sabes quién sí conduce como endemoniado? Dick. Y aún así le dieron las llaves del batimóvil a los 20), conduce como cualquier otra gothamita que se enfrenta al tráfico de su ciudad a las 7 de la mañana.
Sí, Tim cree en la verdad y en la justicia y todo lo demás, pero están en Gotham, nadie, absolutamente nadie respeta las leyes de tránsito en Gotham.
Damian volvió a bajar el volumen cuando llegaron a otro semáforo rojo, y Tim estuvo a punto de regañarlo de nuevo. ¿Acaso la generación adolescente de Damian no tiene respeto por The Killers? Malditos Gen Alfa, es por eso que la Gen Z es infinitamente superior.
Bueno, Tim estaba naciendo cuando salió este álbum, pero se va comportar como un completo snob al respecto solo porque puede.
—Necesitamos hablar de nuestros planes de esta noche. — indicó Damián, impacientemente.
—¡Uf, bien! — aceptó Tim, golpeando sus manos contra el volante cuando un motociclista se le adelantó sin encender el señalero primero —Maldito motociclista. — maldijo, tocando la bocina con fuerza.
Están en un maldito semáforo rojo , lo que significa que paren. No puede simplemente adelantarlo así en rojo, Tim jura que odia a los motociclistas en un tránsito normal por la pura rabia que le dan sus actos.
¿Qué? No lo miren como si lo juzgaran. Claro que Cardenal ha roto leyes de tránsito con su motocicleta, pero todo en nombre de la verdad y la justicia. Tim Drake jamás habría adelantado a un auto con una motocicleta civil en un semáforo rojo, no importa lo que dijera Steph al respecto.
Sospechó, y se ajustó las gafas nuevamente. El sol de la mañana no era muy fuerte, pero tras toda la noche bajo la tenue luz de los dispositivos electrónicos en la noche oscura, la claridad hacía espantos en la visión de Tim. Todavía estaba en pijama; pantalones anchos a cuadros y una camiseta negra con el logo de Wonder Girl. Usaba zapatos de conducir (léase, tenis que se puso en apuros cuando se enteró de que tenía que manejar) y las lentes eran realmente necesarias porque la claridad de verdad que lo molestaba, además ocultaba sus ojeras de espanto.
¿Que vieran a Timothy Drake en pijama llevando a su hermanito al colegio? Tierno. ¿Que verían a Timothy Drake en pijama llevando a su hermanito al colegio con una expresión de que prefería morir antes de poner un pie fuera de la cama? Condenatorio.
Entonces, sí, lentes de sol.
Adelantó al maldito motociclista que le hizo rabiar en pleno semáforo rojo cuando Damian volvió a hablar. —Esta noche no iremos de patrulla.
—Me lo has dicho... — murmuró Tim, un poco enfadado porque un Suzuki blanco se le adelantó por la derecha ¡Eso va contra las leyes de tránsito, imbécil! —Solo que no entiendo el por qué.
Damian se quedó callado un momento, justo cuando Tim adelantó al maldito Suzuki por la izquierda y cruzó el resto del tramo acelerando cuando el semáforo cambió de verde a amarillo. Bien, se habían ahorrado otros tres minutos de espera con ese movimiento, Damian llegaría a tiempo al colegio.
—Esta noche hay una pequeña reunión en casa de un tal Glasscok, nada importante realmente, pero...
Tim dió un frenazo, lo que ocasionó que varias bocinas sonasen a la par. No le importó. Ladeó la cabeza y se bajó un poco los lentes para mirar a Damian a los ojos cuando prácticamente siseó:
—¿Te saltarás la patrulla por una fiesta ?
—¡Qué carajo, Drake!? — ladró Damian, desviando su atención de los ojos inquisitivos de Tim —¡Conduce como una persona decente, maldita sea!
Tim se burló, pero luego le lanzó una mirada a la pantalla en su tablero. Mierda, su sorpresa lo hizo retrasarse otros dos minutos. Con un bufido, maniobró el auto y giró a la derecha saliendo de la avenida principal, otro montón de bocinazos y groserías se escucharon ante el movimiento, pero a Tim realmente no le importaba.
—Ya estás, ya estás. — aceleró un poco, bordeando las calles en un camino que conoció de memoria debido a las veces que con Bernard tomó el auto de sus padres para escapar de la academia. Tim se felizitó a sí mismo, el recuerdo no le ocasionó ningún temblor ansioso o triste en el cuerpo, lo tomó como un avance. —Relájate, fuiste el Robin de Dick, seguro que no existía tal cosa como la decencia al volante con ese lunático.
—Richard es un riesgo detrás de cualquier volante, sí. — acercando Damian, quizás ya decidiendo que no valía la pena pelear con Tim por su forma de manejar —De todas formas, retomando nuestro punto anterior...
—Claro, puedes ir a la fiesta, D. — aceptó a Tim fácilmente, serpenteando las calles de un barrio de clase media a una velocidad considerable pero estable —Estoy seguro de que Bruce también estará de acuerdo, y si él lo está, Alfred también.
Damian quedó callado exactamente 30 segundos.
Fue entonces que Tim supo que algo andaba mal, realmente mal.
Fue como los segundos antes de que chocara la batimoto cuando tenía 16; eufóricamente incómodo, el pensamiento de " Bruce me matará si se entrará de esto" y " Justo por eso, Bruce jamás se enterará de esto"
Oh, no.
—Bueno, la situación es que... — Tim le dirigió una mirada a su hermano, quien miraba al frente sosteniendo su cinturón de seguridad con menos fuerza —Antes de tu llegada, padre me dejó en claro que no tenía permitido realizar ninguna actividad que él considerara peligrosa hasta que volviera, como ir a patrullar solo, por ejemplo, o asistir a eventos sociales sin presencia de adultos responsables. — Tim ya sabía por dónde iba esto y no estaba seguro de si sentía miedo u orgullo. —Pero entonces volviste y padre me dijo que "estabas a carga de mí" hasta que volviera de su misión, lo cual es absolutamente innecesario, pero aunque se lo dejé bien en claro, no cedió al respecto. Pensé que solo se extendía a las patrullas, pero resulta que no, juro que solo lo hace para torturarme con tu presencia. — rodó los ojos con fuerza — Entonces, le dije a Pennyworth que esta noche tendríamos una noche libre porque iríamos al cine en la función nocturna a ver un estreno, y que probablemente luego iríamos a comer algo para librarnos de su vigilancia el tiempo suficiente.
Tim se abstuvo de dar otro frenazo. —Espera, ¿le mentiste a Alfred?
—Solo porque no aprueban a Glasscock ya su pandilla de ricachones. — informado, demasiado rápido, y tras hacer una ligera mueca, Damian hizo también una pausa —No es que tampoco sea de mi especial agrado, si te soy completamente sincero, pero la jerarquía social estadounidense es patética, así que no podemos hacer nada al respecto.
—Un momento. — Tim hizo brevemente memoria de sus años de instituto —Glasscock? ¿Como Tristán Glasscock?
—¿Creo? —murmuró Damian, extrañado—¿Lo conoces?
—Claro, antes de que me adelantaran dos cursos, iba un curso atrás mío. — levantó y bajó los hombros con tranquilidad —Es un auténtica idiota, justo como sus padres. Y ni siquiera tiene razón para serlo, ¿sabes? Su fortuna es vieja, pero la malgastan tanto que no me sorprendería que sus actividades financieras fueran sospechosas para mantenerla. — rodó los ojos con fuerza al recordar la estúpida sonrisa de suficiencia de Tristan al llamarlo "gallinita de oro" debido al origen oportunista de su fortuna familiar —En esa casa apenas saben contar con los dedos, lo juro por dios. O tienen muy buenos contadores o simplemente suerte.
Damián asintiendo con la cabeza. —Sí, es un imbécil total. Sin embargo, me enteré de esta tradición del instituto y todos mis amigos insisten en ir, así que me entró curiosidad por ello. — luego guardó un silencio —Netamente para realizar un caso de estudio, los medios me catalogan como arisco, lo cual no me molesta, pero es bueno tener antecedentes de tapaderas adolescentes normales, supongo.
Tim suena suavemente, ya entrando en el barrio donde se situaba la academia. Redujo un poco la velocidad, porque se trataba de una zona escolar. Tradición, ¿eh? Luego miró nuevamente la pantalla del tablero, esta vez buscando la fecha: 22 de septiembre.
Ah.
— ¿Siguen celebrando el Equinoccio de Otoño? Creí que esa tradición murió hace años.
—Los del último año se encargan de revivirla. — contestó Damian, un poco más relajado al no ver una negativa —Entonces, decidió que ya que solo tengo permiso de salir en tu compañía, y claramente ya hemos establecido de que mi padre y Pennyworth no pueden enterarse de esto, me tomé la libertad de trazar un plan para nuestra noche. Me llevarás y recogerás.
Guau.
Tim estaba un poco sorprendido, debía admitirlo. Damian simplemente... iba a saltarse la patrulla para participar de un ritual social del colegio. Eso fue... Vaya. Sí, eso fue un poco wow.
Bien, entonces Damian planeó escaparse de la patrulla y eligió a Timothy como la persona que lo cubriría. Bueno. Si. Genial. Tim realmente no le estaba dando importancia a ese asunto, no, de verdad que no. Solo fue... genial, sí.
Mierda.
Damian confía en él.
Tal vez lo haga parecer como si las circunstancias lo obligaron, pero aún así... significaba algo, ¿verdad? Es decir, no simplemente haces eso y ya, ¿verdad? Damian debía de confiar en él o sino no hubiera compartido esto, ¿verdad?
¿Verdad?
¿Significaba esto que Tim sería el único adulto en ese lugar? O al menos lo suficientemente adulto, aún no había cumplido los 21 que simbolizaban plena legalidad, pero la edad de consentimiento en Gotham era de 19, así que Tim probablemente sería el único lo suficientemente adulto allí. Además se había emancipado, sí, ante la ley es un adulto desde hace varios años, así que...
Doble mierda. Probablemente fuera a ser el único adulto ahí.
—¿Timothy?
Está bien, no hay por qué tener pánico. Tim siempre ha sido la persona más responsable de la habitación, y no es como si fuera a entrar a la fiesta, solo llevaría a Damian ahí y luego lo traería de nuevo. Pan comido.
Sí, tal vez debería de volver a sostener el volante del auto, definitivamente debería de sostener el volante antes de que atropellen un perro o algo. Dios, Damian jamás lo perdonaría si matara a un perro con su auto.
Entonces, sí, está bien. Tim puede con esto, está totalmente controlado, todo está bajo control, no es como si Damian acabara de saltarse diez pasos de su plan para mejorar su relación fraternal, no es como Tim estuviera conmovido.
Suspiró suavemente y le dirigió a Damian una mirada de reojo, el chico lo ocultaba, pero tras el silencio de Tim se veía un poco de duda. Mierda, estuvo callado demasiado tiempo, Damian probablemente esté pensando que Tim se está debatiendo entre regañarlo o aceptarlo.
Y tal vez, si Timothy Drake no fuera crónicamente un mal hermano mayor, lo haría.
—Claro, te llevo. — aceptó Tim, tras el breve momento en que su cerebro hizo cortocircuito —¿Qué hora?
Damian se relajó casi imperceptiblemente, y volvió a tomar su celular con parsimonia, moviendo los pulgares en lo que seguro eran mensajes de texto. —Estaré listo para las 22.
Había algo que, tras pasar el shock inicial, inquietaba levemente a Tim.
Tras pasar años en Gotham Academy, recuerda vagamente que el Equinoccio de Otoño era una tradición netamente de los de último año, a veces invitaban a los de penúltimo dependiendo de los noviazgos actuales, pero Damian apenas estaba en primer año.
¿Quién lo había invitado a él y a sus amigos?
—Bien, genial. — contestó Tim, y antes de girar en la concurrida calle que lo llevaría finalmente a llegar al colegio, preguntó —¿Puedo preguntar de dónde recibiste la invitación?
Puede que Tim sea un mal hermano mayor, pero hay algunas cosas de las que debe asegurarse.
Damian bufó. —El mismísimo Glasscock. Dijo que necesitaría "la vena fiestera" de los Wayne. — hizo comillas con los dedos —Claramente fue sarcástico, teniendo en cuenta mi reputación, pero Maya lo escuchó y todos se emocionaron por asistir.
Tim tarareó, por fin metiéndose en la fila de padres (o conociendo mejor la situación, choferes) que llevaban a los alumnos a la institución. Bien, Tim tendría que manejar esta situación con pinzas, puede que Damian no sea tan ingenuo como esperaría Tristan, pero seguía siendo más pequeño que ellos.
Tim entendía el sentimiento, a la edad de Damian, estaba a un año de culminar el instituto. Demasiado adelantado, demasiado joven, demasiado diferente. Si pudo abrirse paso entre sus compañeros de curso y hacer buenos amigos, fue porque aprendió a las malas que no todas las personas ricas de Gotham eran necesariamente nobles.
Antes de que Tim pudiera pensar del todo una forma de hacerlo, llegaron a la entrada. Tim paró, y Damian se dió vuelta a mirarlo, como si esperara una respuesta.
—Que tengas un buen día, Damian. — dijo Tim, sonriendo —No asesines a nadie, de preferencia.
Damian chistó. —Creéme, a veces es difícil.
....
Timothy Drake se destaca en varias áreas de inteligencia.
Siempre ha sido listo, fue senior de la preparatoria a los 16 años, cuando uno normalmente lo es a los 18.
Es decir, lo adelantaron dos cursos, porque se quedaba dormido en las clases sin bajar en absoluto el rendimiento académico.
Averiguó la identidad del maldito Batman a los nueve años. A los 13 se plantó en la puerta del apartamento de civil de Dick Grayson para exigirle que volviera a ser Robin. A la misma edad, averiguó su primer caso, logrando terminar de convencer a Bruce de que podía ser Robin.
Se ganó el respeto de Ra's Al Ghul a los 17. Descubrió que Bruce no estaba muerto (¡Y tenía jodidamente razón, hijos de puta incrédulos!) y lo trajo de nuevo a casa. Acertijo odia pelear contra él porque Tim le gana más rápido que el promedio de sus hermanos. El Joker lo evitaba en sus inicios de Robin porque era demasiado imperturbable para su gusto.
Joder, Timothy Drake es un maldito genio.
Así que ha puesto todo su ingenio en marcha, para idear un plan que le permita invitarse casualmente a la fiesta a la que llevará a Damian esta noche. No para vigilarlo, simplemente para asegurarse de que nadie le juegue una broma sucia a su hermano (y tal vez solo porque extraña un poco sentirse como un adolescente estúpido que toma decisiones estúpidas)
Entonces, como Timothy es todo un genio, ha ideado un buen plan. Sostenible. Sustentable. Casual.
—Tenemos un problema. — entró en la habitación de Damian tras tocar, así que lo encontró mirándose al espejo del baño contiguo —Bruce sabrá qué mentimos.
Damian resopló y rodó los ojos, se estaba aplicando sus productos para la piel como el niño mimado y vanidoso que todos eran. —¿Y eso se debe a que...?
Se apoyó contra la puerta del baño de Damian, y suspiró pesadamente, como si se le hubiera olvidado un detalle importante y se sintiera profundamente estúpido por ello. Damian levantó una ceja en su dirección, engañado por su actuación. Tim sonrió internamente, claro que sí, haces creer a los Al Ghul que son más listos que tú y listo.
—Los microchips. — explicó —Bruce nos implantó microchips a todos en algún momento, y sé que los ha estado viendo constantemente desde entonces.
Damian paró sus movimientos un segundo entero, luego se mostró ligeramente sorprendido. Espera, ¿Damian no sabía de los microchips?
Ups.
—¿Qué microchips?
Doble ups.
Miren, nadie aquí puede culpar a Tim. ¡Ni juzgarlo! Nadie tiene permitido hacerlo.
Porque no le llevó mucho tiempo pensar en una excusa que no fuera una mentira (porque la idea era mantener un poco la confianza, si es que realmente se la ganó) y que tuviera sentido. Tras un analisis FODA, llegó a la conclusión de que solo los microchips servirían.
—B nos ha puesto microchips a todos en la familia. — informó Tim, ligeramente despreocupado —Hasta Alfred tiene uno. Y ha estado mirando nuestras ubicaciones compulsivamente, Oracle me lo confirmó esta mañana cuando pregunté.
Lo cual no era 100% una mentira, sino más bien una estimación.
Tim sabe que Bruce es un maniático del control (simio conoce a simio) y si lo que Damian le dijo acerca de que solo podía salir bajo su tutela era cierto, entonces era una suposición bastante acertada. Bruce miraría sus ubicaciones todo lo que pudiera para asegurarse de no romper las reglas, y como probablemente ahora estaría en pleno viaje de regreso, tendría el tiempo suficiente para ver los puntos rojos parpadear en simultáneo todo lo que su cerebro de padre controlador lo necesite.
Lo cual debe de ser mucho, mucho tiempo.
Así que, bueno, es un plan basado en una suposición bastante sólida. Tim es muy listo, así que por supuesto que el plan es bueno, y no tiene lagunas mentales. Lo tiene todo cubierto, porque ha estimado la reacción de Damian y sus emociones actuales, así que...
—Y probablemente tendrá más tiempo de verlas ahora que cualquier otra noche, ya que ya deben de estar en la nave de regreso o lo estarán pronto. — continuo Tim, imperturbable —Entonces, tal vez pueda quedarme por la zona, en el auto quizás, así nuestras ubicaciones permanecen lo suficientemente cerca como para no desmantelar nuestra tapadera.
Damian bufó. —No seas ridículo, Timothy. Si te quedas en el auto será un millón de veces peor de lo que sería en cualquier otro caso. — luego se quedó en silencio unos minutos, probablemente imaginando las burlas que recibiría si su hermano mayor se quedara afuera a esperarlo toda la noche, entonces rodó los ojos con hartazgo —Supongo que a nadie le importará que me acompañes, eres bien recordado en el instituto. — lo dijo como si fuera su idea, lo cual Tim dejaría que lo piense hasta que fuera un adulto que comprendería las dificultades de tener un adolescente a tu cargo —Pero no puedes estar todo el tiempo conmigo y mis amigos, sería patético que un hombre adulto no tuviera amigos con los cuales asistir a una fiesta, te verías más patético de lo que ya eres, si es que se puede.
Tan fácil...
—¿Estás seguro de que puedo estar ahí? — preguntó, solo para fingir que no quería.
—¿Tienes una mejor idea, genio? — se burló Damian, volviendo a realizar su rutina de cuidado de la piel —Yo creo que no. Ve a cambiarte, y por el amor de todo lo sagrado, no me avergüences frente la gente o te repudiaré hasta el día en que muera.
Bingo.
Fiesta en la casa de Glasscock, allá vamos.
....
Miren, Timothy Drake nunca fue exactamente la estrella más brillante en Gotham Academy.
Sin embargo, tampoco fue un perdedor patético al que nadie volteaba a mirar. De hecho, una vez que pudo superar el shock inicial de tener compañeros de clase mayores, se convirtió en un tipo conocido, algunos hasta lo llamarían popular.
Estaba en el equipo de debate, y daba tutorías gratis a quien sea que lo necesite, también solía participar en esgrima, pero definitivamente lo que lo catapultó a la fama y gloria escolar no fue exactamente lo bueno que era en skateboarding (aunque sí ayudó bastante a hacerse de buenos amigos, no lo negará), sino más bien...
Tim tenía cierta fama.
La mansión neogótica de los Glasscock era bien parecida a la Mansión Wayne, con sus techos altos y paredes intrincadas al más puro estilo de la alta sociedad de Gotham. Las luces estaban atenuadas dejando el lugar en una semioscuridad bienvenida para los cansados ojos de Tim, el recibidor estaba no abarrotado, pero algunos adolescentes paseaban por el lugar con vasos de vidrio, charlando y riendo.
—¡Wayne! ¡Viniste! — gritó Tristan Glasscock, bajando unas enormes escaleras con dos vasos llenos en las manos —¡Y trajiste a tu propia gallinita de oro!
Joder, Tristan seguía siendo un autentico idiota.
Cualquier beneficio de la duda que Tim le hubiera dado antes, se desvaneció cuando Tristan los rodeó a ambos por los hombros con ambos brazos, atrayendolos a sí mismo mientras se reía de su chiste de mierda (nunca debió confiar en alguien que repitió un año escolar aunque sus padres probablemente debieron intentar sobornar a los directivos).
Tristan era un chico rubio bastante alto de ojos castaños, pero de rostro alargado y los tragos que sostenía olían asquerosamente cranberry, después de todo, era la razón de celebrar el equinoccio además de la estúpida fogata que seguro habían encendido en el patio trasero.
Tim ya odiaba estar aquí, y apenas habían llegado hace cinco minutos.
Damian no dijo nada, probablemente extrañado por la elección de palabras, Tim ya podía ver que estaba disgustado con el contacto no deseado y buscando a sus amigos entre la multitud de adolescentes que se agolpaban en el salón y se extendían por toda la casa. Suspiró internamente, sabiendo que era hora de sacrificar su dignidad por el bien de su tranquilidad próxima.
Sonrió socarronamente, y se salió del agarre a la par de Damian, levantó entonces una caja de seis packs de vinos en lata de cranberry artesanal, que compró de un viejo conocido y se los mostró a Tristan con intención.
—¡Glasscock! — gritó, a causa de la fuerte música que sonaba en toda la casa —¡Hombre, ha pasado una eternidad desde la última vez!
Tristan sonrió ante el obsequio y lanzó un grito eufórico. —¡Mierda, Drake! ¡Sabía que aún lo tenías, maldita sea!
Sí, puede que Damian le dijera a Tim que tenía prohibido avergonzarlo, pero él tenía una reputación que mantener.
Tal vez Timothy era invitado a todas las fiestas porque, a pesar de ser genial una vez que se adaptó por completo al adelantamiento de cursos, era el único de sus compañeros que era lo suficientemente listo como para conseguir alcohol.
—Siempre a tu servicio, Glasscock. — hizo una seña de capitán con los dedos, sonriendo y ajustándose los lentes de sol que se dejó puestos.
Bien, tal vez Tim pueda admitir que ha participado de esta tradición estúpida una vez o dos.
—¡Mierda, Drake! — silbó Glasscock, mirando a Tim con interés de abajo a arriba —¡Sí que has ganado músculo! — le pasó una de sus bebidas, que Tim sostuvo mientras Tristan le golpeaba la espalda maciza —¡Me alegra que hayas venido, hombre! Ya sabes, por los viejos tiempos.
Sí, los viejos tiempos donde Glasscock se emborrachaba y lo miraba con todo el deseo reprimido que sentía hacía los hombres mientras Tim se llevaba a una chica a la oscuridad para besarse.
Como dije, Tim tenía cierta fama.
Timothy no se arrepiente exactamente de ello, le dió una buena reputación en Gotham Academy, y en general, hizo muchos contactos con cervecerías artesanales o hijos de viñistas, los cuales son buenos contactos. Los bodegueros siempre veían demasiadas cosas entrada la noche, y Tim era un aficionado del vino gracias a su despreocupada madre, así que ambos contactos le venían de maravilla para sus actividades personales, tanto nocturnas como ocasionales.
Damian ya se había perdido en la multitud para este punto, lo que Tim agradeció profundamente. No le parecía exactamente correcto (ni incorrecto) que Damian supiera sobre su participación en los eventos sociales adolescentes de su época.
—Ya sabes, el trabajo en la empresa es desgastante, seguro pronto lo averiguarás. — se permitió ser un poco mierda con Tristan, solo porque lo llamó por el viejo apodo de mierda que le seguía pareciendo gracioso a pesar de estar a punto de cumplir 19 años —Sobretodo cuando eres CEO, entonces Damian me dijo sobre esto y pensé; ¿qué carajo, hace cuánto no voy a un equinoccio? — abrió ambas manos en un gesto casi arrogante —Y aquí me tienes.
Tristan no mordió el anzuelo, lamentablemente. Simplemente volvió a pegarle en la espalda con animosidad, bebiendo un trago de su propia bebida. Entonces recordó que debía de hacer lo mismo, así que fingió beber un poco del trago que le dió Tristan, lo que hizo feliz. Volvió a soltar un silbido y se despidió, llevando consigo las latas de vino directo a un grupo de personas sentadas en unos sillones de cuero.
Tim supuso que era su grupo de élite y no se preocupó. Dejó el trago en el borde de la escalera de dónde Tristan bajó con sutileza y se mimetizó con las demás personas en la semipenumbra de la habitación, iluminada únicamente por un patrón de luces cálidas como si vinieran de una muy lenta bola de discos.
El equinoccio de otoño es una tradición bastante arraigada entre los alumnos (y exalumnos) de Gotham Academy, así que no es realmente extraña la presencia de Tim aquí. No solo porque es el hijo adoptivo de uno de los hombres más ricos de Gotham, sino porque es normal ver a exalumnos colarse en este tipo de fiestas del colegio por pura nostalgia.
Timothy se abrió paso entre los adolescentes privilegiados que bailaban, charlaban o bebían alrededor del salón, buscando un lugar lo suficientemente lejos de Damian como para que no se sintiera observado, pero también lo suficientemente cerca como para intervenir en caso de ser necesario. Vagó por la mansión unos minutos hasta que la base de datos biométricos que incluyó en los lentes de sol que utilizaba saltó al reconocer a alguien del círculo de Damian.
¿Qué? ¿Creían que los lentes solo servían para verse ridículamente genial?
Se bajó los lentes por el puente de la nariz lo suficiente como para ver a lo lejos a Maya Ducard conversando con Damian, quien a pesar de su máscara estoica, se notaba un poco emocionado. Tim sonrió un poco, contento de haber venido, sobretodo cuando un torpe Colin se encontró con el grupo; tenía bebidas en sus manos y desviaba constantemente la vista hacia Damian, quien también la desviaba hacia él.
Era casi adorable.
Como ver una novela en la vida real, ahora que estaba actualizado de su situación y que su trabajo como acechador profesional diera frutos tras ese primer día en la mansión que los encontró. Resulta ser que Damian tenía razón en que ninguno estaba emocionalmente involucrado pero Tim tenía la sospecha de que seguían siendo amigos que en ocasiones se besaban, solo una pequeña corazonada.
No es que él fuera a intervenir de ser ese el caso, ya hizo suficiente advirtiendo a Damian sobre acostarse con alguien a quien no quiere como pareja. Y de todas formas, confía en que no volverán a pasar la línea que mantenga a flote a su amistad, tal vez algunos hábitos son simplemente difíciles de dejar.
Tim estaba tan absorto en la interacción de su hermano que apenas sintió cuando su celular vibró dentro del bolsillo de sus jeans wide leg. Por supuesto que Timothy Drake debía de vestirse acorde a la situación, así que utilizó las viejas habilidades que su madre le había inculcado para verse apuesto y caro, como todo hombre Drake. Fue por lo básico; tenis blancos, jeans wide leg negros y camisa roja holgada, cuyos primeros botones desabrochados dejaban ver una camiseta interior blanca que se ajustaba a su fuerte pecho como una segunda piel.
Cuando vió el remitente del mensaje, sintió una pequeña sonrisa asomarse por sus labios.
Ariana Dzerchenko
¿Mis ojos me fallan o es posible que te esté viendo ahora mismo en la mansión Glasscock?
Levantó la cabeza, solo para encontrarse con una mirada azulada a su izquierda, a unos metros de distancia. Tim sonrió ladinamente, y con elegancia se acercó hasta Ariana, probablemente la única de sus ex novias del colegio con la que se llevaba lo suficientemente bien como para bromear a veces.
Ariana siempre fue hermosa, con el cabello negro azabache lacio y los ojos oscuramente azules. La última vez que Tim la vió, fue hace dos meses en una gala a la que se vió obligado a asistir por Bruce, y bailaron juntos una canción mientras ella le contaba lo bien que le iba en la universidad con una familiaridad que sólo la madurez traía luego de una ruptura como la suya.
Cuando llegó hasta ella, se dió cuenta de que estaba acompañada de algunos de los antiguos amigos de Tim del colegio, así que se alegró bastante de encontrarlos y de que su ubicación no estuviera tan alejada de la de Damian y sus amigos. Era bastante grato encontrarlos, y también eran la excusa perfecta para no perder de vista a su hermano.
¡La noche no podría ir mejor!
Pues resulta que la noche, en efecto, no podría ir mejor, puesto que a partir de ahí, simplemente fue peor.
El problema fue simple; Timothy se relajó. Bajó la guardia, dejó de pensar un poco en todo y simplemente... existió. Conversó con sus antiguos amigos, fingió beber con el grupo, bailó un poco con Ariana y rechazó a varias chicas menores de edad que intentaron conquistarlo al reconocer quien era.
Fue espectacularmente tranquilo, divertido incluso.
Hasta que, durante un periodo relativamente corto de tiempo en el que Tim comenzó a bromear con sus amigos, perdió de vista a Damian. Y, está bien, Tim no es tan controlador como todo Just Us le hacen creer a los demás en la comunidad de heroes, pero el reconocimiento facial de sus lentes no encontraba a ninguno de los amigos de Damian en un rango de 30 metros, lo que para una mansión como esta era un rango considerable.
Y entonces, llegó el primer error de la noche: Tim lo dejó pasar.
Pensó que estaba preocupándose demasiado, que probablemente Damian y sus amigos habían salido al patio trasero a calentarse junto a la hoguera o estaban haciendo algo relativamente estúpido como jugar verdad o reto o algo así.
Se calmó, todavía bajando la mirada con discreción a su reloj cartier, en dónde la información del microchip de Damian lo seguía ubicando en la fiesta. Y continuó bromeando, fingiendo beber un poco del propio vino que trajo para compartir.
Tras una hora, llegó el segundo error de la noche: Tim decidió separarse del grupo.
Según la biología humana, el estar solo en ambientes sociales era intimidante por algún impulso asociado a enfrentar solo situaciones que, en grupo, serían más fáciles de enfrentar. El estar solo en un ambiente, rápidamente puede asociarse a no sobrevivir, debido a que anteriormente solo las manadas más fuertes resistían la vida.
Todo esto es importante para entender, por qué Timothy Drake es profundamente odiado por HaShem.
Tim cree que el origen de todos sus males es que nunca volvió a abrir el Tanaj desde que tenía 13 años.
O tal vez, HaShem es simplemente homofóbico como afirman todos los demás judíos.
Porque cuando se separó de sus amigos con la excusa de controlar que su hermanito no estuviera desmayado en alguna parte de la Mansión Glasscock (¡Oh, vamos, Tim, tú y Ariana solían dar un espectáculo pornográfico en este tipo de fiestas a su edad!) (¡Déjalo intentar ser un hermano mayor responsable!) y recorrió el resto del salón en busca de volver a activar su reconocimiento facial, este se activó, pero no como Tim hubiera querido.
Fue solo de pasada, de hecho, Timothy ni siquiera se hubiera dado cuenta si no fuera por los estúpidos lentes. Apenas pasó por un arco neogótico del salón cuando sus datos biométricos se activaron a 10 metros a su izquierda.
Datos Biométricos encontrados: Bernard Dowd.
Mierda.
Tim trató de resistir el impulso de girar la cabeza con fuerza, en cambio, se bajó los lentes por el puente de la nariz y se escondió un poco más en las sombras, buscando el destello que sus malditos lentes encontraron.
No fue difícil de hallarlo, solo tuvo que ver una mota de pelo rubio dorado para saber que era él. Tim sintió como la respiración se le cortaba en la garganta y cómo su pecho se apretaba con fuerza, sintió como si sus piernas fueran de plomo y como la opresión en su corazón hacía que bombeara desesperadamente más rápido. Fue como si el piso bajo sus pies se volviera de lo más inestable, fue (y esto Tim lo sabía por experiencia propia) como ver a un maldito fantasma frente a él.
Doble mierda.
Apenas registró que su celular vibró en su bolsillo. Porque se trataba de Bernard Dowd. Bernard, el mismo Bernard con el que terminó una relación sentimental hace apenas un mes y medio, el mismo Bernard que lo bloqueó de todas las redes sociales (incluyendo Spotify, maldita sea), el mismo Bernard que hace apenas dos meses dejaba que Tim descansara en su pecho mientras le acariciaba el cabello, Bernard, ese Bernard estaba ahí mismo.
Tim sintió entonces que podría desmayarse.
Lo cual era ridículo.
Fue solo una ruptura.
Nada más, nada tan importante, una simple ruptura amorosa, nada del otro mundo, todos pasan por eso en algún punto. Tim tuvo muchas novias, sabe lo que se siente terminar una relación sentimental y luego cruzarte con esa persona de frente. Conoce la incomodidad, el escozor, el ligero dolor de ver a alguien con quien compartiste respiración tan lejos, en todas las definiciones de lejanía.
Pero nunca antes se había sentido tan patéticamente triste y desolado al cruzarse con alguna de sus ex. Nunca se había sentido tan... perdido. ¿Por qué tenía que pasarle esto a él? Definitivamente HaShem era homofóbico.
Lo que lo llevó al tercer error de la noche: Tim dejó de fingir beber, y comenzó a hacerlo en serio.
En algún punto de la noche, Tim encontró a Damian, borracho de una forma que Tim jamás hubiera imaginado, y cómo no, besándose con Colin en un rincón oscuro alejado de todo el caos de la fiesta.
Maldita sea, esto se estaba haciendo una costumbre asquerosa.
Tim no tenía suficiente paciencia para lidiar con esto de la misma forma tranquila que la última vez. Eran pasadas las una de la madrugada, era momento de que volvieran a casa si no querían que Alfred sospechara que definitivamente no habían ido al cine.
Además, había visto algo que quería sacar de su cabeza lo más rápido posible.
Con cierta resignación y buen vino en su sistema, Tim agarró a Damian de la nuca y lo separó con exasperación de la boca de Colin. Lo levantó ligeramente en el aire, como quien domina a un gato enfurruñado, y saludó con un movimiento de mano a un confundidamente nervioso Colin.
—¿Qué demonios? — gritó Damian, pero le faltaba fuerza a la maldición, debió reconocer el agarre de Tim, porque lo siguiente que hizo fue sisear con las palabras ligeramente arrastradas —Suéltame en este instante, Timothy.
Y luego dejó de luchar, simplemente bajó los brazos a los costados de su cuerpo, sometiéndose levemente ante el agarre del mayor. Como si nada, simplemente soltó toda la energía de su cuerpo como si de verdad fuera un gato enfurruñado al que el veterinario lo domó con un solo movimiento.
Bien, así que Damian era un borracho dócil.
Divertido. Tim nunca creyó que la frase de "todos los días se aprende algo nuevo" fuera aplicable para alguien como Damian, pero supone que, de hecho, todos los días se aprende algo nuevo.
—Hola, señor Drake... — murmuró Colin, todavía pegado al rincón como si quisiera mimetizarse con la pared.
—Hola, Colin. — saludó con una paciencia que no tenía —Es hora de ir a casa, Damian.
Damian parecía a punto de discutir (todavía flácido bajo el agarre de Tim) cuando Tim lo soltó y lo bajó al suelo, esperando que se quede quieto o se de vuelta para encararlo por avergonzarlo. Pero lo siguiente que hizo Damian fue acercarse a Colin y acomodar el cuello de su camisa con un movimiento demasiado lento y torpe como para ser propiamente suyo. Tim suspiró, completamente resignado a tener que paternar no solo a Damian, sino también a Colin, puesto que el pelirrojo lo miró con una nubosa confusión en sus ojos borrachos.
Genial, ahora son dos adolescentes borrachos.
Sus propios pensamientos hicieron una pausa dramática, su voz interior siendo una copia exacta de la exterior; su línea de pensamiento siendo simplemente demasiado Tim.
Tres contándome a mí.
—¿Dónde está tu amiga Maya? — preguntó Tim, solo para asegurar.
—Su hermana la buscó hace... — contestó Damian, dándose vuelta para mirarlo y luego frunciendo levemente el ceño ante la evidente falta de recuerdos —Bueno, hace un tiempo prudencial.
—La acompañamos hasta su auto. — completó Colin, notando la falta de recuerdos de Damian.
Claro, la acompañaron hasta que se fue y luego buscaron el rincón más oscuro y recóndito de esta casa del demonio para chuparse la cara. Qué divertido.
Se agarró el puente de la nariz con los dedos en un gesto que, si estuviera completamente sobrio, se daría el tiempo de disimular para que no se parezca tanto al de Bruce. Suspiró, y luego le dedicó una mirada al par de adolescentes que esperaban su respuesta.
—Bien. — se tomó una pausa —Está bien, vamos. Colin, tú también, te llevaré a casa.
Claro que Tim tenía unos litros de vino de cranberry encima, pero gracias a su pronta iniciación en el pasatiempo de los vinos (gracias, mamá, por dejarme beber contigo a los 12 años) y las fiestas escolares llenas de malas decisiones a las que asistió (de nuevo, gracias mamá y papá por nunca estar en casa), su resistencia al alcohol era sorprendentemente buena.
Tim apenas y se sentía ligero, no estaba ni cerca de estar tan borracho como los dos adolescentes hormonales que ahora eran responsabilidad suya. Maldita sea, ahora eran responsabilidad suya. Tim no recuerda haberle dado un problema así a Dick alguna vez.
¿Tal vez recuerdas esa vez que fuimos a ese elegante pub a bailar y Dick tuvo que ir a buscarnos luego de revisar las tendencias en Twitter?
La voz de Steph en su cabeza resonó con fuerza, y, ¿qué carajos tenía este día con las apariciones no bienvenidas de sus ex novios rubios? ¡Maldita sea, nunca debió meterse con personas que eran pequeñas amenazas rubias de ojos claros!
Desafortunadamente, Tim tenía un tipo.
Suspiró, cansado de sí mismo, y luego volteó a mirar a los dos adolescentes borrachos e irresponsables que ahora tendrían que llegar a casa antes de que Tim volviera a cruzarse con (como lo llama Kon) aquel que no debe ser nombrado.
Colin se mostró avergonzado enseguida ante la oferta. —¡Señor Drake, no es necesario! Volveré en un uber, no te preocupes.
Tim se contuvo para no pellizcarse el puente de la nariz, otra vez. —Solo Timothy. Y, ¿cuánto alcohol tienes realmente en tu sistema, Colin?
—No mucho. — mintió, tratando de fingir un tono no tan alargadamente borracho y fallando estrepitosamente. Tim le dirigió una mirada seria. —Bien, tal vez bebí más veces de las que puedo recordar.
Sí, claro, Timothy es un terrible hermano mayor, pero tampoco es un maldito monstruo, maldita sea.
—Entonces no hay manera en que te deje volver solo. — resolvió Tim —Bien, ahora vámonos.
Recorrieron el camino hasta el centro de la fiesta (Damian fue un borracho bastante listo, sí que era un buen escondite para besarse en secreto) dónde los amigos de Tim bebían y estaban en pleno apogeo.
Para evitar perderlos de vista, Timothy dejó que ambos adolescentes caminaran delante suyo, así podría controlarlos para abstenerlos de sus malas decisiones (y ellos podían esconder a Tim para abstenerse de las suyas). Llegaron al centro del salón, Tim divisó a los lejos a Ariana bailando con Zack, uno de sus amigos, bastante acaramelada, y Tim decidió que luego la molestaría por ello.
Estaban por cruzar otro arco neogótico, directo al recibidor cuando Tristan apareció. Al inicio Tim no lo vió, tan concentrado como estaba en Damian, Colin y sus pasos borrachos, pero su presencia fue inevitable de notar cuando rodeó a Damian con un brazo.
Genial. Otro imbécil rubio con el que lidiar.
—¡Wayne! — gritó, por arriba de la música —¡Por fin te encuentro! ¡Tienes que venir a jugar con nosotros!
Para Tim no pasó desapercibida la sonrisa salvaje de Tristan, cómo parecía completamente satisfecho consigo mismo al encontrar a Damian, y encontrar ya borracho, para más.
Damian se removió, ligeramente incómodo. —Tendrá que ser en otra ocasión, Glasscock. Ya me estoy retirando.
Tristán apretó el agarre. —¡Vamos, Wayne, la noche es joven! — y luego se acercó más, usando un tono ligeramente amenazante —Además, no puedes marcharte sin jugar una ronda con tu anfitrión, son las reglas, novato.
Esta, justamente, fue la razón por la que Timothy labró todo su plan para aparecerse en este lugar. Conocía demasiado la jerarquía social de Gotham Academy como para olvidar que idiotas como Tristan siempre se autoproclamaban reyes de las novatadas.
Es momento de intervenir.
Antes de pensarlo mejor, Tim apartó ligeramente a Damian del agarre del mayor y se interpuso en el camino. Sonrió forzadamente y se abrazó a Tristan con una camaradería que francamente no sentía, o al menos no por él.
—¡Glasscock, hermano! — se deslizó bajo su brazo con tranquilidad, dejando que Tristan oliera el vino en su aliento —¡Damian está aburrido, no pierdas tu tiempo con él! ¿Por qué no juego contigo una ronda de lo que sea antes de que lo lleves a casa? Ya sabes como es B, nos puso un toque de queda.
Tal vez Tristan solo quiere divertirse con la costa de Damian Wayne, el chico de primero que casualmente es el hijo menor de uno de los hombres más ricos de Gotham.
Pero Timothy lo conocía mejor, y sabía que Tristan jamás perdería una oportunidad para humillarlo.
Después de todo, el punto de su retorcido juego de dinámicas sociales, probablemente, era simplemente humillar a un Wayne para tener una buena historia que contar en alguna gala de la alta sociedad más adelante. Probablemente no importaba mucho de cuál Wayne se tratase, mientras sea uno del clan. Y Tim estaba seguro de que Tristan sentiría el doble de regocijo si se tratase de Timothy, porque siempre se la ha tenido jurada.
Era la carnada perfecta, Tristan jamás declinaría esta oferta.
Y así fue, como Timothy Drake, quien ha sido crónicamente un mal hermano mayor, terminó en una ronda de disparos sin manos contra el civil imbécil más imbécil de Gotham, Tristan Glasscock, pero supongo que ese es material para un próximo capítulo.
