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Ewron estaba desesperado, había intentado ahogar las ganas de comer a altas horas de la noche dado que Roier ya le había dicho que eso podría empeorar las pesadillas donde Ghosty se lo llevaba finalmente, pero si no comía le daban ganas de arrancarse mechones de pelo.
Se encontraba en la cama de Roier mirando el techo con ojos cansados, había escuchado de un nuevo puesto de hot dogs en la isla y tenía demasiadas ganas de probarlos, incluso si eran las casi 3 de la mañana.
Con un suspiro miró a su derecha donde el rostro relajado y hermoso de Roier descansaba sobre su hombro, su brazo rodeando su abdomen y la pierna derecha sobre su cadera; Para ser un híbrido de panda, Roier actúa más como tal que él.
No se dio cuenta que tenía una sonrisa boba en su rostro al observar cómo dormía tan pacíficamente, para ser sincero se justifica con el hecho de que les costó demasiado terminar así, descubrió a la mala que el mexicano también tenía pesadillas y este golpeaba dormido, incluso llegó a patearlo fuera de la cama por dichas pesadillas.
Por esa misma razón se encontró dudando si moverse y tener como consecuencia que este se levantara o se quedara en la cama y dormir abrazado con el.
Ambas opciones le gustaban, y mucho sinceramente.
Pero esos hot dogs estaban llamándolos, solo sería una pequeña huida hasta el spawn y luego correr hacia la gasolinera de Pierre para comprarse al menos tres hot dogs, incluso se los comería aquí, si es que su hambre no lo supera.
Con resignación comenzó a moverse lentamente para poder liberarse de los brazos de su príncipe, no quería dejarlo y muy en el fondo se odiaba por dejarlo solo en la cama. Además, tenía puesta su pijama de Spiderman, lo que hacía que se viera más nivel de lo normal.
Estaba a punto de salir del agarre de oso se su novio cuando este se movió ligeramente con un siseo bajo, distintivo como el sonido de una araña de cueva, se dio la vuelta contra la pared y solo así logró liberarse.
Se puso sus pantuflas que estaban a la par de la cama junto a las de cucurucho de Roier, y se movió hacia la puerta de la habitación del castaño, no solo tenía que tener cuidado de su novio sino que también tenía que mantenerse callado para no despertar a nadie en la mansión del norte, sabe que las paredes son de papel y que cualquier sonido alertara a los protectores de la casa.
Y realmente no quiere levantarlos, mucho menos sufrir la ira de todos contra el. Aunque le temía más a Roier que a los demás habitantes del lugar.
Las calles estaban solitarias, pero incluso si lo estaban aún se podía escuchar la música a todo volumen del club gay subterráneo, la granja de Gabe. Absolutamente todo, pero aún así todo se sentía solitario desde que todos comenzaron a irse a dormir más temprano, al menos la mayoría, ya que Molly junto a Katie seguían remodelando el club gay.
También sabe que Pierre está despierto a estas horas, probablemente creando nuevas máquinas pero además este tiene un nuevo puesto de comida en su gasolinera donde pasa la mayor parte del tiempo. Por esa misma razón es que decidió salir de la comodidad de su casa para comer algo.
Llegó al lugar con la esperanza al cien por ciento cuando notó que Pierre si estaba trabajando hoy y que no se quedaría con las ganas de comer hot dogs. Se acercó con una sonrisa amigable y fue correspondido en cuanto el francés lo notó a lo lejos.
Ambos se saludaron en sus respectivos idiomas confiando plenamente en el traductor de sus comunicadores, charlaron un poco y gracias a aquella platica con el hombre se entero que Colmena ya era más independiente y que Max se recuperaba de su enfermedad con rapidez, asi que era una buena semana para el francés.
Termino pidiendo tres hot dogs con mucha esperanza de tener hambre y que estarían increíbles, la verdad es que no sabe si los franceses los preparan igual que en Polonia, pero quería juzgarlo por su propia cuenta.
Se sentó en una de las mesas esperando pacientemente su pedido y hasta unos minutos después su pedido de tres hot dogs llego, para ser sincero no sabe que esperaba pero lo que estaba viendo frente a el no era lo que esperaba.
Veran, no es alguien que juzga demasiado (mentira) pero incluso sin hacerlo sabe que no deberían verse de dudosa procedencia, sabe que Pierre tiene un historial con la comida y por el restaurante en los cielos que maneja esperaba una mejor presentación, pero tal vez solo esta juzgando muy pronto y debería probarlos.
Agradece que Pierre estaba distraído limpiando algunas cosas dentro del pequeño puesto de comida, porque la mueca que hizo después de comerse el primer hot dog era digna de sentirse ofendido.
Ahora se arrepentía el doble de esto, extraña a Roie y su comida mexicana que lo enamoró más de lo que ya estaba, quería a su novio pero ya gasto dinero en esto y la verdad desperdiciarlo así no le gustaba, mucho menos la comida incluso si esta es tan mala como morder cebolla.
Con menos gusto que antes comenzó a terminarse los dos sobrantes bebiendo demasiada agua para poder pasárselos, realmente no estaban tan mal pero ha probado mucho mejores.
Estaba a la mitad del tercero cuando su comunicador sonó y llamó la atención de de Pierre, quien lo observaba con una ceja levantada. Ewron se encogió de hombros y reviso el pequeño aparato con desinterés, probablemente era Ash o alguno de los polacos pidiendo su presencia a las tres casi cuatro de la mañana.
Casi se atraganta cuando notó de quien era el mensaje y dejo todo en su lugar para levantarse de su asiento, miro a Pierre con pena explicándole que tenia que irse y como el mentiroso que es le dijo que los hot dogs estaban demasiado buenos, y que debería de pedirle a Ash que los pruebe.
Con una despedida de ambos, salió del lugar con mucha prisa y aún con el sabor del último hot dog en su boca. El regreso a casa fue humillante, no sólo se había comido tres hot dogs que para su mala suerte sabían como la mierda, no quería insultar a Pierre y su negocio, pero ha comido mejores cosas que se encuentran al final de su lista de cosas que no volvería a comer. No solo era eso, sino que también se cayó en un bache de la calle, se hizo un raspón en su rodilla izquierda.
Desearía que su noche no fuese peor pero sabe que sería mucho pedir incluso con su tan buena suerte, sabe que su novio lo está esperando despierto; el mensaje que le dejó hace 30 minutos fue suficiente para decirle que probablemente estaba en problemas.
“Kurwa pendejo, ¿dónde estás?” Roier mando ese mensaje justo cuando estaba terminando el último hot dog.
Ni diez minutos pasaron cuando recibió ese mensaje y ya estaba despidiéndose de Pierre con el hot dog a medio comer en la boca, y por esa misma razón fue que cayó en un bache. Además, sabe que si su novio se levantó a altas horas de la noche podrían ser diferentes cosas; 1. Sintió su ausencia en la cama, 2. Se levantó al baño y notó su ausencia, 3. Se levantó con hambre y notó su ausencia.
Podrían ser las tres a la vez ahora que lo piensa.
Como muestra de ofrenda se detuvo a tomar unas flores de la tienda de Molly para armar un ramo digno de Roier, sabe que la chica no se enteraría de que le robo sus flores, estaban hermosas y además sabía por buena fuente que sus flores favoritas son el Amaranto, para su buena suerte, Molly tenía.
Cuando llegó a la mansión todo parecía que estaba en silencio, pero por fuera alcanzó a visualizar la luz encendida proveniente del cuarto de Roier, por lo que sabe que lo está esperando.
El pasillo hacia la habitación estaba ligeramente iluminado por los faroles que habían colgado hace una semana, cuando Vegetta decidió que era tiempo de que ayudara en la mansión si quería pasar más tiempo con su hijo, de alguna forma tenía que ganarse a su suegro.
Sabe que no debe y tiene el permiso de Roier, pero aún así toca la puerta suavemente esperando a que el otro la abra. No pasaron ni diez segundos cuando la puerta fue abierta y lo jalaron por el frente de su suéter negro hacia la habitación.
"Kurwa pendejo, ¿dónde estabas? No tenía tu calor para no tener frío, ahora mis manos están heladas".
La voz de Roier sonaba somnolienta, y no negaría que es la voz más hermosa que haya escuchado en toda su vida entera, tomó del mentón al otro para detener su parloteo y le extendió el ramo de flores, el cual fue aceptado inmediatamente.
“Ofrenda de paz?”, murmura suavemente dándole sus mejores ojos de cachorro a su novio, logrando sacarle un bufido divertido para después convertirse en una mueca de preocupación al notar su aspecto desaliñado.
“¿Qué te pasó?”. La pregunta de Roier lo confundió hasta que recordó que se veía mal, probablemente su pantalón de pijama estaba arruinado por una parte de la rodilla y su cabello estaba enredado.
“Los baches de la ciudad, te propongo una cita que te va a encantar, ir a repararlos juntos”.
Ewron tiene una sonrisa en su rostro cuando menciona aquello, sabe que solo molestara más a su novio pero no puede evitar desear ver su rostro de molestia.
Para su suerte (o mala), este no hace dicha acción.
Lo tomó del brazo para hacerle en una de las sillas que tenían sentadas en la habitación y poder observar de cerca su rostro, lo dejó sentado y comenzó a buscar un jarrón para las flores, además de un botiquín para posibles heridas aún si gracias a su lado híbrido la herida en su rodilla estaba sanando lentamente, el solo se ve como un desastre.
“Oh Mój panie”, murmuró el castaño suavemente después de dejar las flores en agua, y mirándolo con ojos enamorados. Ewron no puede evitar atraerlo hacia él con ambas manos en su cintura, escondiendo su rostro contra su abdomen solo deseando sentir su olor.
Las manos de Roier no tardaron en subir por su nuca acariciando con esas pequeñas garras en sus manos, logrando que se relajara a tal punto de sentirse adormilado.
“Mi Príncipe, te extrañé”, murmuró el panda con un temblor en su voz, Roier no pudo evitar reír suavemente mientras continuaba masajeando su cabeza.
“Eso debería de decir yo, Kurwa pendejo”
“Ambos nos extrañamos, qué más da”, respondió Ewron con un suspiro.
Duraron un tiempo así hasta que Roier se cansó de estar de pie y comenzó a ayudarle a ponerse de pie para irse a la cama, sin dudarlo, Ewron comenzó a seguirlo con pasos tranquilos hasta que ambos cayeron juntos en su cama.
Roier se recostó de lado de forma que sus brazos quedaban debajo de su cabeza para poder observar cómodamente a Ewron, quien copió la misma posición para hacer lo mismo con Roier.
"Ey"
“Oye”
Ambos se sonrieron como si hubieran contado un chiste, pero solo era el amor por el otro que los hacía reír como tontos. Ewron se acercó hasta quedar a centímetros del rostro de Roier y le dio un beso de esquimal que ocasionó la risita de Roier, como amaba esa risa; realmente podía vivir con solo escucharla.
“Idiota”, murmuró el mexicano con una sonrisa, su mano se movió desde su nuca hasta la coronilla donde comenzó a acariciar las orejas felpudas de Ewron con la misma delicadeza que el otro tocaba sus ojos de araña.
Un silencio cómodo se instaló entre ellos hasta que Roier se detuvo y lo observó con el ceño fruncido, recordando su razón por la cual estaba molesto con su pareja. Ewron lo miró en silencio esperando el regaño del otro, regaño que nunca llego porque tan rápido como llego, aquella mueca se fue.
“¿Dónde estabas? Te juro que si estabas con Ash te voy a matar”. Ewron levanto una ceja con diversion para después negar levemente, un suspiro salió de su boca ante el cansancio que comenzaba a sentir.
“Conoces esta nueva gasolinera que Pierre abrió? Bueno, vende hot dogs y realmente tenía ganas de probarlos”.
Roier asintió lentamente sin poder molestarse más con su novio por irse a comer a altas horas de la noche cuando ya le había dicho que eso era malo para su salud.
“Por eso me dejaste solo en nuestra camita? Al menos estaban buenos?”, preguntó con exasperación fingida, una expresión bien construida que ambos aprendieron solo para molestar al otro con sus payasadas.
Ewron soltó una risa corta negando dichas preguntas, se removió en su lugar para encontrar una mejor posición donde Roier pudo recostar su cabeza sobre su pecho, el cual aprovecho la oportunidad y soltó su oreja derecha para recostarse sobre el.
“No le digas a Pierre, pero estaban como la mierda”, respondió Ewron con un suspiro derrotado, aún se siente mal por salirse de su comodidad para ir a comer y todo para que al final estos fueran malos.
Roier comenzó a reírse en voz alta sin poder evitarlo y tapándose la boca de inmediato con la mano para evitar más sonidos. Ewron negó suavemente aceptando su destino de ser la burla de su novio, realmente se lo merecía.
“Al menos ya estás conmigo, ahora no te vayas nunca”.
“Jamás”, respondió el polaco.
Con esa promesa ambos se quedaron dormidos después de un rato, solo la comodidad de su cama con el calor de ambos y los latidos del corazón de Ewron que le indicaban a Roier que seguía vivo.
Aleta.
