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Zorro de Plata

Summary:

Maomao nunca ha sido muy creyente de espíritus o maldiciones, pues muchos se aprovechan de su gran impacto para estafar o infundir terror, así que cuando ella oye sobre los rumores de un Huli Jing en el interior del bosque piensa en esto como otra táctica comerciante o consecuencia de del consumo descuidado alucinógenos, hasta que se topa con un hombre joven de apariencia noble y de imagen tan sobrehumanamente hermosa (posible origen de esos tantos rumores) que por una vez de manera fugaz le hace poner en duda su escepticismo ante todos esos relatos de dicha criatura, sin embargo, una cara bonita no es suficiente para aceptar esa idea.

Notes:

Estoy trabajando en las etiquetas que debería de añadir en sus diversas categorías ya que no las manejo bien (para implementarlas yo), así que a medida que vaya publicando verán cambios y adiciones de etiquetas.

(See the end of the work for more notes.)

Chapter 1: Mitos y Rumores

Chapter Text

En las tierras de Li abundan un sinfín de mitos y leyendas, entre ellos una sobre un espíritu bastante peculiar llamado Huli Jing (狐狸精 / Espíritu Zorro). Quienes afirman haber presenciado al Huli Jing decían que poseía un pelaje fino y claro, semejante a la plata en especial en las noches bajo la luz de la luna. Se considera de buena fortuna y símbolo de sabiduría debido a su longeva existencia que le ha permitido obtener un amplio conocimiento a lo largo de las eras pasadas, pero esas no son las únicas cosas que se dicen acerca de esta mágica criatura.

Por otro lado, también se cuenta que puede convertirse en un ser de apariencia similar a la de una doncella celestial, detalle que suele permanecer en todos los relatos independientemente de sus diversas versiones. La apariencia que toma se asemeja a la de una mujer de inmensa hermosura, imagen que utiliza para su propio beneficio y que en algunas de sus versiones relatan que dicha habilidad es usada para atraer almas lujuriosas solo para encontrarse con el final de sus vidas, pues este es el método que utiliza para persuadir a sus víctimas y robar su Qi. Si bien podríamos seguir aportando sobre los mitos de este ser legendario, en este momento no es el enfoque principal.

Aunque este tipo de relatos suele interés para cualquier persona, en medio del Barrio Rojo en una pequeña casa en condiciones suficientemente buenas para poder ser habitada cómodamente, se encuentra alguien que (al contrario de la mayoría del resto de personas) no suele darle mucha atención. Si bien Maomao no es una alguien creyente de espíritus y maldiciones, tampoco no niega su existencia al completo, aun si es solo para mostrar respeto y no entrar en discusiones con los demás, pues en ocasiones ha podido justificar algunas cosas que han ocurrido con anterioridad. Se habla de personas que han ido a llevarle ofrendas a cambio de favores. “Si de verdad existiese le pediría ingredientes medicinales difíciles de conseguir, solo espero no me pidiera a cambio cosas muy descabelladas” pensó Maomao.

Mañana sería el día libre de su día libre, o bueno, más o menos… Si bien no estaría en la botica igual tenía pendiente recoger algunas plantas medicinales, pues necesitaba reabastecer su inventario ya que en las épocas otoñales que arrasaba a todo Li con vientos fríos dándole la bienvenida a la época de resfriados, muchos de sus medicamentos se han ido agotado con gran velocidad: analgésicos y antipiréticos. Descongestionantes, antitusivos y antihistamínicos, entre otros.

Antes solía ir con su padre y recolectaban hierbas juntos mientras él le enseñaba su oficio a una pequeña Maomao con ojos curiosos y energía incontenible absorbiendo desde el más grande hasta el más pequeño de los detalles, sumida en un profundo interés por la medicina y el conocimiento que aquel hombre que tanto admiraba y amaba le compartía desde bastante joven. Cuando vio que su pequeña mostró un interés al punto de que si se descuidaba podría envenenarse por error, Luomen decidió impartirle sus conocimientos para evitar que hiciese alguna locura (cosa que lamentablemente termino pasando) y a su vez que su pequeña niña fuera capaz de ayudar a otros. Maomao extrañaba esos días, ya que la edad de Luomen y su rodilla lastimada no le permitían poder buscar hierbas como hace unos años en épocas frías, pues este clima añadía dolores a sus cansadas articulaciones y, a insistencia de Maomao se decidió que ella se encargaría de dicha búsqueda sola, al menos hasta que llegaran épocas más cálidas y entonces podrían ir juntos.

Y allí se encontraba, a la luz de las velas preparando su lista de inventario en un trozo de papel cortesía de sus hermanas mayores. Si bien ella no tenía acceso a dicho material, o si llegaba a conseguirlo no eran de muy buena calidad. Sus hermanas del Verdigris por otro lado solían recibir exquisitos y costosos obsequios de sus clientes, obsequios que solían compartir con Maomao “el papel es más compacto y ligero que las tablillas de madera, así no tendré que preocuparme por el espacio y peso que ocupe”. No muy lejos de donde en encontraba centrada en las cosas que debía anotar, estaba su padre moliendo algunas hierbas mientras esperaba a que hirviera una tetera con agua y así preparar una calidad bebida para calentar el cuerpo en aquella fría noche en compañía de la cena que preparaba para ambos

– Maomao – logro escuchar un sonido de reconocimiento que indicaba que ella le prestaba atención – recuerda que debes descansar, de todas formas, aun tendrás tiempo en la mañana para repasar la lista. ¿Me acompañas a cenar? – dijo con una amable sonrisa.

Maomao soltó un suspiro de resignación, pero no estaba molesta. Apreciaba siempre los momentos que pasaba con su padre, solo quería tener todo listo, aunque no podía negar el leve rugido de su estómago en cuanto el aroma de la cena llego a sus fosas nasales. Aquel congee con sus aromáticas especias olía demasiado bien “que suerte que aún me quede vinagre negro. Sería el toque perfecto”. Y así, Maomao tomo su tazón acompañado de un reconfortante te de jengibre. Nada mejor como la comida caliente y un té reconfortante preparados por su padre en una noche fría, era algo que le brindaba aún más calidez, y no solo porque estaba recién hecho, si no por la persona que lo preparo y con la cual compartía en la velada.

Y así, con el estómago satisfecho, ambos terminaron de prepararse para irse a descansar. Los utensilios ya que quedarían para el día siguiente, la calidez que sentían era demasiado buena para echarla a perder metiendo las manos en el agua helada que almacenaban.

A la mañana siguiente Maomao se encontraba desayunando parte de las sobras de la noche anterior. Si bien las noches frías a veces solían ser incomodas cuando no se disponía del calor suficiente, esta época traía la ventaja de que gracias a ello la comida solía mantenerse en mejor estado ya que requería menos esfuerzos para su preservación. Después de lavar las vasijas y una vez aseada, cambiada y habiendo abastecido su estómago, estaba lista para emprender su camino al Verdigris y terminar de revisar el inventario de la botica para saber que cosas debía de recolectar.

– Maomao – le llamo su padre y ella se giró prestándole más atención – Ten cuidado, sabes que hay peligrosas allí afuera que no les importa a quien atacar si ven que pueden sacer un beneficio.

– Si papá, no te preocupes – estaba a punto de irse cuando su padre volvió a hablar.

– También ten cuidado con el bosque, dicen que alguna criatura fuera de nuestro entendimiento se asoma por allí – Luomen dijo esta advertencia con un poco de seriedad más de la habitual, cosa que hizo que Maomao se tensara un poco.

– Sabes que no creo en esas historias, pero e todos modos no significa que me descuidare, tendré cuidado. Nos vemos más tarde – y así emprendió su camino a la casa de los placeres. Aún faltaba un par de horas para el medio día, pero no quería perder más tiempo. Al llegar fue recibida por Ukyou, uno de los pocos hombres en quien podía confiar, después de todo no cualquier persona era capaz de ganarse la confianza de la Madam en la protección de sus preciadas chicas y sirvientes.

– ¡Maomao! – se acercó el confiable sirviente para saludarla, con la tranquila expresión que siempre lo caracterizaba. – ¿Vienes a revisar el inventario? – Sabia que hoy era su día libre, si estaba allí y más a horas tempranas, probablemente iría a revisar que faltaba para reabastecer las medicinas faltantes.

– Así es. Papá vendrá a más tarde, pero quise revisar que faltaba ya que saldré a buscar unas hierbas antes de que llegue el invierno y se marchiten. – Explicaba mientras se dirigían a la botica.

– Estas épocas sin duda son difíciles entre la temporada de resfriados y la escasez de plantas por las épocas frías, seguramente debe ser complicado. – reflexionó Ukyou ya con la experiencia de haber visto como las existencias se agotan a veces con alarmante rapidez con los bajos cambios de temperatura. – Como sea, creo que tus hermanas creo que están despiertas, sin duda les agradará verte – después de intercambiar un par más de palabras con Maomao se despidió dejándole su espacio para que se concentrará en el trabajo que la esperaba mientras el retomaba su lugar, aunque un rato después dicha concentración fue interrumpida.

– ¡MAOMAO! – Estaba metida en su trabajo que apenas tuvo tiempo de reaccionar, pero ya se encontraba entre los abundante pecho de su hermana, que como de costumbre su impulsividad al saludarla venia acompañado de sacrificar parte del oxígeno que Maomao se supone que necesitaba.

– Ya basta Pairin, la mataras antes de que podamos saludarla – y así, gracias a la intervención de Joka seguida por una risueña Meimei acostumbrada a esta rutina en sus encuentros, Maomao quedó liberada para ser atrapada entre los brazos de sus otras dos hermanas, pero esta vez estas fueron más conscientes de su necesidad de del aire en sus pulmones.

– ¿Qué planes tienes para hoy? ¿Ya desayunaste? – Pregunto Joka una vez la liberaron del abrazo permitiéndole a Maomao retomar su actividad mientras le acomodaba un par de mechones sueltos.

– Si, ya desayuné. Estoy terminando de revisar el inventario, ya que en esta época los medicamentos son muy solicitados. Luego iré al campo y el bosque a recolectar lo que pueda antes del invierno. Sería muy desafortunado que nos quedáramos sin provisiones en esos momentos cuando las plantas mueren, además, seguro en el bosque habrá setas interesantes. – lentamente Maomao comenzó a entrar en su mundo tan solo pensar en las cosas que podría encontrar…– Podría toparme algo como el Lingzhi, que entre sus funciones sirve como antioxidante, fortalece el sistema inmunológico y ayuda a reducir el estrés y mejorar el sueño. ¡Tal vez Yun Zhi para crear un tónico para el Qi, o quizás Shiitake! ¡Este no es solo también bueno es bueno para el sistema inmunológico e infecciones, sino que también es muy rico! ¡Pero también podría encontrar-

– Y ya la perdimos con los hongos… – Suspiro divertida Meimei mientras negaba con la cabeza. Cuando su pequeña hermana comenzaba a hablar de medicinas, setas o venenos era difícil que no se emocionara y se dejase llevar inundando con información a quien sea que tenga en frente. – Si vas al boque ten cuidado, no vengas tarde. Hay algunos clientes que afirman haber visto una especie de zorro con múltiples colas y pelaje brillante plateado o algo así.

– Meimei nee-chan, ¿Tú también? ¿De verdad crees en esos cuentos? Antes de irme papá me dijo lo mismo. Si lo avistaron el en bosque seguramente habrán consumido algún hongo alucinógeno, después de todo un zorro con esas descripciones suena a algo de alguna pasada mental, después de todo esta es una época perfecta en el año para encontrar setas, pero hay gente tonta que cree que todos se pueden comer sin consecuencias. – Dijo Maomao un poco disgustada. Aunque solo ha recibido esta advertencia últimamente ha escuchado más sobre este misterioso espíritu zorruno. Tal vez sean ciertas, pero también sabe lo embaucadoras que pueden ser las personas tratando de atraer clientela narrando sucesos que dicen haber vivido, usándolo para vender supuestos amuletos y talismanes repelentes o protectores contra malos espíritus.

Algunos afirman haber visto a una persona de belleza sobre humana, de la que no se puede afirmar su género, pues su atractivo andrógino es capaz de atraer tanto a hombres como mujeres, y quienes dicen haber tenido contacto con dicho espíritu después de su encuentro solo recuerdan haber despertado en medio del bosque con sus cuerpos agotados, como si les hubieran arrebatado su energía dejándoles la suficiente para poder alejarse de allí una vez retomada la conciencia.

– Algunos dicen que puede transformarse en un hombre – Añadió Pairin mientras se asomaba una expresión perversa y divertida, con un toque depredador. Esa que sale a la luz cuando encuentra a un potencial cliente. – Me pregunto si tendrá buena resistencia. Entre los mitos que he escuchado dicen que toma forma humana para seducir a sus presas, acostándose con ellas y ganando energía de sus haciendo-

– ¡YA ENTENDIMOS! – Interrumpió Joka poniendo los ojos en blanco. Mientras que Maomao se explayaba hablando de sus conocimientos de boticaria, Pairin por otro lado se deja llevar por la posibilidad de buenas aventuras carnales, y al igual que Maomao, si nadie la detiene se deja llevar narrando sus gustos. Al menos cuando es su hermana pequeña quien se deja llevar en realidad dice cosas interesantes y productivas, en cambio Pairin… bueno, no es que haya mucho interés en sus gustos y experimentas en el dormitorio. Ella (si no de las pocas) se podría decir que es la única que disfruta de dichas actividades en aquella casa de los placeres.

– Aquí la que parece ganar energía a costa de otras personas es alguien más – susurro Maomao, pues hay quienes rumorean que la belleza y juventud que mantiene Pairin a pesar de estar en sus 30, de debe a las noches de placer con sus clientes. Otro punto por lo cual existen estos rumores es por los clientes que, después de haber tenido su momento con Pairin, suelen lucir como si les hubieran drenado toda su energía, mientras que su hermana sale radiante y satisfecha, con la piel tersa y con energía más que suficiente.

Un rato más entre charlas y revisiones de inventario (y una consulta a una de las cortesanas por petición de la Madam), Maomao ya se encontraba de camino a recoger sus medicinas, pero no antes si otra advertencia de tener cuidado. “Al final me atraparon más tiempo del pensado y mi salida fue mas tardada de lo planeado. Al menos me dieron algo extra de lo que ya llevo para masticar más tarde”. Pensó Maomao para sí misma, pues al final valió la pena que le entretuvieran un rato para después compartirle algo para picar mas tarde alegando que estaba muy delgada. "En fin, espero al menos obtener una muy interesante cosecha". Y así, una Maomao un de rostro raramente alegre e ilusionada por las cosas llamativas que podría encontrar, caminaba a paso firme a completar sus tareas, pues debía de aprovechar el resto del día.