Work Text:
Las respiraciones de ambas mujeres chocaban entre sí, una era inmortal, la otra mortal.
Iris ni siquiera había dado su primer beso, y esa apariencia juvenil no ayudaba a verse como una diosa de miles de años.
—... ¿Qué haces? —Preguntó Helena.
—No... No lo se. —Respondió Iris.
—Amo a Menelao, Iris.
—Lo sé, Helena.
Pero ninguna se separó.
No supieron quien dió el primer paso, quien acercó los labios primero, pero sus labios ya estaban presionados uno sobre el otro.
A los segundos se separaron, ambas con lágrimas en sus ojos, entonces, Helena habló.
—Qué quede entre nosotras... Por favor.
