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El sonido de un bebé rompía el silencio de la noche, era un leve quejido.
-mantenlo callado, ya casi llegamos-dijo el hombre de cabellos blancos, mientras revisaba la zona, evitando que los encontrarán.
-lo intentó, debe tener hambre-
-si su padre nos descubre nos matara-
-lo se… lo se…-
El sonido de una explosión a lo lejos los puso en alerta, esos dos locos deben haber hecho explotar la prisión.
Por suerte pudieron sacarlo para dar a luz.
-WILLY POR AQUÍ- gritó un hombre pájaro, abriendo la puerta de una camioneta.
Willyrex lo empujó dentro, dónde Focus y Fargan le esperaban.
Era una suerte que el abuelo de su hijo tuviera estos contactos, sólo así el pequeño estaría a salvo.
Focus le ofreció un biberón, y el de inmediato alimento al bebé. Se sentía frustrado por no poder ni alimentarlo, pero todo el miedo y el estrés no lo habían impedido.
-¿A dónde iremos?-
-lo llevaremos a un barco, se lo llevarán entonces- le informo Willy, mirando con lastima al Omega y su bebé.
Sabía por Rubius el peligro en el que ambos estaban, y lo único que podían hacer para mantenerlos a salvó era separarlos.
El chico de lentes abrazó al bebé, pero asintió.
Los siguientes cuarenta minutos estuvieron avanzando entre distintas calles, hasta que el olor del mar llamó su atención.
Fragan estacionó debajo de una luz, pero nadie bajó, solo esperaron por quince minutos, antes de que otro auto estacionara a su lado.
Un hombre con un cigarro abrió la puerta, conocía a Mangel solo por fotos que “Rubí” solía guardar en su habitación.
Y conocía mejor que nadie a Vegetta, creo que no hay nadie en este mundo que no sepa quién es.
Todos bajaron de la camioneta, pero Willy me hizo una seña para que me quedara sentado.
Vegetta entró entonces y se sentó a mi lado, mirando fijamente al bebé.
-¿Es su hijo?-
-sí señor, lo es-
-¿Como se te ocurrió meterte con Spreen?-
-supongo que fui estúpido y me enamore-
-mi hijo es peligroso, esa parte animal suya hace que su violencia natural salga a flote-
-lo se… ahora lo se-
-¿El sabe del bebé?-
-nunca se lo dije, me aleje en cuanto tuve la oportunidad -
-Rubius me contó de eso, de no ser por mi ex esposo no te ayudaria-
-les estoy muy agradecido -
-además es mi nieto, no puedo dejarlo en este peligro-
-no tengo cómo pagarle-
-tengo hijos y entiendo todo lo que estás pasando, así que te ayudaré, cuídate de tu hijo como si fuera el mío-
Juan besó la frente de su bebé, dejando las gafas oscuras de Spreen sobre él y entregandoselo a Vegetta.
El hombre tomó con cuidado, antes de entregarle una carpeta al joven Omega.
No le dijo nada más, ni volvió a mirarlo, solo caminó hasta el otro auto y se marchó.
Juan solo volvió a la realidad cuando focus le ayudó a bajar del auto, y los brazos de Rubius le rodearon, ayudándole a entrar en calor.
