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Afternoon date

Summary:

Sethos y Wanderer tenían planes esa tarde, pero Sethos no está de acuerdo en decir que quedaron pasados por agua.

Sethoscara Week Day 4 - Rainy day

Notes:

Sethoscara Week Day 4 - Rainy day

Work Text:

Cuando Wanderer y Sethos salieron del Gran Bazar, tuvieron que detenerse ante el panorama frente a ellos. Al haber estado bajo cubierto en el Bazar, no se habían dado cuenta del cambio en el clima en ese corto tiempo. Habían entrado con sol, pero ahora salían con lluvia.

Y no era una de esas lluvias ligeras por las que puedes tranquilamente caminar, no.

El agua caía en grandes gotas y la gente caminaba a paso acelerado y corría en busca de un sitio para cubrirse, otros se marchaban directamente al cubierto de sus casas. El gran techo del árbol en el que se construía Sumeru llegaba a resguardar algunas zonas de la ciudad, pero no donde ellos se encontraban.

Sethos suspiró.

—¿Y ahora qué? Mi casa está casi a las afueras de Sumeru, no puedo llegar hasta allí sin mojarme…

Sonaba casi como un cachorrito triste. Wanderer había pensado que Sethos estaría más acostumbrado a esa lluvia, puesto que aunque apenas llovía en el desierto, tenía entendido que cuando lo hacía caía muy fuertemente, pero parecía que no era el caso.

—¿Te dan miedo unas tristes gotas de agua o qué? –comentó Wanderer, quien al contrario de lo que insinuaban sus palabras, tampoco se movió de su sitio.

—¡Claro que no! Es muy fácil para ti decirlo.

—¿Para mí? ¿Por qué?

—¡Por ese sombrero que tienes, claro! Te las hace perfectamente de parasol y de paraguas.

La saliva se atascó en la garganta de Wanderer. No sabía si reír ante aquella ocurrencia o girarse y pegarle un sombrerazo. Pero era cierto que visto así, sí era una ventaja.

—No seas ridículo. Me mojo igual cuando llueve. –dio un par de pasos hasta llegar al límite de su cobertura y estiró el brazo para dejar que el agua cayera en su mano. Su manga no tardó en quedar empapada.

Sethos le siguió y se colocó ligeramente tras él, muy cerca, ¿realmente pensaba que el contrario no se iba a dar cuenta?— ¿Qué haces?

—¿Crees que podríamos usar tu sombrero de paraguas? —preguntó el castaño esbozando una amplia sonrisa.— Quiero decir, no como paraguas, pero al menos nos podría cubrir a ambos, ¿no?

—¿Pero tú cómo de grande te crees que es mi sombrero?

—¡Pues mucho más grande que un sombrero normal sí es!

Estuvo a punto de estrangularlo allí mismo.

A lo lejos se oyó de repente el estruendo de un trueno que sorprendió a ambos, haciéndoles mirar de nuevo hacia el exterior. Si había alguna posibilidad de usar el sombrero de, valga la redundancia, Don Sombrero para cubrirse del agua, aquello cambiaba un poco ahora las cosas. Era mucho más peligroso salir ahora y arriesgarse a ser victima de un rayo.

Wanderer suspiró.

—Creo que tendremos que alargar nuestra visita al Gran Bazar.

Sethos volvió a sonreír ampliamente. No hay mal que por bien no venga, pensó. Habían pasado la tarde allí en lo que él consideraba una cita. Era un gran paso para él que Wanderer ya no se limitase a encontrarse con él en lugares poco concurridos o a escondidas. Había accedido a dejarse ver con él por un lugar tan abarrotado como podía ser el Gran Bazar de Sumeru, y aunque obviamente no le disgustaba la idea de quedar a solar con Don Sombrero en un sitio tranquilo, había algún tipo de encanto en dejarse ver juntos en público.

Por su lado, tampoco era como que Wanderer tuviera alguna prisa. Ya había terminado de hacer lo que tenía para ese día y era por ello por lo que había accedido a compartir el resto de su tarde con el ojiverde. ¿Acaso tenía algún plan mejor? Llevaba meses en Sumeru y apenas era ahora cuando estaba empezando a conocer realmente cosas de aquel lugar. Sethos siempre se tomaba la molestia de explicarle la historia de casi cada cosa que veían, de mostrarle diferentes comidas, curiosidades, lo que fuese. Y Wanderer valoraba aquello. Sethos era realmente inteligente y sabía de muchas cosas, y apreciaba que usase su tiempo en hacerle sentir uno más de la ciudad. En sentir que pertenecía allí.

—Podríamos ir a probar las frutas confitadas. O mejor, tengo entendido que hay un puesto en el que preparan un té riquísimo. ¿A ti te gustaba el té, verdad? ¡Con la que está cayendo no es un mal plan!

Sethos se veía emocionado ante la idea de que su encuentro se alargara, así que no dejó de proponer ideas mientras tomaba a Wanderer de la mano y tiraba suavemente de él de nuevo hacia el interior. Sea lo que fuese que acabasen haciendo allí dentro hasta que terminase de llover, lo último que quería era que su compañero pasase una agradable tarde junto a él.

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