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Pesadillas de media noche

Summary:

Odiseo no puede dejar de soñar.

Cosas tan crueles que harían a cualquiera enloquecer.

Pero la crueldad es misericordia, ¿O no?

Notes:

Es mi primer fanfic publicado en ao3! Se me ocurrió escribir esto en una noche completa de insomnio mientras estaba alucinando, así que espero que les guste.

(See the end of the work for more notes.)

Work Text:

El recuerdo, profundamente grabado en su memoria desde que partió a la guerra, de la calidez que guardaba la fina curvatura del cuello de su amada esposa era insoportable.

Soñar con ella dejó de ser un lujo, pasó a una necesidad, pero cuando más cerca la sentía, se le era arrebatada con aún más crueldad que las veces anteriores.

Solo deseaba cerrar sus ojos.

El recuerdo, profundamente grabado en su memoria desde que partió a la guerra, de la calidez que guardaba el pequeño cuerpecito de su amado hijo era desgarrador.

Soñar con el dejó de ser un lujo, pasó a ser una incógnita que lo dejo innumerables noches en vela, intentando descifrar cada lunar que su mente había imaginado.

Solo deseaba cerrar sus ojos.

Durante los 10 años de guerra, la presencia de su mentora, Atenea, le brindo un alivio indescriptible. A veces, si la diosa se encontraba de humor, incluso podría darle noticias de su hogar, de su amada Ítaca, de su familia. Le contaba como el pequeño Telemaco ya había dado sus primeros pasos, como la dulce Penélope veía durante horas al mar, esperando su llegada. Como su hermana, Ctimene, lloraba cada noche, implorando por la ayuda de cualquier Dios dispuesto a escuchar.

La llamó, incansablemente, durante días enteros. Incluso cuando dejó de darle importancia a su vida. Incluso cuando Calipso lo obligaba a pasar la noche con ella, cuando lo atraía a sus brazos llorando por un poco de su atención, para que no se fuera.

Solo deseaba cerrar sus ojos.

7 años atrapado en esa isla, 20 años alejado de su esposa. 20 años de no haber sido el padre de su hijo.

Atenea lo observó desde lejos mientras Hermes cumplirá su trabajo como mensajero.

Y cuando finalmente llegó a los brazos de su esposa, cuando la calidez de la curvatura de su cuello dejo de ser solo un lamentable sueño, las pesadillas no pararon.

Sueños crueles dónde se veía obligado a ser un monstruo, dónde sus amigos morían a manos de Poseidón, de Zeus, de Escila, del cíclope.

Uno por uno, 600 hombres cayeron.

Las pesadillas de media noche nunca se detuvieron.

Notes:

AHHHH no es tan largo, y probablemente no haga más, solo quería ver a Odiseo sufrir por ver a quienes ama en sueños y no poder ni siquiera darles un abrazo.