Work Text:
Sobrevivir en un mundo tan hostil, caótico y desafiante como el de la fama no era sencillo.
Detrás del glamour y la imagen de vida perfecta, existía una presión imposible de soportar para la mayoría de las personas, traiciones, mentiras, hipocresía, trampas, rumores, y un sinfín de problemas más, invisibles para los espectadores.
La vida de un idol no era como las personas ajenas a la industria creían.
Un movimiento en falso y estás acabado.
Di algo inapropiado y es tu fin.
Haz enfadar a tus fans y todo se acabó.
Ten una pareja y tus fans jamás te lo perdonarán.
Sube una sola libra y estarás en boca de todo el mundo.
Baja la guardia lo suficiente para que alguien tome una foto donde no luzcas perfecto, y todos te recordarán por eso durante meses.
Deja de sonreír y te convertirás en el demonio en persona.
Muestra una sola emoción que no sea alegría pura y en un parpadeo estarás crucificado por los medios.
Pierde tu belleza y jamás volverás a tener relevancia.
Llega a cierta edad y tu carrera terminó....
Un sinfín de reglas y condiciones no escritas, pero que todos sabían de memoria. No había margen para errores.
No podías quejarte, no podías confiar en nadie, no podías relajarte. Era duro, pero era el precio a pagar por vivir su sueño.
Y ahora estaba ahí, con la misión de entrenar a un novato...
— ¿Por qué tengo que hacer esto?- Preguntó con severidad.
— Oh, vamos, Roi du poison.- Le dijo Rook con esa sonrisa tan propia de él, de camino a la agencia.- De seguro será divertido conocer a uno de los nuevos miembros de la familia.
— Aunque no se cansen de autopromocionarse así, no somos una familia, Rook.- Replicó a su asistente.- Cantantes, bailarines, actores... Todos trabajamos para la misma agencia, y eso es esto: Un trabajo. Uno dónde todos solo vemos por nuestro propio bien y dónde no puedes confiar en nadie a plenitud.
— Oh, vamos, Vil. Las rosas, aunque hermosas, poseen espinas para protegerse, pero no hay necesidad de mostrar las espinas todo el tiempo.- Respondió Rook, manteniendo su optimismo.- La estrella recién nacida aún no conoce a plenitud este vasto universo, y necesita una gran y radiante estrella consagrada como tú para guiarlo.
— Eres todo un adulador.- Rió bajo, mostrando una tenue sonrisa. Ya había llegado a su destino.- Bien. Te veo más tarde.
— ¡Buena suerte!
Tras esa despedida, bajo del vehículo, que se alejó pronto, e ingresó al imponente edificio.
Todos sabían quién era, y apenas verlo, lo saludaban con una mezcla de respeto y admiración. Desde las recepcionistas, hasta sus camaradas.
No era para menos, teniendo una trayectoria casi tan longeva como su propia vida.
Conocía esas instalaciones como la palma de su mano. No le tomaron más que unos minutos llegar hasta el penúltimo piso, dónde sus jefes lo habían citado.
— Vil, qué dicha verte.
— Lo mismo digo.
El mismo guión de siempre. El mismo saludo cordial, las mismas sonrisas falsas y la misma formalidad.
La única diferencia, era la presencia de tres desconocidos. Por sus vestimentas, fue sencillo intuir que se trataba del novato en cuestión al que debía entrenar, y sus representantes. Aunque, la apariencia indiscutiblemente joven de los tres no pasó desaparecida ante sus ojos.
— Vil, él es el chico del que te hablé, Floyd Leech.- Inició otra de sus jefes con las presentaciones, señalando al que parecía ser el más despreocupado de los tres rostros nuevos. Tendido en el sillón de cuero sin pudor alguno, vistiendo ropas bastante coloridas y llamativas.- Él es el señor Azul Ashengrotto, su representante.- Continuó, señalando al chico de pelo blanco y anteojos, con una ensayada sonrisa amable.- Y él es Jade Leech, hermano y asistente personal de Floyd.
— Es un placer conocerlo, señor Schoenheit.- Dijo Azul con cortesía.- No tengo forma de agradecerle por aceptar entrenar a Floyd personalmente. Estoy seguro de que podrá aprender mucho sobre alguien tan talentoso como usted.
— El placer es todo mío.- Respondió, manteniendo la fachada sonriente y amable a la que ya estaba acostumbrado, aunque odiara con cada fibra de su ser tener esa misión.- Espero transmitir una buena enseñanza a un joven colega recién iniciado, y por supuesto, hacerlo sentir bienvenido a la familia.
Un tradicional apretón de manos amistoso junto a algunas palabras y sonrisas corteses, antes de que los representantes se retiraran, y fuera su turno de guiar al novato hasta el gran salón de ensayos para baile.
Tenía una semana para darle una última pulida a sus habilidades y asegurarse de que estuviera en perfectas condiciones para su debut en una boy band recién formada.
No sabía mucho más del resto de integrantes. No lo tenía permitido debido a las cláusulas de la agencia. Solo que otros idols de renombre se estaban encargando de darles el mismo entrenamiento que él estaba por darle a Floyd.
— Bien, Floyd.
— ¿Con qué empezamos, Beta-chan?
El canturreo de Floyd llegó a sus oídos, y le tomó un par de segundos asimilar cómo acababa de llamarlo. Sin embargo, al dirigir su mirada al chico de cabello aguamarina, solo lo vió reír como un niño que acababa de hacer una pequeña travesura.
— ¿Cómo me llamaste?
— Beta-chan.- Repitió con desfachatez, aún sonriendo.- Es lindo, ¿no?
— Creo que sabes bien mi nombre.- Dijo con firmeza, frunciendo ligeramente el ceño.- Así que te agradecería que te refieras a mí solo de ese modo y evites apodos.
— Los nombres son aburridos.- Alegó el más alto, comenzando a caminar por todo el salón, como si de su casa se tratase, hasta llegar frente a la pared de espejos.- Los apodos son mucho más divertidos. Pueden decir mucho de las personas y ser lindos.
Mientras decía sus peculiares argumentos, Floyd había comenzado a hacer estiramientos, observando de reojo a Vil por el espejo, sonriéndole.
Vil lo miró por unos segundos, intentando averiguar qué rayos pasaba por la cabeza de ese chico, solo para llegar a una conclusión: Los medios lo iban a despedazar vivo en su debut.
— No puedes hacer ese tipo de cosas en este medio.- Dijo el rubio, aún más serio, tomando un lugar al lado de Floyd, mientras se le unía a la rutina de estiramiento.- No puedes tener una actitud tan igualada, ni tomarte ese tipo de libertades con tus superiores, ni con nadie. No da una buena imagen y tú necesitas causar una primera impresión especialmente buena por ser nuevo en este mundo.
— No creo que seas más de dos años mayor que yo y hablas como un viejo gruñón y amargado.- Alegó Floyd, inflando una mejilla, desconcertando a Vil.- No es tan difícil. Solo tengo que practicar la coreografia y la canción durante toda la semana y listo, ¿no?
— No es así de sencillo.- Suspiró el blondo.- Esta industria es un monstruo. No basta con saber bailar y cantar. Tienes que verte impecable siempre, no cometer ningún error, y sobre todo, cuidar tu imagen.- Añadió.- Todo lo que dices y haces puede ser malinterpretado o tergiversado y usado en tu contra. Y si eso pasa, tu carrera terminará antes de que siquiera puedas parpadear.
Floyd no lo interrumpió. Solo lo miró, deteniendo por un momento sus ejercicios para escucharlo.
— Ahora veo porqué me pidieron que me encargara de tí. Tienes mucho qué aprender.- Continuó.- Si lograste llegar hasta este punto, no dudo que seas bueno bailando y cantando, pero en definitiva necesitas trabajar en tu imagen y tus habilidades para sobrevivir en esta industria.
— ¿Cuánto tiempo llevas en esto?- Preguntó Floyd de repente.- Me enteré de tu existencia cuando estaba en la secundaria y mi mamá, mi hermano y Azul se obsesionaron con una serie que se volvió muy famosa en la que interpretaste al villano.- Añadió.- A mí solo me gustó la serie, pero Azul y Jade se volvieron admiradores tuyos y me hicieron ver cada serie y película en la que aparecías, y a escuchar cada disco que sacabas. Así supe que antes de ser actor y solista, habías formado parte de una banda desde que eras muy joven. Y también terminaron arrastrandome a ese concurso que la agencia lanzó para otorgar una beca completa y la posibilidad de convertirse en un idol. Así llegué hasta aquí.
La pregunta de Floyd lo sorprendió, igual que la peculiar historia de cómo había terminado ahí.
Esperaba que quién estaba a punto de entrenar fuera un fan suyo, o tal vez de alguno de sus colegas, que siquiera fuera su sueño convertirse en un idol, o que supiera al menos lo básico de la industria.
Pero Floyd no era nada de eso.
— Empecé como cantante y actor infantil cuando tenía tres años. Así que llevo prácticamente toda la vida dedicándome a esto.- Respondió al final.- Y si eran tu hermano y tu amigo quienes querían entrar a la agencia y tú no tenías ningún interés, ¿por qué aceptaste el premio?
— El concursar inició cuando teníamos como catorce años, y Azul nos hizo entrar a clases de baile y canto para prepararnos y tener al menos una oportunidad.- Explicó el menor.- Al principio creí que iba a ser aburrido, pero luego me gustó bailar y cantar, y los profesores dijeron que tenía talento natural para eso.- Añadió con una sonrisa despreocupada.- Así que luego pensé que si ganaba, podría dedicarme a hacer lo que me gusta, y decidí participar, y gané. Azul y Jade no lo lograron, pero decidieron enfocarse en estudiar para ser mi representante y asistente en el futuro.
— ¿Pasaste nueve años entrenando y preparándote solo porque te pareció divertido?
— Los entrenamientos a veces eran algo difíciles y la mayoría de los ganadores del concurso se retiraron. Solo tres logramos soportarlo y obtener la oportunidad de debutar.- Asintió Floyd.- Pero divertirme fue lo que me permitió resistir incluso cuando Langosta-sensei nos hacía levantarnos antes de que el sol saliera. O cuando Beakfish-sensei nos hacía practicar caminatas y coreografías por horas. O cuando Calamar rojo-sensei nos regañaba por no responder correctamente los exámenes que debíamos hacer cada semana.
A pesar de los apodos, Vil fue capaz de identificar de quiénes hablaba Floyd gracias a las descripciones.
Ashton Vargas, responsable de su entrenamiento físico cuando se encontraba en preparación. Por supuesto que él los haría levantarse a las 4:00 de la mañana para trotar y luego pasar al entrenamiento de pesas, y terminar con calistenia.
Divus Crewel, quién fue su mentor de baile, canto y modelaje. Solo él haría a alguien repetir una caminata hasta cien veces si fuera necesario para lograr la perfección.
Y Mozus Trein, su maestro de idiomas. Aún recordaba lo estricto que era y lo difícil que era aprobar los exámenes semanales. Pero también los frutos que todas esas exigencias dieron a corto, mediano y largo plazo.
— Fue divertido entrenar junto a serpiente marina-chan y cangrejito-chan.- Rió Floyd, ahora hablando de sus compañeros.- Los dos son muy buenos amigos.
— Lamento ser yo quien te rompa las ilusiones, pero alguien tiene que hacerte poner los pies en el suelo.- Replicó Vil, cruzando los brazos sobre el pecho, recordando sus propias experiencias.- En esta industria no hay amigos, solo compañeros de trabajo y rivales esperando el momento de atacar. Y aún si no llegan a enfrentarse entre ustedes directamente, hay una probabilidad muy alta de que la banda se separe en el futuro. Son muy pocos los grupos que conservan a todos sus integrantes originales durante toda su trayectoria.- Añadió.- Algunos destacan más que otros y las oportunidades aparecen. No puedes dejar pasar esas oportunidades cuando se te presentan, así que si llegan, tendrás que dejar atrás a tu grupo. Si es que quieres llegar a lo más alto en esta industria.
— ¿Eso fue lo que hiciste?
Vil cerró por un instante los ojos y se tomó unos segundos para respirar profundo. Recordar el pasado no era de sus cosas favoritas, pero no podía permitir que le afectara.
— Las oportunidades en este mundo solo se presentan una vez. Hice lo que debía hacer.
Floyd lo observó. Vil esperaba que le hiciera alguna pregunta, pero el chico más alto solo asintió y con una sonrisa se desplazó hasta el centro del salón.
— ¿Empezamos de una vez el ensayo?- Preguntó Floyd con esa sonrisa despreocupada.
Vil solo pudo contener un suspiro y agradecer en su mente que Floyd no indagara más.
— Por supuesto.
Así fue cómo dieron comienzo aquel ensayo. Para sorpresa de Vil, Floyd demostró poseer grandes habilidades en el baile, que serían motivo de envidia incluso para bailarines consagrados.
Pero, a diferencia de la mayoría, Floyd mostraba una alegría genuina. Su sonrisa y las pequeñas risas que soltaba cada tanto no eran ensayadas ni fingidas, en verdad estaba disfrutando cada segundo, incluso cuando tenían que volver a empezar por algún error.
Al finalizar, horas después, ya con la luna en el cielo nocturno, los dos estaban agotados, pero a Floyd no parecía importarle el cansancio. Aún parecía entusiasmado.
— Creo que es todo por hoy.- Dijo Vil.- Nos vemos mañana a la misma hora.
— ¡Buenas noches, Beta-chan!
De nuevo, Floyd volvió a llamarlo con ese peculiar apodo, y se marchó del salón dando pequeños saltos hasta perderse de su vista.
Hace tiempo que no veía esa jovialidad en alguien. Quizás dejaría de verla pronto.
Aún así, prefirió no darle más importancia y se marchó a casa.
Contra lo que esperaba, los días estaban pasando a una velocidad algo abrumadora.
Floyd era un gran bailarín y cantante, además de ser capaz de aprender rápido. No le fue difícil enseñarle lo que debía saber antes de su debut.
La personalidad del más joven era algo extravagante, por decir lo menos, pero de algún modo, encantadora. Bastó observarlo un par de días para entender porqué sus jefes lo habían seleccionado para debutar y que lograría conseguir una base sólida de fanáticos sin mucha dificultad.
Floyd, aún con todas sus rarezas, era alguien transparente y sincero. De cierto modo, le recordaba un poco a Rook. Y eso fue lo que le hizo bajar un poco la guardia.
Floyd, a pesar de su actitud a simple vista despreocupada, fue capaz de señalarle cuando llegaba a cometer un error, pero también de reconocer los propios.
De algún modo, le recordaba a algún momento de su vida que hace tiempo dejó atrás.
— Entonces, ¿cómo fue que terminaste siendo el Idol número 1?- Preguntó Floyd, dejándose caer a su lado, luego de finalizar el intenso entrenamiento en el salón de baile.
— Ya te dije que comencé como actor y cantante infantil a los tres años. Cuando tenía once, la agencia tuvo la idea de crear una boy band con varios actores infantiles que estaban por rebasar el rango de edad, y también de incluir a algunos novatos. Así que comencé a prepararme junto a los demás, mientras continuaba trabajando como actor en cada producción que podía.- Contó Vil, luego de darle un trago a su botella de agua.- A los catorce, debuté junto al grupo, y fue cuando mi carrera despegó aún más alto. Gané bastante popularidad y con ello, muchas ofertas de trabajo. Así que seguí siendo el líder y vocalista principal del grupo, y a la par, participando en varias producciones por cinco años, hasta los diecinueve años, cuando dejé el grupo.
— ¿Por qué lo dejaste?- Preguntó Floyd.- El tiempo no debió ser un problema, entonces ¿por qué?
— Ocurrieron muchas cosas, pero la peor, fue que cometí un grave error al comenzar a salir con otro de los integrantes del grupo. Un descuido bastó para que una foto fuera tomada y todo saliera a la luz.- Suspiró Vil con pesar, recordando aquel caótico episodio de su vida.- No puedes darte ese lujo. Tus fans no te lo perdonarán, y fue lo que pasó. Todo estalló, y de nada sirvió negar las acusaciones. Al final, terminé la relación y tomé la oferta que me dió la agencia para separarme del grupo y comenzar una carrera como solista.- Añadió.- Los demás intentaron continuar, con los fanáticos más tranquilos, pero había demasiada tensión y demasiados desacuerdos internos. No resistieron mucho.
— ¿Qué pasó con el resto de integrantes?
— Riddle, que era el más jóven y tenía dieciocho años en ese entonces, decidió dejar todo este mundo y entrar a la universidad. Solo sé que se graduó hace dos años, y vive en su ciudad natal. Decidió mantener toda su vida en privado y lejos de su pasado.- Respondió.- Neige, el segundo más joven, tenía la misma edad que Riddle. Él también llevaba una carrera como actor en simultáneo, así que logró mantener su relevancia incluso cuando el grupo se separó, y poco después, se integró a otro grupo. Lo mismo con Rielle, que venía de la familia real del País del Amanecer y decidió continuar su carrera como solista.- Continuó.- Rook prefirió retirarse, y ahora trabaja para mí como mi asistente. Y Leona simplemente se marchó sin despedirse y sin decirle nada a nadie y ha mantenido su vida tan privada como puede desde entonces. Apenas se le ha visto en un par de eventos y reuniones importantes. Solo sé que volvió a su ciudad natal para cumplir sus obligaciones como segundo príncipe de Sunset Savana.
— En verdad te dolió perderlo, ¿no es así?
Vil alzó la vista y miró a Floyd por unos segundos, intentando descifrar a qué se refería.
— Tu novio.
— Fue solo una tontería. No tiene importancia.
— Por la forma en la que suspiraste cuando dijiste que se fue sin despedirse, no suena a que "fue solo una tontería sin importancia."
— Creí que dijiste que tu hermano y tu amigo eran mis fanáticos, no tú.
— Nunca me han importado ese tipo de cosas, pero nadie dejaba de hablar de eso durante ese tiempo, incluso dentro de la agencia.- Respondió Floyd.- Azul y Jade sí son unos chismosos y no dejaban de hacerme cientos de preguntas por si "sabía algo que aún no fuera público" o si "había escuchado algo".
Vil solo asintió, negándose en silencio a responder. Esa herida ya estaba cerrada y ese episodio de su vida en el pasado.
— ¿Cómo fue exactamente que terminaron?
— Hice lo que era mejor para todos, y terminé esa relación. Leona se negó a aceptarlo por un tiempo, pero no consiguió hacerme cambiar de opinión.- Contó el mayor, recordando aquella época.- Luego me separé del grupo, y él fue el único que no apareció ni siquiera para el anuncio público. Continuó formando parte del grupo, por unos meses y pensé que por fin lo había superado y todo estaba bien, pero entonces se fue sin dar explicaciones y sin decir nada.- Añadió.- También borró todas sus cuentas y cambió su número. Jamás logré volver a contactarlo.
— Bueno, ¿qué esperabas después de romperle el corazón y tratarlo como basura?- Señaló Floyd, estirándose despreocupado, ganándose una mirada incrédula de Vil ante su descaro.- Si de verdad lo querías, debiste al menos hacer el intento de salvar lo que tenían.
— ¿Y tirar a la basura todo por lo que he trabajado toda mi vida?
— ¿Y cómo te sientes ahora con la vida que tienes?
La pregunta de Floyd logró descolocar a Vil por unos segundos. Floyd era solo un novato, uno que solo había tenido suerte. ¿Qué podría saber de todo lo que había tenido que soportar y los sacrificios que había hecho durante toda su vida?
Pero, aún así, la pregunta no dejaba de resonar en su mente.
— Tengo todo lo que deseo y necesito. Y si quieres sobrevivir en este mundo, tendrás que hacer sacrificios como ese también.
— Si tengo que hacer algo así algún día, prefiero solo retirarme.- Respondió Floyd sin una sola pizca de duda.
— Pasaste casi díez años entrenando y preparándote para llegar hasta aquí. ¿De verdad tirarías todo ese esfuerzo a la basura, solo por alguien?
— ¿De que sirve todo ese dinero y fama si no tienes con quién compartir la diversión?- Replicó Floyd.- La vida en solitario es muy aburrida, y yo no quiero eso.
Vil observó a Floyd por unos años, sonriendo una inexplicable opresión en el pecho. Ese chico era tan diferente a él, y a la vez, le recordaba todos los deseos que siempre calló.
¿Qué hacía a Floyd tan especial?, ¿por qué muchas veces se sentía expuesto y algo tonto frente a él?, ¿por qué siempre que hablaba, lo hacía cuestionarse tantas cosas?, ¿qué había en él que lo hacía sentirse atraído como metal a un imán?
No estaba seguro de tener una respuesta para ninguna de esas preguntas.
— De todos modos, no me queda mucho tiempo.- Dijo Vil en un pesado suspiro.- Tengo veinticinco años. A los treinta me retiraré como Idol, y con algo de suerte, podré seguir únicamente como actor.
— Entonces ¿puedo invitarte a salir en cinco años?
Vil se quedó sin palabras ante el descarado coqueteo de Floyd, sintiendo un ligero calor en las mejillas. Floyd solo mantuvo su sonrisa tranquila.
— No tienes vergüenza, ¿verdad?- Dijo Vil con una ligera risa.
— ¿Eso es un "sí"?
— Tal vez.- Rió el rubio, levantándose de su sitio.- Esfuérzate y quizás te dé una oportunidad.
Floyd le devolvió la sonrisa y se levantó de un salto, dándole alcance.
En un rápido movimiento, Floyd terminó por dejar un pequeño beso en sus labios, antes de soltar una risita traviesa y dirigirse a la salida del salón.
— ¡Nos vemos, Beta-chan~!
Vil se quedó parado por unos segundos, solo observando a Floyd marcharse, incapaz de evitar que una sonrisa se formara en sus labios.
Aún podía sentir un extraño pero agradable hormigueo cuando acarició sus labios con sus dedos.
Sin embargo, solo negó con la cabeza, y luego de recoger sus cosas, abandonó el edificio, y fue hasta el estacionamiento, donde Rook ya lo esperaba.
— ¿Todo bien, Roi du poison?- Preguntó Rook con una sonrisa pícara, tras verlo subir al auto.- Luces particularmente radiante esta noche.
— Nada en especial, querido amigo.- Negó.- Mañana es el gran día para los novatos.
— Ansío ver a las nuevas estrellas resplandecer como gemas bajo el sol.- Sonrió Rook.- Estoy seguro de que nos deslumbrarán a todos.
— Puedes estar seguro de eso.
