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Cuando supo que uno de los requisitos para ingresar a NRC era tener un Pokémon como familiar, jamás imaginó que sería tan difícil aprender a controlarlo.
Se suponía que Eevee era un Pokémon de carácter amigable y sociable, y de los pocos que se podían conseguir en tiendas de mascotas, sin necesidad de capturarlos en vida salvaje, perfecto para principiantes como él. Pero no estaba siendo nada fácil.
La pequeña criatura parecía disfrutar poner a prueba su paciencia todo el tiempo.
Desde escapar de su pokebola y hacerlo perseguirla por todo el dormitorio antes de irse a la cama, pasando por saltar sobre la mesa y comerse su comida durante el almuerzo, hasta correr por toda el aula durante las clases.
Ya había intentado todo, y nada parecía dar resultado.
— Es inútil.- Suspiró con cansancio.
— Vamos, Ace. No te des por vencido.- Intentó animarle Trey con su habitual sonrisa amable, palmeandole el hombro.- Solo necesitas algo más de práctica.
— He intentado todo, pero este pequeño monstruo parece tener como objetivo de vida volver un infierno la mía.- Se lamentó, con el pequeño Pokémon correteando alrededor de él, mientras intentaba atraparlo.- Solo tratar de mantenerlo vivo es difícil. Se la pasa tratando de matarse comiendo cosas que podrían enfermarlo y saltando de todos lados.- Añadió, mientras Eevee seguía corriendo a su alrededor, hasta hacerlo caer directo de boca contra el suelo.- ¿Lo ves? No me obedece ni respeta en absoluto.
Eevee dió un pequeño chillido mientras lo miraba fijamente, como si se burlara de él, antes de saltar directo a los brazos de Trey, frotando su cabeza contra su pecho, con un suave ronroneo.
Trey solo soltó una pequeña risa, antes de acariciar la cabeza de la criatura, cepillando su esponjoso pelaje con los dedos.
Ace bufó con fastidio, mientras se levantaba y sacudía la ropa, contemplando la escena. Ese pequeño demonio parecía respetar a todos menos a él, y disfrutar restregarselo en la cara siempre que tenía una oportunidad.
En ese momento fue que el Dachsbun de Trey se acercó a él, frotando su cabeza contra su pierna, mientras trataba de llamar su atención.
Enternecido, se agachó para acariciar al pequeño Pokémon, que respondió con entusiasmo y cariño, agitando su pequeña cola y dando pequeños saltos.
— ¿Por qué no puede ser como tu Dachsbun?- Suspiró, aún jugando con el Pokémon de Trey.- Este es muy tranquilo y lindo. No como ese demonio esponjoso.
Ace miró desafiante al Pokémon que aún reposaba en los brazos de Trey, mirada que Eevee, de algún modo, pareció corresponder. Cuando menos lo esperaron, ambos se encontraban gruñendose mutuamente.
Trey soltó un breve suspiro y negó con la cabeza, antes de frotar las orejas de Eevee, y acercarse a Ace.
— Cada Pokémon es diferente y tiene su propio carácter, temperamento y personalidad.- Explicó el mayor, agachándose para devolver a Eevee al suelo y acariciar la cabeza de Dachsbun.- Formar un vínculo lleva tiempo, requiere mucha paciencia y convivencia.
— ¿Dachsbun fue tan difícil?
— Lo tengo desde que tenía seis años.- Respondió Trey con una sonrisa, mientras le daba pequeños mimos a su leal compañero.- Desde hace varias generaciones, mi familia se ha encargado de criar pokemones capaces de ayudar en la cocina, ya sea proporcionando ingredientes o ayudando de forma más activa.- Añadió.- Dachsbun nació y supongo que fue amor a primera vista.- Dijo con una pequeña risa.- Mis padres me recomendaron su cuidado y entrenamiento, y desde ese momento fuimos inseparables. Aunque, pulir sus habilidades llevó algo de tiempo.
— ¿Entonces el truco es criarlos desde que salen del huevo?
— Si fuera así, muchos tendrían el mismo problema que tú.- Rió Trey.- Los vínculos mago-familiar, son iguales a cualquier otro. No se crean de un día a otro, ni surgen de la nada. Algunos se forman rápido, otros toman tiempo. Es imposible predecirlo.
— ¿Y qué se supone que haga con esa bola de pelos que solo sabe volverme loco y darme dolores de cabeza?
— Para empezar, dejar de ponerle tantos apodos despectivos y de tratarla como una molestia.- Señaló el vicelíder de Heartslabyul, dejando a la pequeña criatura en sus brazos.- Estoy seguro de que a ti también te molestaría que alguien te tratara de esa forma. Así que no le hagas a ella lo que no te gustaría que te hicieran a tí.
— ¿Ella?
— Es una hembra. Mira la forma del pelaje de su cola.- Señaló el mayor.- Son poco comunes, así que es aún más especial.
Ace observó por unos segundos al Eevee en sus brazos, sintiendo que el peso de la vergüenza lo aplastaba poco a poco. Ni siquiera se había dado cuenta de que su Pokémon era una hembra.
— Tratala con respeto y como una compañera que te ayudará en tu futuro cómo mago.- Continuó Trey.- Si comienzas a hacer eso, ella también lo hará contigo. No son rivales, sino un equipo.
— Lo haces sonar tan fácil...
— Sé que tal vez no lo sea, pero entre más rápido empieces, más rápido verás resultados.- Sonrió el joven de lentes.- ¿Les parece bien si intentamos practicar algunos hechizos y comandos simples?
Eevee dió un pequeño chillido, y Ace asintió. Parecía que al menos ahora estaban en la misma página. Por algo se comenzaba.
El entrenamiento dió comienzo, y lidiar con la pequeña bestia no fue sencillo.
En más de una ocasión, terminó desobedeciendo a Ace y haciéndolo perseguirlo por varios metros en el campo, con Trey y Dachsbun detrás de ambos, hasta darles alcance.
Incluso teniendo que sostener a Eevee cuando logró teclear a Ace, haciéndolo doblarse en el suelo por el dolor.
— ¿Estás bien, Ace?
— No.- Respondió, apretando los dientes.- Ese pequeño demonio...
Trey permaneció a su lado, frotándole la espalda en un intento de ayudarlo a relajarse y aminorar el dolor, mientras Dachsbun iba tras Eevee.
Ace, de un momento a otro, sintió cómo sus ojos se llenaban de lágrimas, y terminó sollozando, preocupando aún más a Trey, que no tardó en preguntar qué ocurría.
— Es inútil.- Sollozó el pelirrojo.- No importa lo que haga, jamás voy a conseguir entrenar correctamente a mi Eevee... Soy un fracaso.
— Ace, no es así...
— Sí lo es.- Replicó entre lágrimas.- Todos los grandes magos tienen familiares impresionantes que los siguen a todos lados. Todos en la escuela han logrado que sus pokemones los obedezcan y ayuden... ¡Hasta Yuu, que no tiene magia, logró domesticar a ese Gastly que encontró en la mina de los enanos el primer día de clases, y ya incluso consiguió hacer que evolucionara a Haunter, y va a evolucionar a Gengar en cualquier momento!... ¡Hasta Grim logró controlar a ese Meowth al que le dió un poco de atún, y Crewel dice que está a punto de evolucionar a Persian!
Trey lo abrazó contra su pecho, acariciando el cabello anaranjado, sin decir una sola palabra, solo dejando a Ace desahogarse.
— ¡Hasta el cabeza hueca de Deuce tiene un Pangoro que lo sigue en todo!- Siguió lamentándose Ace.- ¿Qué clase de mago soy cuando hasta unos tontos como Deuce y Grim, y alguien sin magia como Yuu me ganaron en algo tan sencillo como esto?
— ¿No te parece que estás ignorando muchas cosas?- Cuestión Trey.- Tal vez el árbol no te deja ver el bosque.
— ¿A qué te refieres?
— Cuando Yuu llegó aquí, no tenía idea de qué eran los Pokémon, mucho menos sabía algo sobre Gastly. Pero, a pesar de todo, no tuvo miedo de él cuando lo vió por primera vez, e incluso se arriesgó para tratar de salvarlo del ataque del Phantom con el que se encontraron ese día. Sin saber que Gastly tenía la capacidad de desvanecerse para ponerse a salvo.- Señaló Trey.- Gastly vió algo bueno en él y decidió devolverle el favor rescatandolo, y seguirlo, pero no se volvieron inseparables de la noche a la mañana, ¿recuerdas? Gastly se colaba en Ramshakle para espiar a Yuu y asustar a Grim, y así pasaron un par de meses, hasta que decidió quedarse al lado de Yuu. De algún modo, ambos se sentían solos y lograron encontrar una compañía leal en el otro.
Ace no respondió, solo inclinó la cabeza.
— Grim tampoco planeó tener un Meowth como familiar. Simplemente fue al pueblo al pie de la montaña al lado de Yuu y Gastly, y luego de no encontrar ninguno que le agradara en la tienda de mascotas, decidió salir a comer su atún.- Continuó Trey, recordando aquella anécdota que el líder de Ramshakle le había contado.- Ese Meowth vivía en estado salvaje y estaba hambriento, buscando comida. Grim, a pesar de su gloronería, no pudo evitar sentir pena por él y darle algo de atún. Y eso fue suficiente para que Meowth decidiera seguirlo.- Añadió.- ¿No recuerdas que al principio Grim lo rechazó y no se llevaba muy bien con él? Pero, con el tiempo, se hicieron cada vez más cercanos, y ahora no pueden vivir separados.
Ace poco a poco logró calmar su llanto, aunque sus ojos seguían lagrimeando, mientras seguía escuchando a Trey.
— Deuce ha tenido a su Pangoro desde que era un Pancham, ¿no recuerdas la historia que nos contó sobre cómo lo consiguió?- Siguió el mayor.- Lo encontró cuando un grupo de chicos lo maltrataban, y decidió luchar contra ellos para salvarlo. Después lo llevó a casa y se encargó de cuidarlo hasta que sus heridas sanaron, y aunque al principio Pancham actuaba muy desconfiado y arisco con él por todo el maltrato que había sufrido durante toda su vida, Deuce nunca se rindió con él.- Añadió.- Fue difícil, pero poco a poco, Pancham entendió que Deuce no iba a hacerle daño e iba a cuidarlo. Así fue cómo formaron un equipo y un vínculo tan fuerte, que Pancham logró evolucionar a Pangoro cuando vió que su entrenador y amigo estaba en peligro durante una pelea entre pandillas.
Ace siguió sin decir nada por varios segundos, mientras trataba de analizar todos los casos que Trey había expuesto.
— Ningún vínculo surgió de la nada, ni fue instantáneo. Todos tomaron su tiempo para crearse y fortalecerse.- Señaló Trey.- Ninguno fue fácil de conseguir, algunos incluso se arriesgaron a si mismos en el proceso, pero al final, todos los esfuerzos y sacrificios valieron la pena, ¿no lo crees?
— Supongo.- Suspiró Ace, por suerte, más tranquilo.- Espero lograrlo algún día.
— Lo harás.- Afirmó el vicelíder de Heartslabyul con una suave sonrisa, antes de dejar un pequeño beso en los labios de Ace.- Yo sé que tú puedes.
Ace logró mostrar una suave sonrisa a pesar del ligero pesar en sus ojos, quedándose acurrucado en el pecho de su novio por unos segundos más, hasta que el sonido del césped al ser aplastado llamó su atención.
— Parece que alguien fue convencida de volver.- Dijo Trey con una pequeña sonrisa, observando a Eevee al lado de Dachsbun.- Bien hecho, Dachsbun.
Eevee se acercó a Ace, dejando una pequeña rama a sus pies, como si de una ofrenda de paz o una disculpa se tratase.
Ace lo observó por unos segundos, antes de decidirse a tomar el pequeño objeto en sus manos y guardarla en su bolsillo tras revisarlo.
— Está bien.- Suspiró, mirando a su Eevee.- Te perdono.
Eevee dió un pequeño chillido y agitó su cola, antes de saltar al regazo de Ace y acomodarse para pronto quedarse dormida.
Ace, incrédulo y sorprendido, giró hacia Trey, esperando a que le dijera qué debía hacer.
— Acaricia sus orejas y su cabeza.- Dijo Trey, guiando su mano.- Al fin te está aceptando.
Ace decidió seguir las indicaciones de Trey y acariciar el suave y esponjoso pelaje, escuchando pronto el ronroneo de la pequeña criatura.
Trey le correspondió la sonrisa que Ace le dió, y dejó un suave beso en la mejilla de Ace, mientras Dachsbun se sentaba en su regazo, observando la escena con ternura.
Parece que algunas cosas se parecían a su dueño más de lo que se esperaría.
