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Palabra

Summary:

Una sola palabra fue el inicio. El encuentro entre una confianza inesperada y una obsesión inevitable.

Chapter 1: Humana

Chapter Text

Elena despertó lentamente, con una pesadez insoportable instalada detrás de los ojos.

El sofá bajo su cuerpo era viejo. Incómodo. La tela áspera rozándole la piel como algo olvidado por años. Por un momento permaneció inmóvil, intentando ignorar el mareo que le revolvía el estómago.

Voces.

Escuchaba voces.

Lejanas. Ahogadas. Como si estuviera bajo el agua.

-...Elijah...

La palabra atravesó el ruido confuso.

-...trato...

Otra voz respondió algo que no logró entender.

-...entregarla.

El corazón le dio un vuelco.

Elena abrió los ojos por completo, parpadeando varias veces mientras su vista intentaba enfocar la habitación. La luz tenue apenas alcanzaba el salón de estar. Muebles antiguos. Paredes oscuras. El aire cargado con el olor viejo de madera y polvo.

No reconocía aquel lugar.

Se incorporó apenas, llevándose una mano a la cabeza al sentir una punzada de dolor.

Entonces vio movimiento.

Por el rabillo del ojo distinguió a una pareja descendiendo lentamente por unas escaleras al fondo de la habitación. Un hombre y una mujer. Sus voces eran las que había escuchado.

Elena tensó el cuerpo al instante.

Y entonces el recuerdo la golpeó.

El estacionamiento.

Las llaves de su auto entre los dedos.

Pasos detrás de ella.

Una mano sujetándola con fuerza.

Oscuridad.

Nada.

Elena apoyó una mano contra el sofá e intentó ponerse de pie.

El mundo se movió de inmediato bajo sus pies.

Un mareo violento la obligó a sujetarse del respaldo antes de caer. Sus piernas apenas respondían y el pulso le retumbaba con fuerza en los oídos.

El movimiento llamó la atención de la pareja al instante.

La mujer fue la primera en acercarse.

Alta. Morena. Extrañamente serena.

-Estás despierta -dijo con calma.

Elena tragó saliva, obligándose a mantenerse erguida.

-Se equivocaron de persona -soltó rápidamente-. Yo no soy Katherine.

El hombre levantó la mirada hacia ella de golpe.

Y Elena notó algo extraño de inmediato.

Estaba nervioso.

No parecía el comportamiento de alguien que tuviera el control de la situación. Sus ojos iban constantemente hacia algún punto detrás de ella, como si esperara que algo ocurriera en cualquier momento.

-Lo sabemos -respondió finalmente, demasiado rápido.

-Entonces, ¿por qué estoy aquí?

El hombre abrió la boca, pero dudó.

La mujer le lanzó una mirada de advertencia.

El silencio que siguió tensó todavía más el ambiente.

-Eres el doppelgänger Petrova.

La mujer observó a Elena durante unos segundos más.

Demasiados.

Sus ojos recorrieron su rostro con una intensidad incómoda antes de negar apenas con la cabeza.

-Dios... sí que eres idéntica.

Elena tomó aire lentamente, obligándose a mantener la calma.

El mareo seguía ahí, latiendo detrás de sus ojos, pero aun así dio un pequeño paso hacia ella.

-¿Qué quieren conmigo?

La mujer no respondió.

Su expresión cambió apenas. Como si la pregunta la irritara.

-Cállate.

Elena frunció el ceño.

-¿Qué quieren de mí?

El golpe llegó antes de que pudiera reaccionar.

La bofetada la lanzó hacia un lado con suficiente fuerza para hacerla perder el equilibrio. Elena cayó de nuevo sobre el sofá, aturdida, sintiendo un zumbido agudo llenar sus oídos.

El mundo volvió a inclinarse.

Las voces comenzaron a sonar distantes otra vez.

Borrosas.

Oscuridad.

El ardor en su mejilla fue lo primero que sintió al despertar.

Después llegó el mareo.

Pesado. Sofocante. Haciendo que el mundo girara lentamente a su alrededor mientras abría los ojos otra vez.

Elena soltó una respiración temblorosa y llevó una mano hasta su rostro adolorido antes de incorporarse apenas sobre el sofá.

Buscó de inmediato a la pareja con la mirada.

La mujer estaba junto a la enorme ventana al fondo de la habitación, observando hacia el exterior. Inquieta.

Preocupada.

Incluso desde la distancia, Elena podía notarlo.

Antes de que pudiera hablar, el hombre apareció de golpe.

Velocidad vampiresa.

-Está aquí -soltó el hombre, con la voz cargada de auténtico terror-. Rose... él está aquí.

Rose giró hacia él de inmediato.

Y por primera vez, la calma en su rostro pareció quebrarse apenas.

Se acercó rápidamente, sujetando el rostro del hombre entre sus manos con una suavidad extraña. Antinatural.

-Trevor, mírame -murmuró-. Va a estar bien. Si se la entregamos... nos dejará vivir.

Elena sintió un escalofrío recorrerle la espalda.

¿Entregarla?

Su atención se desvió de golpe cuando algo cayó sobre su regazo.

Una pequeña bola de papel.

Frunciendo el ceño, Elena la abrió rápidamente entre sus dedos.

Van por ti.

Solo esas palabras.

No necesitaba firma para saber quién lo había enviado.

Bonnie.

El alivio golpeó su pecho tan fuerte que por un segundo creyó que iba a llorar.

La estaban buscando.

Iban a encontrarla.

Arrugó el papel de inmediato y lo escondió entre su ropa justo cuando las voces de Trevor y Rose volvían a elevarse al fondo.

Pero entonces...

El ambiente cambió.

El aire se volvió pesado.

Denso.

Casi asfixiante.

Y el silencio cayó sobre la habitación de forma instantánea.

Elena levantó la mirada lentamente.

Un hombre estaba de pie en lo alto de las escaleras.

Imponente.

Trevor retrocedió de inmediato, aterrado.

Rose, en cambio, se acercó con cautela.

El hombre descendió los escalones lentamente.

Con una calma elegante que contrastaba de forma inquietante con el miedo absoluto instalado en la habitación.

Durante todo ese tiempo, Elena sintió la mirada de él sobre ella.

Pesada.

Inamovible.

Como si la estuviera observando demasiado de cerca incluso desde el otro lado de la habitación.

Elena tragó saliva y obligó a sus piernas a responder mientras intentaba ponerse de pie otra vez.

El mareo seguía ahí, pero se negó a permanecer sentada.

El hombre descendió el último escalón con la misma calma elegante con la que había aparecido.

Rose se acercó inmediatamente a él.

-Elijah -dijo casi con reverencia.

Pero Elijah no la miró.

Sus ojos seguían fijos en Elena.

Oscuros. Intensos. Imposibles de descifrar.

-Es idéntica -murmuró finalmente.

Elena sintió un escalofrío recorrerle la espalda.

Y antes de que pudiera reaccionar...

Él ya estaba frente a ella.

Demasiado cerca.

Elena ni siquiera lo vio moverse.

El aire pareció abandonarle los pulmones cuando Elijah inclinó ligeramente la cabeza hacia ella. Lo suficiente para que el aroma de su colonia la envolviera por completo. Oscura. Elegante. Con algo extrañamente antiguo.

Peligrosa.

Entonces él se acercó todavía más.

Su nariz rozó apenas la piel de su cuello mientras aspiraba lentamente.

Elena se quedó completamente inmóvil.

Y Elijah habló al fin.

Una sola palabra.

-Humana.